La Luz del Alma (Libro Primero )

Por el Maestro Tibetano Djwhal Khul

(Alice A. Bailey)




LA LUZ DEL ALMA

Su ciencia y su efecto

Paráfrasis de Los Aforismos de la Yoga de Patanjali

Con comentarios de Alice Ann Bailey

Con gratitud, dedicado a Foster Bailey

 

 


 

 

DECLARACIÓN DE LOS EDITORES DE LA VERSIÓN INGLESA

Lo excepcional de este libro es que los Aforismos de la Yoga han sido vertidos al idioma inglés, de los aforismos originales en sánscrito y dictados telepáticamente por El Tibetano a la Sra. Alice A. Bailey. Los comentarios fueron escritos por ella y posteriormente sometidos a la revisión de El Tibetano para su aprobación.

 

"Antes de que el alma pueda ver, debe lograrse la armonía interna, y los ojos de la carne deben estar ciegos a toda ilusión.

"Antes de que el alma pueda oír, la imagen (el hombre) debe estar sorda a los rugidos y a los murmullos, a los bramidos de los elefantes y a los argentinos zumbidos de la dorada luciérnaga.

"Antes de que el alma pueda comprender y recordar, debe unirse a aquel que habla en silencio, así como la mente del alfarero se une primero a la forma que le dará a la arcilla.

"Entonces el alma oirá y recordará.

"Y entonces hablará la Voz del Silencio al oído interno".

La Voz del Silencio

 

CONSIDERACIONES PRELIMINARES


La Ciencia de Raja Yoga o "Ciencia Soberana del Alma", tal como la presenta su exponente principal Patanjali, con el tiempo hallará su más amplia demostración en Occidente, lo cual se debe a que, de acuerdo a la ley cíclica, la quinta raza raíz (en su quinta subraza) debe inevitablemente alcanzar su punto culminante. Tal punto, en la economía de la raza, está ejemplificado en el correcto empleo de la mente y su utilización por el alma, para lograr los objetivos grupales y el desarrollo de la conciencia grupal en el plano físico.

Hasta ahora, la mente ha sido deificada o prostituida para alcanzar fines materiales. Mediante la ciencia de Raja Yoga, la mente será conocida como el instrumento del alma y el medio por el cual el cerebro del aspirante se iluminará y adquirirá el conocimiento de los asuntos concernientes al reino del alma.

De acuerdo a la ley de evolución, la quinta raza raíz debe ocuparse íntimamente de la mente, por ser el quinto principio, y su correspondiente quinta subraza debe hacerlo más estrechamente que ninguna otra. Los estudiantes harían bien en tener presente las siguientes analogías:

 

1. La quinta raza raíz......................aria.

2. La quinta subraza......................anglosajona.

3. El quinto principio.....................mente o manas.

4. El quinto plano..........................el mental.

5. El quinto rayo............................conocimiento concreto.

(nota del gestor de la web: en algún libro del M.T. , se especifica que en la quinta subraza también están incluídos los países latinos. Además, se deduce que al igual que el termino aria se refiere a un tipo de mentalidad, de la misma forma habría que interpretar anglosajona... por cierto tipo de mentalidad. Dicho de otra forma, todo aquel ser humano que utilice su mente al nivel requerido, pertenece a la quinta subraza de la quinta raza, sea del país que sea, o de la raza que sea)

Las diversas yogas han tenido su lugar en el desenvolvimiento del ser humano. En la primera raza, puramente física, denominada lemuriana, la yoga impuesta en esa época a la infantil humanidad fue Hatha Yoga, la yoga del cuerpo físico, que enseña el empleo y la manipulación consciente de los diversos órganos, músculos y partes de la estructura física. El problema de los adeptos de esa época, fue enseñar a los seres humanos (que eran poco más que animales) el propósito, significado y empleo de sus diversos órganos, para poder controlarlos conscientemente y comprender el significado simbólico de la figura humana. Por lo tanto, en esos primitivos días, los seres humanos llegaban al portal de la iniciación gracias a la práctica de Hatha Yoga. En aquel entonces, la tercera iniciación, cuyo resultado era la transfiguración de la personalidad, era la más elevada que el hombre podía alcanzar.

En la época atlante, el progreso de los hijos de los hombres se lograba mediante la imposición de dos yogas.

Primero, la conocida con el nombre de Laya Yoga, la Yoga de los centros, que produjo la estabilización del cuerpo etérico y de los centros en el hombre, y el desarrollo de la naturaleza astral y psíquica.

Más tarde el Bhakti Yoga, resultado del desarrollo del cuerpo emocional o astral, fue incorporado al Laya Yoga, sentándose las bases de ese misticismo y devoción, que ha sido el incentivo fundamental de nuestra particular raza raíz aria. El objetivo, en esa época, era la cuarta iniciación. El tema de estas grandes iniciaciones está tratado con mayor extensión en el libro Iniciación Humana y Solar.

En la actual raza aria, la subyugación del cuerpo mental y el control de la mente se logran por la práctica de Raja Yoga y la meta para la humanidad en evolución, es la quinta iniciación, la del adepto.

 

Toda yoga ha ocupado su lugar y ha servido un propósito útil, y resultará evidente que cualquier retorno a las prácticas de Hatha Yoga, o esas que se ocupan específicamente del desarrollo de los centros, por medio de los distintos tipos de prácticas de meditación y ejercicios respiratorios, constituyen, desde cierto aspecto, un retroceso.

Hallaremos que mediante las prácticas de Raja Yoga y asumiendo una posición que ejerza un control directriz (que descubrirá quien centre su conciencia en el alma), los otros tipos de yoga resultan innecesarios, por cuanto los resultados de la yoga superior incluyen automáticamente a las inferiores, aunque no a sus prácticas.

Cuándo las prácticas de yoga sean estudiadas, se evidenciará que recién ahora ha llegado el día de la oportunidad. Oriente nos ha preservado las reglas desde tiempo inmemorial. Uno que otro oriental (y unos pocos adeptos occidentales) se han valido de estas reglas y se han sometido a la disciplina de esta exigente ciencia. Así se ha conservado, para la raza, la continuidad de la doctrina secreta, la Sabiduría Eterna, y también se ha reunido el personal de la Jerarquía de nuestro planeta.

 

En la época de Buda, gracias al estímulo que Éste produjo, tuvo lugar una gran reunión de Arhats, los cuales alcanzaron la liberación por el esfuerzo autoiniciado. Dicho período marcó, en nuestra época aria, la culminación para Oriente. Desde entonces la oleada de vida espiritual ha afluido constantemente hacia Occidente, y podemos esperar la correspondiente culminación que llegará a su cenit entre los años 1965 y 2025. Para tal fin los adeptos de Oriente y Occidente trabajan conjuntamente, pues acatan siempre la Ley.

Este venidero impulso, como en los tiempos de Buda, es de segundo rayo, el cual no tiene relación con ningún impulso de primer rayo, como el que trajo a H. P. Blavatsky.

Los impulsos de primer rayo surgen en el primer cuarto de cada siglo y alcanzan su culminación, en el plano físico, en el último cuarto. El interés demostrado ahora por el Raja Yoga, interés que se irá demostrando cada vez más, y el estudio de esta ciencia y de las reglas que proporciona para el desenvolvimiento del hombre, indican la tendencia general de este creciente impulso de segundo rayo. Así llegará el día de la oportunidad.

Tres libros deberían estar en manos de todo estudiante: El Bhagavad Gita, El Nuevo Testamento y Los Aforismos de Yoga, porque contienen el cuadro completo del alma y su desenvolvimiento.

Los dieciocho capítulos del Gita describen el alma, Krishna, el segundo aspecto, en su verdadera naturaleza como Dios en manifestación, culminando en ese maravilloso capítulo donde Él se revela a Arjuna, el aspirante, como el alma de todas las cosas y el punto de gloria oculto tras el velo de toda forma.

En El Nuevo Testamento, donde se describe la vida de un Hijo de Dios en plena manifestación, cuando libre de todo velo, el alma en su verdadera naturaleza camina sobre la tierra. Al estudiar la vida de Cristo, nos damos cuenta de lo que significa desarrollar los poderes del alma, alcanzar la liberación y llegar a ser un Dios, en toda su gloria, caminando sobre la tierra.

 

Los Aforismos de Yoga contienen las leyes de ese devenir, y las reglas, métodos y medios que hacen al hombre, cuando se los sigue, "perfecto, como nuestro Padre en los cielos es perfecto".

Paulatinamente despliega ante nosotros un sistema graduado de desenvolvimiento, que lleva al hombre, desde la etapa del hombre bueno común, a través de las de aspirante, iniciado y maestro, hasta el excelso punto de evolución en que se halla ahora Cristo. Juan, el discípulo amado, dijo: "seremos igual a Él, pues le veremos tal como es", y cuando el alma se revela al hombre en el plano físico produce siempre una gran transformación.

Cristo dijo: "Cosas más grandes que yo hago, haréis", prometiéndonos "el Reino, el poder y la gloria", siempre que nuestra aspiración y persistencia sean suficientes para conducirnos por el espinoso camino de la cruz y nos permita hollar ese sendero que conduce "al camino ascendente", hasta la cima del Monte de la Transfiguración.

¿Cómo se produce este gran cambio? ¿De qué manera el hombre, víctima de sus deseos y naturaleza inferior, se convierte en el hombre victorioso que triunfa sobre el mundo, la carne y el demonio?

 

Esto sucede cuando el cerebro físico del hombre encarnado llega a ser consciente del yo, el alma; pero esta percepción consciente sólo es posible cuando el verdadero yo puede "reflejarse en la sustancia mental".

 

El alma está inherentemente libre de los objetos y permanece siempre en estado de unidad aislada. Sin embargo, el hombre en encarnación, debe alcanzar, en la conciencia del cerebro físico, la comprensión de estos dos estados del ser. Debe liberarse conscientemente de todos los objetos del deseo y mantenerse, como un todo unificado, desapegado y liberado de todo velo y forma en los tres mundos. Cuando el estado consciente del ser, tal como lo conoce el hombre espiritual, sea también una condición de la conciencia del hombre en encarnación física, entonces se habrá alcanzado la meta. El hombre ya no es la víctima del mundo como cuando se ha identificado con el cuerpo físico. Camina libre "con faz resplandeciente" (Co.), y la luz de su rostro se proyecta sobre todo cuanto encuentra. Sus deseos ya no ponen la carne en actividad, por eso el cuerpo astral no lo subyuga ni lo vence.

 

 

Por medio del desapasionamiento y equilibrio de los pares de opuestos, se libera del temperamento, sentimientos, anhelos, deseos y reacciones emocionales, característicos de la vida del hombre común y alcanza el punto de paz. El demonio del orgullo, la personificación de la naturaleza mental mal empleada y las deformadas percepciones de la mente, han sido dominadas y queda liberado en los tres mundos. La naturaleza del alma, las cualidades y actividades inherentes a la naturaleza de amor del Hijo de Dios y la Sabiduría que se manifiesta cuando amor y actividad (segundo y tercer aspectos) se unen, caracterizan su vida en la tierra y puede decir como Cristo: "Consumado es".

La fecha del nacimiento de Patanjali es desconocida; existe mucha controversia sobre ello. La mayoría de los autores occidentales la fijan entre los años 820 y 300 a.C., aunque uno o dos la fijan d.C.; los hindúes, que se supone saben algo al respecto, fijan una fecha muy anterior, algunos hasta 10.000 años a.C. Patanjali recopiló las enseñanzas que, hasta la época de su advenimiento, habían sido trasmitidas oralmente durante muchos siglos. Fue el primero en transcribir la enseñanza para los estudiantes, por eso se lo considera fundador de la Escuela Raja Yoga. Sin embargo, el sistema se ha aplicado desde los principios de la raza Aria.

 

Los Aforismos de la Yoga son la enseñanza básica de la Escuela Trashimaláyica, a la cual pertenecen la mayoría de los Maestros de Sabiduría. Muchos estudiosos sostienen que los Esenios y otras Escuelas místicas de entrenamiento y pensamiento, íntimamente relacionadas con el fundador del cristianismo y con los cristianos primitivos, están basadas en el mismo sistema y que sus Instructores fueron preparados en la gran Escuela Trashimaláyica.

Los aforismos, tal como los presentamos, han sido dictados y parafraseados por el Tibetano; los comentarios han sido escritos por mí, pero sometidos a su revisión e indicaciones. Se observará que la traducción no es literal ni una definición exacta de cada uno de los términos sánscritos originales. Es un intento de verter al inglés, en forma clara y comprensible, el significado exacto, hasta donde es posible hacerlo en un idioma poco elástico e imaginativo. Al estudiante le será útil, cuando estudie estos aforismos, comparar la versión dada aquí con las distintas traducciones disponibles.


ALICE A. BAILEY
Nueva York, mayo de 1927.

 

 

 

ÍNDICE POR TEMAS

 

LIBRO I. El problema de la Unión.

a. Definición de las naturalezas superior e inferior.

b. Consideración de los obstáculos y su eliminación.

c. Resumen del sistema de Raja Yoga.

Tema: La versátil naturaleza síquica.

 

 

LIBRO II. Los pasos hacia la unión.

a. Los cinco obstáculos y su eliminación.

b. Definición de los ocho métodos.

Tema: Los métodos de realización.

 

 

LIBRO III La Realización De La Unión y Sus Resultados.

a. La meditación y sus etapas.

b. Veintitrés resultados de la meditación.

Tema: Los poderes del Alma.

 

 

LIBRO IV. La Iluminación.

a. Conciencia y forma.

b. Unión o Unificación.

Tema: Unidad aislada.

 

BIBLIOGRAFÍA


de las traducciones y comentarios sobre


LOS AFORISMOS DE LA YOGA DE PATANJALI


consultados en la preparación de la presente obra

 

 

 

Los Aforismos de Yoga de Patanjali

M. J. Dvivedi
La Yoga-Darsana Ganganatha Jha
Los Aforismos de Yoga de Patanjali Charles Johnston
Los Aforismos de Yoga de Patanjali W. Q. Judge
Los Aforismos de Yoga de Patanjali Rama Prasada
Filosofía de la Yoga Tookaram Tatya
Compendio de la Filosofía Raja Yoga Rajaram Tookaram
Raja Yoga Swami Vivekananda
El Sistema de Yoga de Patanjali J. H. Woods

 

LOS AFORISMOS DE LA YOGA DE PATANJALI

LIBRO PRIMERO

EL PROBLEMA DE LA UNIÓN

1. AUM. La siguiente instrucción concierne a la Ciencia de la Unión.


2. Esta Unión (o yoga) se alcanza mediante la subyugación de la naturaleza psíquica y la sujeción de la mente (chitta).


3. Obtenido esto, el yogui se conoce a sí mismo, tal como es en realidad.


4. Hasta ahora el hombre interno se ha identificado con sus formas y con las modificaciones activas de éstas.


5. Los estados de la mente son cinco, están sujetos al placer o al dolor y son dolorosos o no.


6. Estas modificaciones (actividades) son: correcto conocimiento, incorrecto conocimiento, fantasía, pasividad (sueño) y memoria.


7. La base del conocimiento correcto es percepción correcta, deducción correcta y testimonio correcto (o evidencia exacta).


8. El conocimiento incorrecto se basa en la percepción de la forma y no en el estado del ser.


9. La fantasía descansa sobre imágenes que no tienen existencia real.


10. La pasividad (sueño) está basada en el estado pasivo de los "vrittis" (o en la no percepción de los sentidos).


11. La memoria es retención de lo conocido.


12. El control de estas modificaciones del órgano interno, la mente, se logra mediante incansable esfuerzo y desapego.


13. El esfuerzo incansable es empeño constante para restringir las modificaciones de la mente.


14. Cuando el objetivo a alcanzar es valorado suficientemente, y los esfuerzos para lograrlo continúan persistentemente y sin interrupción, se asegura la estabilidad de la mente (restricción de los vrittis).


15. Desapego es liberarse de la apetencia de los objetos deseados, ya sean terrenos o tradicionales, aquí o en el más allá.


16. La consumación de este desapego da por resultado el exacto conocimiento del hombre espiritual, liberado de las cualidades o gunas.


17. La conciencia de un objeto se obtiene concentrándose en su cuádruple naturaleza: la forma, por un examen de la misma; la cualidad (o guna), por participación discriminativa; el propósito, por inspiración (o beatitud), y el alma, por identificación.


18. Se alcanza otra etapa de samadhi, cuando, mediante el pensamiento enfocado en una sola dirección, se aquieta la actividad externa. En esta etapa la sustancia mental o chitta, responde únicamente a impresiones subjetivas.


19. El samadhi descrito no va más allá de los límites del mundo fenoménico; tampoco va más allá de los dioses ni de quienes se ocupan del mundo concreto.


20. Otros yoguis alcanzan samadhi y llegan a la discriminación del espíritu puro a través de la creencia, seguida de energía, memoria, meditación y correcta percepción.

 


21. Aquellos cuya voluntad está intensamente activa, alcanzan rápidamente la etapa de conciencia espiritual.


22. Quienes emplean la voluntad difieren también, porque su empleo puede ser intenso, moderado o suave. Respecto al logro de la verdadera conciencia espiritual existe todavía otro camino.


23. Por la intensa devoción a Ishvara se alcanza el conocimiento de Ishvara.


24. Ishvara es el alma, a ésta no la afectan las limitaciones y está libre del karma y del deseo.


25. En Ishvara, el Gurudeva, el germen de todo conocimiento, se expande al infinito.


26. Ishvara, el Gurudeva, como no está limitado por el factor tiempo, es el instructor de los Señores primitivos.


27. La palabra de Ishvara es AUM (u OM). Ésta es el Pranava.


28. Mediante la emisión de la Palabra y la reflexión sobre su significado, se descubre el Camino.


29. Por esto llega el conocimiento del yo (el alma) y la eliminación de todos los obstáculos.


30. Los obstáculos para el conocimiento del alma son: incapacidad corporal, inercia mental, duda, abandono, pereza, apasionamiento, percepción errónea, incapacidad para lograr la concentración, o imposibilidad para mantener la actitud meditativa una vez alcanzada.


31. Los resultados de los obstáculos sobre la naturaleza psíquica inferior son: dolor, desesperación, errónea actividad corporal y equívoca dirección o control, de las corrientes de vida.


32. Para superar los obstáculos y sus derivados, se requiere intensa aplicación de la voluntad a alguna verdad o principio.


33. La paz de la sustancia mental o chitta, se puede alcanzar practicando la simpatía, la ternura, la firmeza de propósito y el desapasionamiento, respecto al placer y al dolor, o a todas las formas del bien y del mal.


34. Además la paz de chitta se alcanza mediante la regulación del prana o aliento de la vida.


35. La estabilidad mental puede obtenerse mediante esas fórmulas de concentración, relacionadas con la percepción sensoria.


36. Meditando sobre la luz y el resplandor, se puede llegar al conocimiento del espíritu y alcanzar la paz.


37. La mente (chitta) se estabiliza y queda liberada de la ilusión, a medida que se purifica la naturaleza inferior y ya no se la satisface.


38. La paz (estabilización de la sustancia mental o chitta) puede lograrse meditando sobre el conocimiento que proporcionan los sueños.


39. La paz también se alcanza concentrándose en lo que el corazón más aprecia.


40. Así su comprensión se extiende desde lo infinitamente pequeño hasta lo infinitamente grande y su conocimiento se perfecciona desde annu (el átomo o partícula) hasta atma (o espíritu).


41. Aquel que ha controlado totalmente sus "vrittis" (modificaciones de la sustancia mental), llega a un estado de identificación y similitud con lo que ha conocido. El conocedor, el conocimiento y el campo del conocimiento se convierten en uno; así como el cristal toma los colores de lo que refleja.


42. Cuando el perceptor mezcla la palabra, la idea (el significado) y el objeto, esto es denominado estado mental de razonamiento sensato.


43. Se llega a la percepción sin un razonamiento sensato cuando la memoria ya no controla, entonces la palabra y el objeto son trascendidos y sólo la idea está presente.


44. Ambos procesos de concentración, con o sin la acción sensata de la mente, pueden ser aplicados también a cosas sutiles.


45. Lo denso conduce a lo sutil; lo sutil lleva, por etapas sucesivas, al estado del ser espiritual puro llamado Pradhana.


46. Todo esto es meditación con simiente.


47. Cuando se ha alcanzado este estado supercontemplativo, el yogui adquiere la comprensión espiritual pura, por medio de la quietud equilibrada de la sustancia mental o chitta.


48. Su percepción es ahora infaliblemente exacta, o su mente revela únicamente la Verdad.


49. Esta percepción particular es excepcional y revela lo que la mente razonadora, mediante el testimonio, la inferencia y la deducción, no puede revelar.


50. Es hostil a las demás impresiones o las reemplaza.


51. Cuando este estado de percepción se ha refrenado o es reemplazado, se alcanza el estado puro de samadhi.

 

LOS AFORISMOS DE LA YOGA DE PATANJALI

LIBRO PRIMERO

EL PROBLEMA DE LA UNIÓN

a. Definición de las naturalezas superior e inferior.
b. Consideración de los obstáculos y su eliminación.
c. Resumen del sistema de Raja Yoga.

Tema: La versátil naturaleza psíquica.


1. AUM (OM). La siguiente instrucción concierne a la Ciencia de Unión.

AUM, es la palabra de Gloria; significa el Verbo hecho carne, y la manifestación del segundo aspecto de la divinidad en el plano de la materia. Este resplandeciente surgimiento ante el mundo de los hijos de la rectitud, se alcanza siguiendo las reglas dadas aquí. Cuando los hijos de los hombres hayan demostrado que también son Hijos de Dios, análogamente el cósmico Hijo de Dios brillará con acrecentada intensidad de gloria. El gran iniciado Pablo tuvo la visión de ello cuando dijo: "toda la creación entera gime a una, y a una está con dolores de parto. . . esperando la manifestación de los Hijos de Dios". (Ro. 8:22)

Raja Yoga o Ciencia de Unión, da las reglas y los métodos para:


1. Establecer contacto consciente con el alma, el segundo aspecto, el Cristo interno.


2. Adquirir conocimiento del yo y mantener su control sobre el no-yo.


3. Sentir el poder del ego o alma, en la vida cotidiana, y manifestar sus poderes.


4. Subyugar la naturaleza psíquica inferior y expresar las facultades psíquicas superiores.


5. Establecer contacto armónico entre el cerebro y el alma y recibir sus mensajes.


6. Intensificar la "luz en la cabeza", de modo que el hombre se convierta en una Llama viviente.


7. Descubrir el sendero y convertirse en ese sendero.

El estudiante hallará de utilidad las triplicidades detalladas más abajo, especialmente si tiene en cuenta que la columna central contiene los términos aplicables al alma o segundo aspecto.

La unión que debe alcanzarse es la del tercer aspecto con el segundo. Esto se logra en la tercera iniciación (la Transfiguración, en terminología cristiana). Posteriormente se sintetizan los aspectos tercero y segundo, unidos con el primero:


Primer Aspecto Segundo Aspecto Tercer Aspecto

 

Espíritu

Alma Cuerpo
Padre Hijo (crístico) Espíritu Santo
Mónada Ego Personalidad
Yo divino Yo superior Yo inferior (o no-yo)
Vida Conciencia Forma
Energía Fuerza Materia
La Presencia El Ángel de la Presencia El ser humano



Debe establecerse una clara diferencia entre el principio crístico, tal como se indica arriba, aspecto espiritual elevado que todo miembro de la humanidad debe alcanzar, y el mismo término aplicado a un personaje de excelso grado que representa ese principio, ya sea el varón de Nazaret, de la referencia histórica, u otro nombre.


2. Esta Unión (o yoga) se alcanza mediante la subyugación de la naturaleza psíquica y la sujeción de la mente (o chitta).

Quien trata de obtener la unión tiene que hacer dos cosas:

1. Obtener el control de la "versátil naturaleza síquica".


2. Impedir que la mente asuma las innumerables formas que con tanta facilidad adopta, denominadas frecuentemente "modificaciones del principio pensante".

Ambas otorgan el control del cuerpo emocional, y por lo tanto del deseo, y también del cuerpo mental, manas o mente inferior. El estudiante debe recordar que el deseo incontrolado y la mente desordenada obstruyen la luz del alma y rechazan la conciencia espiritual. La unión es imposible mientras existan barreras, por consiguiente, el Maestro dirige la atención del estudiante (al comenzar sus instrucciones) hacia el trabajo práctico, a fin de liberar esta luz, para que pueda "brillar en un lugar oscuro", es decir, en el plano físico. Debe tenerse presente que, esotéricamente hablando, cuando ha sido controlada la naturaleza inferior puede manifestar la superior. Cuando el segundo aspecto del yo personal inferior, el cuerpo emocional, haya sido subyugado o trasmutado, entonces se verá la luz del Cristo, el segundo aspecto egoico. Posteriormente, en Su luz, la Mónada, el Padre, el Uno, será revelado. En forma similar, cuando el primer aspecto del yo personal inferior, el cuerpo mental, haya sido refrenado, el aspecto voluntad del alma podrá ser conocido, y mediante sus actividades conocerse el propósito del Logos mismo.

En la vida espiritual hay ciertas líneas de menor resistencia por las cuales se liberan ciertas fuerzas o energías:

 

a. Emocional ....... intuicional o búdica ....... monádica ........... al corazón del aspirante.


b. Mental ............ espiritual o átmica .......... logoica ............... a la cabeza del aspirante.

Por lo tanto al estudiante se le otorga la PALABRA de sujeción o control, como clave de todos sus esfuerzos.

Chitta es mente o sustancia mental, el cuerpo mental, la facultad de pensar y de crear formas mentales, la suma total de los procesos mentales. Es el material, regido por el ego o alma, con el cual se construyen todas las formas mentales.

La naturaleza psíquica es deseo-mente (kama-manas), el cuerpo emocional o astral posee un ínfimo vestigio de mente; es el material que reviste todos nuestros deseos y sentimientos, por el cual se expresan.

 

Estos dos tipos de sustancia tienen que seguir su propia línea de evolución, y la siguen. De acuerdo al plan logoico, los espíritus o chispas divinas son aprisionados por ella; primeramente son atraídas por la mutua interacción: espíritu y materia. Mediante el control de estas sustancias y el refrenamiento de sus actividades instintivas, dichos espíritus adquieren experiencia y oportunamente la liberación. Así se realiza la unión con el alma, unión conocida y experimentada en el cuerpo físico, en el plano de manifestación más densa, gracias al control consciente e inteligente de la naturaleza inferior.


3. Obtenido esto, el yogui se conoce a sí mismo, tal como es en realidad.

Este aforismo se puede expresar de la siguiente manera: El hombre que conoce las condiciones y las ha cumplido, como se indica en el aforismo precedente:

1. Ve al yo.
2. Comprende la verdadera naturaleza del alma.
3. Se identifica con la realidad interna, no con las formas que la ocultan.
4. Mora en el centro, no en la periferia.
5. Obtiene conciencia espiritual.
6. Descubre y reconoce al Dios interno.

 

En los tres aforismos que anteceden se describe el método y la meta en términos claros y veraces, y se prepara el camino para una instrucción más detallada. El aspirante encara su problema; se le da la clave para la solución, y mantiene, ante su ojo investigador, la unión con el alma como recompensa.

 

El siguiente aforismo abarca brevemente el pasado.


4. Hasta ahora el hombre interno se ha identificado con sus formas y con las modificaciones activas de éstas.

Estas formas son las modificaciones mencionadas en diversas traducciones, que trasmiten la verdad sutil respecto a la infinita divisibilidad del átomo; las envolturas que velan y las transformaciones rápidamente cambiantes, impiden que se manifieste la verdadera naturaleza del alma; constituyen las exteriorizaciones que obstaculizan el resplandor de la luz del Dios interno de las cuales se dice en lenguaje oculto que "proyectan una sombra ante la faz del sol".

La naturaleza inherente a las vidas que constituyen estas formas versátiles y activas, ha sido hasta ahora demasiado fuerte para el alma (el Cristo interno, como dice el cristiano) y ha impedido la plena expresión de sus poderes. Los poderes instintivos del "alma animal", o la capacidad que posee el conjunto de vidas que constituyen las envolturas o cuerpos, aprisionan al hombre real y limitan sus poderes. Estas vidas son unidades inteligentes que se hallan en el arco involutivo de la evolución, las cuales trabajan para obtener la autoexpresión. Sin embargo, su objetivo es distinto del que persigue el hombre interno, y dificultan su progreso y la autorrealización. Éste se "enreda en las actividades de aquéllas” y debe liberarse, para recibir como herencia el poder, la paz y la bienaventuranza. No puede alcanzar "la medida de la estatura de la plenitud de Cristo" (Ef. 4:13) hasta que no se produzcan modificaciones y las formas se hayan trasformado, sus actividades aquietado y su desasosiego tranquilizado.

Se le urge al estudiante tener en cuenta la naturaleza de este aspecto de la evolución, que prosigue paralelamente a la suya. Si capta correctamente este problema, vendrá la comprensión del trabajo práctico a realizar, y el yogui en embrión podrá comenzar su trabajo. Las formas inferiores están constante e incesantemente activas, asumiendo interminables formas de deseos impulsivos o formas mentales dinámicas; sólo a medida que es controlada la apropiación de formas y se aquieta la turbulencia de la naturaleza inferior, la entidad regente interna puede liberarse de la esclavitud e imponer su vibración sobre las modificaciones inferiores.

Esto se alcanza mediante la concentración, el esfuerzo concentrado del alma por mantener firmemente la posición del observador o percibidor, y del vidente. Una vez que puede hacer esto, se desvanece el "espectáculo" inferior del deseo y de las formas mentales que cambian rápidamente; entonces se puede ver y hacer contacto con el reino del alma, el verdadero campo del conocimiento del alma.


5. Los estados de la mente son cinco, están sujetos al placer o al dolor; y son dolorosos o no.

En el original, no aparece la palabra "placer"; la idea que imparte es más técnica y, generalmente, se la traduce como "no doloroso". Sin embargo, la idea subyacente obstaculiza su comprensión, cuya causa son los pares de opuestos. El estudiante debe recordar que en este aforismo se considera la sustancia mental o chitta, con las modificaciones sufridas mientras su versatilidad y actividad constituyen los factores controladores. Tampoco debe perder de vista que se está tratando con la naturaleza psíquica inferior, término ocultamente aplicado a los procesos de la mente inferior, y también a las reacciones astrales o emocionales. Toda actividad de la naturaleza inferior es resultado de kama-manas, o la mente matizada por el sentimiento, la voluntad-deseo del hombre inferior. El sistema de Raja Yoga tiene como objetivo reemplazar tales impulsos por la acción inteligente del alma u hombre espiritual, cuya naturaleza es amor, cuya acción es inteligente (esotéricamente entendido) y cuyo móvil es el desarrollo grupal. Por lo tanto, las reacciones denominadas dolor y placer deben ser trascendidas, porque ambas dependen de la identificación con la forma, debiendo ser reemplazadas por el desapego.

Es interesante observar que las modificaciones del órgano interno, la mente, son cinco. Manas o mente, el principio activo de la sustancia mental o chitta, el quinto principio, similarmente, como todo lo demás en la naturaleza, se manifiesta como dualidad. Esta dualidad es:

1. La mente concreta inferior, manifestándose como actividad del cuerpo mental.


2. La mente abstracta, manifestándose como el aspecto inferior del ego o alma.

En el microcosmos u hombre, esta dualidad se convierte en modificación triple en el plano mental; tenemos así una reproducción, en miniatura, de la manifestación macrocósmica. Las tres modificaciones son:

1. El átomo permanente mental, el aspecto inferior de la Tríada espiritual o del alma.

2. El cuerpo egoico, el cuerpo causal o el karana sarira.

3. El cuerpo mental, el aspecto más elevado del no-yo, o yo personal inferior.

El cuerpo mental tiene cinco modificaciones o actividades, siendo en consecuencia reflejo o analogía del quinto principio, cuando se manifiesta en el quinto plano, el mental. Las modificaciones son el reflejo inferior de manas (o mente, en la manifestación microcósmica), y dicha mente lo es a su vez de mahat (mente universal), la mente manifestándose en el macrocosmos. Esto es un gran misterio, pero será revelado al hombre que supere las cinco modificaciones de la mente inferior; quien por el desapego a lo inferior se identifica con lo superior, resuelve así el misterio de "Makara", y recorre el Camino de los Kumaras. Aquí se halla oculto un indicio para los estudiantes más avanzados de esta ciencia, respecto al problema esotérico de Makara, insinuado en "La Doctrina Secreta" por H. P. Blavatsky.


6. Estas modificaciones (actividades) son: correcto conocimiento, incorrecto conocimiento, fantasía, pasividad (sueño) y memoria.

Existe un vasto campo de conocimiento que el vidente alguna vez debe conocer. Generalmente los psicólogos ocultistas aceptan la existencia de tres métodos de captación:

1. Conocimiento directo, por medio de los sentidos; cada sentido pone, a quien lo utiliza, en contacto con una destacada gama de vibraciones, que aparecen como manifestaciones de la forma.

2. Deducción o inferencia, el empleo, por parte del conocedor, de la facultad razonadora de la mente, en relación con lo que no se percibe directamente. Para el estudiante ocultista es la aplicación de la Ley de Correspondencia o Analogía.

3. Conocimiento directo del yogui o vidente, centrado en la conciencia del yo, el ego en su propio plano. Se alcanza mediante el correcto empleo de la mente, como órgano de visión y transmisión. Patanjali dice:

"El vidente es puro conocimiento (gnosis), Aunque puro, contempla la idea presentada, valiéndose de la mente". (Libro II, Af. 20).

La deducción no es un método seguro para comprobar el conocimiento. Las demás modificaciones se refieren principalmente al empleo erróneo de la facultad de formar imágenes (imaginación), a la pasividad autoinducida de la mente (una condición de semitrance) y a la retención de formas mentales dentro del aura mental, por medio de la memoria. Patanjali trata cada una de estas modificaciones en distintos aforismos.


7. La base del conocimiento correcto es percepción correcta, deducción correcta y testimonio correcto (o evidencia exacta).

Uno de los conceptos revolucionarios a que debe ajustarse el estudiante de ocultismo es la aceptación de que la mente constituye el medio por el cual se adquiere el conocimiento. Por lo general en Occidente se tiene la idea de que la mente es la parte del mecanismo humano que utiliza el conocimiento. El proceso de "dar vueltas y vueltas a una idea", de esforzarse en resolver problemas mediante una intensa tarea mental, nada tiene que ver con la función del desenvolvimiento del alma. Es sólo una etapa preliminar, y debe ser reemplazada por otro método.

Quien estudia raja yoga debe comprender que la mente está destinada a ser un órgano de percepción; sólo así comprenderá correctamente esta ciencia. El proceso a seguir, en relación con la mente, podría describirse más o menos como:

1. Correcto control de las modificaciones (o actividades) del principio pensante.
2. Estabilización de la mente y su consiguiente empleo por el alma, como órgano de visión, un sexto sentido, y la síntesis de los otros cinco sentidos.
3. Resultado: Conocimiento correcto.
4. Correcto uso de la facultad perceptiva, de modo que el nuevo campo de conocimiento, con el cual se hace contacto, sea visto tal cual es.
5. Lo percibido es interpretado correctamente, con la consiguiente aprobación de la intuición y la razón.
6. Correcta transmisión al cerebro físico de lo percibido; el testimonio del sexto sentido es interpretado correctamente y la evidencia trasmitida con exactitud esotérica.
Resultado: Reacción correcta del cerebro físico al conocimiento trasmitido.

Una vez estudiado y seguido este proceso, el hombre, en el plano físico, se da cuenta cada vez más, de las cosas del alma y de los misterios del reino del alma o del "Reino de Dios". Se le revela todo cuanto atañe al grupo, y descubre la naturaleza de la conciencia grupal. Se observará que estas reglas, incluso ahora, son consideradas premisas esenciales,, cuando se necesita un testimonio exacto, respecto a los asuntos mundiales. Si estas reglas se aplican al mundo de actividad psíquica (inferior y superior) conseguiremos simplificar la actual confusión. En un antiguo libro, escrito para discípulos de cierto grado, aparecen las palabras dadas a continuación, de valor para los discípulos probacionistas y aceptados. La traducción es libre pero imparte el sentido.

"Quien mira hacia afuera, debe tener cuidado de que a través de la ventana pase la luz del sol. Si lo hiciera antes del amanecer (de su esfuerzo A. A. B.), debe recordar que el orbe aún no ha salido, no puede percibir los claros perfiles y los espectros y sombras, los espacios sombríos y áreas oscuras todavía confunden su visión."

Al final de este párrafo tenemos un símbolo curioso, que imparte a la mente del discípulo esta idea: "Guarda silencio y reserva tu opinión".


8. El conocimiento incorrecto se basa en la percepción de la forma y no en el estado del ser.

Este aforismo es algo difícil de explicar. Su significado es: Conocimiento, deducción y decisión, basados en las cosas externas y en la forma, a través de la cual la vida se expresa en cualesquiera de los reinos de la naturaleza, constituyendo para el ocultista un conocimiento falso y no veraz. En la actual etapa del proceso evolutivo no hay forma alguna que esté a la altura de la vida inmanente, ni es una expresión adecuada de la misma. Ningún verdadero adepto juzga una expresión de la divinidad por medio del tercer aspecto. Raja yoga entrena al hombre para actuar en el segundo aspecto y por su intermedio ponerse en armonía con la "verdadera naturaleza" latente en toda forma. El "ser" es la realidad esencial y todos los seres se esfuerzan por alcanzar esta expresión real. Por lo tanto, todo conocimiento adquirido por medio de las facultades inferiores, basado en el aspecto forma, es conocimiento incorrecto.

Sólo el alma percibe correctamente; sólo el alma tiene el poder de ponerse en contacto con el germen o principio budi (el principio crístico, en terminología cristiana) que reside en el corazón de cada átomo, ya sea el de la materia, investigado en el laboratorio del científico; el átomo humano, en el crisol de la experiencia diaria, el átomo planetario, dentro de cuyo círculo infranqueable todos nuestros reinos de la naturaleza están contenidos, o el átomo solar, Dios en manifestación por medio de un sistema solar. Cristo “sabía lo que había en el hombre", en consecuencia, pudo ser un Salvador.

9. La fantasía descansa sobre imágenes que no tienen existencia real.

Esto significa que tales imágenes, sin existencia real, son conjuradas por los hombres mismos, construidas en sus propias auras mentales y energetizadas por su voluntad o deseo y se desvanecen en cuanto se dirige la atención a otras cosas.

”La energía sigue al pensamiento" es uno de los principios básicos del sistema de raya yoga, e incluso es aplicable a las imágenes de la fantasía, las cuales pueden dividirse en tres grupos, que el estudiante hará bien en considerar:

1. Las formas mentales que él construye, de vida efímera, que dependen de la calidad de sus deseos, por no ser buenas ni malas, superiores ni inferiores, pueden ser vitalizadas tanto por las tendencias inferiores como por las aspiraciones idealistas y todas las etapas intermedias que existen entre estos extremos. El aspirante debe cuidarse de no confundirlas con la realidad. Una ilustración cabría aquí, respecto a la facilidad con que las personas creen haber visto a alguno de los Hermanos o Maestros de Sabiduría, sin embargo, todo lo que han percibido es una forma mental de uno de Ellos, debido a que el deseo es el padre del pensamiento, son víctimas de ese tipo de percepción incorrecta, que Patanjali denomina "fantasía".

2. Las formas mentales creadas por la raza, la nación, el grupo u organización y las formas mentales grupales de cualquier tipo (desde la forma planetaria, hasta la de un grupo de pensadores), constituyen la suma total de la "Gran Ilusión". Aquí hay un indicio para el estudiante sensato.

 

3. Esa forma mental creada por el hombre, cuando apareció por primera vez en forma física, fue denominada el "Morador en el Umbral”. Al ser creada por el yo personal inferior y no por el alma, es perecedera y se mantiene unida por la energía inferior del hombre. Cuando el hombre empieza a actuar como alma, la "imagen", creada por su fantasía o por reacción a la ilusión, se disipa mediante un supremo esfuerzo. Termina su existencia real cuando nada en el aspirante la nutre; la comprensión de esto permite liberarse de tal esclavitud. Este aforismo, aunque aparentemente breve y sencillo, tiene un significado muy profundo; es estudiado por los altos iniciados que están aprendiendo a conocer la naturaleza del proceso creador del planeta y se ocupan de disipar el maya planetario.

10. La pasividad (sueño) está basada en el estado pasivo de los "vrittis" (o en la no percepción de los sentidos).

Quizás sea necesario explicar la naturaleza de los "vrittis”; son esas actividades de la mente cuyo resultado es la relación consciente entre el órgano del sentido empleado y lo percibido. Aparte de cierta modificación del proceso mental o afirmación del "yo soy yo", los sentidos pueden estar activos y, no obstante, el hombre ser inconsciente de ello. Se da cuenta de que ve, gusta u oye; dice “yo veo", "yo gusto", "yo oigo". La actividad de los "vrittis" (o las percepciones mentales que tienen relación con los cinco sentidos) le permiten conocer este hecho. Abstrayéndose de la percepción activa de los sentidos, no utilizando la conciencia "dirigida hacia afuera", sino llevándola de la periferia al centro, puede producir un estado de pasividad -la carencia de percepción que no es el samadhi del yogui ni el logro de la centralización a que aspira el estudiante de yoga, sino una especie de trance. Este aquietamiento autoimpuesto no sólo es un entorpecimiento para llegar a la yoga más elevada, sino que, en muchos casos, es excesivamente peligroso.

Los estudiantes deben recordar que la meta de la yoga es la actividad correcta de la mente y su correcto empleo, y que el estado denominado "mente en blanco" y la receptividad pasiva en la cual está interrumpida o atrofiada toda relación sensoria, no forman parte del proceso. El sueño a que se refiere el aforismo no es el adormecimiento del cuerpo, sino el de los "vrittis". Es la negación del contacto de los sentidos, sin que el sexto sentido, la mente, los haya reemplazado en su actividad. En esta condición de sueño el hombre es propenso a las alucinaciones, impresiones erróneas, obsesiones y al engaño.

Hay varios tipos de sueño, pero en este comentario sólo puede hacerse una breve enumeración:

1. El sueño común del cuerpo físico, cuando el cerebro no responde a contacto alguno de los sentidos.

2. El sueño de los vrittís, o esas modificaciones de los procesos mentales que correlacionan al hombre con su medio ambiente, a través de los sentidos y la mente.

3. El sueño del alma, que (hablando esotéricamente) abarca esa parte de la experiencia del hombre, que data desde su primera encarnación humana hasta que despierta al conocimiento del plan y se esfuerza por alinear al hombre inferior con la naturaleza y la voluntad del hombre espiritual interno.

4. El sueño del médium común, donde el cuerpo etérico es parcialmente proyectado fuera del cuerpo físico y también separado del cuerpo astral, produciéndose una condición muy peligrosa.

5. El samadhi o sueño del yogui, producido por el hombre real que se retira científica y conscientemente de su triple envoltura inferior, a fin de actuar en niveles superiores, antes de prestar un servicio más activo en los niveles inferiores.

6. El sueño de los Nirmanakayas, un estado espiritual de concentración y enfoque tan intenso en el cuerpo átmico o espiritual, que se retira la conciencia externa, no sólo de los tres planos del esfuerzo humano, sino de las dos expresiones inferiores de la Tríada espiritual. A los propósitos de su peculiar y específico trabajo, el Nirmanakaya "está dormido" en todos los estados, menos en el plano átmico.

11. La memoria es retención de lo conocido.

La memoria concierne a distintos tipos de comprensión, ya sean activos o latentes; se refiere a la acumulación de ciertos factores conocidos que pueden ser enumerados como:

1. Las imágenes mentales de lo tangible u objetivo, que el pensador ha conocido en el plano físico.

2. Las imágenes karna-manásicas (o de deseo-mente inferior) de deseos pasados y su satisfacción. Esta "facultad de crear imágenes" del hombre común, está basada en sus deseos (elevados o bajos, enaltecedores o degradantes, en su sentido descendente) y la satisfacción conocida de los mismos. Esto atañe a la memoria de un glotón, por ejemplo, y su imagen latente de una suculenta comida, o la de un santo ortodoxo, basada en las imágenes creadas de un beatífico cielo.

3. La actividad de la memoria, resultado del entrenamiento mental; la acumulación de datos adquiridos, consecuencia de la lectura o la enseñanza, lo cual no está basado exclusivamente en el deseo, sino en el interés intelectual.

4. Los diversos contactos que la memoria retiene y reconoce, procedentes de las percepciones de los cinco sentidos inferiores.


5. Las imágenes mentales, latentes en la facultad de recordación, la totalidad del conocimiento adquirido y de la comprensión obtenida por el empleo correcto de la mente, como sexto sentido. Estos diferentes tipos de la facultad de recordación deben ser descartados y dejados de lado totalmente y reconocidos como modificaciones de la mente, el principio pensante; por lo tanto, forman parte de la versátil naturaleza síquica, que debe ser dominada antes de que el yogui se libere de las limitaciones y de toda actividad inferior. Ésta es la meta.

6. Finalmente (no es necesario enumerar subdivisiones más intrincadas), la memoria incluye el conjunto de experiencias acumuladas por el alma en el transcurso de muchas encarnaciones y depositadas en la verdadera conciencia del alma.


12. El control de estas modificaciones del órgano interno, la mente, se logra mediante incansable esfuerzo y desapego.

1. El órgano interno es la mente. Los pensadores occidentales deben recordar que el ocultista oriental no considera a los órganos como físicos. Su razón estriba en que el cuerpo físico, en su forma densa concreta, no es considerado un principio, sino simplemente el resultado tangible de la actividad de los verdaderos principios. Los órganos (esotéricamente hablando) son centros de actividad, como la mente, los diversos átomos permanentes y los centros de fuerza de las diversas envolturas. Todos tienen sus "sombras" o resultados objetivos y, estas emanaciones resultantes, son los órganos físicos. El cerebro, por ejemplo, es la "sombra" u órgano externo de la mente; el investigador descubrirá que el contenido de la cavidad cerebral tiene una analogía en el plano mental con los aspectos del mecanismo humano. Debe hacerse hincapié sobre esta última frase, pues contiene un indicio para quienes son capaces de aprovecharla.

2. Incansable esfuerzo significa literalmente práctica constante, incesante repetición, esfuerzo reiterado, para imponer un nuevo ritmo sobre el antiguo y extirpar hábitos y modificaciones profundamente arraigados, reemplazándolos por las impresiones del alma. El yogui o Maestro es el resultado de la paciente persistencia; su éxito es el fruto del constante esfuerzo, basado en la apreciación inteligente del trabajo a realizar y de la meta a alcanzar y no de entusiasmos esporádicos.

3. Desapego es lo único que, con el tiempo, permite que todas las percepciones de los sentidos ejecuten sus legítimas funciones. Por el desapego hacia esos tipos de conocimiento, con los cuales los sentidos ponen al hombre en contacto, pierden continuamente su aferramiento a él y llega el momento en que se libera y es el amo de sus sentidos y de todo contacto sensorio. Esto no implica un estado de atrofiamiento o inutilización de los sentidos, sino que el yogui los utiliza cuando y como quiere, para acrecentar por ejemplo su eficiencia en el servicio grupal y en empresas grupales.


13. El esfuerzo incansable es empeño constante para restringir las modificaciones de la mente.

Resulta muy difícil traducir el verdadero significado de este aforismo. La idea implicada es el esfuerzo persistente que el hombre espiritual hace para restringir las modificaciones o fluctuaciones de la mente y controlar la versátil naturaleza psíquica inferior, a fin de expresar plenamente su propia naturaleza espiritual. Sólo así, el hombre espiritual puede vivir cada día la vida del alma en el plano físico. Charles Johnston, al traducir este aforismo, trata de darnos este significado en las palabras: "el correcto empleo de la voluntad constituye un constante esfuerzo por mantenerse en el ser espiritual".

La idea implicada es imponer a la mente (considerada como sexto sentido) las mismas restricciones a que están sujetos los cinco sentidos inferiores: la exteriorización de sus actividades es detenida, evitando que respondan a la atracción o tirón de su propio campo de conocimiento.

 

14. Cuando el objetivo a alcanzar es valorado suficientemente y los esfuerzos para lograrlo continúan persistentemente y sin interrupción, se asegura la estabilidad de la mente (restricción de los vrittis).

Todos los que practican el Raja Yoga deben ser primordialmente devotos. únicamente el amor intenso del alma y todo lo que implica ese conocimiento del alma, puede conducir al aspirante firmemente a su meta. El objetivo en vista, unión con el alma y, por lo tanto, con la Superalma y con todas las almas, debe valorarse con justeza; debe juzgarse correctamente la razón para lograrlo, y desearse (o amar) ardientemente los resultados a obtener, antes de que el aspirante decida hacer el arduo esfuerzo que le proporcionará el control de las modificaciones de la mente y, en consecuencia, de toda su naturaleza inferior. Cuando esta valoración sea suficientemente exacta y el aspirante pueda persistir sin interrupción en el trabajo de controlar y subyugar, llegará el momento en que sabrá, acrecentada y conscientemente, el significado - de restringir las modificaciones.

15. Desapego es liberarse de la apetencia de los objetos deseados, ya sean terrenos o tradicionales, ahora y en lo sucesivo.

El desapego puede ser definido como "carencia de sed". Éste es el exacto sentido oculto, porque implica la idea dual del agua, el símbolo de la existencia material y del deseo, cualidad del plano astral, cuyo símbolo también es el agua.

 

En forma curiosa tenemos aquí la idea de que el hombre es el "pez". Este símbolo, como sucede con todos, tiene siete significados, y dos de ellos son aplicables aquí:

1. El pez es el símbolo del aspecto Vishnu, el principio crístico, el segundo aspecto de la divinidad, el Cristo en encarnación, ya sea el Cristo cósmico (expresándose mediante un sistema solar) o el Cristo individual, el salvador potencial en cada ser humano, el "Cristo en tí esperanza es de gloria" Co. 1-27. Si el estudiante analiza lo referente al pez Avatar de Vishnu, aprenderá mucho más.

2. El pez nadando en las aguas de la materia, ampliación de la misma idea, ha sido reducido a su expresión actual más evidente, el hombre como personalidad. Donde no hay anhelo por un objeto ni deseo de renacer (consecuencia del anhelo por "expresarse en una forma" o manifestación material), se obtiene la verdadera "carencia de sed"; el hombre liberado vuelve la espalda a todos las formas de los tres mundos inferiores y se convierte en un verdadero Salvador.

En el Bhagavad Gita encontramos las iluminadoras palabras siguientes:

"Los poseedores de la sabiduría, unidos en la misma visión egoica, que renuncian a los frutos de sus obras, libres ya de la esclavitud del renacimiento, llegan al hogar donde no existen tristezas."

"Cuando tu alma haya ido más allá de la selva de la ilusión, ya no pensarás qué se debe enseñar o qué se ha enseñado".

"Cuando te hayas alejado de la enseñanza tradicional, tu alma se mantendrá constante y firme en la visión del alma, entonces alcanzarás la unión con el alma". (Gita 2: 51, 52-, 53) J. H. Woods aclara esto en su traducción del comentario de Veda Vyasa, que se incluye aquí:

“ Desapasionamiento es ser consciente que es Maestro aquel que ya no está Sediento por objetos visibles o revelados".

“ La sustancia mental (chitta) -si ya no está sedienta por objetos visibles como mujeres, alimento, bebida o poder, ni tampoco por el objeto revelado (en los Vedas), tal como: alcanzar el cielo, la desencarnación o la disolución en la materia primaria, aunque esté estando en contacto con objetos supernormales o no, por virtud de su elevación será consciente de lo inadecuado de los objetos, llega a tener conciencia de ser Maestro".

 

La palabra "tradicional" aleja el pensamiento del estudiante de lo que comúnmente se considera objeto de percepción sensoria, y lo lleva al mundo de las formas mentales, a la "selva de la ilusión", construida por las ideas que tiene el hombre acerca de Dios, del cielo o del infierno. La sublimación de todo esto y su expresión más elevada, en los tres mundos, es el "devachan", meta de la mayoría de los hijos de los hombres. La experiencia devachánica debe trasformarse, con el tiempo, en comprensión nirvánica. Será de valor que el estudiante recuerde que el cielo, objeto del deseo aspiracional, consecuencia de las enseñanzas tradicionales y de las formulaciones de los credos doctrinales, tiene para el ocultista varios significados. A fin de obtener una mayor comprensión, serán útiles las siguientes definiciones:

1. El cielo, ese estado de conciencia en el plano astral, concreción de los anhelos y deseos del aspirante por descanso, paz y felicidad. Se basa en las formas que adopta el goce". Es una condición de gozo sensorio, y es construido particularmente por cada individuo para sí, y tan variado como personas participen de él. Para alcanzar el cielo se debe practicar el desapego. Existe la creencia de que es disfrutado por el yo inferior y por el hombre despojado sólo de su cuerpo físico, antes de pasar del cuerpo astral al plano mental.

 

2. El devachan, ese estado de conciencia en el plano mental, al cual pasa el alma desprovista de su cuerpo astral, actúa en su cuerpo mental o está limitada por él. Es de orden superior al cielo común; la bienaventuranza que en él se disfruta es más mental de lo que entendemos comúnmente por esa palabra; no obstante, se halla todavía en el mundo inferior de la forma y será trascendido una vez practicado el desapego.

 

3. El Nirvana, esa condición a la cual pasa el adepto, cuando los tres mundos inferiores ya no están "apegados" a él, en razón de sus inclinaciones o karma, y lo experimenta después que

a. ha pasado ciertas iniciaciones,
b. se ha liberado de los tres mundos y
c. ha organizado su cuerpo erístico.

Estrictamente hablando, los adeptos que han obtenido el desapego, pero han decidido sacrificarse y morar entre los hijos de los hombres, a fin de prestarles servicio y ayuda, no son técnicamente nirvánicos, sino Señores de Compasión, comprometidos a “sufrir" y someterse a ciertas condiciones, análogas (aunque no idénticas) a las que rigen a los hombres apegados aún al mundo de la forma.


16. La consumación de este desapego da por resultado el exacto conocimiento del hombre espiritual, liberado de las cualidades o gunas.

El estudiante debería recordar algunos puntos cuando considere este aforismo.

1. Que el hombre espiritual es la mónada.

2. Que el proceso evolutivo, llevado a su culminación, no sólo libera al alma de las limitaciones de los tres mundos, sino también al hombre espiritual, de todas las limitaciones, incluso la del alma misma. La meta es el estado amorfo, o la liberación de la manifestación objetiva y tangible. Su significado real se hace evidente a medida que el estudiante recuerda que espíritu y materia son uno en manifestación, por ejemplo, nuestros siete planos son los siete subplanos del plano cósmico inferior, el físico. En consecuencia sólo en el "momento del fin" y en la disolución del sistema solar, quedará revelado el verdadero significado del estado amorfo.

3. Los gunas son las tres cualidades de la materia; los tres efectos producidos cuando la energía macrocósmica, la vida de Dios que sobrevive independientemente de la apropiación de la forma, activa o energetiza la sustancia. Estas tres cualidades o gunas, son:

 

 

1. Sattva

Energía del Espíritu Padre Ritmo o vibración armónica Mónada
2. Raja Energía del Alma Hijo Movilidad o actividad Ego
3. Tamas Energía de la materia Espíritu Santo Inercia Personalidad

 

Las tres corresponden a la cualidad de cada uno de los tres aspectos que expresan la Vida una.

En tan breve comentario no es posible extenderse sobre el tema, pero se obtendrá una idea de lo que significa la culminación del desapego aplicado al macro o al microcosmos.

Se han utilizado los tres gunas; se ha adquirido plena experiencia por el empleo de la forma; se ha desarrollado conciencia, percepción o comprensión, mediante el apego a un objeto o forma; se han utilizado todos los recursos, y al hombre espiritual (logoico o humano) ya no le sirven ni los necesita.

Por lo tanto queda liberado de los gunas, de tomar forma, como resultado del apego, y puede entrar en un nuevo estado de conciencia, acerca del cual es inútil especular.

 


17. La conciencia de un objeto se obtiene concentrándose en su cuádruple naturaleza: la forma, por un examen de la misma; la cualidad (o guna), por participación discriminativa; el propósito, por inspiración (o beatitud), y el alma, por identificación.

Será evidente por lo tanto que la afirmación, "Como un hombre piensa, así es él" (Pro. 23: 7) está basada en hechos ocultos.

Toda forma, de cualquier tipo, posee un alma; tal alma o principio consciente, es idéntica a la de la forma humana; idéntica en su naturaleza, aunque no en su grado de desarrollo y alcance.

 

Esto atañe también a las grandes Vidas o Existencias superhumanas, en las cuales el hombre "vive, se mueve y tiene su ser" (Hc. 17:28) y cuyo estado de desarrollo el hombre aspira alcanzar.

Cuando el aspirante selecciona con cuidado los "objetos" sobre los cuales va a meditar, construye por su intermedio una escalera, mediante la cual llega oportunamente a lo sin objeto. A medida que su mente asume progresivamente la actitud meditativa del alma, el cerebro también va siendo subyugado por la mente, así como la mente lo es por el alma. De esta manera el hombre inferior se identifica gradualmente con el hombre espiritual, quien es omnisciente y omnipresente. Esta actitud meditativa se alcanza por un cuádruple proceso:

1. Meditación sobre la naturaleza de una forma determinada. A medida que cavila sobre la fórmula, comprende que es sólo el símbolo de una realidad interna, pues todo mundo objetivo tangible está construido de formas de algún tipo (humanas, subhumanas y superhumanas), las cuales expresan la vida de una legión de seres sensibles.

2. Meditación sobre la cualidad de cualquier forma particular, a fin de llegar a apreciar su energía subjetiva. Debe tenerse en cuenta que la energía de un objeto puede ser considerada como el color de ese objeto, de allí que son iluminadoras las palabras de Patanjali (1V.17) y sirven de comentario a este segundo punto, al cual se lo denomina "participación discriminadora", y por su intermedio el estudiante llega a conocer la energía en sí misma, que es una con el objeto de su meditación.

3. Meditación sobre el propósito de cualquier forma particular. Esto implica la consideración de la idea que reside detrás de cualquier forma de manifestación o que subyace en ella, y el despliegue de energía. Esta comprensión lleva al aspirante hacia un conocimiento de esa parte del plan o propósito del Todo, factor motivador de la actividad de la forma. Así por medio de la parte se establece contacto con el Todo, y tiene lugar una expansión de conciencia, que implica beatitud o gozo. La beatitud sigue siempre a la realización de la unidad de la parte con el Todo. Al meditar sobre los tattvas, las energías o principios, o sobre los tammatras, o elementos componentes de espíritu-materia, se obtiene conocimiento del propósito o plan para las manifestaciones micro o macrocósmicas, y con este conocimiento llega la beatitud.
En los tres tipos de meditación tenemos la analogía de los tres aspectos: espíritu, alma y cuerpo, y es un estudio iluminador para el sensato estudiante.

4. La meditación sobre el alma, sobre el Uno que utiliza la forma, que la energetiza hasta entrar en actividad y actúa de acuerdo al plan. Siendo esta alma, una con todas las almas y con la Superalma, se subordina al plan uno y es consciente del grupo. Así, mediante estas cuatro etapas de meditación sobre un objeto, el aspirante llega a su meta, al conocimiento del alma y de los poderes de la misma. Se identifica conscientemente con la realidad una, y lo hace en su cerebro físico. Descubre que él mismo es esa verdad, verdad oculta en cada forma y en todo reino de la naturaleza. Así obtiene oportunamente (una vez alcanzado el conocimiento del alma) el conocimiento de la Omnialma y llega a ser uno con ella.

18. Se alcanza otra etapa de samadhi, cuando, mediante el pensamiento enfocado en una sola dirección, se aquieta la actividad externa. En esta etapa la sustancia mental o chitta, responde únicamente a impresiones subjetivas.

La palabra "samadhi" está sujeta a varias interpretaciones, y se aplica a las distintas etapas de realización yogui. Esto dificulta al estudiante común el análisis de los distintos comentarios. Quizás uno de los modos más fáciles para comprender su significado es recordar que la palabra "sama" se refiere a la facultad que posee la sustancia mental (chitta) de tomar forma o modificarse, de acuerdo con las impresiones externas. Éstas llegan a la mente por conducto de los sentidos. Cuando el aspirante a la yoga puede controlar sus órganos de percepción sensoria, de manera que no trasmiten a la mente sus reacciones a lo percibido, se producen dos cosas:

a. El cerebro físico se tranquiliza y aquieta.
b. La sustancia, o cuerpo mental (chitta), cesa de asumir las distintas modificaciones y también se aquieta.

Ésta es una de las primeras etapas de samadhi; pero no es el samadhi del adepto, sino un estado de intensa actividad interna, en vez de externa, una actitud de concentración en un solo sentido. Sin embargo, el aspirante responde a impresiones de reinos más sutiles y a modificaciones originadas por percepciones aún más subjetivas. Se da cuenta de un nuevo campo de conocimiento, aunque todavía no sabe qué es. Comprueba la existencia de un mundo que no puede ser conocido por medio de los cinco sentidos, pero que le será revelado por el correcto empleo del órgano de la mente. Llega a percibir lo que subyace detrás de las palabras de un aforismo posterior, tal como lo tradujo Charles Johnston, que expresa esta idea en términos particularmente claros:

"El vidente es pura visión. Ve a través de la vestidura de la mente" (Libro 11. Af. 20).

El aforismo anterior trató de lo que puede denominarse meditación con simiente o con un objeto. Sugiere la etapa siguiente, meditación sin simiente o sin lo que el cerebro físico reconocería como un objeto.

Sería oportuno mencionar aquí las seis etapas de meditación tratadas por Patanjali, pues proporcionan la clave de todo el proceso de desenvolvimiento, del cual se ocupa este libro:

1. Aspiración.
2. Concentración.
3. Meditación.
4. Contemplación.
5. Iluminación.
6. Inspiración.

Sería de valor observar que el estudiante empieza por aspirar a lo que está más allá de su conocimiento, y termina siendo inspirado por lo que ha tratado de conocer. La concentración (o enfoque intenso) se convierte en meditación y la meditación florece como contemplación.


19. El samadhi descrito no va más allá de los límites del mundo fenoménico; tampoco va más allá de los dioses ni de quienes se ocupan del mundo concreto.

Debería notarse que los resultados logrados en el proceso descrito en los Afs. 17 y 18, sólo conducen al aspirante al borde del reino del alma, al nuevo campo de conocimiento, del cual ha llegado a ser consciente. Está aún confinado a los tres mundos. Lo único que ha conseguido es aquietar las modificaciones del cuerpo mental, de manera que por primera vez el individuo (en el plano físico y en su cerebro físico) llega a conocer lo que está más allá de esos tres mundos, es decir, el alma, su campo de visión y conocimiento. Todavía debe reforzar su vínculo con el alma (del cual tratan los Afs.23-28); después de haber transferido su conciencia a la del hombre real o espiritual, debe empezar a trabajar desde un nuevo ángulo o punto de vista más ventajoso.

La idea ha sido expresada por algunos traductores como la condición donde el aspirante es consciente de la "nube de cosas cognoscibles”. La nube no se ha precipitado suficientemente para que el agua descienda de las alturas celestiales al plano físico, o para que las "cosas cognoscibles” sean conocidas por el cerebro físico. Se percibe la nube como resultado de intensa concentración y del aquietamiento de las modificaciones inferiores; pero hasta que el alma o Maestro no asuma el control, el conocimiento del alma no puede afluir al cerebro físico por medio del sexto sentido, la mente.

La ciencia de la yoga es una ciencia real; sólo cuando el estudiante se acerque a ella, mediante etapas correctas, empleando métodos científicos, alcanzará el verdadero samadhi o realización.


20. Otros yoguis alcanzan samadhi y llegan a la discriminación del espíritu puro a través de la creencia, seguida de energía, memoria, meditación y correcta percepción.

Los yoguis, de los cuales ya nos hemos ocupado anteriormente, limitaban su percepción al mundo fenoménico, y por ello debe entenderse que abarcaban sólo los tres mundos: la percepción mental, la percepción astral y los sentidos físicos. Se establece contacto entre éstos y se conocen las energías que producen concreción y la fuerza motriz del pensamiento, al producir efectos en el plano físico. Sin embargo, aquí el yogui se traslada a regiones más sutiles y espirituales y es consciente de lo que el yo, en su verdadera naturaleza, percibe y conoce. Penetra en el mundo de las causas. Podríamos considerar que el primer grupo comprende a todos los que huellan el sendero del discipulado, y abarca desde el momento de entrada en el sendero de probación hasta recibir la segunda iniciación. Él segundo grupo comprende a los discípulos de grado superior, que habiendo controlado y trasmutado la naturaleza inferior, hacen contacto con su mónada, espíritu o "Padre en el Cielo", y disciernen lo que la mónada percibe.

El primer conocimiento llega a quienes están en proceso de sintetizar los seis centros inferiores en el centro coronario, mediante la trasmutación de los cuatro inferiores en los tres superiores, y luego el cardíaco y el laríngeo en el coronario. El segundo grupo -por el conocimiento de la ley- trabaja con todos los centros trasmutados y purificados. Sabe cómo alcanzar el verdadero samadhi, o estado de abstracción oculta, en virtud de su capacidad de abstraer las energías en el Loto de mil pétalos de la cabeza, y de ahí abstraerlas por medio de los otros dos cuerpos sutiles, hasta centrarlas y enfocarlas en el cuerpo causal, el karana sarira, el loto egoico. Patanjali dice que se lleva a cabo en cinco etapas. Los estudiantes deben tener presente que estas etapas se relacionan con las actividades del alma, el conocimiento egoico, y no con las reacciones del hombre inferior y del cerebro físico.

1. Creencia. El alma, en su propio plano, ensaya una condición análoga a la creencia del aspirante acerca del alma o aspecto crístico, pero en este caso, el objetivo es conocer aquello que el Cristo o alma trata de revelar, el espíritu o Padre en el Cielo. Primeramente el discípulo llega a conocer al ángel de Su Presencia, el ángel solar, ego o alma. Esto es la realización del grupo anterior. Entonces más tarde hace contacto con la Presencia misma, la cual es espíritu puro, el Absoluto, el Padre del Ser. Este grupo de iniciados ha conocido el yo y el no-yo. Ahora la visión del no-yo se desvanece y desaparece, y se conoce únicamente el espíritu. La creencia debe ser siempre la primer etapa. Primeramente la teoría, luego el experimento y finalmente el conocimiento.

2. Energía. Una vez comprendida la teoría, se percibe la meta, entonces se inicia la actividad -esa correcta actividad y empleo de la fuerza que acercará a la meta y convertirá la teoría en realidad.

3. Memoria o correcta recordación. Éste es un factor importante en el proceso, porque implica correcto olvido, es decir, eliminar de la conciencia del yo todas esas formas que hasta entonces han velado lo Real. Dichas formas son elegidas o creadas, por uno mismo. Esto lleva a la verdadera captación o habilidad de registrar correctamente lo que el alma ha percibido, y al poder de transferir esta correcta percepción al cerebro del hombre físico. A esa memoria se hace referencia aquí. No se refiere específicamente al recuerdo del pasado, sino que abarca el punto de comprensión y su trasferencia al cerebro, que debe registrarlo y oportunamente recordar a voluntad.

4. Meditación. Debe meditarse sobre lo que se ha visto y registrado en el cerebro, lo cual emanó del alma, y así entretejerlo en la trama de la vida. Por medio de la meditación las percepciones del alma llegan a ser reales para el hombre en el plano físico. Esta meditación, de orden muy elevado, viene después de la etapa contemplativa y constituye la meditación del alma a fin de eliminar el vehículo en el plano físico.

5. Correcta percepción. La experiencia del alma y el conocimiento del espíritu, o aspecto Padre, comienza a formar parte del contenido cerebral del Adepto o Maestro. Éste conoce el plan, tal como existe en las esferas superiores, y está en contacto con el Arquetipo. Es que, si puedo expresarlo de esta manera, este tipo de yogui ha alcanzado la etapa en que puede percibir el plan, tal como existe en la mente del "Gran Arquitecto del Universo". Ha logrado la armonía con Él. El otro tipo de yogui ha llegado a la etapa donde puede estudiar los anteproyectos del gran plan y así colaborar inteligentemente en la construcción del Templo del Señor. La percepción mencionada es de orden tan elevado, que resulta casi inconcebible para quien no es discípulo avanzado; pero, con la apreciación de las etapas y grados, el aspirante no sólo llega a la comprensión de cuál es su problema inmediato y del punto donde se encuentra, sino también a la apreciación de la belleza de todo el esquema.


21. Aquellos cuya voluntad está intensamente activa, alcanzan rápidamente la etapa de conciencia espiritual.

Esto lógicamente es así. Cuando la voluntad, reflejada en la mente, llega a predominar en el discípulo, éste despierta ese aspecto de sí mismo que está en armonía con el aspecto voluntad del Logos, el primer aspecto o Padre. Las líneas de contacto son:

1. Mónada o Padre en el Cielo, el aspecto voluntad.
2. Atma o voluntad espiritual, el aspecto más elevado del alma.
3. El cuerpo mental o voluntad inteligente, el aspecto más elevado de la personalidad.
4. El centro coronario.

Esta línea es seguida por quienes practican el Raja Yoga, que lleva a la comprensión del espíritu y conduce al adeptado. Sin embargo, existe otra línea:

1. La mónada.
2. El Hijo o aspecto crístico.
3. El aspecto amor o aspecto sabiduría.
4. Budi o el amor espiritual, el segundo aspecto del alma.
5. El cuerpo emocional o segundo aspecto de la personalidad.
6. El centro cardíaco.

Ésta es la línea que siguen el bakti, el devoto y el santo, y lleva al conocimiento del alma y de la santidad. La primera línea es la que debe seguir nuestra raza aria. La segunda línea fue el sendero de realización para los atlantes.

Si los estudiantes consideran cuidadosamente las enumeraciones que anteceden, recibirán mucha luz. Será necesario poseer una voluntad fuerte y enérgica, para estudiar el sendero de iniciación. Únicamente una voluntad de acero y una persistencia firme, constante o indesviable, llevarán al aspirante por esta senda a la clara luz del día.


22. Quienes emplean la voluntad difieren también, porque su empleo puede ser intenso, moderado o suave. Respecto al logro de la verdadera conciencia espiritual existe todavía otro camino.

Es conveniente aclarar los dos medios por los cuales el hombre alcanza la meta: el conocimiento de la vida espiritual y la emancipación. Tenemos el método de la yoga, descrito por Patanjali, mediante el cual, por el empleo de la voluntad, se aprende a discriminar entre el yo y el no-yo y se llega al espíritu puro. Es el método para la quinta raza o aria, aquellos cuya tarea consiste en desarrollar el quinto principio o mente, y así llegar a ser verdaderos hijos de la mente. Su función es convertirse en estrellas de cinco puntas, la estrella del hombre perfecto en toda su gloria. Siguiendo este método se llegan a dominar los cinco planos de la evolución humana y superhumana, y atma (o la voluntad de Dios, el aspecto Padre) es revelado, por mediación de budi (o conciencia crística), que utiliza como vehículo a manas o mente superior.

El otro es el método de la devoción pura. Por la intensa adoración y total consagración, el aspirante llega al conocimiento de la realidad del espíritu. Constituye el camino de menor resistencia para muchos; fue el método de realización para la raza que precedió a la aria. Este método ignora mayormente el quinto principio y, constituyendo el sendero del sentimiento intenso, lleva a la sublimación de la percepción sensoria. Siguiendo este método se llegan a dominar los cuatro planos, y budi (o Cristo) queda revelado. Los estudiantes deberían distinguir claramente estos dos métodos, teniendo en cuenta que el ocultista blanco fusiona los dos; si en esta vida uno sigue el método de Raja Yoga con fervor y amor, será porque en otras vidas ha hollado el camino de la devoción y encontró a budi, el Cristo interno.

En esta vida hará una recapitulación de su experiencia, además ejercitará intensamente su voluntad y el control de la mente, lo cual le revelará eventualmente al Padre en el Cielo, el espíritu puro. Los comentadores de este aforismo dicen que quienes siguen el método de Raja Yoga y utilizan la voluntad, se dividen en tres grupos principales, que a su vez pueden subdividirse en nueve.

Un grupo emplea la voluntad tan intensamente que obtiene resultados excesivamente rápidos, pero acompañados de ciertos peligros y riesgos. Corren el riesgo de un desenvolvimiento desparejo, de la negación del aspecto cardíaco de la naturaleza y de que se produzcan ciertas destrucciones que más tarde deberán remediar.

Otro grupo, cuyo progreso es más lento, es el de los aspirantes, que son los exponentes del sendero medio. Avanzan constante y moderadamente; se los denomina: "adeptos discriminadores", pues no cometen exceso de ninguna especie. Su método se debe recomendar a los hombres en este particular ciclo.

El tercer grupo es el de las almas buenas, cuya voluntad se caracteriza por una tenacidad imperturbable y siguen adelante firmes y sin desviarse, llegando con el tiempo a su meta. Se caracterizan por su intensa obstinación, su progreso es lento y son las "tortugas" del sendero, mientras que los del primer "grupo" son las "liebres".

Algunos libros antiguos contienen descripciones detalladas sobre estos tres grupos de aspirantes, y los representan con los tres símbolos siguientes:

 

1. El grupo intenso está representado por la cabra; los aspirantes de este tipo frecuentemente encarnan bajo el signo de Capricornio.

2. El grupo moderado está representado por el pez; la mayoría de los que nacen bajo el signo de Piscis se encuentra en esta categoría.

 

3. El grupo de gente buena o lenta, está representado por el cangrejo; con frecuencia encarnan bajo el signo de Cáncer.

En estos tres grupos tenemos varias subdivisiones. Es interesante observar que, según los archivos de los Señores del Karma, la mayoría de los que están incluidos en estos tres grupos pasan al signo de Libra (o la balanza) al acercarse al término de su esfuerzo. Cuando encarnan bajo este signo, equilibran cuidadosamente los pares de opuestos; igualan su desenvolvimiento unilateral, modificando la desigualdad del esfuerzo realizado hasta entonces, y empiezan a "marchar con paso parejo".

A menudo entran en el signo de Acuario y se convierten en portadores de agua, teniendo que "llevar sobre sus cabezas el cántaro de agua viviente". De manera que deben modificar su rápido ascenso al monte de la iniciación, o si no "el agua se derramará y se romperá el cántaro". Debido a que el agua está destinada a saciar la sed de las masas, deberán acelerar su progreso, porque la necesidad es grande. Así "los primeros serán los últimos y los últimos los primeros”, y la liebre y la tortuga se unen en la meta.

23. Por la intensa devoción a Ishvara se alcanza el conocimiento de Ishvara.

Ishvara es el Hijo que se manifiesta por medio del Sol, el aspecto macrocósmico. Ishvara es el Hijo de Dios, el Cristo cósmico, resplandeciente en el corazón de cada uno de nosotros. La palabra "corazón" se emplea aquí en su significado oculto. Las siguientes analogías resultarán iluminadoras, y deben ser estudiadas con cuidado:

 

 

Aspecto

Cualidad Centro Macrocosmos

Espíritu

Padre

Mónada

Voluntad Coronario Sol espiritual central

Alma

Hijo

Ego

Amor Cardíaco Corazón del Sol

Cuerpo

Espíritu Santo

Personalidad

Inteligencia Activa Laríngeo Sol físico

 

Ishvara es el segundo aspecto, por lo tanto, el verdadero significado de este aforismo es que, por medio del intenso amor y devoción a Ishvara, o sea el Cristo en manifestación, se puede conocer al Cristo o alma, y establecer contacto con Él. Ishvara es Dios en el corazón de cada Hijo de Dios; reside en la caverna del corazón; se llega a Él por medio del amor puro y del servicio abnegado; al descubrirlo se lo verá sentado en el Loto de doce pétalos del corazón, sosteniendo en sus manos la "Joya en el Loto".

 

Así el devoto encuentra a Ishvara. Cuando el devoto se convierte en un yogui que practica el Raja Yoga, entonces Ishvara le revela el secreto de la Joya. Cuando el Cristo es conocido como rey en el trono del corazón, revela, al Padre a sus devotos. Pero el devoto debe hollar el Sendero de Raja Yoga y combinar el conocimiento intelectual, el control y la disciplina mental, antes de recibir la verdadera revelación. El místico debe convertirse oportunamente en ocultista y las cualidades de la cabeza y del corazón deben desarrollarse en forma pareja, pues ambos son igualmente divinos.


24. Ishvara es el alma, a ésta no la afectan las limitaciones y está libre de karma y de deseo.

Aquí tenemos la imagen del hombre espiritual tal cual es en realidad. Pone de manifiesto su relación con los tres mundos. Es el estado de maestro o adepto, del alma que ha entrado en posesión de su primogenitura y no está ya controlada por las fuerzas y energías de la naturaleza inferior. En este aforismo y en los tres siguientes tenemos el cuadro del hombre liberado, que ha pasado el cielo de encarnación y, gracias a la lucha y experiencia, ha descubierto su verdadero yo. Aquí se describe la naturaleza del Ángel solar, el Hijo de Dios, el Ego o Yo superior. Se dice que:

1. Las limitaciones no le afectan. Ya no está limitado, encerrado ni confinado por el cuaternario inferior. Tampoco está crucificado en la cruz de la materia. Las cuatro envolturas inferiores (densa, etérica, emocional y mental) ya no constituyen su prisión. Sólo son meros instrumentos que puede utilizar o abandonar a voluntad. Su voluntad actúa libremente, y si permanece en la región de los tres mundos, es por propia decisión, y su autoimpuesta limitación puede terminar a voluntad. Es amo en los tres mundos, un Hijo de Dios, que domina y controla las creaciones inferiores.

2. Se ha liberado del karma. Mediante el conocimiento de la ley, ha agotado todo su karma, pagado todas sus deudas, cancelado todas sus obligaciones, respondido a todos los cargos hechos contra él y, por medio de su comprensión subjetiva, ha penetrado conscientemente en el mundo de las causas. El mundo de los efectos, respecto a los tres mundos, ha quedado atrás. De manera que ya (ciegamente y por ignorancia) no iniciará situaciones que produzcan efectos malignos. Actúa siempre con la ley; toda manifestación de energía (la palabra hablada y la acción iniciada) la emprende con pleno conocimiento del resultado a obtener. Por lo tanto, nada de lo que hace produce malos resultados ni implica karma. El hombre común se ocupa de los efectos y ciegamente se abre camino a través de ellos. El Maestro se ocupa de las causas, y los efectos que produce al aplicar la ley no lo limitan ni lo atan.

3. Está libre de deseo. Ya no le atraen ni tientan las cosas que percibe sensoriamente, en los tres planos. Su conciencia asciende y va hacia lo interno; ya no desciende ni va hacia lo externo. Se halla en el centro y no le atrae la periferia. Ansía experimentar; el anhelo por la existencia en el plano físico y el deseo por el aspecto forma, en sus muy diversas y múltiples variaciones, ya no ejercen atracción. Ha experimentado, conocido y sufrido; se ha visto obligado a encarnar debido a la ansiedad del no-yo. Ahora todo ha terminado y es un alma liberada.


25. En Ishvara, el Gurudeva, el germen de todo conocimiento se expande al infinito.

En sentido macrocósmico, Dios es el Amo de todo y la total omnisciencia, constituyendo, como se comprenderá fácilmente, la suma total de todos los estados de conciencia. Es el alma de todas las cosas; el alma del átomo de la materia, así como las almas de los hombres son parte de Su infinita realización. El alma del ser humano es potencialmente igual; en cuanto la conciencia cesa de identificarse con sus vehículos u órganos, el germen de todo conocimiento empieza a expandirse. En el discípulo, en el Adepto, en el Maestro o Mahatma, en el Cristo, en el Buda y en el Señor del Mundo (llamado en La Biblia el Anciano de los Días), "este germen de total conocimiento" puede ser visto en diferentes etapas de desenvolvimiento. La conciencia de Dios le pertenece, pasando de una iniciación a otra. En cada etapa el hombre es el amo; pero más allá del punto alcanzado siempre aparece la posibilidad de una mayor expansión, siendo el proceso siempre el mismo. Este proceso se puede compendiar como:

1. El anhelo o la determinación de lograr el nuevo conocimiento.
2. El mantenimiento de la conciencia en desarrollo y su utilización, y desde el punto alcanzado seguir hacia una mayor comprensión.
3. El vencimiento de las dificultades incidentales a las limitaciones de los vehículos de la conciencia y al karma..
4. Las pruebas esotéricas impuestas al aspirante cuando demuestra capacidad.
5. EL triunfo del aspirante.
6. El reconocimiento de su triunfo y realización por los Guías de la raza, la Jerarquía planetaria.
7. La visión de lo que está por delante.

De esta manera prosigue el desenvolvimiento, y en cada ciclo de esfuerzo, el Hijo de Dios en evolución entra en posesión de su primogenitura y asume la posición de conocedor, "Aquel que escuchó la tradición, experimentó la disolución de lo hasta ahora poseído, vio lo que se oculta a quienes se apegan a la tradición, sustituyó lo nuevamente visto, donó las posesiones adquiridas a quienes le tendieron las manos vacías y pasó a las aulas internas del conocimiento".

 

Deberían estudiarse detenidamente estos pocos aforismos, relativos a Ishvara, teniendo en cuenta que se refieren al Hijo de Dios, la segunda persona de la Trinidad cuando se manifiesta por medio del sistema solar, es decir, el alma macrocósmica. El significado secundario se refiere también al divino Hijo de Dios, el segundo aspecto monádico cuando se manifiesta por intermedio del ser humano, es decir, el alma microcósmica. Serán de utilidad los siguientes sinónimos del aspecto Ishvara:


 

 

El Macrocosmos

 
Ishvara, el segundo aspecto Cuya naturaleza es amor
El Hijo de Dios El revelador del Padre
Cristo cósmico Dios en encarnación
Vishnu Segunda persona de la Trinidad hindú
El Alma de todas las cosas Atomos y almas son términos sinónimos
El Omni-yo La suma total de todos los yoes
Yo soy Ése La conciencia grupal
AUM La Palabra de la Revelación
El Verbo Dios encarnado
El Gurudeva El Maestro de todos
La luz del mundo Brillando en la oscuridad

 

 

El Microcosmos

 
El segundo aspecto Amor-sabiduría
El hijo del Padre El revelador de la Mónada
El Cristo Cristo en ti, esperanza es de gloria
El Alma La conciencia
El Yo superior El señor de los cuerpos
El Ego La identidad autorrealizadora
El Verbo Dios encarnado
AUM La Palabra de la Revelación
El Maestro El yo en el trono
El Augoeides radiante La luz interna
El Hombre espiritual Utilizando al hombre inferior

 

26. Ishvara (el Gurudeva), como no está limitado por el factor tiempo, es el instructor de los Señores primitivos.

Desde que existen los factores tiempo y espacio, hubo quienes alcanzaron la omnisciencia: aquellos cuyo germen del conocimiento fue sometido a un adecuado cultivo y se desarrolló hasta florecer en la plena gloria del alma liberada, lo cual fue posible por medio de ciertos factores:

1. La identificación de cada alma individual con la Superalma.

2. La fuerza atrayente de esa Superalma, cuando gradualmente atrajo hacia Sí al alma separada de todas las cosas, pues la fuerza de la evolución misma es el gran agente de atracción que hacer retornar a su fuente de origen las exteriorizadas unidades de Vida divina, las unidades de conciencia. Ello implica la respuesta del alma individual a la fuerza del alma cósmica.

3. El intenso entrenamiento, próximo a la culminación, dado por la Jerarquía oculta, mediante el cual las almas reciben el estímulo y la vitalización que les permite progresar más rápidamente,

El estudiante de ocultismo debe recordar que este proceso se ha desarrollado en rondas y ciclos anteriores a nuestro planeta Tierra. Los Primitivos Señores o Sabios, son esos grandes Adeptos que, habiendo "pasado las experiencias" de acuerdo a la ley de renacimiento, fueron iniciados en los misterios por el único iniciador, el Representante, en nuestro planeta, de la Superalma, y se convirtieron a su vez en instructores e iniciadores de los misterios.

El Maestro único mora internamente; es el Alma, el Regente interno, el Pensador, en su propio plano. Es parte del Todo, de la Omnialma. Cada expansión de conciencia lograda por el hombre, lo capacita para ser Maestro de quienes no han obtenido una expansión similar. Por lo tanto, una vez lograda la maestría (hablando en términos del reino humano) sólo hay Maestros, que son también discípulos, todos aprendices e instructores, diferenciándose únicamente por su grado de conocimiento, por ejemplo:

a. Los aspirantes a hollar el sendero son discípulos de discípulos de grado inferior.


b. Los probacionistas que están en el sendero son discípulos de discípulos de grado superior.


c. e. Los discípulos aceptados son discípulos de un adepto o de un Maestro.


d. El adepto es discípulo de un Maestro.


e. El Maestro es discípulo de un Mahatma.


f. Los Mahatmas son discípulos de Iniciados de grado aún superior.


g. Éstos, a su vez, son discípulos del Cristo o de quien estuviera al frente del sector de la enseñanza.


h. Quien está al frente del sector de la enseñanza es discípulo del Señor del Mundo.


i. El Señor del Mundo es discípulo de uno de los tres Espíritus planetarios, los cuales representan los tres aspectos principales.


j. Éstos, a su vez, son discípulos del Logos solar.

El estudiante verá cuán interdependientes son y también se dará cuenta que la realización de uno afectará profundamente a todo el cuerpo. La palabra discipulado puede considerarse como un termino genérico que abarca todos los estados o condiciones del Ser en el cuarto y quinto reinos (humano y espiritual), donde se producen ciertas expansiones de conciencia, mediante entrenamientos específicos.

 

27. La palabra de Ishvara es AUM (u OM). Ésta es el Pranava (Véase Libro I, Af. l).

Los estudiantes deben recordar que existen tres Palabras o sonidos básicos, en manifestación, en lo que concierne al reino humano, y son:

I. La Palabra o nota de la Naturaleza, es la palabra o sonido de todas las formas que existen en la sustancia del plano físico, que comúnmente, como se sabe, lo emite la nota básica "FA" El ocultista blanco nada tiene que ver con esta nota, porque su trabajo no consiste en acrecentar lo tangible, sino en manifestar lo subjetivo o intangible. Es la palabra del tercer aspecto; el aspecto Brahma o Espíritu Santo.

II. La Palabra Sagrada, es la palabra de Gloria, Aum. Es el Pranava, el sonido de la Vida consciente misma, cuando es exhalada a todas las formas. Es la palabra del segundo aspecto, y así como la Palabra de la Naturaleza, al ser emitida correctamente, provee las formas destinadas a revelar el alma o segundo aspecto, también Pranava, cuando se expresa correctamente, pone de manifiesto al Padre o Espíritu, por medio del alma. Es la Palabra de los Hijos de Dios encarnados.

En un comentario tan breve como éste, no es posible escribir un tratado sobre este secreto de secretos y gran misterio de las edades.

Lo único que puede hacerse es cotejar ciertos hechos, respecto al AUM, y dejar que el estudiante, de acuerdo al grado de intuición, amplíe el concepto y capte el significado de las breves afirmaciones hechas.

 

III. La Palabra Perdida. La Masonería ha preservado el concepto de esta palabra perdida. Es la Palabra del primer aspecto, el aspecto Espíritu; sólo el iniciado de tercer grado puede realmente comenzar la búsqueda de esta Palabra, pues sólo puede encontrarla el alma libre. Esta Palabra está vinculada a las iniciaciones superiores, por lo cual no tiene objeto que la consideremos más extensamente aquí.

 

Podríamos hacer las siguientes afirmaciones, respecto a la Palabra Sagrada, que deberían ser estudiadas detenidamente:

1. AUM es la palabra de gloria; Cristo es en nosotros esperanza de gloria.

2. La Palabra, cuando es captada correctamente, hace que el segundo aspecto de la divinidad o crístico, surja en forma resplandeciente.

3. Es el sonido que trae a la manifestación el alma encarnada ( macro o microcósmica), el Cristo, el ego, y hace visible en la tierra al "radiante Augoeides".

4. Es la palabra que libera la conciencia; cuando se la comprende y emplea correctamente libera al alma de las limitaciones de la forma en los tres mundos.

5. AUM es el sintetizador de los tres aspectos, siendo por lo tanto y principalmente, la Palabra del reino humano, en el cual se unen las tres líneas de la Vida divina -espíritu, alma y cuerpo.

6. Es también la Palabra de la quinta raza o raza Aria, en un sentido no común. La misión de esta raza es revelar, de manera nueva y plena, la naturaleza de la Entidad interna, el alma dentro de la forma, el Hijo de la mente, el Ángel solar, el quinto principio.

7. El significado de la Palabra sólo es percibido después de obtenerse la "luz interna". Mediante su empleo la "chispa" se trasforma en luz radiante, la luz en llama, y la llama, con el tiempo, en sol. Por medio de la Palabra, nace el Sol de la Rectitud en la vida de cada hombre.

8. Cada una de las tres letras del AUM tiene relación con los tres aspectos y puede aplicarse a cualquiera de las triplicidades conocidas.


9. El Maestro, el Dios interno, es realmente el Verbo, el AUM, y de este Maestro (que se halla en el corazón de todos los seres) puede decirse que "En el principio era el Verbo, y el Verbo era con Dios (por eso la dualidad) y el Verbo era Dios". Mediante el empleo de la Palabra, el hombre llega a comprender:

a. Su Propia divinidad esencial.
b. El propósito del proceso de tomar forma.
c. La constitución y la naturaleza de esas formas.
d. La realidad de la conciencia, o la relación del yo divino o espíritu, con la forma, su polo opuesto.

A esta relación, en su desenvolvimiento evolutivo, la llamamos conciencia, y la característica esencial de esta conciencia es amor.

 

10. El Guru o Maestro, que conduce al estudiante hasta el portal de la Iniciación y vigila todas las pruebas y procesos iniciales y subsiguientes, también representa la Palabra, y mediante el empleo científico de este gran sonido, el maestro produce cierto estímulo y vitalización en los centros del discípulo, posibilitando determinados desarrollos.

No es conveniente agregar nada más aquí sobre la Palabra Sagrada. Bastante se ha dicho para dar a entender al aspirante su objetivo y potencia. Se darán mayores datos y otros métodos cuando el estudiante, mediante el estudio y el esfuerzo autoiniciado, llegue a conclusiones correctas. Sin embargo puede agregarse que, si se medita sobre esta gran Palabra, proporcionará la clave del verdadero significado esotérico de lo expresado por H. P. Blavatsky en La Doctrina Secreta:

"Consideramos la Vida como una forma de existencia que se manifiesta en lo que llamamos materia o, incorrectamente separado, denominamos espíritu, alma y materia en el hombre. Materia es el vehículo para la manifestación del alma, en este plano de existencia; alma es el vehículo, para la manifestación del espíritu, en un plano superior; los tres son una Trinidad sintetizada por la Vida, que los compenetra a todos".


28. Mediante la emisión de la Palabra y la reflexión sobre su significado, se descubre el Camino.

Esta paráfrasis muy general expresa no obstante el significado correcto de los términos empleados en sánscrito. Únicamente Vivekananda, de los muchos traductores, lo interpreta de la manera siguiente:

"La repetición del OM, y la meditación sobre su significado (es el Camino)".

Los demás traductores omiten las tres palabras finales, entre paréntesis, aunque la inferencia es clara.

La expresión "emisión de la Palabra" no debe interpretarse demasiado literalmente; la "emisión" esotérica está basada en el estudio de la Ley de Vibración y en la sintonización gradual de las vibraciones inferiores de las envolturas o vestiduras de la conciencia, de modo que se sincronicen con la nota o sonido del consciente morador interno.

 

Hablando correctamente, la Palabra debe ser emitida por el alma o ego en su propio plano, y la vibración afectará en consecuencia a los diversos cuerpos o vehículos que albergan a esa alma. El proceso, por lo tanto, es mental, y pueden realizarlo únicamente quienes, por la meditación y disciplina, conjuntamente con el servicio, han alcanzado la unificación consciente con el alma. Los que aspiran a realizarlo deben utilizar las potentes facultades de la imaginación y visualización y la perseverancia en la meditación, a fin de alcanzar esta etapa inicial. Téngase en cuenta que esta etapa debe asesorarse aunque sólo sea en grado relativamente limitado, antes de que el aspirante pueda llegar a ser un discípulo aceptado.

 

El proceso de emitir la Palabra es doble, y este aforismo lo hace resaltar. Ante todo tenemos el acto del ego, ángel solar, yo superior o alma, al emitir la Palabra desde su propio plano, en los niveles abstractos del plano mental. Dirige ese sonido, por medio del sutratma y las vestiduras de la conciencia, al cerebro físico del hombre en encarnación, sombra o reflejo. Esta "emisión", debe repetirse constantemente. El sutratma es el vínculo magnético que La Biblia cristiana denomina "Cordón Plateado", el hilo de luz viviente, que conecta a la Mónada, el Espíritu en el hombre, con el cerebro físico.

 

En segundo lugar tenemos el reflejo veraz del hombre en su cerebro físico cuando oye el sonido y lo reconoce. Aquí se insinúan los dos polos del ser: el alma y el hombre en encarnación; entre ambos se halla el hilo a lo largo del cual vibra el Pranava (o palabra). Los que estudian la ciencia esotérica deben conocer la técnica del proceso delineado. En esta emisión de la Palabra tenemos los siguientes factores:

 

1. El alma que la emite o exhala.
2. El sutratma o hilo a través del cual el sonido vibra, y es llevado o trasmitido.
3. Los vehículos de la conciencia, mental, emocional y etérico, que vibran en respuesta a la vibración o aliento, siendo así estimulados.
4. El cerebro, que puede ser entrenado para reconocer ese sonido y vibrar al unísono con el aliento.
5. El siguiente acto que efectúa el hombre durante la meditación. Oye el sonido (a veces denominado "la queda y tenue Voz" o "La Voz del Silencio"), lo reconoce por lo que es y, en profunda reflexión, asimila los resultados de la actividad de su alma.

Una vez que el aspirante ha penetrado en los misterios y aprendido a unificar al alma y al hombre inferior, para que funcionen como una unidad coordinada en la tierra, el aspirante aprende a emitir la Palabra en el plano físico, a fin de despertar las fuerzas latentes en él y también los centros. De esta manera participa acrecentadamente en el trabajo creador, mágico y psíquico de la manifestación, con el propósito de beneficiar a sus semejantes y desarrollar los planes de la Jerarquía planetaria.

 

 

 


29. Por esto llega el conocimiento del yo (el alma) y la eliminación de todos los obstáculos.

Cuando se conoce al Maestro interno, se siente, cada vez más, afirmar su poder, y el aspirante somete su naturaleza inferior al control de ese nuevo regente.
Debe observarse que la oportuna y total remoción de los obstáculos, transcurre después de producirse el destello inicial de comprensión. El orden consecutivo de los acontecimientos es:

1. La aspiración por obtener el conocimiento del alma.
2. El conocimiento de los obstáculos y la comprensión de las cosas que impiden alcanzar el verdadero conocimiento.
3. La comprensión intelectual de la naturaleza de tales obstáculos.
4. La determinación de eliminarlos.
5. Un repentino destello o visión de la realidad del alma.
6. La renovada aspiración y la firme determinación de hacer de esa fugaz visión una realidad permanente durante la experiencia en el plano inferior.
7. La batalla de Kurukshetra, con Krishna, el alma, alentando a Arjuna, el aspirante, a mantener un esfuerzo firme y constante. La misma idea aparece en El Antiguo Testamento, en el caso de Josué, ante las murallas de Jericó.

Será útil concluir este comentario, trascribiendo los Afs. 31, 32, 33 y 34 del Libro IV

31. Cuando se han eliminado todos los obstáculos y purificado las envolturas, se dispone de todo el conocimiento, entonces nada le queda al hombre por hacer.

32. Las modificaciones de la sustancia mental (cualidades de la materia), mediante la naturaleza inherente a los tres gunas, llegan a su término, pues han cumplido ya su propósito.

33. El tiempo, secuencia de las modificaciones de la mente, también llega a su término, cediendo su lugar al Eterno Ahora.

34. El estado de "unidad aislada" llega a ser posible cuando las tres cualidades de la materia (los tres gunas o potencias de la naturaleza, A.A.B.) ya no aferran al yo. La conciencia espiritual pura se retrotrae en el Uno.

30. Los obstáculos para el conocimiento del alma son: incapacidad corporal, inercia mental, duda, abandono, pereza, apasionamiento percepción errónea, incapacidad para lograr la concentración, o imposibilidad para mantener la actitud meditativa una vez alcanzada.

 

I. Obstáculo. Incapacidad corporal.

Es interesante observar que el primer obstáculo se relaciona con el cuerpo físico. Los aspirantes deberían recordarlo y tratar de ajustar el vehículo físico a las demandas que posteriormente se le harán. Estos reajustes serán de importancia y están comprendidos en cuatro grupos:

1. La inmunización del cuerpo contra los ataques de las enfermedades o indisposiciones. Esto, en sí, es un proceso triple, que implica:

a. La extirpación de la enfermedad existente.
b. El refinamiento y la purificación del cuerpo, a fin de reconstruirlo oportunamente.
c. La protección del cuerpo contra ataques futuros y su utilización como vehículo del alma.

2. El fortalecimiento y refinamiento del cuerpo etérico, para que finalmente se sintonice y así la tarea de dirigir la fuerza pueda emprenderse sin peligro. El discípulo debe hacer pasar a través de su cuerpo las fuerzas que utiliza en su trabajo.


3. El despertar y el desarrollo de los centros del cuerpo etérico; la centralización de los fuegos del cuerpo y su correcta progresión a lo largo de la columna vertebral, a fin de unirlos al fuego del alma.

4. La coordinación de las dos divisiones del cuerpo físico y su subsiguiente alineamiento con el alma, mediante el sutratma o hilo, el vínculo magnético.

El tercer reajuste mencionado sólo puede emprenderse sin peligro después de haber empleado y desarrollado los primeros tres métodos de Yoga, y son:

1. Los cinco mandamientos. (Libro II, Afs. 30 y '31).
2. Las cinco reglas. (Libro II, Afs. 32 al 46).
3. El correcto equilibrio. (Libro II, Afs. 46 al 48).

Los que aspiran a la Yoga frecuentemente olvidan esto, y a ello se deben los desastres y dificultades que experimentan quienes se ocupan de despertar prematuramente los centros y de avivar el fuego serpentino. Sólo cuando se ha establecido completamente la relación entre el aspirante y la economía social (como lo exponen los mandamientos); realizado la tarea de purificar y regularizar la triple naturaleza inferior (como se delinea en las reglas); logrado el equilibrio y el control de la naturaleza emocional, y obtenido el correcto equilibrio, puede, quien aspira al Raja Yoga, comenzar sin peligro el trabajo más esotérico y oculto, vinculado con los fuegos de su pequeño sistema. Nunca se hará bastante hincapié sobre este punto. Solo cuando se ha alcanzado un grado muy avanzado en el discipulado, el hombre puede ocuparse conscientemente y sin peligro de los fuegos vitales y dirigir su correcta ascensión por la columna vertebral. Muy pocos todavía "han cumplido la ley y los mandamientos".


II. Obstáculo. Inercia mental.

El siguiente y básico gran obstáculo (estos obstáculos se trascriben en el orden de su poder relativo ejercido sobre el hombre común) es la incapacidad de pensar con claridad sobre el problema de la realización. Si la acción no va precedida de un claro pensar, no habrá suficiente impulso ni podrá apreciarse la magnitud del problema. La inercia mental se debe a la condición letárgica de la "vestidura de la conciencia", denominada cuerpo mental, y al pesado ritmo de la mayor parte de las personas. Esto explica por qué el Raja Yoga tiene más atractivo para los de tipo mental que para los puramente devotos, y también por qué quienes poseen un cuerpo mental bien dotado y activamente empleado pueden entrenarse más rápidamente en esta sagrada ciencia. Para la mayoría, despertar el cuerpo mental, desarrollar el interés intelectual y sustituir el control emocional por el mental debe preceder a toda comprensión posterior sobre la necesidad de cultivar el alma. Debe hacerse contacto con el mecanismo mental y emplearlo, antes de poder apreciar inteligentemente la naturaleza del pensador.

Cuando se llegue a captar esto, se comprenderá con mayor precisión que las grandes escuelas de pensamiento denominadas: Ciencia Mental, Ciencia Cristiana (Christian Science), Nuevo Pensamiento y otros grupos, han contribuido al mejoramiento humano, pues ponen el énfasis sobre los estados mentales. Sólo ahora la familia humana empieza a darse cuenta de la "vestidura de la conciencia", denominada cuerpo mental.

Una mayoría aún tiene que construir esa vestidura que los estudiantes esotéricos denominan cuerpo mental. De entre estos trabajadores se extraerá a los verdaderos yoguis de Raja Yoga.

 

III. Obstáculo. Duda.

Esta tercera etapa depende también en cierta medida del desenvolvimiento mental. Algunos traductores denominan a esto "duda” y tiene como base la percepción inferior y la identificación del hombre real con el instrumento ilusorio, su cuerpo mental, lo cual hace que dude de las verdades eternas y de la existencia de las realidades fundamentales, buscando la solución de sus problemas en lo efímero y transitorio y en las cosas de los sentidos.

Hay dudas correctas y apropiadas, es decir, la formulación de preguntas a las cuales se refería Cristo en las palabras: "Pedid y recibiréis". Esta facultad de inquirir la cultivan deliberadamente entre sus discípulos los verdaderos Maestros de Oriente. Se les enseña a formular preguntas acerca de las realidades internas y luego a hallar la respuesta por sí mismos, buscando la fuente d todo conocimiento, latente en el corazón de todos los seres. Formular preguntas inteligentes y hallar sus respuestas significa primeramente haberse liberado de toda autoridad externa impuesta, tradición e imposición de dogmas teológicos, religiosos o científicos. Sólo así se puede descubrir la realidad y percibir la verdad

"Cuando tu alma haya pasado más allá de la selva de la ilusión, ya no considerarás lo que se debe enseñar o lo que ha sido enseñado".

"Cuando te hayas apartado de la enseñanza tradicional, tu alma permanecerá constante y firme en la visión del alma; entonces alcanzará la unión con el alma". Gita, Cap. II, Vers. 51, 52.

 

IV. Obstáculo. Abandono.

Esta actitud mental algunos la traducen como "mentalidad inestable". En realidad, es esa versátil actitud mental que hace tan difícil alcanzar la centralización y la atención. Literalmente es la tendencia de la sustancia mental a crear formas mentales, descrita también como la "tendencia de la mente a saltar de un objeto a otro" (Libro 111, Af. 11).

 

V. Obstáculo. Pereza.

Todos los comentadores concuerdan respecto a esta traducción y aplican los términos: flojedad, languidez o pereza. Esto no se refiere tanto a la inercia mental (puesto que puede ir paralela a la aguda percepción mental) como a la flojedad del hombre inferior, que le impide ponerse a la altura del conocimiento intelectual y de la aspiración interna. Se le ha expuesto al aspirante lo que debe hacer, se le han explicado los "métodos de la yoga", ha percibido el ideal y se da cuenta de los obstáculos; conoce teóricamente los pasos precisos que debe dar, pero su actividad no responde a su conocimiento. Existe un vacío entre su aspiración y su actuación. Aunque anhela realizar y saber, le resulta demasiado difícil llenar las condiciones. Su voluntad no es aún bastante fuerte para obligarlo a avanzar. Deja pasar el tiempo y no hace nada.

 

VI. Obstáculo. Apasionamiento.

Esto ha sido traducido muy correctamente por algunos como "apego a los objetos" y deseo por las cosas materiales y de los sentidos. Es amor a las percepciones sensorias y a la atracción de todo lo que hace retornar al hombre una y otra vez, a la existencia en el plano físico. El discípulo debe cultivar el desapasionamiento, o esa actitud de no identificarse con ningún tipo de forma, sino mantenerse apartado y desapegado, libre de las limitaciones impuestas por posesiones y pertenencias. Este punto es tratado en muchos aforismos y no es necesario ampliarlo aquí.

 

 

VII. Obstáculo. Percepción errónea.

La incapacidad de percibir correctamente y de ver las cosas tal como son en realidad, es consecuencia natural de los seis obstáculos anteriores. Mientras el pensador se identifique con la forma, mientras las vidas menores de las vestiduras inferiores de la conciencia lo aprisionen y mientras se niegue a separarse del aspecto material, sus percepciones serán erróneas. La visión abarca diversos tipos, los cuales pueden ser enumerados como:

1. La visión física revela la naturaleza del plano físico, y se logra por medio de los ojos, fotografiando a través del lente ocular el aspecto de la forma tangible, sobre la maravillosa película que todo hombre posee. Esta visión es circunscripta y limitada.

2. La visión etérica es una facultad del ojo humano que va desarrollándose rápidamente, y revelará, con el tiempo, el aura de salud de todas las formas, en los cuatro reinos de la naturaleza; ello traerá el reconocimiento de las emanaciones vitales pránicas en todos los centros vivientes y pondrá de manifiesto la condición de los mismos.

3. La clarividencia es la facultad de ver en el plano astral, uno de los "siddhis" o poderes síquicos inferiores. Se obtiene por la sensibilidad superficial del "cuerpo sensorio" o envoltura emocional; es la percepción sensoria llevada a una condición muy desarrollada. Es engañosa y, aparte de su analogía superior, que es la percepción espiritual, constituye la apoteosis de maya o ilusión.

4. La visión simbólica es una facultad del cuerpo mental y el factor que produce la percepción de los colores, los símbolos geométricos, la visión cuatridimensional y esos sueños y visiones resultantes de la actividad mental y no de la visión astral. Con frecuencia tales visiones tienen el carácter de previsiones.

Estos cuatro tipos de visión son la causa de la percepción errónea, producen sólo ilusión y error, hasta ser reemplazados por tipos superiores de visión, que se enumeran más adelante. Estos tipos superiores de visión incluyen los demás.

5. La visión pura. Patanjali la define como:

"El vidente es conocimiento puro (gnosis). Aunque puro, observa la idea presentada por medio de la mente" (Libro II, Af. 20). Las palabras "conocimiento puro" se han traducido como "visión pura", facultad del alma, que a su vez es conocimiento puro y se manifiesta citando el alma utiliza la mente como instrumento de visión. Charles Johnston traduce este aforismo: "El vidente es visión pura... mira a través de la vestidura de la mente".

Es también la clara captación del conocimiento y la perfecta comprensión de las cosas del alma, característica del hombre que, por medio de la concentración y la meditación, ha logrado controlar la mente. Entonces la mente se convierte en la ventana del alma, a través de la cual el hombre espiritual puede percibir una esfera de conocimiento nuevo y más elevado. Simultáneamente, con el desarrollo de este tipo de visión, se pone en actividad la glándula pineal, y el tercer ojo (en materia etérica) se desarrolla por una actividad paralela.

6. La visión espiritual o verdadera percepción es el tipo de visión que abre el mundo intuicional o plano búdico, y lleva a su poseedor más allá de los niveles abstractos del plano mental. Se llegan a comprender las cosas del espíritu puro y los propósitos básicos que subyacen en toda manifestación, así como la visión pura permitió a su poseedor extraer de las fuentes de la sabiduría pura. Con el desarrollo de esta visión entra en actividad el centro alta mayor y se abre el loto de mil pétalos.

7. La visión cósmica, cuya naturaleza es inconcebible para el hombre, caracteriza el conocimiento de esas Existencias que se Manifiestan por medio de un esquema planetario en un sistema solar, así como el hombre se manifiesta por medio de sus cuerpos.

Por el estudio de estos tipos de percepción, el estudiante podrá apreciar con exactitud el trabajo que debe realizar, lo cual lo ayudará a determinar el lugar que ocupa y, en consecuencia, a prepararse inteligentemente para el siguiente paso.

VIII. Obstáculo. Incapacidad para lograr la concentración.

Los dos últimos obstáculos indican que "las cosas viejas pueden desaparecer" y el hombre nuevo entrar en posesión de su herencia. El método del discípulo no sólo debe incluir la autodisciplina o la subyugación de las vestiduras o envolturas, y el servicio o la identificación con la conciencia grupal, sino también dos etapas, la de concentración, enfoque o control de la mente, más la de meditación, ese constante proceso de reflexionar sobre aquello con lo cual el alma se ha puesto en contacto y conoce. Ambos serán tratados más adelante, y no nos detendremos ahora.

IX. Obstáculo. Imposibilidad para mantener la actitud meditativa.

Por lo antedicho se verá claramente que los primeros seis obstáculos se refieren a las condiciones erróneas y los tres últimos a los resultados de esas condiciones. Contienen una sugerencia respecto a los métodos para librarse de los erróneos estados de conciencia.

El aforismo que sigue es muy interesante, pues trata de los efectos producidos en los cuerpos de la naturaleza inferior, en el caso del hombre que no ha superado los obstáculos.


31. Los resultados de los obstáculos para la naturaleza siquica inferior son: dolor, desesperación, errónea actividad corporal y equivoca dirección o control, de las corrientes de la vida

Cada uno de estos cuatro resultados expresa la condición del hombre inferior y trata de los efectos de la errónea centralización o identificación.

1. El dolor es el efecto producido cuando el cuerpo astral o emocional está erróneamente polarizado. El dolor es la consecuencia de no equilibrar correctamente los pares de opuestos, e indica falta de equilibrio.

2. La desesperación es efecto del remordimiento, producido en el cuerpo mental, siendo en sí una característica de lo que podemos llamar "naturaleza mental no regenerada". El aspirante tiene la percepción de lo que podría ser, aunque los obstáculos todavía lo vencen; incesantemente es consciente del fracaso y esto genera en él un estado de remordimiento, disgusto, desesperación y desaliento.

3. La errónea actividad corporal. La condición interna se manifiesta en el plano físico como intensa actividad, enérgica búsqueda por soluciones o alivio; un constante ir y venir en pos de la paz. En esta época es la principal característica de nuestra mental raza aria, y la causa del intenso y agresivo esfuerzo realizado en todas las actividades de la vida. A esto han contribuido, en gran medida, los sistemas pedagógicos, pues aceleran la actividad del cuerpo mental. La gran contribución de la pedagogía (en las escuelas, institutos, liceos, universidades y otras actividades afines) ha sido estimular el cuerpo mental del hombre. Todo forma parte del gran plan, que tiende siempre a alcanzar el objetivo uno, el desarrollo del alma.

4. La equívoca dirección de las corrientes de la vida. Este efecto es producido en el cuerpo etérico, por trastornos internos. Las corrientes de la vida, para el estudiante de ocultismo, son dos:

a. El aliento de la vida o el prana.
b. La fuerza vital o los fuegos del cuerpo.

El mal empleo del aliento de la vida, o la errónea utilización del prana, es la causa del ochenta por ciento de las actuales enfermedades físicas. El otro veinte se debe a que la fuerza vital es mal dirigida a través de los centros, atacando principalmente a ese porcentaje de la humanidad que, puede decirse, está mentalmente polarizado.

 

La clave para el estudiante esotérico que aspira obtener la liberación, no está en los ejercicios respiratorios ni en ningún sistema para el desarrollo de los siete centros del cuerpo, sino en la intensa concentración interna sobre el vivir rítmico y en la cuidadosa organización de la vida. A medida que efectúa esto, la coordinación de los cuerpos sutiles con el físico por una parte y con el alma por otra, se producirá con el tiempo el automático y consiguiente reajuste de las energías pránicas y vitales.


32. Para superar los obstáculos y sus derivados, se requiere intensa aplicación (de la voluntad a alguna verdad o principio.

Es conveniente que el aspirante a la yoga observe que hay siete métodos para alcanzar la paz y así llegar a la meta, los cuales se tratarán a continuación cada uno tiene relación precisa con los siete obstáculos considerados anteriormente.

 

Obstáculo

Remedio

1. Incapacidad corporal

Vivir sano y saludable (1. 33)
2. Inercia mental Control de la fuerza vital (1. 34)
3. Duda Pensamiento centralizado (1. 35)
4. Abandono Meditación (1. 36)
5. Pereza Autodisciplina (I. 37)
6. Apasionamiento Correcto análisis (1. 38)
7. Percepción errónea Iluminación (1. 39)

 

Corregir las condiciones erróneas es de suma importancia en las primeras etapas de la yoga, razón por la cual se hace hincapié sobre ellas en el Libro I. Pero una comprensión teórica de los obstáculos y de su curación, de nada sirven si no se aplica intensamente la voluntad. Sólo el constante, firme y persistente esfuerzo de la voluntad, actuando por medio de la mente, será suficiente para llevar al aspirante de la oscuridad a la luz y conducirlo de la muerte a la inmortalidad.

Una vez comprendido el principio, el discípulo puede trabajar inteligentemente, de allí la necesidad de correcta comprensión de los principios o cualidades por los cuales se puede conocer la verdad respecto a la Realidad o Dios.

Todas las formas existen a fin de expresar la verdad. Aplicando constantemente la voluntad de Dios en el Todo, se revela la verdad por medio de la materia. Cuando se conozca la verdad o principio básico, el espíritu entonces quedará revelado. Cuando el discípulo comprenda qué principios deben expresar sus diferentes formas, envolturas o cuerpos, sabrá dirigir con exactitud su voluntad y así producirá las condiciones deseadas. Las envolturas y vehículos son, simplemente, sus cuerpos de manifestación en los diversos planos del sistema; tales envolturas deben expresar el principio que constituye la característica o cualidad subyacente en cada plano. Por ejemplo, los siete principios que conciernen al hombre son:

 

1. Prana

energía vital cuerpo etérico plano físico
2. Kama deseo, sentimiento cuerpo astral plano astral
3. Manas inferior mente concreta cuerpo mental plano mental
4. Manas superior mente abstracta cuerpo egoico plano mental
5. Budi intuición cuerpo búdico plano búdico
6. Atma voluntad espiritual cuerpo átmico plano átmico

 

 

Y lo que corresponde al ilimitado e inmutable principio en el macroscosmos, la Mónada (en su propio plano), es el séptimo principio. Hay otra manera de enumerar los principios, pues Subba Row está en lo cierto cuando dice que existen sólo cinco principios. Los dos superiores, la vida monádica y atma, no son principios.

 

Aplicando conscientemente la voluntad en cada plano, el vehículo es dirigido constantemente a expresar con mayor exactitud la verdad una. Éste es el verdadero significado del aforismo en consideración y la razón por la cual los Adeptos todavía estudian este tratado sobre yoga.

 

No poseen un total conocimiento verdadero en todos los planos, aunque las reglas básicas rigen en todo sentido y se aplican diversamente. Los principios son aplicables a todas las diferenciaciones y a todos los estados del ser.

 

A medida que el hombre estudia las esferas donde actúa su conciencia, a medida que llega a comprender los vehículos que debe utilizar en determinada esfera, y a medida que despierta al conocimiento de la cualidad divina específica que el cuerpo está destinado a expresar, como parte o aspecto de una verdad o realidad, se da cuenta de las fallas presentes, de los obstáculos que entorpecen y de las dificultades a vencer. Luego viene la aplicación de la voluntad y su concentración sobre el principio o cualidad que trata de expresarse. Así la manifestación inferior se alinea con la superior, pues "como el hombre piensa, así es él".

 

33. La paz de la sustancia mental o chitta, se puede alcanzar practicando la simpatía, la ternura, la firmeza de propósito y, el desapasionamiento, en lo que al placer o al dolor, bien y mal concierne.

Este aforismo trata del cuerpo físico, sujeto a experiencias en el plano físico, el cual utiliza la conciencia del cerebro. La tendencia de ese cuerpo es hacia las formas objetivas; propenso (en su estado no regenerado) a gravitar fácilmente hacia los objetivos materiales. La naturaleza de esos objetivos dependerá del grado de evolución del ego experimentador. Esto debe tenerse muy en cuenta al estudiar este aforismo, de lo contrario será mal interpretada la cláusula final. Debe actuarse con discernimiento en lo que atañe a todas las manifestaciones de fuerza, buena o mala; la ley actúa aquí, pero la emancipación de las formas físicas que dicha energía pueda asumir, se logra aplicando el desapasionamiento a esas formas objetivas. Es conveniente observar que la simpatía a que se refiere, concierne a nuestra relación con los demás peregrinos o con el cuarto reino de la naturaleza; la compasión incluye nuestra relación con los animales o tercer reino; la firmeza de propósito concierne a nuestra relación con la Jerarquía del planeta, y el desapasionamiento a nuestra actitud hacia las reacciones del yo personal inferior. Por lo tanto, el alcance de este aforismo es manifiesto y concierne a todas las vibraciones cerebrales del estudiante.

En consecuencia el cuerpo físico está considerado como el vehículo que:

a. Ayuda a nuestros semejantes.

b. Trata compasivamente al reino animal.

c. Sirve en el plano físico en colaboración con la Jerarquía.

d. Disciplina el apetito físico y logra el desapasionamiento respecto a todas las formas de atracción hacia los apetitos de los sentidos, sean o no considerados perjudiciales. Todos han de ser trascendidos.

Así se logra la paz, paz de chitta o sustancia mental, paz de las reacciones del cerebro y oportunamente total tranquilidad y calma. La idea está bien expresada por Charles Johnston al traducir este aforismo: "La naturaleza psíquica pasa a una gozosa paz" y el hombre expresa plenitud, naturaleza equilibrada y cabal sensatez de pensamiento y de acción. Toda incapacidad corporal se supera de esta manera y la plenitud expresa la naturaleza de la manifestación.

34. Además la paz de chitta se alcanza mediante la regulación del prana o aliento de la vida.

Los estudiantes harán bien en observar que Patanjali incluye el Pranayama (la Ciencia de la Respiración o de la energía pránica), entre otros métodos, para lograr "la paz de chitta. Sin embargo, no hace especial hincapié en ello. Como se ha dicho anteriormente, pranayama es un término que se puede aplicar a tres procedimientos interrelacionados y afines:

1. La ciencia del vivir rítmico o regulación de los actos de la vida cotidiana mediante la organización del tiempo y la inteligente utilización del espacio. Por medio de esto, el hombre se convierte en adepto, en creador en el plano físico y en colaborador en los planes de la Jerarquía, tal como se manifiestan en la evolución cíclica.

2. La ciencia de la respiración o la vitalización del hombre inferior, por medio de la inhalación y la exhalación. El hombre se conoce a sí mismo como "alma viviente" y utiliza el factor aliento. Por este medio se hace consciente de la unidad de la vida y de la relación existente entre todas las formas donde mora la vida de Dios. Se convierte en un hermano y también en un adepto, y sabe que la hermandad es una realidad en la naturaleza y no una sublime teoría.

3. La ciencia de los centros o laya yoga, es la aplicación de la ley a las fuerzas de la naturaleza y la utilización científica de éstas por el hombre, Atañe al ascendente paso de -ciertos septenarios de energía, a través de los centros, a lo largo de la columna vertebral hasta la cabeza, en determinada y específica progresión geométrica. Esto hace del hombre un psíquico capacitado y desarrolla en él determinados poderes latentes, que una vez desarrollados lo ponen en contacto con el alma de todas las cosas y con el aspecto subjetivo de la naturaleza.

Es muy significativo observar que este método de llegar a la paz sigue al método de vivir sanamente, dando por resultado un cuerpo físico sano. Más adelante, cuando Patanjali vuelve a referirse a la regulación del aliento y de las corrientes de energía, lo da como el cuarto método de yoga y declara que sólo cuando se ha alcanzado correcto equilibrio (tercer método), por haber guardado los Mandamientos y las Reglas (métodos uno y dos), se ha de intentar tal regulación. Los estudiantes harán bien en estudiar tales métodos y en observar que al hombre sólo le es permitido ocuparse de los centros después que ha equilibrado su vida y purificado su naturaleza, en tal forma, que ya no existe peligro.


35. La estabilidad mental puede obtenerse mediante esas fórmulas de concentración, relacionadas con la percepción sensoria.

Aquí tratamos las formas de desenvolvimiento y de control que culminan en lo que se denomina "gozosa paz"` Hemos visto que las relaciones grupales correctas y un vivir rítmico producirán esa condición donde se logra el aquietamiento de los vehículos o envolturas, pudiendo así el hombre inferior reflejar adecuadamente al hombre superior o espiritual. Veremos ahora ciertos aspectos de la filosofía del Raja Yoga, y la clave para la comprensión de este aforismo reside en la palabra desapego. El aspirante, a medida que establece contactos sensorios y, por medio de los cinco sentidos, se relaciona con el mundo fenoménico, asumirá progresivamente la posición del observador. Su conciencia, por lo tanto, se transfiere lentamente de la esfera de los vehículos sensorios a la del "morador del cuerpo".

 

 

Es interesante observar aquí la enseñanza indú sobre el empleo de la lengua y de toda la zona de la nariz y del paladar. La enseñanza ortodoxa oriental hace las siguientes sugerencias:

Métodos Sentidos Resultado

1. Concentración en la punta de la nariz ............... olfato ............. perfumes.
2. Concentración en la raíz de la lengua ............... oído ............... sonidos.
3. Concentración en la punta de la lengua ............ gusto .............. llamas.
4. Concentración en mitad de la lengua ................ tacto ............... vibraciones.
5. Concentración en el paladar .............................. vista ................ imágenes, visiones.

 

El aspirante no debe tomar estas cosas textualmente ni tratar de meditar a ciegas, por ejemplo, sobre la punta de la lengua. La lección a aprender, de acuerdo a la Ley de Analogía, es que la lengua tipifica la facultad creadora, el tercer aspecto en su quíntuple naturaleza. La relación de los cinco sentidos (sintetizada en la región de la boca) con los cinco rayos, que constituyen la síntesis regida por el Mahachoan (rector del aspecto de Tercer Rayo en nuestro planeta) será muy iluminadora. El estudiante hallará de valor desentrañar la analogía entre estos cinco rayos, los cinco sentidos y la boca, como órgano de la palabra.

A medida que se estudia se verá que dos órganos físicos -la pituitaria y la pineal corresponden a otros dos aspectos, amor-sabiduría o poder organizador, voluntad o propósito.

Los siete puntos en la cabeza (en una zona pequeña) son los símbolos, en materia física, de los tres grandes aspectos que se manifiestan como los siete. Por lo tanto, a medida que el aspirante asume la posición de regente de los sentidos y de analizador de sus percepciones sensorias, en forma gradual se va concentrando más mentalmente, y el yogui avanzado puede, en todo momento, identificarse con cualquiera de las energías de rayo, excluyendo las demás si lo desea.

Se advierte al estudiante que no suponga que esta "paz gozosa" puede lograrse meditando definidamente sobre algún sentido específico. Por la comprensión de las leyes de la creación y del sonido, por el estudio de la placa sonora de la boca y del método por el cual es posible hablar, se pueden conocer los procesos creadores del mundo, y el hombre adquiere el conocimiento de las leyes, por las cuales todas las formas vienen a la existencia. Los sentidos de los yoguis son por lógica anormalmente agudos, hecho que debe ser recordado.


36. Meditando sobre la luz y el resplandor, se puede llegar al conocimiento del espíritu y alcanzar la paz.

El estudiante debe observar que cada uno de los métodos que hemos delineado atañe a ciertos centros. Se han mencionado siete métodos de realización y, en consecuencia, puede deducirse que están implicados los siete centros.

1er. Método. Af. 33. Centro plexo solar.
La paz de la sustancia mental o chitta, se puede alcanzar practicando la simpatía, la ternura, la firmeza de propósito y el desapasionamiento, respecto al placer y al dolor, al bien y al mal.

 

2do. Método. Af. 34. Centro en la base de la columna vertebral.
La paz de chitta se alcanza también mediante la regulación del prana o aliento de la vida.

 

3er. Método. Af. 35. Centro entre las cejas.
La estabilidad mental puede obtenerse mediante esas fórmulas de concentración, relacionadas con la percepción sensoria.

 

4to. Método. Af. 36. Centro coronario.


5to. Método. Af. 37. Centro sacro.
La mente se estabiliza y queda liberada de la ilusión, a medida que se purifica la naturaleza inferior y ya no se la satisface.

 

6to. Método. Af. 38. Centro laríngeo.
La paz (estabilización de la mente o chitta) puede lograrse meditando sobre el conocimiento que proporcionan los sueños.

 

7mo. Método. Af. 39, Centro cardíaco.
La paz también se alcanza concentrándose e en lo que el corazón más aprecia.

Estos métodos deberían ser considerados cuidadosamente, aunque aquí no se puedan dar detalles acerca del procedimiento. El estudiante sólo puede considerar el principio y la ley involucrados. Además debe recordar que estos centros tienen sus analogías en la materia etérica de la región de la cabeza, y que, cuando estos siete centros de la cabeza han despertado, las contrapartes se despiertan sin ningún peligro.

 

Estos siete centros de la cabeza corresponden en el microcosmos a los siete Rishis de la Osa Mayor, los prototipos de los siete Hombres celestiales, y los siete centros ya enumerados se relacionan con la energía de los siete Hombres celestiales.

No es necesario que nos extendamos aquí sobre estos siete centros, excepto para indicar que:

1. El aspirante puede considerar simbólicamente cada centro como una flor de loto.

2. Este loto está formado por unidades de energía que se mueven o vibran en forma específica, y estas ondas vibratorias asumen las formas que denominamos pétalos del loto.

3. Cada loto consta de:

a. un cierto número de pétalos,
b. un pericarpio o cáliz que lo sostiene,
c. un centro de luz blanca pura, denominado la 'Joya".

4. Cada centro corresponde a un planeta sagrado, el cuerpo de manifestación de cada uno de los siete Hombres celestiales.

5. Cada centro debe ser desarrollado mediante el empleo de la Palabra. Esta palabra es AUM, y debe surgir oportunamente en el vibrante centro. Cuando brille perfectamente dentro de la rueda, entonces ese centro estará perfectamente despierto.

6. Ciertas cualidades del Sol son cualidades de los centros:

 

Cualidad del plexo solar

calor
Cualidad del centro en la base de la columna vertebral fuego kundalini
Cualidad del centro ajna, entre las cejas luz iluminadora
Cualidad del centro coronario luz fría
Cualidad del centro sacro humedad
Cualidad del centro laríngeo luz roja
Cualidad del centro cardíaco luz radiante o magnética

 

Este aforismo recomienda practicar la meditación sobre la luz y el resplandor, y enseña que por medio de esa luz y la capacidad de emplearla, es posible conocer el espíritu. En el centro del "chacra del corazón mora Brahma, dice la antigua Escritura, y Él se revela en la luz.

Por lo tanto, el aspirante debe ser consciente del "punto de luz dentro de la rueda de doce rayos”, y a medida que se concentra sobre ese punto de luz, le es revelado el camino que el aspirante debe recorrer si quiere alcanzar su meta. Lo primero que se revela es la oscuridad, lo cual debe tenerse en cuenta. En términos del misticismo occidental, esto produce "la noche oscura del alma". Sin embargo, no nos detendremos en el aspecto místico, pues es necesario mantener nuestras conclusiones dentro de las líneas esotéricas. La verdad ha sido tratada frecuente y adecuadamente en términos del misticismo cristiano.


37. La mente (chitta) se estabiliza y queda liberada de la ilusión, a medida que se purifica la naturaleza inferior y ya no se la satisface.

Esta traducción es particularmente libre, debido a que las palabras empleadas en sánscrito son difíciles de interpretar con exactitud. Imparte la idea de que cuando los órganos de percepción y los contactos sensorios son continuamente rechazados por el verdadero hombre (que ya no trata de identificarse con ellos), entonces "queda liberado de la pasión", supera el calor o deseo por los objetos, liberándose de su naturaleza inferior sensoria. Ello da por resultado la correspondiente estabilidad mental y la capacidad de concentrarse, porque la sustancia mental ya no está sujeta a las modificaciones producidas por las reacciones sensorias de todo tipo, denominadas buenas o malas.

Esto mismo lo recomiendan insistentemente muchos sistemas. Uno de los métodos sugeridos es la meditación constante sobre grandes Entidades, Krishna, Buda y Cristo, liberadas ya de todas las reacciones sensorias. Esta idea se destaca en alguna de las traducciones, pero desde cierto punto de vista no parece ser la idea principal. La liberación del apego se produce cuando se vencen los fuegos del deseo. Aunque se representa al centro sacro como específicamente relacionado con la naturaleza sexual (cuando se expresa en el plano físico), sin embargo simboliza cualquier apego entre el alma y algún objeto deseado, que no sea el espíritu.


38. La paz (estabilización. de la sustancia mental o chitta) puede lograrse meditando sobre el conocimiento que proporcionan los sueños.

Las palabras significativas de este aforismo son "el conocimiento que proporcionan los sueños". A este respecto es interesante el comentario sobre el Af. 10. El ocultista oriental emplea la palabra "sueño" en un sentido mucho más técnico que el occidental, y el estudiante debe captarlo plenamente.

Sueño profundo para el oriental es esa condición en que está sumido el verdadero hombre cuando está en encarnación física. Esto corresponde al estado de ensueño causado por la vibración de las células del cerebro físico.

Caos, carencia de continuidad y acontecimientos irregulares, más la incapacidad de recordar verdadera y exactamente, se producen cuando despertamos. Esto es soñar en el plano físico. Además tenemos el ensueño, del que el hombre participa cuando está sumergido en cualquier percepción sensoria, ya sea de placer o dolor, experimentándolo en el cuerpo astral o emocional. El conocimiento adquirido en el plano físico es, en su mayor parte, instintivo; el que se obtiene en el sueño astral es en gran parte sensorio. Uno es comprensión racial y grupal; el otro es relativo al no-yo y a la relación del hombre con el no-yo.

Tenemos además un estado más elevado de conciencia en el sueño, donde entra en juego una facultad de otro tipo, que podemos denominar imaginación, trayendo su propia forma de conocimiento. La imaginación implica ciertos estados mentales como:

a. Recordación de las cosas según fueron conocidas, como ser los estados de conciencia
b. Anticipación de las cosas tal como pueden ser conocidas, o de los estados de conciencia.
c. Visualización de las condiciones imaginarias, y luego utilización de la imagen invocada como una forma, por la cual puede hacerse contacto con un nuevo reino de conocimiento, cuando el soñador puede identificarse con lo imaginado.

En estos tres estados de ensueño tenernos la condición del pensador en los tres planos de los tres mundos, desde el estado de ignorante salvajismo, al del hombre inteligente común, condición que lleva luego a un estado mucho más elevado de conciencia en el sueño.

 

El verdadero empleo de la imaginación requiere un alto grado de control y poder mental, y cuando existen, conduce oportunamente al estado de "samadhi", condición en que el adepto puede hacer dormir al hombre inferior y pasar él, a su vez, al reino donde los "sueños de Dios" son conocidos y puede conocer, ver y hacer contacto con las imágenes que la Deidad ha creado De esta manera el adepto podrá participar inteligentemente en el gran plan de evolución.

Más allá de este estado de samadhi, está el estado de ensueño de los Nirmanakayas y de los Budas, y así sucesivamente, en la escala de la vida jerárquica, hasta que se conoce al Gran Soñador, el Uno, el único Narayana, el Señor del Mundo, el Anciano de los Días, nuestro Logos planetario. El estudiante sólo puede alcanzar una muy tenue comprensión de la naturaleza de estos estados de ensueño, a medida que estudia la idea impartida en la afirmación anterior de que, para el ocultista, la vida en el plano físico no es más que un sueño.

39. La paz también se alcanza concentrándose en lo que el corazón más aprecia.

Por su misma sencillez este aforismo encierra un poderoso atractivo. En él se pueden seguir las variadas etapas de realización -deseo, anhelo, fija determinación de poseer, rechazo de todo lo, que no satisface ese requisito, abandono de todo a fin de obtener nuevas posesiones, luego la posesión en sí, la satisfacción, la paz. Pero como sucede con todo lo que pertenece a los deseos inferiores, la paz es temporaria; despierta un nuevo deseo, y lo que se ha retenido tan gozosamente se abandona. Sólo satisface plenamente el fruto de las edades y la recuperación de las antiguas posesiones. Por lo tanto, que el estudiante analice y compruebe si lo que más aprecia su corazón es temporario, transitorio y efímero, o si es, como el gran Señor ha dicho, "el tesoro acumulado en los cielos".

Llegamos ahora al aforismo 40, el más comprensible del libro. Debe tenerse aquí presente que estos "siete caminos hacia la paz psíquica" según se los denomina, abarcan los siete métodos de los siete rayos, en relación con el control de la naturaleza síquica. Es importante hacer resaltar esto. Los siete caminos tienen relación directa con las cuatro iniciaciones en el umbral, pues ningún hijo de Dios podrá recibir una iniciación mayor si no ha logrado cierta medida de paz psíquica. Será de interés para el estudiante desarrollar estos siete caminos hacia la paz, en relación con cualquiera de los siete rayos, asignándole uno de los caminos que le parece más apropiado al rayo.


40. Así su comprensión se extiende desde lo infinitamente pequeño a lo infinitamente grande, y su conocimiento se perfecciona desde annu (el átomo o partícula) hasta atma (o espíritu).

Esta traducción no se ajusta exactamente a los términos sánscritos, no obstante, expresa el significado exacto del original, lo cual es algo de vital importancia. Un versículo de una escritura oculta, que sirve para dilucidar la idea de este aforismo, dice: "Dentro de la partícula se puede ver a Dios. Dentro del hombre, Dios puede reinar. Ambos se hallan dentro de Brahma; no obstante, todo es uno. El átomo es como Dios, Dios como el átomo".

Es una manifiesta verdad oculta que cuando el hombre llega a conocerse a sí mismo, de acuerdo a la gran Ley de Analogía, llega a conocer a Dios. Este conocimiento comprende cinco grandes aspectos:

1. Forma
2. Componentes de la forma
3. Fuerzas
4. Grupos
5. Energía

El hombre debe comprender la naturaleza de su cuerpo y de todas sus envolturas. Esto concierne al conocimiento que él tiene de la forma. Descubre que las formas se componen de átomos o "puntos de energía", y que todas son iguales en ese sentido. Este conocimiento concierne a los componentes de la forma. Luego llega a conocer el conjunto de energías de los átomos que constituyen sus formas o, en otras palabras, el conocimiento de las diversas fuerzas, cuya naturaleza está determinada por el ritmo, la actividad y la cualidad de los átomos, que forman la envoltura o envolturas. Este conocimiento concierne a las fuerzas.

Más tarde descubre formas análogas con vibraciones y manifestaciones de fuerza también análogas. Este conocimiento concierne a los grupos, en consecuencia, descubre el lugar que le corresponde y sabe cuál es su trabajo.

Finalmente alcanza el conocimiento de lo que concierne a todas las formas y de lo que controla todas las fuerzas, y constituye el poder motivador de todos los grupos. Este conocimiento concierne a la energía y tiene que ver con la naturaleza del espíritu. Por medio de estos cinco conocimientos el hombre llega a la maestría, porque el conocimiento implica ciertos factores que podrían ser enumerados como:

1. Aspiración
2. Estudio e investigación
3. Experimento
4. Descubrimiento
5. Identificación
6. Comprensión

El adepto puede identificarse con la conciencia de lo infinitamente pequeño, o penetrar en ella. Puede identificarse con el átomo de sustancia y conocer lo que aún es desconocido para el científico moderno. También se da cuenta que el reino humano (compuesto de átomos humanos) es el punto medio o estación intermedia en la escala de evolución, por lo tanto, lo infinitamente pequeño está relativamente tan alejado de él como lo infinitamente grande. El camino a recorrer para abarcar la conciencia más diminuta de todas las manifestaciones de Dios, es tan largo como lo es abarcar la conciencia más grande, un sistema solar. No obstante, en todos estos campos de la conciencia, el método para dominarlos es el mismo, meditación perfectamente concentrada que lleva a ejercer perfecto poder sobre la mente, y está constituida en tal forma, que lo mismo sirve de telescopio, que pone al observador en contacto con el macrocosmos, como un microscopio, que lo pone en contacto con el átomo más diminuto.

 

41. Aquel que ha controlado totalmente sus "vrittis" (modificaciones de la sustancia mental), llega a un estado de identificación y similitud con lo que ha conocido. El conocedor, el conocimiento y el campo del conocimiento se convierten en uno, así como el cristal toma los colores de lo que refleja.

Este aforismo deriva lógicamente del anterior. El perfecto vidente abarca en su conciencia todo el campo del conocimiento, desde el punto de vista del observador o del perceptor y desde el ángulo de la identificación. Es uno con el átomo de sustancia, siendo capaz de conocer el universo más diminuto; es uno con el sistema solar, el más vasto universo que se le permite conocer en este ciclo mayor. Ve que su alma y al alma del átomo y del sistema son idénticas –en uno observa la potencialidad y (desde el punto de vista humano) en el otro un incomprensible orden que lleva a la perfección final. La actividad que mantiene a los electrones unidos alrededor de su centro, es reconocida como de naturaleza idéntica a la que mantiene a los planetas en sus órbitas alrededor del sol, y entre ambas manifestaciones divinas se halla toda la gama de formas.

El estudiante ocultista debe comprender que las formas son diversas y numerosas, pero todas las almas son idénticas a la Superalma. El total conocimiento de la naturaleza, cualidad, clave y nota de un alma (de un átomo químico, una rosa, una perla, un hombre o un ángel) revelará a todas las almas existentes en la escala evolutiva. El proceso es el mismo para todas: Reconocimiento, es el empleo de los órganos de los sentidos, incluyendo el sexto, la mente, para apreciar la forma y sus elementos constituyentes. Concentración, es un acto de la voluntad mediante el cual la forma es rechazada por los sentidos, y el conocedor la trasciende y llega hasta aquello que vibra a tono con su propia a alma. Así llega al conocimiento –conocimiento de lo que la forma (o campo de conocimiento) trata de expresar- de su alma, clave o cualidad. Luego sigue Contemplación, la identificación del conocedor con aquello dentro de sí mismo que es idéntico al alma dentro de la forma. Entonces los dos son uno, llegando a una total comprensión, Esto puede ser cultivado en forma muy práctica entre los seres humanos. Debe existir el reconocimiento del contacto producido entre dos personas que pueden verse, oírse y tocarse; el resultado es el reconocimiento superficial de la forma.

Pero es posible otra etapa, donde el hombre va más allá de la forma y llega a percibir la cualidad de su hermano; puede así hacer contacto con ese aspecto de la conciencia análogo al suyo. Llega a ser consciente de la cualidad de la vida de su hermano, de la naturaleza de sus planes, aspiraciones, esperanzas y propósitos. Conoce a su hermano, y cuanto más se conozca a sí mismo y a su propia alma, más profundamente podrá identificarse con su hermano y convertirse en lo que él es, conociendo y sintiendo como el alma de su hermano conoce y siente.

Este es el significado de las palabras ocultas de la Epístola de San Juan: "Seremos como El porque Lo veremos como es".

Sería conveniente repetir algunos sinónimos, que si los tenemos presentes, aclararán gran parte de las enseñanzas de los aforismos, y permitirán al estudiante aplicar en forma práctica en su propia vida, estas ideas.

 

 

Espíritu

Alma Cuerpo
Mónada Ego Personalidad
Yo divino Yo superior Yo inferior
Perceptor Percepción Lo percibido
Conocedor Conocimiento El campo del conocimiento
Pensador El pensamiento La mente (el cristal) que refleja el pensamiento
del pensador.

 

También es de ayuda recordar que:

1. En el plano físico, el perceptor utiliza los cinco sentidos, a fin de llegar al campo del conocimiento.
2. Nuestros tres planos en los tres mundos constituyen el cuerpo físico denso de Aquel en Quien "vivimos, nos movemos y tenemos nuestro ser".


3. En el plano astral o emocional, el perceptor emplea los poderes inferiores de la clarividencia y clariaudiencia, y cuando son mal empleados revelan la serpiente en el jardín.


4. En el plano mental, el perceptor emplea la psicometría y la simbología (incluyendo numerología y geometría) para llegar a comprender los niveles mentales inferiores.


5. Únicamente cuando estos tres son, considerados como inferiores y que constituyen el aspecto forma, el perceptor llega a un estado en que comienza a comprender la naturaleza del alma y el verdadero significado de los aforismos 40 y 41.


6. Cuando ha alcanzado este punto, empieza a discriminar y a emplear la mente como sexto sentido, llegando por este medio a la cualidad subjetiva o vida, que está más allá del campo del conocimiento o forma, lo cual constituye la naturaleza del alma dentro de la forma, siendo potencialmente y de hecho, omnisciente y omnipresente.


7. Cuando ha llegado al alma de determinada forma y ha hecho contacto con ella, por medio de su propia alma, descubre que todas las almas son una y que puede situarse fácilmente en el alma de un átomo o de un colibrí, o ampliar su conocimiento en otra dirección y saber que es uno con Dios y con todas las existencias superhumanas.


42. Cuando el perceptor mezcla la palabra, la idea (el significado) y el objeto, esto es denominado estado mental de razonamiento sensato.

 

Patanjali amplía, en este aforismo y en el siguiente, la verdad formulada anteriormente (véase Af. 7) y enseña que la meditación es de dos tipos:

1. Con un objeto o con simiente, por lo tanto se emplea la mente razonadora sensatamente, el cuerpo mental con su facultad concretizadora y su capacidad de crear formas mentales.


2. Sin un objeto o sin simiente, empleando por consiguiente una facultad distinta, posible solo cuando se comprende y utiliza correctamente la mente concreta, lo cual implica la capacidad de aquietar "las modificaciones de la mente", chitta o sustancia mental, de manera que pueda tomar el matiz del conocimiento superior y reflejar las realidades superiores.

El perceptor debe llegar a un conocimiento de las cosas sublimes por el proceso de percibir, ante todo, la forma externa, luego ir más allá de ella, llegar al estado interno de esa forma, a aquello que produce la exteriorización (fuerza de determinado tipo), hasta llegar finalmente a la causa de ambos. En este aforismo se los denomina:

 

La idea

la causa detrás de la forma objetiva
La palabra el sonido que produce la forma
El objeto la forma, producida por el sonido, para expresar la idea

 

 

Los estudiantes deben comprender que esto abarca el estado meditativo anterior, y debido a que en el proceso se utiliza la mente inferior, el método es separatista.

Las cosas se separan en sus partes componentes, descubriéndose que son (como todo en la naturaleza) triples.

Una vez que esto es captado, se evidencia el significado esotérico y la importancia de toda meditación, y se esclarece el método por el cual se desarrolla el esoterista.

En el proceso de llegar a la comprensión de la naturaleza, el ocultista trabaja siempre hacia adentro, desde la forma externa, a fin de descubrir el sonido que la creó, o el conjunto de fuerzas que produjo la forma externa; cada conjunto de fuerzas tiene su propio sonido, producido por su interacción.

Descubierto eso, penetra aún más hasta llegar a la causa, idea o pensamiento divino (que emana del Logos planetario o solar), el cual hizo surgir el sonido, produciendo así la forma.

En el trabajo creador, el adepto comienza desde adentro y –conociendo la idea que trata de corporificar en una forma- emite ciertas palabras o sonidos, atrayendo ciertas fuerzas que producen (mediante su interacción) una forma de determinado tipo.

Cuanto más elevado sea el nivel desde el cual trabaja el adepto, más elevadas serán las ideas que capta y más sencillos o sintéticos los sonidos que emite.

Sin embargo, los estudiantes de Raja Yoga deben conocer los hechos elementales que conciernen a todas las formas y familiarizarse, durante la meditación, con la tarea de separar las triplicidades, a fin de poder hacer oportunamente contacto a voluntad, con cualquiera de los aspectos componentes.

De esta manera se llega a comprender la naturaleza de la conciencia, porque el perceptor (entrenado en tales diferenciaciones) puede entrar en la conciencia de los átomos que componen cualquier forma tangible, introducirse más y penetrar en la conciencia de las energías que producen el cuerpo objetivo. Textualmente han sido denominadas "la Hueste de la Voz".

Con el tiempo puede establecer contacto con la conciencia de esa Gran Vida responsable de la palabra original.

 

Estas vidas constituyen los grandes jalones, pero entre ellas hay muchas graduaciones de vidas, responsables de los sonidos intermedios, con las cuales se puede hacerse contacto y conocerlas.

43. Se llega a la percepción sin un razonamiento sensato cuando la memoria ya no controla, entonces la palabra y el objeto son trascendidos y sólo la idea está presente.

Esta condición es el estado meditativo "sin simiente", desprovisto de la acción razonadora de la mente y de su facultad de concretar. El objeto (traído a la conciencia mental por medio del recuerdo o memoria) ya no se tiene en cuenta, tampoco se oye la palabra que lo designa y expresa su poder. Se percibe únicamente la idea, de la cual los otros dos son expresiones; el perceptor entra en el reino de las ideas y de las causas.

Esto es contemplación pura, desprovista de formas y de pensamientos. En tal condición, el perceptor observa el mundo de las causas; ve con clara visión los impulsos divinos; luego de contemplar el mecanismo interno del reino de Dios, refleja en el pasivo cuerpo mental o mente lo que ha visto, y ese cuerpo mental proyecta en el cerebro físico el conocimiento obtenido.


44. Ambos procesos de concentración, con o sin la acción sensata de la mente, pueden ser aplicados también a cosas sutiles.

El significado de este aforismo está claro y no necesita explicaciones. La palabra "sutil" tiene un significado muy amplio, pero (desde el punto de vista de Patanjali) se aplica más frecuentemente a ese algo esencial, de lo cual somos conscientes después de haber empleado los cinco sentidos.

Por ejemplo, la rosa es una forma objetiva tangible, su perfume es la "cosa sutil" tras la forma, la cual expresa su cualidad al esotérico, resultado de los elementos más sutiles que producen su manifestación.

 

Los elementos más burdos producen la forma, pero dentro de la forma burda hay una más sutil, a la cual podemos llegar por la percepción aguda o un claro sentido. En el comentario de la traducción de Woods, tenemos palabras que dilucidan esto y si el estudiante avanzado medita, hallará que son de profundo significado oculto:

"...el átomo de la tierra es producido por los cinco elementos del fuego, entre los cuales el elemento fuego del olor, predomina.

Análogamente el átomo del agua es producido por los cuatro elementos del fuego, entre los cuales el elemento fuego del gusto, predomina.

En forma similar el átomo del fuego es producido por los tres elementos del fuego, excluyendo los elementos fuego del olor y del gusto, entre los cuales predomina el del color.

También el átomo del viento es producido por dos elementos del fuego, comenzando con el olor, y entre estos dos predomina el elemento fuego del tacto.

Además el átomo del aire del elemento fuego es sólo sonido".

Si esta idea la extendemos al macrocosmos, veremos que podemos meditar sobre la forma externa de Dios en la naturaleza, con o sin la acción cabal de la mente. Después de haber adquirido experiencia en la meditación y por un acto de la voluntad, el estudiante puede meditar sobre la naturaleza sutil subjetiva de Dios, tal como se manifiesta bajo la gran Ley de Atracción, a la que se refiere el cristiano cuando afirma que "Dios es Amor". La naturaleza de Dios, la gran fuerza "amor" o atracción, es la causa de las "cosas sutiles" veladas por las cosas externas.

45. Lo denso conduce a lo sutil; lo sutil lleva, por etapas sucesivas, al estado del ser espiritual puro llamado Pradhana.

El estudiante debe recordar aquí los grados o etapas sucesivas que debe pasar, cuando penetra en lo más íntimo del corazón:

1. Lo denso ..forma, bhutas, envolturas racionales tangibles.


2. Lo sutil .........la naturaleza o cualidades, los tanmatras, los indryas o los sentidos, los órganos sensorios y lo que se siente.


Éstos pueden ser aplicables a los planos de los tres mundos, que conciernen al hombre; tienen íntima relación con los pares de opuestos que él debe equilibrar en el plano emocional. Tras ellos tenemos ese estado equilibrado denominado Pradhana, que es la causa de lo que puede tocarse físicamente y percibir sutilmente. Este estado de equilibrio puede ser denominado sustancia primaria insoluble, materia unida al espíritu, no obstante indiferenciada, sin forma o marca alguna característica. Detrás de estos tres, tenemos nuevamente el Principio Absoluto, siendo los únicos que el hombre puede conocer mientras está en manifestación. Vivekananda en su comentario dice:

"Los objetos densos constituyen los elementos y todo lo que se construye con ellos. Los cinco objetos son los Tanmatras o las cinco partículas.

Los órganos, la mente (el conjunto de los sentidos), el egotismo, la sustancia mental (causa de toda manifestación), el estado de equilibrio de sattvas, rajas y tamas (las tres cualidades de la materia. A.A.B.) llamado Pradhana (Jefe), Prakriti (naturaleza) o Avyakta (in manifestado), los cuales están incluidos en la categoría de los cinco objetos, únicamente Purusha (el alma) queda exceptuada de esta definición."

Vivekananda traduce evidentemente Purusha como "alma"; pero comúnmente se traduce como espíritu y se refiere al primer aspecto.

46. Todo esto es meditación con simiente.

Los cuatro últimos aforismos tratan de las fórmulas de concentración construidas alrededor de un objeto. Dicho objeto podrá concernir a lo sutil e intangible, desde el ángulo del plano físico, no obstante (desde el punto de vista del hombre real o espiritual) implica la realidad del no-yo, quien se ocupa de lo que (en cualquiera de sus aspectos) puede conducirlo a los reinos que no son primordialmente los del espíritu puro. Sin embargo, debe recordarse que las cuatro etapas son necesarias y deben preceder a todo otro conocimiento más espiritual.

La mente del hombre no está constituida como para poder captar las cosas del espíritu.

A medida que pasa de una etapa de meditación "con simiente" a otra, se acerca cada vez más á la fuente de todo conocimiento, y oportunamente se pondrá en contacto con aquello sobre lo cual medita. Entonces comprenderá la naturaleza del pensador como espíritu puro y desaparecerán pasos, etapas, objetos, simientes, órganos, formas (densas o sutiles) y sólo se conocerá el espíritu y también serán trascendidos el sentimiento y la mente, y sólo se verá a Dios Mismo; ya no se sentirán las vibraciones inferiores ni se verá el color; únicamente se conocerá la luz; desaparecerá la visión y sólo se oirá el sonido o palabra. Permanecerá el "Ojo de Shiva'', con el cual el vidente se identificará.

En la cuádruple eliminación que antecede, se insinúan las etapas para llegar a la comprensión, que conducen al hombre fuera del mundo de la forma, al reino de lo amorfo. El estudiante hallará interesante comparar las cuatro etapas, por las cuales se desarrolla la meditación "con simiente", con las cuatro ya mencionadas. También podría indicarse que en cualquier meditación donde se reconoce la conciencia, está presente un objeto; en cualquier meditación donde el perceptor es consciente de lo que va a ver, todavía hay una percepción de la forma. Únicamente cuando se pierden de vista todas las formas y el campo de conocimiento, y se conoce el conocedor por lo que esencialmente es (estando sumergido en la contemplación de su propia naturaleza espiritual pura), puede llegarse a la meditación ideal sin fórmula, sin simiente, sin objeto.

 

En este punto fallan el lenguaje del ocultista y el del místico, porque el lenguaje concierne a la objetividad y su relación con el espíritu. Por lo tanto, esta condición superior de meditación es comparada al estado de sueño o trance, pero es la antítesis del sueño físico o del trance del médium, porque el hombre espiritual está plenamente despierto en esos planos que trascienden toda descripción. Es consciente plenamente de su Identidad directamente espiritual.


47. Cuando se ha alcanzado este estado supercontemplativo, el yogui adquiere la comprensión espiritual pura, por medio de la quietud equilibrada de la sustancia mental o chitta.

 

Las palabras sánscritas empleadas en este aforismo sólo pueden ser traducidas en términos claros, empleando ciertas frases que hacen más comprensible la versión. Textualmente podría decirse que el aforismo es así: "La clara perspicacia viene por la quietud de la mente o chitta", A este respecto debe recordarse que la idea implicada es la pureza, en su verdadero sentido, lo cual significa "libre de toda limitación", y por lo tanto constituye el logro del conocimiento espiritual. El resultado es contacto del alma con la mónada o espíritu, y el conocimiento de este contacto es trasmitido al cerebro físico.

Esto es posible sólo en una etapa muy avanzada de la práctica de la yoga, cuando la sustancia mental está completamente aquietada. Se conoce el Padre en el Cielo, tal como lo revela el Hijo a la Madre. Sólo sattva (ritmo) se manifiesta, pues rajas (actividad) y tamas (inercia) han sido dominados y controlados. Debe recordarse que sattva se refiere al ritmo de las formas, donde actúa el yogui, y sólo cuándo expresan el más elevado de los tres gunas (o cualidades de la materia) se llega a conocer el aspecto espiritual o más elevado, Únicamente cuando rajas domina se conoce el segundo aspecto; sólo cuando tamas prevalece se conoce el aspecto inferior. Existe una interesante analogía entre el aspecto inercia (tamas) de la materia y la condición de los cuerpos del yogui, sumido en el samadhi más elevado. Entonces el movimiento sáttvico o rítmico es tan completo, que al hombre común le parece haber logrado un estado de quietud, constituyendo la sublimación de la inercia o condición tamásica de la sustancia más densa.

Serán de utilidad las palabras extraídas del comentario de este aforismo, en la traducción de Woods:

"Liberado de la oscuración causada por la impureza, sattva o sustancia pensante, cuya esencia es luz, afluye en continua diafanidad, no superada por rajas ni tamas. Esto es claridad. Cuando surge esta claridad en el estado equilibrado superreflexivo, el yogui alcanza la imperturbable calma interna, es decir, la visión del destello (sputa) de percepción interna, que no atraviesa sucesivamente un orden graduado (de los procesos comunes de la experiencia), teniendo por objetivo la cosa tal como realmente es... Impureza es el acrecentamiento de rajas y tamas. Es la contaminación, cuya característica distintiva es oscuración. Claridad es estar libre de esto".

El hombre ha logrado (gracias a la disciplina y la práctica de los métodos de yoga y por la perseverancia en la meditación) desligarse de todas las formas e identificarse con lo amorfo.

Ha llegado al centro del corazón de su ser. Desde este punto de comprensión espiritual pura, puede actuar acrecentadamente en el futuro. Con la práctica, fortalece esa comprensión, de manera que contempla toda vida, trabajo y circunstancias, como una procesión pasajera que no le concierne. Sin embargo, puede dirigir sobre ellos el faro del espíritu puro; él mismo es luz, se conoce a sí mismo como parte de la "Luz del mundo" y "en esa luz verá la luz". Conoce las cosas tal cual son, y se da cuenta que todo lo que hasta entonces ha considerado como real, sólo es ilusión. Ha horadado el gran maya y lo ha sobrepasado, llega hasta la luz que lo produce, y no le es posible en el futuro cometer errores; su sentido de los valores es correcto, y su sentido de proporción exacto. No está sujeto al engaño, sino libre de la ilusión. Cuando este punto es comprendido ya no le afecta el dolor ni el placer, sumergiéndose en la beatitud qué otorga la comprensión de sí mismo.


48. Su percepción es ahora infaliblemente exacta, o su mente revela únicamente la Verdad.

Se han trascrito ambas traducciones, pues parece que juntas dan una idea más real que separadas. La palabra "exacta" se emplea en su sentido oculto y se refiere a la forma en que el Perceptor observa los fenómenos. El mundo de ilusión o mundo de la forma, debe ser conocido con exactitud. Significa, literalmente, que debe apreciarse la relación de cada forma con su nombre o palabra original. Cuando culmine el proceso evolutivo, cada forma de manifestación divina deberá responder exactamente a su nombre, o a la palabra que estableció el impulso original y trajo así una vida a la existencia. En consecuencia, en la primera traducción se hace resaltar esta idea y se indican los tres factores,

1. la idea,
2. la palabra,
3. la forma resultante,

que inevitablemente traen consigo otra triplicidad,

1. el tiempo que conecta a las tres,
2. el espacio que produce a las tres,
3. la evolución, el proceso de producción.

Uno de sus resultados es la demostración de la ley y el exacto cumplimiento del propósito de Dios. Esto lo comprende el yogui que ha logrado eliminar de su conciencia todas las formas y ha percibido todo lo que se halla detrás de las formas. La segunda traducción revela cómo lo hace.

 

 

Como la sustancia mental está perfectamente aquietada y el hombre polarizado en ese factor que no es la mente, ni ninguna de las envolturas, puede trasmitir al cerebro físico, inequívocamente, con exactitud y sin errores, lo percibido en la Luz del Shekinah, procedente del Sánctum Santorum, donde el hombre ha conseguido penetrar. Se conoce la verdad y queda revelada la causa de todas las formas en todos los reinos de la naturaleza. Ésta es la revelación de la verdadera magia, la clave de la gran obra mágica en la que todos los verdaderos yoguis y adeptos participan.

 

49. Esta percepción particular es excepcional y revela lo que la mente razonadora, mediante el testimonio, la inferencia y la deducción, no puede revelar.

Este aforismo significaría que la mente del hombre, en sus diversos aspectos y empleos, puede revelar las cosas que conciernen a la objetividad; pero únicamente la identificación con el espíritu puede revelar la naturaleza y el mundo del espíritu, "Ningún hombre ha visto a Dios en momento alguno; el único Hijo Unigénito, que mora en el seno del Padre, Lo ha revelado". Hasta que el hombre se reconozca como un Hijo de Dios, hasta que el Cristo se manifieste en el hombre y la vida crística alcance plena expresión, hasta que el hombre sea uno con la realidad espiritual interna, su verdadero Yo, será imposible obtener el conocimiento específico aquí referido (conocimiento de Dios y del espíritu, independiente de la materia o forma).

 

El testimonio de las edades señala la existencia de una fuerza o vida espiritual en el mundo; de la experiencia extraída de la vida de millones de seres se infiere que el espíritu existe; de la consideración del mundo o gran maya, se deduce que una causa existente y persistente por sí misma, está. detrás de ese maya. Sin, embargo, sólo el hombre capaz de trascender todas las formas y las limitaciones en los tres mundos (mente, emoción y las cosas de los sentidos, o "el mundo, el demonio y la carne") puede saber, más allá de toda controversia y argumento, que Dios es y que él mismos es Dios. Entonces conoce la verdad y la verdad lo libera.

El campo del conocimiento, los instrumentos de conocimiento y el conocimiento mismo son trascendidos, y el yogui llega al gran conocimiento de que sólo existe Dios, de que Su vida es Una y que palpita en el átomo microscópico y también en el átomo macrocósmico. Con esta Vida él se identifica. La descubre en el corazón de su propio ser, y allí puede fusionarse con la vida de Dios, tal como existe en el último átomo primordial, o puede expandir su conocimiento, hasta conocerse a sí mismo como la vida del sistema solar.


50. Es hostil a las demás impresiones o las reemplaza.

Antes de alcanzar la verdadera percepción, el observador ha dependido, para comprobar la verdad, de tres métodos, limitados e imperfectos, que son:

1. Las percepciones sensorias. Por este método el morador en el cuerpo comprueba la naturaleza del mundo objetivo, valiéndose de sus cinco sentidos, Conoce la objetividad y tangibilidad a medida que oye, ve, toca, gusta y huele las cosas del mundo físico. Sin embargo, se ocupa de los efectos que produce la vida subjetiva; pero no tiene indicios de las causas o las energías subjetivas, de las cuales aquellos son el producto. En consecuencia, la interpretación de los mismos es falsa, lo conduce a una identificación errónea y a una serie de valores equívocos.

2. La percepción mental. A través de la mente, el observador es consciente de otros grados de fenómenos; se pone en armonía con el mundo del pensamiento, o con esa condición de la sustancia donde se registran los impulsos mentales de nuestro planeta y de sus habitantes, lo mismo que con las formas creadas por estos impulsos vibratorios que expresan ciertas ideas y deseos –y en la actualidad principalmente estos últimos. Debido a la errónea percepción resultante del empleo de los sentidos y de la equívoca interpretación de las cosas percibidas, tales formas mentales son en sí deformaciones de la realidad y expresan únicamente los bajos impulsos y reacciones que emanan de los reinos inferiores de la naturaleza. Debe recordarse que sólo cuando el individuo comienza a emplear realmente su cuerpo mental (en vez de ser empleado por éste) hace contacto con las formas mentales creadas por los guías de la raza, percibiéndolas con toda exactitud.

3. El estado supercontemplativo. En esta condición la percepción es infaliblemente correcta y los otros métodos de visión se observan en su correcta proporción. El observador ya no necesita de los sentidos, excepto para efectuar en los planos respectivos su trabajo constructivo. Entonces posee una facultad que lo salvaguarda de todo error y un sentido que le revela únicamente las cosas tal cual son. Las condiciones que rigen este estado se pueden enumerar como:

a. El hombre está polarizado en su naturaleza espiritual.
b. Se reconoce y actúa como el alma, el Cristo.
c. La sustancia mental o chitta se halla en estado de quietud.
d. El sutratma o hilo funciona adecuadamente; sus cuerpos inferiores están alineados, y se produce un canal directo de comunicación con el cerebro físico.
e. El cerebro está entrenado para servir únicamente como delicado receptor de las impresiones de la verdad,
f. El tercer ojo está en proceso de desarrollarse. Más tarde, a medida que se despiertan los centros y son controlados conscientemente, ponen al hombre en armonía con los diversos septenarios de energía, en los siete planos del sistema; debido a que se desarrolla la facultad de percibir la verdad, el hombre está protegido del error y del peligro.

Esto lo ha expresado clara y hábilmente Charles Johnston al comentar este aforismo:

"Cada estado o campo de la mente, cada campo de conocimiento (por así decirlo) alcanzado por las energías mental y emocional, es un estado síquico, así como la imagen mental de un escenario y los actores, es un estado o campo síquico. Cuando la visión pura del poeta, del filósofo, del santo, abarca todo el campo, las imágenes y visiones menores son todas desalojadas. Esta elevada conciencia desplaza a todas las conciencias menores. No obstante, en cierto sentido, lo que se ve como parte, aún en la visión de un sabio, contiene todavía un elemento de ilusión, un sutil velo síquico, no importa cuán puro y luminoso sea. Es el último y más elevado estado síquico".

51. Cuando este estado de percepción se ha refrenado o es reemplazado, se alcanza el estado puro de samadhi.

El gran instructor Patanjali, después de guiarnos por las distintas etapas de la conciencia en expansión, desde la meditación -"con simiente" a ésa donde los sentidos y la mente son reemplazados, nos conduce a ese estado del que no tenemos terminología adecuada para describirlo. El yogui de Oriente aplica la palabra samadhi a ese estado de conciencia en que hace contacto, ve y conoce el mundo donde actúa el hombre espiritual y los planos y campos amorfos de nuestro sistema solar. El vidente, empleando el instrumento que se le ha proporcionado, hace contacto, a voluntad, con el campo de conocimiento de los tres mundos, el reino de maya y de la ilusión; pero se le abre un nuevo mundo en e! cual ve que su conciencia es una con todas las demás energías o expresiones conscientes de la Vida divina. Se descorre el último velo de la ilusión; ve la gran herejía de la separatividad en su naturaleza real, y el vidente puede decir con Cristo:

"Pero no ruego solamente por éstos, sino también por quienes han de creer en mí a través de su palabra; para que todos sean uno, como Tú, oh Padre en mí y yo en ti, que también ellos sean uno con nosotros, para que el mundo crea que Tú me enviaste. La gloria que me diste yo les he dado, para que sean uno, así como nosotros somos uno. Yo en ellos y Tú en mí, para que sean perfectos en la unidad, para que el mundo conozca que Tú me enviaste y que los has amado a ellos como también a mí me has amado." (Jn. 17: 20-2,3).

 

 

 

 

 


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