Telepatía y el Vehículo Etérico 

 Por el Maestro Tibetano Djwhal Khul

(Alice A. Bailey)

 

 

 


PRIMERA PARTE

 

 

CAPITULO I

 

EL CAMPO DEL INTERCAMBIO TELEPÁTICO

 

 

 Me propongo escribir sobre intercambio telepático, explicar su razón de ser y también dar algunas reglas sencillas que puedan ser seguidas por los discípulos, en su afán de establecer un intercambio de pensamientos entre los miembros de un grupo determinado.

 

Una de las características que distingue al grupo de servidores y conocedores del mundo es que no poseen un organismo externo que los integre. Están ligados por una estructura interna mental y por un medio telepático de interrelación. Los Grandes Seres, a Quienes tratamos de servir, están vinculados de esta manera, y pueden --en caso de necesidad y con el mínimo desgaste de fuerzas- ponerse en contacto entre sí, sintonizándose a una determinada vibración.

    

     Las personas que componen actualmente los nuevos grupos son de distinta naturaleza, de diferentes nacionalidades y productos del medio ambiente, pertenecen a distintos rayos y poseen diferentes atavismos. Además de estos factores evidentes, que atraen inmediatamente la atención, hay un análoga diversidad en las experiencias que adquirieron en la vida las almas implicadas. La complejidad del problema aumenta enormemente si recordamos el largo camino que cada una de ellas ha recorrido y los numerosos factores surgidos de un pasado vago y distante –que han contribuído a hacer que cada persona sea lo que actualmente es. Si nos detenemos a pensar en las barreras y dificultades que se presentan en las condiciones más variadas, surge inmediatamente la pregunta: ¿Dónde se produce el común encuentro y qué es lo que posibilita el establecimiento de un intercambio entre las mentes involucradas? La respuesta a estas preguntas es de suprema importancia y requiere clara comprensión.

 

 En las palabras bíblicas: "En Él vivimos, nos movemos y tenemos nuestro ser", tenemos la declaración de una ley fundamental de la naturaleza y la base del hecho descrito en la palabra ambigua:  Omnipresencia, la cual deriva de la sustancia del universo y de lo que los científicos llaman éter; esta palabra es un término genérico que abarca el cúmulo de energías interrelacionadas, constituyendo el cuerpo sintético de energía de nuestro planeta.

 

Al considerar el tema de la telepatía debe tenerse en cuenta que el cuerpo etérico de todas las formas de la naturaleza es parte integrante de la forma sustancial de Dios Mismo -no la forma física densa sino aquello que los esotéricos consideran la sustancia de la cual está hecha la forma. Empleamos la palabra Dios para significar la expresión de la Vida Una que anima a todas las formas en el plano objetivo externo. El cuerpo etérico o de energía de todo ser humano es parte integrante del cuerpo etérico del planeta mismo y, en consecuencia, del sistema solar. Por este medio, el ser humano se relaciona con toda expresión de Vida divina, grande o diminuta. La función del cuerpo etérico consiste en recibir impulsos de energía o corrientes de fuerza que lo ponen en actividad. Y emanan de alguna fuente originaria. El cuerpo etérico, en realidad, sólo es energía. Está compuesto de miríadas de filamentos de fuerza o diminutas corrientes de energía, mantenidas en relación, por su efecto coordinador, con los cuerpos emocional y mental y el alma. Estas corrientes de energía a su vez producen un efecto sobre el cuerpo físico, induciéndolo a emprender alguna actividad, según la naturaleza y poder del tipo de energía que rige al cuerpo etérico en determinado momento.

  A través del cuerpo etérico circula energía que emana de alguna mente. La masa humana responde inconscientemente a las decisiones de la Mente universal; esto en la actualidad se complica por la creciente respuesta al conjunto de ideas -denominado opinión pública- que proviene de la mentalidad humana, la cual evoluciona rápidamente. En la familia humana se encuentran también quienes responden a ese grupo interno de Pensadores que trabajan con materia mental, controlando, desde el aspecto subjetivo de la vida, el surgimiento del gran Plan y la manifestación del Propósito divino.

 

 Estos Pensadores se agrupan en siete divisiones principales, siendo presididos por tres grandes Vidas o Entidades superconscientes: el Manu, el Cristo y el Mahachohan, que trabajan empleando principalmente el método de influir las mentes de los adeptos y de los iniciados. Éstos a su vez influyen a los discípulos del mundo, los cuales, cada uno en su lugar y bajo su propia responsabilidad, elaboran su propio concepto del plan, tratando de expresarlo de acuerdo a sus posibilidades. Por lo tanto, como pueden suponer, este proceso aminora el grado de vibración, hasta que llega a ser tan densa que afecta la materia del plano físico, facilitando así la producción de efectos organizados en dicho plano. Hasta ahora tales discípulos han trabajado en forma aislada, excepto cuando, debido a las relaciones kármicas, se han puesto en contacto entre sí, y la intercomunicación telepática ha sido limitada fundamentalmente a la Jerarquía de adeptos e iniciados, tanto en encarnación como fuera de ella, y al trabajo individual que realizan con Sus discípulos.

 

Sin embargo, se cree que es posible establecer ahora una condición similar y una relación telepática entre los discípulos del plano físico. Donde se encuentre este grupo de místicos y conocedores, oportunamente hallarán que es factible comunicarse entre sí, y en la actualidad lo hacen con frecuencia. Una idea mística fundamental o alguna nueva revelación de la verdad es súbitamente reconocida por una mayoría, hallando expresión simultánea en numerosas mentes. Nadie puede pretender el derecho individual a la verdad o principio enunciado. Numerosas mentes lo han registrado. Por lo general se afirma que dichas personas se han conectado con las corrientes mentales internas o han respondido a la acción de la Mente universal. Literal y técnicamente esto no es así. Un miembro de la Jerarquía planetaria extrae la idea de la Mente universal de acuerdo a Su tendencia y equipo mental, y las necesidades inmediatas son sentidas por los adeptos activos; entonces presenta la nueva idea, el nuevo descubrimiento o la nueva revelación al grupo de adeptos -lógicamente en forma telepática- y cuando ha sido considerado por el grupo, lo presenta a Su grupo de discípulos. Entre ellos hallará quien responda con más facilidad e inteligencia y éste, mediante su claro pensar y el poder de las formas mentales formuladas, puede entonces influir sobre otras mentes, las cuales a su vez captan el concepto como propio, se apoderan de él y lo llevan a la manifestación. Cada uno considera como privilegio especial hacerlo así y, debido a esta facultad especializada y a la responsabilidad automáticamente generada, pone en ello toda su energía; entonces trabaja y lucha en pro de sus formas mentales.

 

Una ilustración al respecto la tenemos en la historia de la Liga de las Naciones. Antes que el Maestro Serapis emprendiera un trabajo especial, procuró inculcar ideas constructivas para ayudar a la humanidad. Concibió una unión mundial en el campo de la política, que se pondría de manifiesto como una asociación inteligente de naciones para preservar la paz internacional. Presentó la idea a los adeptos reunidos en cónclave, quienes consideraron que algo se debía hacer. El Maestro Jesús se encargó de presentarlo a Su grupo de discípulos, pues estaba trabajando en Occidente. Uno de los discípulos de los planos internos captó la sugerencia y la trasmitió, o más bien la adaptó, hasta que fue registrada por el cerebro del coronel House, que no captó el origen -del cual era completamente inconsciente- y a su vez la trasmitió a ese aspirante de sexto Rayo llamado Woodrow Wilson. Entonces, nutrida con múltiples ideas análogas, provenientes de otras mentes, fue presentada al mundo. Se ha de tener presente que la función de un discípulo consiste en enfocar una corriente de energía de cualquier tipo particular en el plano físico, donde puede convertirse en un centro magnético y atraer hacia sí tipos de ideas similares y corrientes de pensamientos que no poseen la fuerza necesaria como para tener vida propia, ni hacer un impacto suficientemente fuerte sobre la conciencia humana.

 

En la unión está la fuerza. Ésta es la segunda ley que rige la comunicación telepática.

 

 

La primera ley es:

El poder de comunicación se halla en la naturaleza misma de la propia sustancia; reside potencialmente en el éter, y el significado de la telepatía se encontrará en la palabra omni­potencia.

 

 

La segunda ley es:

El intercambio entre muchas mentes produce una unidad de pensamientos suficientemente poderosa como para ser re­conocida por el cerebro.

 

 

Tenemos aquí una ley que rige la actividad subjetiva y otra que rige la manifestación objetiva. Explicaremos estas leyes en la forma más sencilla posible. Cuando cada miembro del grupo pueda actuar en la conciencia mental, sin el entorpecimiento del cerebro o de la naturaleza emocional, descubrirá la universalidad del principio mental, el cual constituye la primera expresión exotérica de la conciencia del alma. Luego penetrará en el mundo de las ideas, llegando a ser consciente de ellas por medio de la placa sensitiva y receptora de la mente. Entonces buscará a quienes, respondan al mismo tipo de ideas y reaccionen simultáneamente al mismo impulso mental. Al unirse a ellos descubre que está en comunicación con ellos.

 

La comprensión de la primera ley produce su efecto en la mente o cuerpo mental; la comprensión de la segunda produce resultados en una estación receptora inferior, el cerebro, lo cual es posible mediante el fortalecimiento de la reacción mental del hombre por la reacción mental de otros, similarmente receptivos. Se observará que este proceso de comunicación, regido por ambas leyes, siempre ha actuado entre los adeptos, iniciados y discípulos avanzados que tienen cuerpos en el plano físico. Este proceso debe ser ahora divulgado y desarrollado constantemente por el grupo de místicos y servidores del mundo que emerge, y es, en potencia, el Salvador del mundo.

Sólo quienes conocen algo de lo que significa concentración y meditación, y pueden mantener la mente firme en la luz, serán capaces de comprender la primera ley y ese intercambio de energías dirigidas por la mente, que tiene un punto de expresión en la mente de algún pensador inspirado y otro en la mente del atento servidor mundial, que trata de sintonizarse con esos procesos mentales que contienen la clave para la salvación final del mundo. La energía que dirige el pensamiento tiene su origen en un Pensador que puede penetrar en la Mente divina, debido a que ha trascendido Sus limitaciones humanas; el receptor dirigido por el pensamiento es el hombre que, exotéricamente hablando, ha alineado su cerebro, su mente y su alma.

 

En realidad la omnipresencia, ley de la naturaleza basada en el hecho de que los cuerpos etéricos de todas las formas constituyen el cuerpo etérico del mundo, hace posible la omniciencia.

El cuerpo etérico del Logos planetario es impelido a la actividad por Su voluntad dirigida;

la energía es el resultado de Su forma mental que opera en Su cuerpo de energía y a través del mismo.

Esta forma mental corporifica y expresa Su propósito mundial.

Todas las formas de vida subhumanas y las formas humanas, hasta la etapa del hombre avanzado, están regidas por el pensamiento divino, por intermedio de los cuerpos de energía que son parte integrante del todo. Sin embargo reaccionan inconsciente e ignorantemente.

La humanidad evolucionada, los místicos y conocedores, son cada vez más conscientes de que la mente dirige el proceso evolutivo. Cuando esta conciencia sea cultivada y la mente individual establezca conscientemente contacto con la mente de Dios, a medida que se expresa por medio de la mente iluminada de la Jerarquía de adeptos, tendremos el constante desarrollo de la omniciencia. Ésta es la descripción del verdadero sentido del intercambio telepático, pues describe el crecimiento de esa oligarquía de almas selectas que oportunamente regirán al mundo, las cuales serán seleccionadas para gobernar y reconocidas por las masas como capacitadas para desempeñar tan alto cargo, gracias a la coordinación que han establecido entre:

 

 

1.        La mente universal.

2.        Su mente individual iluminada por la conciencia del alma.

3.        El cerebro, reaccionando a la mente individual.

4.   El grupo de aquellos cuyas mentes y cerebros están similarmente sintonizados y relacionados telepáticamente.

 

 

 Referente a los discípulos y aspirantes al discipulado se presume que sus mentes, están, en cierta medida, sintonizadas con el alma y también alineados en tal forma, que el alma, la mente y el cerebro se han coordinado, comenzando ya a actuar como una unidad. Tal es la responsabilidad del individuo. Ahora viene la tarea en que se ha de aprender a responder al grupo y tratar de ponerse en contacto con esas mentes que están energetizadas por corrientes de pensamientos similares, lo cual debe cultivarse. ¿Cómo debe llevarse a cabo? Consideraremos los distintos tipos e trabajo telepático.

 

El ser humano no evolucionado e irreflexivo y las personas que no han desarrollado la mente, pueden ser telepáticos y a menudo lo son, pero trabajan a través del plexo solar. La línea de comunicación se tiende por lo tanto, de un plexo solar a otro, lo cual es telepatía instintiva e implica sensación en todos los casos.

Involucra invariablemente radiaciones del plexo solar, que en el mundo animal, por lo general, sirve de cerebro instintivo. Este tipo de comunicación telepática es una característica definida del cuerpo animal del hombre, y uno de los mejores ejemplos de esta relación telepática es la que existe entre la madre y su hijo. Este tipo de telepatía predomina en las sesiones espíritistas, donde el médium establece inconscientemente conexión telepática con las personas reunidas. Sus sentimientos, preocupaciones, penas y deseos son evidentes y forman parte de los llamados mensajes. Tanto los asistentes como el médium actúan a través del mismo centro; con dichos médium y tal tipo de sesiones nada aprenderán las personas muy inteligentes y mentalmente polarizadas y, probablemente, no recibirán mensajes a no ser, que sean falsos. De ahí que cuando se trata de investigaciones científicas realizadas por mentes entrenadas, siempre han predominado los fenómenos físicos y no las formas más sutiles del psiquismo. Allí donde  las formas más sutiles de percepción súper o extrasensorias han estado involucradas, el médium ha sido un adolescente o ha alcanzado ya la mayoría de edad, estando principal y correctamente enfocado en el cuerpo emocional sensible. Esto sucede aunque se trate de personas muy intelectuales.

 Por lo tanto, esta forma de comunicación telepática es de dos tipos, pero siempre involucra al plexo solar:

 a. Entre dos personas comunes va de un plexo solar a otro, cuando son emotivas, gobernadas por el deseo y centralizadas principalmente en los cuerpos astral y animal.

 b. Entre una persona que emplea el “plexo solar”, si se puede denominar así, y otra más evolucionada, cuyo plexo solar funciona activamente y también está activo el centro laríngeo. Este tipo de persona registra en dos lugares siempre que el pensamiento captado y enviado por la persona que emplea sólo el “plexo solar” tenga algo de sustancia mental o energía. El sentimiento puro y las emanaciones totalmente emotivas entre las personas, sólo requieren el contacto del plexo solar.

 

Más adelante, cuando se emprenda el trabajo de telepatía en forma grupal, los centros de transmisión donde estén implicados los sentimientos elevados y consagrados, la devoción, la aspiración y el amor, y donde los grupos trabajen con amor puro, la comunicación será de un corazón a otro y del corazón de un grupo al corazón de otro. A la frase “hablar de corazón a corazón” usada tan a menudo, no se le da por lo general su verdadero significado, pero algún día se le dará. Actualmente, constituye una conversación entre plexos solares.

 

La segunda forma de trabajar telepáticamente es de mente a mente, y esta forma de comunicación hoy está siendo investigada intensamente. Sólo lo hacen ciertos tipos de mente, y cuanto más puedan ser eliminados la emoción, el sentimiento  y los deseos, más exacto será el trabajo realizado. El intenso deseo de triunfar en el trabajo telepático y el temor al fracaso, son los medios más seguros para contrarrestar el esfuerzo fructífero. En todo trabajo de esta índole, una actitud de desapego y un espíritu de “indiferencia" son de verdadera ayuda. Los experimentadores necesitan dedicar más tiempo y reflexión a los distintos tipos de fuerza; deben comprender que la emoción y el deseo de algo, por parte del agente receptor, crea emanantes corrientes de energía que rechazan o repelen aquello que trata de hacer contacto, como por ejemplo, los pensamientos dirigidos de alguien que desea ponerse en comunicación. Cuando estas corrientes son bastante fuertes, actúan como un “boomerang” y vuelven al punto de partida, atraídas por el poder de la vibración que las proyectó. Este concepto encierra la causa del fracaso de:

 a. El agente transmisor. El intenso deseo de realizar una impresión satisfactoria hará retornar el pensamiento proyectado a quien lo trasmitió.

 b. El agente receptor, el cual lanza una corriente tan fuerte de energía, debido al intenso deseo de lograr buenos resultados, que al encontrarse con la otra corriente de energía que se aproxima, la bloquea y rechaza, haciéndola retroceder al punto de partida; si el receptor es consciente de ello y trata de reprimir el cúmulo de sus deseos, con frecuencia se rodea de un muro de deseos inhibidos, a través del cual nada puede penetrar.

CAPITULO II

El TRABAJO TELEPÁTICO

  La telepatía y los poderes afines únicamente se comprenderán cuando la naturaleza de las fuerzas, las emanaciones, radiaciones y corrientes de energía sean mejor captados. Esto se está obteniendo con mayor rapidez, a medida que la ciencia penetra más profundamente en lo arcano de las energías y comienza a trabajar -como lo hace el esotérico- en el mundo de las fuerzas.

También debe tenerse en cuenta que sólo cuando los centros son utilizados conscientemente se obtienen fructíferos resultados, siempre que el trabajo sea cuidadosamente realizado. Por ejemplo, una persona emotiva, que emplea principalmente el plexo solar, tratará de entrar en comunicación con otra de tipo mental. Esto sólo traerá confusión, porque ambas personas, usando dos centros diferentes, son sensibles a ciertos tipos de fuerza e insensibles a otros. Otras, si están mentalmente polarizadas y por lo tanto son sensibles a vibraciones similares, tratan de hacer contacto telepático cuando una de ellas está bajo tensión emotiva, siendo incapaz de responder, mientras que otra está preocupada intensamente por algún problema mental, encerrada en un muro de formas mentales e impermeabilizada a las impresiones. Como podrá verse, para obtener éxito en el trabajo telepático, la cualidad necesaria es desapego.

Quienes desean hollar el Sendero del Discipulado se esfuerzan por vivir en el centro coronario y -a través de la meditación-- obtener el poder del alma. El problema que ustedes encaran como discípulos, cuando están aprendiendo a desarrollar la sensibilidad telepática, se basa en:

 

a.     Cuál de los tres cuerpos es más activo. Esto indica dónde viven subjetivamente la mayor parte del tiempo.

b.    Qué centro de su equipo es el que más se manifiesta, y a través de cuál hacen más fácilmente contacto con las modernas condiciones de vida. Con estas palabras quiero significar,  hablando literalmente, dónde enfocan sus energías vitales en forma predominante y dónde expresan mejor su energía sensorial.

 

 

   La comprensión de esto les permitirá trabajar mejor y experimentar más inteligentemente. Por lo tanto, vigílense a sí mismos cuidadosamente, aunque en forma impersonal, y averigüen por qué y cuándo se producen los efectos, y por este medio aprenderán.

 

El tercer tipo de trabajo telepático es de alma a alma, siendo para la humanidad el tipo más elevado posible de realizar, y es el tipo de comunicación responsable de todos los escritos inspirados de verdadero poder, de todas las Escrituras Sagradas mundiales, de los pronunciamientos iluminados, de los oradores inspirados y del lenguaje simbólico. Ello sólo es posible cuando existe una personalidad integrada y también el poder de enfocarse en la conciencia del alma. La mente y el cerebro deben estar en relación y alineamiento perfectos.

 

Tengo la intención de elucidar más extensamente esta ciencia de comunicación, que se inició por medio del sentido del tacto y se desarrolló por el sonido, los símbolos, el arte, las palabras y frases, los idiomas y escritos, y, volviendo nuevamente a la etapa de los símbolos superiores, por el contacto vibratorio, la telepatía, la inspiración y la iluminación. En lo antedicho he tratado el delineamiento general; los detalles específicos se tratarán más adelante.

 

El trabajo de los comunicadores telepáticos es uno de los más importantes de la era venidera, y será valioso tener una idea de su significado y sus técnicas.  Al sintetizar la anterior instrucción diré que, en conexión con los individuos,

1.      la comunicación telepática se establece entre

a.     alma y mente,

b.    alma, mente y cerebro.

Esto corresponde al desarrollo individual interno.

 

2.      Cuando ocurre entre individuos, la comunicación telepática existe entre

a.     alma y alma,

b.    mente y mente,

c.     plexo solar y plexo solar, siendo, por lo tanto, exclusivamente emocional.

d.    Estos tres aspectos de energía, en forma simultánea, en el caso de personas muy evolucionadas.

 

 

3.      La comunicación telepática existe también entre

a.     un Maestro y sus discípulos o discípulo;

b.    un Maestro y su grupo, y un grupo o grupos de sensitivos y aspirantes en el plano físico;

c.     grupos subjetivos y objetivos;

d.    la Jerarquía y grupos de discípulos, en el plano físico;

e.     la Jerarquía y el Nuevo Grupo de Servidores del Mundo, con el fin de llegar a la humanidad y acercarla a la meta.

 

Esto concierne a la nueva ciencia de comunicación telepática en forma grupal, de la cual la telepatía de las multitudes o de rebaño (muy conocida) es la expresión más inferior que se conoce. Esta telepatía instintiva, demostrada en el vuelo de una bandada le pájaros actuando como unidad, o esa telepatía animal que sirve para dirigir tan misteriosamente los movimientos de manadas de animales y la rápida transmisión  de información entre las razas salvajes y pueblos ignorantes, son ejemplos de esa inferior exteriorización de una realidad espiritual interna. Una etapa intermedia de esta actividad instintiva basada, en su mayor parte, en las reacciones del plexo solar, se puede observar en la psicología moderna de las masas y en la opinión pública. Como bien se sabe, esta etapa es predominantemente emotiva, ignorante, astral y fluída en su expresión, la cual está cambiando rápidamente y transfiriéndose al reino de la llamada “opinión pública inteligente”, pero se realiza en forma lenta pues involucra la actividad de los centros laríngeo y ajna. Por lo tanto tenemos:

 

1.    Telepatía instintiva.

2.    Telepatía mental.

3.    Telepatía intuitiva.

 

 

Les recordaré desde ya, que ser sensible a los pensamientos del Maestro, al mundo de las ideas, a las impresiones intuitivas, constituyen formas de sensibilidad telepática.

 Al considerar este tema, resulta evidente que deben tenerse en mente tres factores:

 

1.    El agente iniciador. Empleo esta palabra premeditadamente, porque el poder de trabajar telepáticamente, como agente iniciador y como receptor, está relacionado íntimamente con la iniciación e indica que el hombre se halla preparado para dicho proceso.

2.    El agente receptor, de lo que se trasmite en "alas del pensamiento".

 3.    El medio, por el cual se intenta transferir el pensamiento, la idea, el deseo, la impresión y, por consiguiente, algún conocimiento.

 

 

Ésta es la descripción más sencilla de la mecánica elemental del proceso. Indica también la comprensión más elemental del pensamiento que encierran las palabras del Bhagavad Gita, traducidas en Occidente, por los términos: el Conocedor, el Campo del Conocimiento y lo Conocido. Se ha dicho, con frecuencia, que todo libro sagrado, tal como el Bhagavad Gita, por ejemplo, tiene varias interpretaciones, que dependen del grado de evolución del lector o buscador de la verdad. Esta interpretación del Bhagavad Gita en términos de Comunicador, Comunicación y Comunicante, requiere una elucidación, pues en la idea expuesta anteriormente sólo les he dado un indicio.

 

 

CAPITULO III

 

TRES TIPOS DE TELEPATÍA

   Consideraré ahora detalladamente los tres tipos de telepatía ya enumerados con anterioridad: instintiva, mental e intuitiva, los cuales producen distintas formas de actividad y utilizan diferentes zonas de comunicación.

 

1. La telepatía instintiva está basada en los impactos de energía que provienen de un cuerpo etérico y hacen impresión sobre otro. El medio de comunicación empleado es, como se ha observado, la sustancia etérica de todos los cuerpos que constituyen un todo con la sustancia etérica del planeta. La zona que rodea al plexo solar (si bien no está en relación directa con ese centro que existe como instrumento, diferente de los demás instrumentos o centros) es sensible al impacto de la energía etérica, porque esta zona, en el cuerpo etérico, se halla en "contacto" directo con el cuerpo astral, es decir, el cuerpo de las sensaciones.

Próximo al plexo solar se encuentra también ese centro cerca del bazo que es el instrumento directo para la introducción del prana en el mecanismo humano. Esta respuesta instintiva al contacto etérico fue el método de comunicación en la época lemuriana y suplantó en gran parte al pensamiento y a la palabra. Involucraba principalmente dos tipos de impresión: el instinto de la autoconservación y el de la autorreproducción. Una forma más elevada de esta telepatía instintiva ha perdurado en la expresión que empleamos con tanta frecuencia, "tengo el presentimiento que..." y frases por el estilo, las cuales tienen implicaciones definidamente astrales y actúan por medio de la sustancia astral, empleando la zona del plexo solar como placa sensible al impacto y a la impresión.

 

 Es necesario hacer una aclaración, y deben reflexionar sobre ella. Esta sensibilidad astral -no etérica- o "telepatía sensorial" era fundamentalmente el método de comunicación de los atlantes, y consistía en emplear el plexo solar como agente receptor; el agente emisor (si puedo emplear esta frase) actuaba a través del diafragma. De esa parte del vehículo humano parecía emerger un  conjunto de fuerzas u ondas de energía. La zona relativamente amplia desde donde era enviada la información, actuaba como una gran distribuidora general; la zona que recibía la impresión, no obstante, estaba más centralizada y comprendía únicamente el plexo solar. La razón de esto se encuentra en el hecho de que en la época atlante el ser humano era aún incapaz de pensar en la forma en que nosotros entendemos este vocablo. De manera incomprensible para nosotros toda la parte inferior del cuerpo estaba entregada a las sensaciones; la única contribución mental del comunicador era el nombre del receptor, además del nombre o sustantivo de la idea que se trataba de impartir. Este pensamiento embrionario se dirigía a su meta, y el poderoso mecanismo "sensorial" del plexo solar lo recibía -actuando como un imán- atrayendo fuertemente “la impresión sensorial”, extrayéndola del comunicador. Este proceso se produce cuando, por ejemplo, una madre "presiente" que algún peligro amenaza a su hijo o le ocurre algo. De esta manera, por medio del amor instintivo, ella puede a veces advertirle el peligro. El plexo solar está involucrado en lo que respecta al receptor; la parte alrededor del diafragma lo está en lo que concierne al comunicador.

 

2. En nuestra raza Aria el trabajo telepático instintivo constituye todavía la principal expresión de esta posibilidad espiritual; paralelamente la telepatía mental prevalece  cada vez más y se hará más evidente a medida que transcurra el tiempo. Es sumamente difícil en este período de transición definir o diferenciar las zonas especiales implicadas, pues el plexo solar está aún excesivamente activo. Lo que prevalece hoy es una mezcla de telepatía instintiva y comienzos de telepatía mental. Sin embargo, ésta se manifiesta muy raras veces, sólo en las clases cultas. Entre las masas, la telepatía instintiva es todavía el método de contacto. En lo que atañe a la telepatía mental, el centro laríngeo es el que está principalmente involucrado; hay también un poco de actividad cardíaca e invariablemente alguna reacción del plexo solar. He aquí nuestro problema. Con frecuencia, el comunicador envía un mensaje por medio del centro laríngeo, y el receptor emplea el plexo solar. Éste es el método más corriente, y quisiera que lo recuerden. El envío de un mensaje puede efectuarse mediante el centro laríngeo, lo cual ocurre frecuentemente entre los discípulos, pero el receptor probablemente utilice el plexo solar. El centro laríngeo es, por excelencia, el centro o medio para todo trabajo creador.

 

 

El centro cardíaco y el laríngeo deben usarse como síntesis. Expuse la razón de esto anteriormente con las palabras: "Sólo desde el centro cardíaco pueden fluir, en realidad, esas líneas de energía que vinculan y unen. Fue por ello que asigné ciertas  meditaciones a fin de activar el centro cardíaco, vinculando dicho centro -que se halla entre los omóplatos- con el centro coronario, mediante la analogía superior del centro cardíaco que se encuentra en el centro coronario -el loto de mil pétalos.

 

Cuando el centro cardíaco es magnético e irradia en forma adecuada, relaciona a los discípulos entre sí y a todo el mundo, produciendo ese intercambio telepático tan deseable, constructivo y útil a la Jerarquía espiritual -siempre que se establezca en un grupo de discípulos  consagrados y dedicados a servir a la humanidad. Entonces se podrá confiar en ellos.” (El Discipulado en la Nueva Era, Tomo I, pág. 94)

 

3. Telepatía intuitiva es uno de los desarrollos que se obtienen en el Sendero del Discipulado y uno de los frutos de la verdadera meditación. Las zonas que comprende son la cabeza y la garganta, y los tres centros que se activan durante el proceso son: el centro coronario, que responde a las impresiones de fuentes superiores, y el centro ajna, el receptor de las impresiones intuitivas idealistas; este centro puede así "trasmitir" aquello que es recibido y reconocido, utilizando el centro laríngeo como formulador y creador del pensamiento, factor que corporifica la idea sentida o intuída.

 

Por lo tanto es evidentemente necesario tener un conocimiento más completo de la actividad de los centros, según se explica en la filosofía hindú, y hasta que no haya una verdadera comprensión de la parte que desempeña el cuerpo vital como trasmisor y receptor de sentimientos, pensamientos e ideas, no habrá correcta comprensión de los métodos de comunicación.

Existe un paralelo interesante entre los tres métodos de trabajo telepático, sus tres técnicas de realización y las tres formas principales de comunicación en la Tierra.

 

Telepatía instintiva viajes por tren, estaciones telégrafo.
Telepatía mental viajes por mar, puertos en la periferia de todos los países teléfono.
Telepatía intuitiva viajes aéreos, aeropuertos radio

 

Aquello que ocurre en la conciencia humana se exterioriza y tiene su analogía en el plano físico; lo mismo sucede con la sensibilidad a la impresión. Existe otra manera de encarar el tema de la respuesta entre las zonas  transmisoras y receptoras de la conciencia. Enumeraré las etapas en que se divide este proceso. Mucho seguirá siendo teoría, puesto que es poco lo que puede ser llevado a la práctica. No obstante, enumeraré los distintos métodos de trabajo telepático.

 

   1. Trabajo telepático de plexo solar a plexo solar. De esto ya nos hemos ocupado. Está íntimamente ligado al sentimiento y no  involucra el campo mental; se refiere a las emociones (temor, odio, desagrado, amor, deseo y otras reacciones puramente astrales). Se realiza en forma instintiva y en la zona ubicada debajo del diafragma.

2. Trabajo telepático de mente a mente. Esto ya comienza a ser posible y existen más personas de lo que creemos, capaces de realizar este tipo de comunicación. La gente, en la actualidad, no sabe de dónde provienen las distintas impresiones mentales; esto aumenta considerablemente la complejidad de la vida y acrecienta los problemas mentales de millares de individuos.

3. Trabajo telepático de corazón a corazón. Este tipo de impresión es la sublimación de la respuesta "sensorial" registrada en el plexo solar en los comienzos de la escala de evolución. Abarca únicamente las impresiones grupales, y en ello se funda la condición mencionada en La Biblia, cuando se refiere al Sensitivo más grande que jamás haya producido la humanidad, el Cristo. Se dice que fue "Varón de dolores, que supo de padecimientos”, pero esto no implica pena o sufrimiento personal. Es simplemente la conciencia del dolor del mundo y el peso del sufrimiento bajo el cual lucha la humanidad. La reacción del discípulo "es sentirse hermanado con el sufrimiento de Cristo" ante las mismas condiciones mundiales. Éste es el verdadero "corazón destrozado", y es algo muy raro de encontrar;

 

por lo general el "corazón destrozado" es textualmente el centro del plexo solar dislocado, que produce un completo derrumbamiento de lo que se llama esotéricamente "el centro del sentimiento", trayendo como consecuencia el desequilibrio del sistema nervioso. En  realidad, esto se debe a que no se ha sabido manejar la situación como alma.

 

 

 4. Telepatía de alma a alma. Para la humanidad, éste es el tipo más elevado de trabajo telepático. Cuando un hombre comienza, como alma, a responder a otras almas, a los impactos y a las impresiones de las mismas, indica que se está preparando rápidamente para el proceso que lo conducirá a la iniciación.

Existen otras dos posibilidades telepáticas que quisiera enumerar. Son realizables sólo cuando los cuatro grupos de impresión telepática ya mencionados, forman parte consciente de la expe­riencia del discípulo.

 

5. Trabajo telepático entre alma y mente. Con esta técnica se mantiene la mente "firme en la luz", dándose cuenta entonces del contenido innato de la conciencia del alma, o de aquello que forma parte de la vida grupal del alma en su propio plano, y cuándo está en comunicación telepática con otras almas, como ya mencioné en el punto 4. Éste es el verdadero significado de la telepatía  intuitiva. Por este sistema de comunicación se fertiliza la mente del discípulo con ideas nuevas y espirituales, llega a ser consciente del gran Plan y despierta su intuición. Hay que tener presente un punto que con frecuencia se olvida: la afluencia de las nuevas ideas desde los niveles búdicos, despierta la intuición del discípulo e indica que su alma se integra consciente y definidamente con la Tríada espiritual y, por lo tanto, se identifica cada vez menos con el reflejo inferior, la personalidad. Esta sensibilidad y relación mental entre alma y mente permanece rudimentaria en el plano mental durante mucho tiempo. Lo que se presiente permanece demasiado abstracto o vago como para ser formulado. Es la etapa de visión y desarrollo místicos.

 

6. Telepatía entre alma, mente y cerebro. En  esta etapa la mente continúa siendo el receptor de las impresiones provenientes del alma, pero a su vez se convierte en un "agente trasmisor" o comunicador. Las impresiones que se reciben del alma y las intuiciones registradas a través del alma, procedentes de la Tríada espiritual, se formulan en pensamientos; las ideas vagas y las vi­siones hasta ahora inexpresadas, cobran forma, siendo enviadas al cerebro del discípulo como formas mentales corporificadas. Con el tiempo, y como resultado de un entrenamiento técnico, el discípulo podrá así llegar a la mente y al cerebro de otros discípulos. Esta etapa es sumamente interesante. Constituye una de las mejores recompensas a la correcta meditación e involucra una verdadera responsabilidad. En otros de mis libros hallarán mayor informa­ción sobre esta etapa de la telepatía, especialmente en Tratado sobre Magia Blanca, págs. 137-140, 327-328, 337-338, 376.

 

Lo que he delineado hasta aquí es prácticamente todo lo que le concierne al hombre respecto a sus propios contactos individuales internos, su trabajo y entrenamiento. Sin embargo, existe toda una gama de contactos telepáticos que deberá ser estudiada, pues constituye la meta para la humanidad.

    

7. Telepatía entre un Maestro (punto focal de un grupo) y el discípulo en el mundo. Es una verdad oculta de que ningún hombre es admitido en el grupo de un Maestro como discípulo aceptado hasta que llegue a ser espiritualmente impresionable y pueda actuar como mente, en colaboración con su propia alma.

Sin esto no puede llegar a formar parte consciente de un grupo que actúa en los planos internos, reunido alrededor de una fuerza personalizada, el Maestro, ni puede actuar en forma armoniosa con sus condiscípulos; pero cuando pueda trabajar parcialmente como alma consciente, entonces el Maestro comenzará a impresionarlo con ideas grupales, por medio de su propia Alma. Después  se mantendrá durante un tiempo en la periferia del grupo, y a medida que acrecienta su sensibilidad espiritual  podrá ser definidamente impresionado por el Maestro y se le enseñará la técnica de contacto. Más tarde el grupo de discípulos, actuando como una forma mental sintética, podrá llegar hasta él y automáticamente se convertirá en uno de ellos. Para los que poseen un verdadero sentido esotérico lo antedicho les impartirá gran información, hasta ahora oculta.

 

8. Telepatía entre un Maestro y Su grupo. Mediante este método el Maestro entrena a los discípulos y actúa por intermedio de ellos, impresionándolos simultáneamente con una idea o un aspecto de la verdad. Observando sus reacciones, puede medir la actividad conjunta del grupo y la simultaneidad de su respuesta.

 

9. Telepatía entre grupos subjetivos y objetivos. No me refiero aquí al contacto entre un grupo interno de discípulos, que actúa conscientemente en los niveles subjetivos, ni a la forma externa que toma dicho grupo, sino a un grupo interno y a un grupo o grupos distintos y externos. Dichos grupos, en ambos niveles, pueden ser buenos o malos, según la calidad o categoría de los componentes del grupo y de sus móviles. Esto abre un amplio campo de contacto, siendo la forma en que los Maestros de la Jerarquía trabajan como individuos. Sin embargo, no es posible que grupos del plano externo respondan a este tipo de contacto hasta que todos sus miembros hayan despertado el centro cardíaco.

 

En conexión con esto, se puede observar algo muy interesante. El despertar, del centro cardíaco indica inclusividad, apreciación y contacto grupales, como también pensamiento y vital actividad grupales, pero hasta que el centro coronario no esté despierto y activo, el alma no puede ejercer control; esta actividad cardíaca no es necesariamente una actividad denominada buena o espiritual; ha de ser completamente impersonal como el sol, pues como bien se sabe, el corazón es su símbolo y brilla tanto para los buenos como para los malos, y la actividad grupal, como resultado del despertar del corazón, puede incluir a los grupos malos y a los buenos.

En consecuencia, pueden ver cuán necesario es despertar el centro coronario y dejar que controle el aspecto alma; de allí el énfasis puesto sobre la formación del carácter y la necesidad de la meditación.

 

10. Telepatía entre la Jerarquía de Maestros, como un grupo o parte de Ella, y grupos de discípulos. Muy poco puedo decir sobre esto, y lo que podría decir no lo comprenderían. El experimento que se efectúa ahora en conexión con el Nuevo Grupo de Servidores del Mundo está vinculado con este método de trabajo telepático.  Algunos de estos métodos han sido lógicamente tergiversados en el plano físico.

Mediten sobre esto y señalen las analogías existentes.

¿Qué es la "psicología de las masas" con su cualidad irracional y su ciega actividad, sino una reacción en masa a las impresiones del plexo solar, a medida que pasa de un grupo a otro?

¿Qué es la llamada "opinión pública", sino las vagas reacciones mentales de los hombres que empiezan a palpar el camino hacia la actividad, o la acción de las mentes más activas y poderosas, en el plano mental?

La palabra escrita o hablada no es en sí misma suficiente para explicar el alcance de la opinión actual.

¿Qué es esa información, considerada oportunamente exacta, que se difunde rápidamente entre las razas salvajes, sino una manifestación de esa telepatía instintiva que emplea el cuerpo vital y los fluídos pránicos como medios de expresión?


CAPlTULO IV

 

LOS TRES TIPOS DE ENERGÍA INVOLUCRADOS

 

 La interrelación telepática entre los miembros de un grupo se acrecienta por el firme amor al semejante y el constante pensamiento reflexivo. Les recordaré que cuando empleo estos términos me refiero a los dos tipos principales de energía que existen hoy en el mundo. La energía es esencialmente sustancia activa.

 

 

Estos dos tipos de fuerza tienen tal vitalidad y potencia, y son de sustancia tan sutil y refinada, que pueden atravesar y “forzar a la actividad” a los fluidos pránicos que constituyen la sustancia del cuerpo etérico, a los cuales me he referido en otra instrucción.

 

 

* El trabajo telepático concierne a tres tipos de energía que se manifiestan como fuerzas que tienen el poder de impulsar:

 

 

1. La fuerza del amor con su cualidad negativa, la cual

 

a.  atrae la materia necesaria con la que reviste la idea, el pensamiento o concepto a trasmitir, siendo también el agente atractivo utilizado por el receptor. En consecuencia, tanto el transmisor como el receptor trabajan con el mismo agente, pero el transmisor emplea la energía del amor al todo, mientras que el receptor concentra sobre el transmisor la energía del amor de su propia naturaleza. Siendo esto así, se comprenderá por qué insisto sobre la necesidad de amar y de no criticar.

b.    Constituye la cualidad coherente que vincula al transmisor con el receptor, y produce también la coherencia de lo trasmitido.

 

Por lo tanto, es evidente que recién ahora podemos esperar una expresión más amplia y general en el mundo de los procesos telepáticos, porque recién ahora el principio amor comienza realmente a afectar al mundo en amplia escala. El amor a una causa, a un partido o a una idea, prevalece cada vez más, generando en las etapas iniciales las aparentemente insalvables separaciones, que tanto afligen en la actualidad, y con las cuales estamos tan familiarizados; sin embargo traerá finalmente el predominio del amor, que salvará las dificultades y producirá la síntesis entre los pueblos. El amor -no el sentimiento- es la clave del éxito en el trabajo telepático. Por lo tanto "amáos los unos a los otros" con más entusiasmo y devoción; traten de expresar ese amor en todas las formas posibles en el plano físico, en los niveles de la emoción y a través del recto pensar. Que el amor del alma fluya a través de todos como fuerza regeneradora.

 2.    La fuerza de la mente. Ésta es la energía iluminadora que "alumbra el camino" de una idea o forma a trasmitir y a recibir. Recuerden que la luz es sustancia sutil. La energía de la mente puede materializarse en un rayo de luz; ésta es una de las declaraciones más importantes que se han hecho respecto a la ciencia de la telepatía.

 

El éxito depende del alineamiento de los cuerpos del transmisor y del receptor. El contacto debe ser dual, por la energía mental y la energía eléctrica cerebral. La nueva telepatía, que caracterizará a la nueva era, no sólo necesitará del poder magnético del amor, para atraer atención, efectuar alineamiento y producir armonía y comprensión, sino también del desarrollo y control mentales.

 

Esta forma de telepatía no es una función del alma animal, como ocurre en los contactos del plexo solar y en las respuestas  a los mensajes de las personas emocionalmente polarizadas. Esta respuesta y sensibilidad telepáticas es una característica del alma humana, que actúa de mente a mente y de cerebro a cerebro, siendo textualmente, un estado de conciencia suficientemente acondicionado por la persona mentalmente integrada, de manera que es consciente e incluye en sí misma los estados y procesos mentales de otra persona.

 3.    La energía pránica o fuerza etérica del cuerpo vital. Esta energía, por un acto de la voluntad y bajo la presión del poder magnético del amor, responde o recibe las energías duales mencionadas. La idea, la forma mental o la impresión mental, que debe ser registrada en la conciencia cerebral del receptor, abre un camino en los fluidos pránicos, controlando así sus actividades (la incesante tendencia de "chitta" a construir formas mentales), de tal modo que el cerebro reacciona de dos maneras:

a.     Se hace pasivo por medio del impacto de los tres tipos de energía combinados y fusionados en una corriente de fuerzas.

b.    Responde activamente a la idea, impresión, forma mental, símbolo, palabra, etc., los cuales son impulsados dentro de la zona de su actividad consciente.

Permítaseme llevar la información anterior a una simplicidad práctica, demostrando cómo se pueden emplear estos tres tipos de energía en el trabajo práctico:

Empleando la energía del amor en tres formas:

Enviando amor, no sentimiento, a sus hermanos en el momento de la transmisión o recepción.

Aprovechando el poder del amor innato para atraer la materia o sustancia y así "revestir” en sentido oculto, aquello que se envía.

Proyectando la idea o la impresión, etc., etc., "revestida" por una corriente de amor, que su hermano --alerta, receptivo y atento-- atraerá hacia sí por medio del amor que conscientemente siente por ustedes.

1.    Empleando la energía mental  mediante el esfuerzo de polarizarse en los niveles mentales de la conciencia. Por un acto definido de la voluntad se eleva la conciencia al plano mental, manteniéndola allí. Esta acción es el reflejo en un plano inferior, y en la conciencia cerebral, de la capacidad de la mente para mantenerse firme en la luz. El éxito de todo trabajo telepático, efectuado individualmente o como grupo, dependerá de la capacidad de "mantenerse mentalmente firme en la luz". La diferencia reside en que ahora se hace esto con el propósito de realizar el trabajo planeado y mantener la mente firme en la luz del grupo o en la luz de cada uno, y no específicamente en la luz de su propia alma.

 2.    Empleando, organizada y conscientemente, la energía del centro etérico ajna, y a veces del coronario cuando se recibe y del laríngeo cuando se trasmite. Esto pone en actividad la fuerza etérica cuando se trabaja telepáticamente, pero encierra una subordinación consciente al poder de las otras dos energías. Observarán que en la práctica involucra, por parte del discípulo, el poder de hacer tres cosas simultáneamente. Debe reflexionarse muy profundamente sobre la realidad y necesidad de proyectar energía activa  cuando se trata de trasmitir y mantener una receptividad activa al actuar como receptor.

 

 El éxito del trabajo telepático depende de los siguientes fac­tores:

Primero, no deben existir barreras entre el receptor y el transmisor, las cuales se producirían por la falta de amor o simpatía, o por crítica o sospecha.

Segundo, el transmisor debe preocuparse principalmente de que el símbolo, la palabra o el pensamiento sean nítidos, y no del receptor. Una rápida mirada al receptor, una instantánea emisión de amor y comprensión son suficientes para establecer el contacto, entonces debe prestarse atención a la nitidez del símbolo.

Tercero, los receptores deben pensar en el transmisor con amor y afecto durante un minuto o dos, luego olvidar la personalidad. El hilo de energía que vincula al receptor con el transmisor ha sido establecido y por lo tanto existe. Entonces deben olvidarlo.

Cuarto, los receptores deben trabajar con desapego. La mayoría de ellos ansían recibir con exactitud, y debido a esa ansia intensa contrarrestan sus propios esfuerzos. Una actitud despreocupada de “no me importa” y una atención concentrada en la "facultad de visualización interna", producirán mejores resultados que un deseo o esfuerzo intenso por ver el símbolo y conectarse con la mente del remitente.

El cerebro debe registrar un reflejo del contenido de la mente. Si un rayo de luz, enviado por el transmisor, choca con una fuerza surgida de la mente del receptor, o una forma mental emitida poderosamente, puede impedir que aquél llegue a la mente del mismo. Sin embargo, un transmisor con entrenamiento más técnico puede salvar esta barrera. Gran parte de la dificultad reside en las formas mentales emitidas o en la precipitada afluencia de  energía mental o irradiación cerebral, mal regulada, la cual anula los esfuerzos. Serán de gran ayuda los pensamientos ordenados, el desapasionamiento, la tranquilidad de espíritu y el no desear nada para el yo inferior.

 La necesidad de receptores sensibles es grande. Entrénense. Olvídense de sí mismos y de sus propios e intrascendentes asuntos --tan insignificantes y de tan poca importancia comparados con los problemas trascendentales de la época actual. Mantengan el oído atento a las voces que proceden del mundo del Ser espiritual, y "amaos los unos a los otros”  con lealtad y firmeza.

 

 

... La primera parte del libro tiene 15 capítulos y la segunda parte tiene 6.

 

 

 


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REVISTA NIVEL 2 NÚMERO 20 NOVIEMBRE DE 2019