La Luz del Alma (Libro Segundo )

Por el Maestro Tibetano Djwhal Khul

(Alice A. Bailey)




LA LUZ DEL ALMA

Su ciencia y su efecto

Paráfrasis de Los Aforismos de la Yoga de Patanjali

Con comentarios de Alice Ann Bailey

Con gratitud, dedicado a Foster Bailey

 

 


 

 

DECLARACIÓN DE LOS EDITORES DE LA VERSIÓN INGLESA

Lo excepcional de este libro es que los Aforismos de la Yoga han sido vertidos al idioma inglés, de los aforismos originales en sánscrito y dictados telepáticamente por El Tibetano a la Sra. Alice A. Bailey. Los comentarios fueron escritos por ella y posteriormente sometidos a la revisión de El Tibetano para su aprobación.

 

"Antes de que el alma pueda ver, debe lograrse la armonía interna, y los ojos de la carne deben estar ciegos a toda ilusión.

"Antes de que el alma pueda oír, la imagen (el hombre) debe estar sorda a los rugidos y a los murmullos, a los bramidos de los elefantes y a los argentinos zumbidos de la dorada luciérnaga.

"Antes de que el alma pueda comprender y recordar, debe unirse a aquel que habla en silencio, así como la mente del alfarero se une primero a la forma que le dará a la arcilla.

"Entonces el alma oirá y recordará.

"Y entonces hablará la Voz del Silencio al oído interno".

La Voz del Silencio

 

CONSIDERACIONES PRELIMINARES


La Ciencia de Raja Yoga o "Ciencia Soberana del Alma", tal como la presenta su exponente principal Patanjali, con el tiempo hallará su más amplia demostración en Occidente, lo cual se debe a que, de acuerdo a la ley cíclica, la quinta raza raíz (en su quinta subraza) debe inevitablemente alcanzar su punto culminante. Tal punto, en la economía de la raza, está ejemplificado en el correcto empleo de la mente y su utilización por el alma, para lograr los objetivos grupales y el desarrollo de la conciencia grupal en el plano físico.

Hasta ahora, la mente ha sido deificada o prostituida para alcanzar fines materiales. Mediante la ciencia de Raja Yoga, la mente será conocida como el instrumento del alma y el medio por el cual el cerebro del aspirante se iluminará y adquirirá el conocimiento de los asuntos concernientes al reino del alma.

De acuerdo a la ley de evolución, la quinta raza raíz debe ocuparse íntimamente de la mente, por ser el quinto principio, y su correspondiente quinta subraza debe hacerlo más estrechamente que ninguna otra. Los estudiantes harían bien en tener presente las siguientes analogías:

 

1. La quinta raza raíz......................aria.

2. La quinta subraza......................anglosajona.

3. El quinto principio.....................mente o manas.

4. El quinto plano..........................el mental.

5. El quinto rayo............................conocimiento concreto.

(nota del gestor de la web: en algún libro del M.T. , se especifica que en la quinta subraza también están incluídos los países latinos. Además, se deduce que al igual que el termino aria se refiere a un tipo de mentalidad, de la misma forma habría que interpretar anglosajona... por cierto tipo de mentalidad)

Las diversas yogas han tenido su lugar en el desenvolvimiento del ser humano. En la primera raza, puramente física, denominada lemuriana, la yoga impuesta en esa época a la infantil humanidad fue Hatha Yoga, la yoga del cuerpo físico, que enseña el empleo y la manipulación consciente de los diversos órganos, músculos y partes de la estructura física. El problema de los adeptos de esa época, fue enseñar a los seres humanos (que eran poco más que animales) el propósito, significado y empleo de sus diversos órganos, para poder controlarlos conscientemente y comprender el significado simbólico de la figura humana. Por lo tanto, en esos primitivos días, los seres humanos llegaban al portal de la iniciación gracias a la práctica de Hatha Yoga. En aquel entonces, la tercera iniciación, cuyo resultado era la transfiguración de la personalidad, era la más elevada que el hombre podía alcanzar.

En la época atlante, el progreso de los hijos de los hombres se lograba mediante la imposición de dos yogas. Primero, la conocida con el nombre de Laya Yoga, la Yoga de los centros, que produjo la estabilización del cuerpo etérico y de los centros en el hombre, y el desarrollo de la naturaleza astral y síquica. Más tarde el Bhakti Yoga, resultado del desarrollo del cuerpo emocional o astral, fue incorporado al Laya Yoga, sentándose las bases de ese misticismo y devoción, que ha sido el incentivo fundamental de nuestra particular raza raíz aria. El objetivo, en esa época, era la cuarta iniciación. El tema de estas grandes iniciaciones está tratado con mayor extensión en el libro Iniciación Humana y Solar.

En la actual raza aria, la subyugación del cuerpo mental y el control de la mente se logran por la práctica de Raja Yoga y la meta para la humanidad en evolución, es la quinta iniciación, la del adepto.

Toda yoga ha ocupado su lugar y ha servido un propósito útil, y resultará evidente que cualquier retorno a las prácticas de Hatha Yoga, o esas que se ocupan específicamente del desarrollo de los centros, por medio de los distintos tipos de prácticas de meditación y ejercicios respiratorios, constituyen, desde cierto aspecto, un retroceso. Hallaremos que mediante las prácticas de Raja Yoga y asumiendo una posición que ejerza un control directriz (que descubrirá quien centre su conciencia en el alma), los otros tipos de yoga resultan innecesarios, por cuanto los resultados de la yoga superior incluyen automáticamente a las inferiores, aunque no a sus prácticas.

Cuándo las prácticas de yoga sean estudiadas, se evidenciará que recién ahora ha llegado el día de la oportunidad. Oriente nos ha preservado las reglas desde tiempo inmemorial. Uno que otro oriental (y unos pocos adeptos occidentales) se han valido de estas reglas y se han sometido a la disciplina de esta exigente ciencia. Así se ha conservado, para la raza, la continuidad de la doctrina secreta, la Sabiduría Eterna, y también se ha reunido el personal de la Jerarquía de nuestro planeta. En la época de Buda, gracias al estímulo que Éste produjo, tuvo lugar una gran reunión de Arhats, los cuales alcanzaron la liberación por el esfuerzo autoiniciado. Dicho período marcó, en nuestra época aria, la culminación para Oriente. Desde entonces la oleada de vida espiritual ha afluido constantemente hacia Occidente, y podemos esperar la correspondiente culminación que llegará a su cenit entre los años 1965 y 2025. Para tal fin los adeptos de Oriente y Occidente trabajan conjuntamente, pues acatan siempre la Ley.

Este venidero impulso, como en los tiempos de Buda, es de segundo rayo, el cual no tiene relación con ningún impulso de primer rayo, como el que trajo a H. P. Blavatsky. Los impulsos de primer rayo surgen en el primer cuarto de cada siglo y alcanzan su culminación, en el plano físico, en el último cuarto. El interés demostrado ahora por el Raja Yoga, interés que se irá demostrando cada vez más, y el estudio de esta ciencia y de las reglas que proporciona para el desenvolvimiento del hombre, indican la tendencia general de este creciente impulso de segundo rayo. Así llegará el día de la oportunidad.

Tres libros deberían estar en manos de todo estudiante: El Bhagavad Gita, El Nuevo Testamento y Los Aforismos de Yoga, porque contienen el cuadro completo del alma y su desenvolvimiento.

Los dieciocho capítulos del Gita describen el alma, Krishna, el segundo aspecto, en su verdadera naturaleza como Dios en manifestación, culminando en ese maravilloso capítulo donde Él se revela a Arjuna, el aspirante, como el alma de todas las cosas y el punto de gloria oculto tras el velo de toda forma.

En El Nuevo Testamento, donde se describe la vida de un Hijo de Dios en plena manifestación, cuando libre de todo velo, el alma en su verdadera naturaleza camina sobre la tierra. Al estudiar la vida de Cristo, nos damos cuenta de lo que significa desarrollar los poderes del alma, alcanzar la liberación y llegar a ser un Dios, en toda su gloria, caminando sobre la tierra.

Los Aforismos de Yoga contienen las leyes de ese devenir, y las reglas, métodos y medios que hacen al hombre, cuando se los sigue, "perfecto, como nuestro Padre en los cielos es perfecto".

Paulatinamente despliega ante nosotros un sistema graduado de desenvolvimiento, que lleva al hombre, desde la etapa del hombre bueno común, a través de las de aspirante, iniciado y maestro, hasta el excelso punto de evolución en que se halla ahora Cristo. Juan, el discípulo amado, dijo: "seremos igual a Él, pues le veremos tal como es", y cuando el alma se revela al hombre en el plano físico produce siempre una gran transformación. Cristo dijo: "Cosas más grandes que yo hago, haréis", prometiéndonos "el Reino, el poder y la gloria", siempre que nuestra aspiración y persistencia sean suficientes para conducirnos por el espinoso camino de la cruz y nos permita hollar ese sendero que conduce "al camino ascendente", hasta la cima del Monte de la Transfiguración.

¿Cómo se produce este gran cambio? ¿De qué manera el hombre, víctima de sus deseos y naturaleza inferior, se convierte en el hombre victorioso que triunfa sobre el mundo, la carne y el demonio? Esto sucede cuando el cerebro físico del hombre encarnado llega a ser consciente del yo, el alma; pero esta percepción consciente sólo es posible cuando el verdadero yo puede "reflejarse en la sustancia mental". El alma está inherentemente libre de los objetos y permanece siempre en estado de unidad aislada. Sin embargo, el hombre en encarnación, debe alcanzar, en la conciencia del cerebro físico, la comprensión de estos dos estados del ser. Debe liberarse conscientemente de todos los objetos del deseo y mantenerse, como un todo unificado, desapegado y liberado de todo velo y forma en los tres mundos. Cuando el estado consciente del ser, tal como lo conoce el hombre espiritual, sea también una condición de la conciencia del hombre en encarnación física, entonces se habrá alcanzado la meta. El hombre ya no es la víctima del mundo como cuando se ha identificado con el cuerpo físico. Camina libre "con faz resplandeciente" (Co.), y la luz de su rostro se proyecta sobre todo cuanto encuentra. Sus deseos ya no ponen la carne en actividad, por eso el cuerpo astral no lo subyuga ni lo vence.

 

 

Por medio del desapasionamiento y equilibrio de los pares de opuestos, se libera del temperamento, sentimientos, anhelos, deseos y reacciones emocionales, característicos de la vida del hombre común y alcanza el punto de paz. El demonio del orgullo, la personificación de la naturaleza mental mal empleada y las deformadas percepciones de la mente, han sido dominadas y queda liberado en los tres mundos. La naturaleza del alma, las cualidades y actividades inherentes a la naturaleza de amor del Hijo de Dios y la Sabiduría que se manifiesta cuando amor y actividad (segundo y tercer aspectos) se unen, caracterizan su vida en la tierra y puede decir como Cristo: "Consumado es".

La fecha del nacimiento de Patanjali es desconocida; existe mucha controversia sobre ello. La mayoría de los autores occidentales la fijan entre los años 820 y 300 a.C., aunque uno o dos la fijan d.C.; los hindúes, que se supone saben algo al respecto, fijan una fecha muy anterior, algunos hasta 10.000 años a.C. Patanjali recopiló las enseñanzas que, hasta la época de su advenimiento, habían sido trasmitidas oralmente durante muchos siglos. Fue el primero en transcribir la enseñanza para los estudiantes, por eso se lo considera fundador de la Escuela Raja Yoga. Sin embargo, el sistema se ha aplicado desde los principios de la raza Aria.

 

Los Aforismos de la Yoga son la enseñanza básica de la Escuela Trashimaláyica, a la cual pertenecen la mayoría de los Maestros de Sabiduría. Muchos estudiosos sostienen que los Esenios y otras Escuelas místicas de entrenamiento y pensamiento, íntimamente relacionadas con el fundador del cristianismo v con los cristianos primitivos, están basadas en el mismo sistema y que sus Instructores fueron preparados en la gran Escuela Trashimaláyica.

Los aforismos, tal como los presentamos, han sido dictados y parafraseados por el Tibetano; los comentarios han sido escritos por mí, pero sometidos a su revisión e indicaciones. Se observará que la traducción no es literal ni una definición exacta de cada uno de los términos sánscritos originales. Es un intento de verter al inglés, en forma clara y comprensible, el significado exacto, hasta donde es posible hacerlo en un idioma poco elástico e imaginativo. Al estudiante le será útil, cuando estudie estos aforismos, comparar la versión dada aquí con las distintas traducciones disponibles.


ALICE A. BAILEY
Nueva York, mayo de 1927.

 

 

 

ÍNDICE POR TEMAS

 

LIBRO I. El problema de la Unión.

a. Definición de las naturalezas superior e inferior.

b. Consideración de los obstáculos y su eliminación.

c. Resumen del sistema de Raja Yoga.

Tema: La versátil naturaleza síquica.

 

 

LIBRO II. Los Pasos Hacia La Unión.

a. Los cinco obstáculos y su eliminación.

b. Definición de los ocho métodos.

Tema: Los métodos de realización.

 

 

LIBRO III La Realización De La Unión y Sus Resultados.

a. La meditación y sus etapas.

b. Veintitrés resultados de la meditación.

Tema: Los poderes del Alma.

 

 

LIBRO IV. La Iluminación.

a. Conciencia y forma.

b. Unión o Unificación.

Tema: Unidad aislada.

 

BIBLIOGRAFÍA


de las traducciones y comentarios sobre


LOS AFORISMOS DE LA YOGA DE PATANJALI


consultados en la preparación de la presente obra

 

 

Los Aforismos de Yoga de Patanjali .......................... M. J. Dvivedi.

La Yoga-Darsana ....................................................... Ganganatha Jha.

Los Aforismos de Yoga de Patanjali ......................... Charles Johnston.

Los Aforismos de Yoga de Patanjali ......................... W. Q. Judge.

Los Aforismos de Yoga de Patanjali ......................... Rama Prasada.

Filosofía de la Yoga .................................................. Tookaram Tatya.

Compendio de la Filosofía Raja Yoga ...................Rajaram Tookaram.

Raja Yoga ............................................................Swami Vivekananda.

El Sistema de Yoga de Patanjali ................................ J. H. Woods.

 

 

 

LOS AFORISMOS DE LA YOGA DE PATANJALI

LIBRO SEGUNDO

LOS PASOS HACIA LA UNIÓN

1. La yoga de acción, que conduce a la unión con el alma, es aspiración ardiente, lectura espiritual y devoción a Ishvara.


2. La finalidad de aspiración ardiente, lectura espiritual y devoción a Ishvara, consiste en obtener la visión del alma y en eliminar los obstáculos.


3. Los obstáculos que traen dificultad son: avidya (ignorancia), el sentido de lo personal, deseo, odio y apego.


4. Avidya (ignorancia) es la causa de las demás obstrucciones, ya sean latentes, en proceso de eliminación, de superación o en plena actividad.


5. Avidya es la condición en que se confunde lo permanente, puro, bienaventurado y el yo, con lo transitorio, impuro, doloroso y el no-yo.


6. El sentido de lo personal se debe a que el conocedor se identifica con el instrumento del conocimiento.


7. El deseo es apego a los objetos de placer.


8. El odio es aversión a cualquier objeto de los sentidos.


9. El apego es intenso deseo por la existencia sensoria, inherente a toda forma; es la propia perpetuación, y es conocido hasta por los más sabios.


10. Cuando estos cinco obstáculos son sutilmente conocidos, pueden ser superados mediante la actitud mental opuesta.

 


11. Las actividades de los obstáculos deben cesar por el proceso de la meditación.


12. El karma tiene sus raíces en estos cinco obstáculos y debe fructificar en esta vida o en una posterior.


13. Mientras existan las raíces (o samskaras), fructificarán como nacimiento, vida y experiencias, y su resultado será placer o dolor.


14. Las simientes (o samskaras) traen placer y dolor, si sus causas originantes fueron el bien o el mal.


15. El hombre iluminado considera que toda existencia (en los tres mundos) es dolor, debido a las actividades de los gunas. Estas actividades son tres, produciendo consecuencias, ansiedades e impresiones sublimadas.


16. El dolor puede ser evitado antes de producirse.


17. La ilusión de que el Perceptor y lo percibido son una y la misma cosa, es la causa (de los efectos que producen dolor) que debe evitarse


18. Lo que se percibe tiene tres cualidades: sattva, rajas y tamas (ritmo, movimiento e inercia), y está compuesto de elementos y órganos sensorios. Su empleo produce experiencia y eventualmente liberación.


19. La división de los gunas (o cualidades de la materia) son cuatro: lo específico, lo no específico, lo insinuado y lo intocable.


20. El vidente es conocimiento puro (gnosis). Aunque puro, observa la idea presentada, valiéndose de la mente.
21. Todo lo que es, existe para bien del alma.

 


22. Para el hombre que ha alcanzado la yoga (unión), ya no existe el universo objetivo. No obstante, sigue existiendo para quienes aún no se han liberado.


23. La asociación del alma con la mente y con todo cuanto la mente percibe, produce la comprensión de la naturaleza de lo percibido y también la del Perceptor.


24. La causa de esta asociación es ignorancia o avidya, y esto debe superarse.


25. Cuando la ignorancia llega a su término, debido a la no asociación con las cosas percibidas, se obtiene la gran liberación.


26. El estado de esclavitud se supera manteniendo una perfecta discriminación.


27. El conocimiento (o iluminación) alcanzado es séptuple y se obtiene progresivamente.


28. Cuando los métodos de la yoga han sido practicados con constancia y se ha vencido la impureza, tiene lugar el esclarecimiento, que conduce a la plena iluminación.


29. Los ocho métodos de yoga son: los mandamientos o yama, las reglas o nijama, la postura o asana correcto control de la fuerza vital o pranayama, abstracción o pratyahara, atención o dharana, meditación o dhyana y contemplación o samadhi.


30. lnofensividad, veracidad, no hurtar, continencia, no ser avaro, constituyen yama o los cinco mandamientos.

 


31. Yama constituye el deber universal, sin tener en cuenta raza, lugar, tiempo o emergencia.


32. La purificación interna y externa, gozo, ardiente aspiración, lectura espiritual y devoción a Ishvara, constituyen nijama (o las cinco reglas).


33. Cuando se tienen pensamientos contrarios a la yoga, deben cultivarse los opuestos.


34. Los pensamientos contrarios a la yoga son: ofensividad, falsedad, hurto, incontinencia y avaricia, ya sean cometidos personalmente, obligando a otros a cometerlos o aprobarlos, o surgidos de la avaricia, la ira o el engaño (ignorancia), y pueden ser veniales, capitales o mortales. Dan siempre por resultado, excesivo dolor e ignorancia. Por esta razón deben cultivarse los pensamientos opuestos.


35. Frente a quien ha perfeccionado la inofensividad, cesa toda enemistad.


36. Quien se perfecciona en ser veraz, observa inmediatamente la eficacia de sus palabras y actos.


37. Cuando la abstención de hurtar es perfecta, el yogui puede tener cuanto desea.


38. Cuando se practica la continencia, se adquiere energía.


39. Cuando la abstención de la avaricia es perfecta, se llega a la comprensión de la ley de renacimiento.


40. La purificación interna y externa produce aversión a la forma, tanto a la propia como a las demás formas.

 


41. Por la purificación llega también la quietud del espíritu, la concentración, el dominio de los órganos y la capacidad de ver al yo.


42. El gozo trae por resultado la bienaventuranza.


43. Por la ardiente aspiración y la eliminación de toda impureza, se perfeccionan los poderes del cuerpo y de los sentidos.


44. La lectura espiritual trae como resultado el contacto con el alma o el divino Uno.


45. Por la devoción a Ishvara se alcanza la meta de la meditación o samadhi.


46. La postura adoptada debe ser estable y cómoda.


47. La estabilidad y la comodidad de la postura se deben lograr mediante un ligero y persistente esfuerzo y la concentración de la mente en lo infinito.


48. Cuando se ha realizado esto, los pares de opuestos ya no limitan.


49. Cuando se ha adoptado la correcta postura (asana), le sigue el correcto control del prana y la adecuada inhalación y exhalación del aliento.


50. El correcto control del prana (o de las corrientes de vida) es externo, interna o inmóvil; está sujeto a lugar, tiempo y número, siendo también prolongado o breve.


51. Hay una cuarta etapa que trasciende a las que conciernen a las fases interna y externa.


52. A través de esto, lo que oscurece la luz va desapareciendo gradualmente.


53. Y la mente está preparada para la meditación concentrada.


54. Abstracción o pratyahara, es la subyugación de los sentidos por el principio pensante, y su abstracción de lo que hasta ahora ha sido su objetivo.


55. Como resultado de estos métodos se obtiene la total subyugación de los órganos sensorios.


LOS AFORISMOS DE LA YOGA DE PATANJALI

LIBRO SEGUNDO

LOS PASOS HACIA LA UNION


1. Los cinco obstáculos y su eliminación.
2. Definición de los ocho métodos.

Tema: Los métodos de realización.


1. La yoga de acción, que conduce a la unión con el alma, es aspiración ardiente, lectura espiritual y devoción a Ishvara.

Tengamos presente que comenzaremos el Libro Segundo, donde se delinea la parte práctica del trabajo, que proporciona las reglas a seguir, si el aspirante quiere alcanzar la meta, e indica los métodos que traerán el conocimiento de la conciencia espiritual. En el Libro Primero se trató el objetivo. Al finalizar el Libro Primero el aspirante lógicamente exclama: Cuán bueno y deseable es, pero ¿cómo se logra, qué debo hacer, dónde comenzaré?

Patanjali empieza por el principio, y en el Libro Segundo indica:

1. Los requisitos básicos de la personalidad.

2. Los obstáculos que pueden ser observados por el discípulo decidido.

3. Los ocho "métodos de yoga" o los ocho tipos de actividad, que traerán los resultados necesarios.

La misma sencillez de este delineamiento hace que tenga un valor extremadamente grande; no hay confusión ni disertaciones complejas sino una exposición clara y simple de los requisitos.

Sería conveniente tratar aquí las distintas yogas, a fin de dar al estudiante un claro concepto respecto a sus diferencias y cultivar así la discriminación. Tres son las principales yogas, las demás forman parte de uno de estos grupos:

1. Raja Yoga ......................... la yoga de la mente o de la voluntad.
2. Bhakti Yoga ..................... la yoga del corazón o del devoto.
3. Karma Yoga ..................... la yoga de la acción.
Raja Yoga se destaca por sí misma, y de todas las yogas es la soberana; es el resumen de las demás, la culminación y lo que completa la tarea de desenvolvimiento del reino humano. Es la ciencia de la mente y la voluntad plena de propósito, y somete la envoltura superior del hombre en los tres mundos, al Regidor interno. Esta ciencia coordina al triple hombre inferior, obligándolo a adoptar la posición de que sólo es el vehículo para el alma o Dios interno. Incluye las demás yogas, y se beneficia de sus realizaciones. Sintetiza el trabajo de la evolución y corona al hombre como rey.

Bhakti Yoga es la yoga del corazón; consiste en someter todos los sentimientos, deseos y emociones al bienamado, visto y conocido en el corazón. Es la sublimación de todos los amores inferiores y el sometimiento de todos los anhelos y deseos, por el único anhelo de conocer el Dios del amor y el amor de Dios.

Bhakti Yoga fue la "soberana" ciencia de la última raza raíz, la atlante, así como Raja Yoga es la gran ciencia de nuestra civilización aria. Bhakti Yoga hacía de cada exponente un arhat o lo conducía a la cuarta iniciación; Raja Yoga los convierte en adeptos y los lleva al portal de la quinta iniciación. Ambas conducen a la liberación, porque los arhats se liberan del ciclo de renacimiento, pero el Raja Yoga les otorga la libertad para prestar un total servicio y trabajar como Magos Blancos. Bhakti Yoga es la yoga del corazón y del cuerpo astral.

Karma Yoga tiene una relación específica con la actividad del plano físico y con la transformación de los impulsos internos en manifestación objetiva. En su forma más antigua y simple, fue la yoga de la tercera raza raíz, lemuriana, y sus dos expresiones más conocidas son,

a. hatha yoga y
b. laya yoga.

Una tiene que ver específicamente con el cuerpo físico, su actuación consciente (no subconsciente ni automática), y las diversas prácticas que dan al hombre dominio sobre los diferentes órganos y el entero mecanismo del cuerpo físico. La otra tiene que ver con el cuerpo etérico, con los centros de fuerza o chakras de ese cuerpo, con la distribución de corrientes de fuerza y con, el despertar del fuego serpentino.

Si dividirnos el torso humano en tres secciones, podemos establecer que:

1. Karma Yoga dio por resultado el despertar de los cuatro centros, situados abajo del diafragma.

2. Bhakti Yoga dio por resultado su transmutación y transferencia a los dos centros ubicados arriba del diafragma, el cardíaco y el laríngeo, en el torso.

3. Raja Yoga sintetiza todas las fuerzas del cuerpo en la cabeza, y desde allí las distribuye y controla.

Raja Yoga, de la cual Patanjali se ocupa principalmente, incluye los efectos de las otras. Sólo es posible su práctica después de haber sido aplicadas las demás, aunque no precisamente en esta vida. La evolución ha permitido que todos los hijos de los hombres (preparados para ser chelas o discípulos) pasen a través de las distintas razas, y en la raza lemuria (o en la cadena precedente o cielo mayor) todos fueron yoguis de Hatha y Laya Yoga. Esto dio por resultado el desarrollo y control del doble cuerpo físico: el denso y el etérico.

Al pasar por la raza atlante se desarrolló el cuerpo astral o de deseos. La flor de esa raza fueron los verdaderos hijos y devotos de Bhakti Yoga. Ahora, en la raza actual, el más elevado de los tres cuerpos debe ser llevado a su pleno desarrollo, y Raja Yoga está destinado a hacerlo, siendo ésta la finalidad del, trabajo de Patanjali. La raza aria contribuirá a la economía general con este mas pleno desenvolvimiento, y todos los miembros de la familia humana (a excepción de un porcentaje que vino demasiado tarde para alcanzar el pleno florecimiento del alma) se manifestarán como hijos de Dios, con poderes divinos desarrollados y utilizados conscientemente en el plano y cuerpo físicos. Según Patanjali tres cosas efectuarán esto, conjuntamente con la práctica de ciertos métodos y reglas, y son:

1. Ardiente aspiración, la dominación del hombre físico de manera que cada átomo de su cuerpo arda en esfuerzo y fervor.

2. Lectura espiritual, se refiere a la capacidad del cuerpo mental para ver detrás del símbolo, o hacer contacto con lo subjetivo detrás del objeto.

3. Devoción a Ishvara, se relaciona con el cuerpo astral o emocional, la entrega del corazón en amor a Dios –Dios en su propio corazón, Dios en el corazón de su hermano y Dios visto en todas las formas.

Aspiración ardiente es la sublimación del Karma Yoga. Devoción a Ishvara es la sublimación del Bhakti Yoga, mientras que la lectura espiritual es el primer paso hacia el Raja Yoga.

"Devoción a Ishvara” es un término amplio y general que abarca la relación del yo personal con el yo superior, Ishvara o principio crístico en el corazón. Incluye también la relación de Ishvara individual con Ishvara universal cósmico; se refiere a que el alma del hombre comprende que es parte integrante de la Superalma. Esto da por resultado conciencia grupal, objetivo de la ciencia soberana.

La devoción involucra ciertos factores cuyo conocimiento será para el devoto de gran valor, y son:

1. La capacidad de descentralizarse, de cambiar la propia actitud de autocentralización y egoísmo por la de entrega al ser amado. Todas las cosas son consideradas como perdidas, con tal de lograr el objetivo de la devoción.

2. La obediencia al objeto amado, una vez conocido, en algunas traducciones se la denomina "obediencia absoluta al Maestro”. Tal la traducción verdadera y exacta, pero en vista que la palabra Maestro implica (para el estudiante esotérico) uno de los adeptos, hemos preferido traducir como Ishvara", el único Dios en el corazón del hombre, el Jiva divino o "punto de vida divina" en el centro del ser humano. Es el mismo en todo hombre, sea un salvaje o un adepto; la diferencia- reside en la etapa de manifestación y de control. La verdadera ciencia de la yoga nunca enseña o exige absoluta obediencia a algún guru o mahatma, es decir, el total sometimiento de la voluntad. Se enseña el sometimiento del hombre inferior a la voluntad del Dios interno, y todos los métodos y reglas de yoga tienen esta finalidad específica. Esto debe tenerse muy presente. La lectura espiritual constituye el paso preliminar más significativo y esotérico.

Toda forma es resultado del pensamiento y del sonido. Cada forma vela u oculta una idea o concepto, por lo tanto, sólo es el símbolo o supuesta representación de una idea. Esto se aplica, sin excepción, a todos los planos de nuestro sistema solar, donde las formas son creadas por Dios, el hombre o el deva.

Uno de los objetivos del entrenamiento de los discípulos es capacitarlos para cerciorarse de lo que existe detrás de la forma en cualquier reino de la naturaleza, y así comprobar la naturaleza de la energía espiritual que la trajo a la existencia. La vastedad de este simbolismo cósmico será evidente hasta para el pensador más superficial, y el principiante en el sendero del discipulado debe aprender a clasificar en grupos específicos las muchas formas que expresan determinadas ideas básicas; debe interpretar las ideas subyacentes en los símbolos específicos y descubrir los impulsos característicos latentes en cada forma. Puede realizarlo prácticamente en el medio ambiente y lugar donde se encuentra, descubrir cuál es la idea que la forma de su hermano vela y también buscar al Dios que subyace detrás del cuerpo de todo hombre.

Por consiguiente, el aforismo en consideración conduce al aspirante al aspecto más práctico de la vida, lo enfrenta con tres preguntas básicas, y a medida que trata de responder con corrección, inevitablemente adquirirá la capacidad necesaria para recorrer el sendero. Las preguntas son:

a. ¿Hacia qué objetivo tienden todos los anhelos y aspiraciones de mi alma, hacia Dios o hacia las cosas materiales?
b. ¿Pongo toda mi naturaleza inferior bajo el control de Ishvara, el verdadero hombre espiritual?
c. ¿Veo a Dios en todas las formas y circunstancias, en mis contactos diarios?


2. La finalidad de aspiración ardiente, lectura espiritual y devoción a Ishvara, consiste en obtener la visión del alma y en eliminar los obstáculos.

Es interesante notar que las palabras "visión del alma" precede a la idea de eliminar obstáculos u obstrucciones, demostrando que la visión es posible, incluso para quienes aún no se han perfeccionado. La visión a que son susceptibles la mayoría de los hijos de los hombres, llega en los momentos de exaltación y elevada aspiración, y proporciona el incentivo necesario para producir la determinación y perseverancia que demanda la eliminación de los obstáculos. Las palabras: "eliminación de las obstrucciones" o "alteración de los obstáculos" (como se traduce algunas veces) es una expresión amplia y genérica. Los comentadores indúes dicen que significa también la extirpación de las semillas de esos obstáculos y su total destrucción por el fuego; así como una semilla seca y quemada no puede brotar y es estéril, así las semillas de las cuales brotan los obstáculos para la vida del espíritu, serán análogamente infecundas. Dichas semillas se clasifican en tres grupos, las latentes en el cuerpo físico, las que producen obstáculos en el cuerpo astral y las latentes en el cuerpo mental, produciendo una gran cosecha de obstáculos u obstrucciones, en los tres planos de la evolución humana. Cada grupo es de tres tipos, constituyendo textualmente nueve tipos de simientes:

1. Las traídas de vidas anteriores.
2. Las sembradas en esta vida.
3. Las traídas al campo de la propia vida desde el campo familiar o racial al que uno pertenece.

Estas simientes obstaculizan u obstruyen la visión del alma y la libre actuación de la energía espiritual. Patanjali las clasifica en cinco tipos, y las trata específicamente. Algunos comentadores traducen la palabra obstáculo por distracción, siendo los tres términos igualmente correctos, pudiendo emplearse cualquiera de ellos. Podría decirse que:

a. La palabra obstáculo es técnicamente más correcta, cuando se la aplica al plano físico.
b. La palabra obstrucción es más iluminadora cuando se la aplica a esas cosas que, por medio del cuerpo astral, impiden la visión del alma.
c. La palabra distracción se refiere más específicamente a las dificultades que encuentra el individuo, al tratar de aquietar la mente a fin de alcanzar la visión del alma.

3. Los obstáculos que traen dificultad son: avidya (ignorancia), el sentido de lo personal, deseo, odio y apego.

Estas son las cinco ideas o conceptos erróneos que durante eones y muchas vidas, han impedido hacer comprender a los hijos de los hombres que son hijos de Dios. Conducen al hombre a identificarse con lo inferior y material y a olvidar las realidades divinas. Estos deformados conceptos han convertido a la mónada divina en hijo pródigo, conduciéndolo a países lejanos para alimentarse con los desechos de la existencia mortal. Deben ser superados y eliminados antes de que el hombre pueda "elevar sus ojos" y ver nuevamente la visión del Padre y el hogar del Padre, que le permitirá recorrer conscientemente el sendero de retorno. Cabe indicar que dos de los obstáculos, avidya (ignorancia) y el sentido de lo personal, se refieren al hombre, la síntesis en el plano físico; el deseo tiene relación con su cuerpo astral o vehículo sensorio, y el odio y el apego son producto del egoísmo (el principio ahamkara) que anima al cuerpo mental; de manera que la triple personalidad es el campo para las semillas, y se propagan, florecen y crecen en el terreno de la vida personal en los tres mundos, para obstruir y entorpecer al hombre real. Estas semillas deben ser destruidas, y en el proceso de destrucción ocurren tres cosas:

a. Se agota el karma.
b. Se alcanza la liberación.
c. Se perfecciona la visión del alma.

4. Avidya (ignorancia) es la causa de las demás obstrucciones, ya sean latentes, en proceso de eliminación, de superación o en plena actividad.

La comprensividad de este aforismo es lo primero que llama la atención. Mentalmente, nos lleva a la causa raíz de todo mal y cuando se refiere a las obstrucciones, abarca todas las posibles condiciones de la existencia. El aforismo compendia la condición de todo hombre, desde la etapa salvaje, y a través de las condiciones intermedias, hasta el estado de arhat, en el cual se desprende de las últimas cadenas de la ignorancia. Pone de manifiesto que la razón de que exista el mal y sean evidentes el egoísmo y los deseos personales de todo tipo, reside en la condición básica, o sea la limitación de la forma misma, avidya o ignorancia.

Recuerde el estudiante que desde el comienzo de sus investigaciones sobre las leyes del desenvolvimiento espiritual, debe tener en cuenta dos factores, basados en el hecho de la manifestación misma:

1. El no-yo, hacia el cual son atraídos los puntos divinos de la vida espiritual, son absorbidos por él durante el período de evolución.
2. Las limitaciones que implica la apropiación de una forma.

Los dos factores mencionados deben ser reconocidos como aplicables al Logos solar, al Logos planetario, al hombre o -a un átomo. Toda forma de vida divina (la infinitesimal y la infinitamente grande) vela u oculta un fragmento de energía espiritual. El resultado, para el punto de existencia espiritual, necesariamente es el aislamiento, la separación y la circunscripción en sí mismo, y sólo los contactos de la existencia misma y la lucha de la unidad espiritual dentro de la forma, pueden traer la eventual liberación.

Mientras tanto y durante el proceso de encarnación, el velado punto de vida ignora lo que existe fuera de sí mismo, y progresivamente debe abrirse camino hacia una acrecentada emancipación y libertad.
Al principio, sólo es consciente de la esfera de su propia forma, ignorando todo lo que está fuera de sí mismo. Los contactos producidos por el deseo son factores por los cuales la ignorancia se convierte en conocimiento, y el hombre (pues sólo consideramos la unidad humana a este respecto, aunque las leyes básicas son aplicables a todas las formas de vida divina) gradualmente se hace consciente de sí mismo, tal como es, y también de su medio ambiente. Como el medio ambiente es triple: físico, astral y mental, y posee además tres vehículos para ponerse en contacto con los tres mundos, el período que abarca este despertar es inmenso. El antiguo comentario dice:

"En el Aula de la Ignorancia se conocen las triples envolturas. Se hace contacto con la vida solar, en su punto más denso, y el hombre emerge plenamente humano".

Entonces se da cuenta de algo más, del grupo a que pertenece, y lo hace cuando descubre que su propia realidad interna está latente en su personalidad. Aprende que él, el átomo humano, es parte de un grupo o centro, en el cuerpo de un Hombre celestial, un Logos planetario, y que debe llegar a percibir,

a. la vibración de su grupo,
b. el propósito de su grupo,
c. el centro de su grupo.

Ésta es la etapa correspondiente al sendero de probación o del discipulado, hasta la tercera iniciación. El antiguo comentario prosigue diciendo:

"En el Aula del Aprendizaje se establece contacto con el misterio central. Se conoce el método de liberación, la ley se cumple plenamente y el hombre emerge casi un adepto."
Finalmente el hombre entra en el Aula de la Sabiduría, a la cual ha sido admitido ocasionalmente (y con creciente frecuencia) después de la primera gran iniciación, aprende el lugar que su grupo ocupa en el plan planetario y obtiene una vislumbre del esquema cósmico. La ignorancia (según entendemos el término) es lógicamente superada; pero nunca se hará resaltar bastante que al adepto aún le queda mucho por conocer, y que el Cristo mismo, el gran Instructor del Mundo, no conoce todo lo que está contenido en la conciencia del Rey del Mundo. Los aforismos de Yoga de Patanjali únicamente se ocupan de cómo vencer la ignorancia, que mantiene al hombre en la rueda de renacimiento y le impide desarrollar los verdaderos poderes del alma. El antiguo comentario, respecto a esta etapa final, dice:

"En el Aula de la Sabiduría, la luz brilla plenamente sobre los caminos del adepto, que ve y conoce la séptima parte y visualiza el resto. El mismo es un septenario, y de esta Aula surge Dios."

5. Avidya es la condición en que se confunde lo permanente, puro, bienaventurado y el yo, con lo transitorio, impuro, doloroso y el no-yo.

Esta condición de ignorancia o "estado de avidya", caracteriza a quienes aún no discriminan entre lo real y lo irreal, la muerte y la inmortalidad, la luz y la oscuridad. Rige, por lo tanto, la vida en los tres mundos, porque en todos los planos existe la analogía de avidya, tal como la experimenta en el plano físico, el hombre en encarnación. Es una limitación del espíritu mismo, corolario indispensable para la apropiación de una forma. La unidad espiritual nace ciega e insensible. Toma forma al principio de las edades y de los ciclos de renacimiento, en un estado de inconsciencia total. Tiene que llegar a ser consciente de cuanto la rodea; para ello debe desarrollar primeramente los sentidos, a fin de tener conciencia de los contactos y de las cosas. Son muy conocidos los métodos y procesos por los cuales el ser humano ha hecho evolucionar los cinco sentidos o medios de acercamiento al no-yo. Cualquier libro de texto de fisiología. proporcionará la información necesaria. En relación con la unidad espiritual se tendrán en cuenta tres factores:

1. Los sentidos deben ser desarrollados.

2. A esto sigue el reconocimiento y empleo de los sentidos.

3. Luego viene un período en que el hombre espiritual utiliza los sentidos para satisfacer sus deseos y, al hacerlo, se identifica con su instrumento de manifestación.

El hombre es doblemente ciego, porque no sólo nace ciego e insensible, también lo es mentalmente, pues no se ve a sí mismo ni ve las cosas como son, y comete el error de considerarse la forma material, haciéndolo durante muchos ciclos. No tiene sentido de los valores ni de la proporción; mira lo transitorio, doloroso, impuro, material, el hombre inferior (sus tres envolturas), como si fuera él mismo la realidad. No puede disociarse de sus formas. Los sentidos son parte de la forma; no son el hombre espiritual, el morador de la forma, sino parte del no-yo y el medio para hacer contacto con el no-yo planetario.

Por medio de la discriminación y el desapasionamiento, el yo, que es permanente, puro y bienaventurado, puede, con el tiempo, disociarse del no-yo, que es transitorio, impuro y sufriente. Mientras no comprenda esto, el hombre estará en un estado de avidya; cuando está en proceso de realizarlo, el hombre es un buscador de vidya o conocimiento, el cuádruple sendero. Cuando conoce el alma tal cual es, y el no-yo está relegado al lugar que le corresponde como envoltura, vehículo o implemento, es trascendido el conocimiento mismo y el conocedor permanece solo. Esto es la liberación y la meta.

6. El sentido de lo personal se debe a que el conocedor se identifica con el instrumento del conocimiento.

Este aforismo es un comentario del anterior. El estudiante debe recordar que el conocedor, el hombre espiritual, tiene varios instrumentos para establecer contacto con su medio ambiente, a fin de llegar a ser cada vez más consciente de:

1. Sus tres envolturas o cuerpos, sus medios de contacto con los tres planos:

a. el cuerpo físico,
b. el cuerpo emocional o astral,
c. el cuerpo mental.

2. En el plano físico posee sus cinco sentidos: oído, tacto, vista, gusto y olfato.

3. La mente, el sexto gran sentido, tiene un triple uso, sin embargo la mayoría de los hombres la emplean aún de una sola manera:

Su primero y más común empleo es reunir los contactos conocidos y trasmitirlos como información al ego o conocedor, similarmente a como el sistema nervioso telegrafía al cerebro los contactos externos que establece. Este empleo de la mente produce principalmente el sentido de lo personal, el cual se desvanece a medida que utiliza los otros dos métodos.

El segundo empleo es el resultado de los cinco métodos de la yoga, el poder de trasmitir al cerebro los pensamientos, los deseos y la voluntad del ego o alma. Esto proporciona al yo personal del plano físico, el reconocimiento de la realidad, con lo cual el sentido de identificación con el no-yo es cada vez menor.

El tercero, es el empleo de la mente por el alma, como órgano de visión, para establecer contacto y conocer el reino del alma. Esto se produce mediante los últimos tres métodos de la yoga.

Se debe hacer hincapié en que esto es algo muy importante. Si el aspirante considera el desarrollo y pleno empleo del sexto sentido como objetivo inmediato, y tiene en cuenta los tres propósitos para lo cual está destinado, progresará rápidamente, desaparecerá el sentido de lo personal y se identificará con el alma.

Tal sentido de lo personal es una de las más grandes ligaduras que mantienen cautivos a los hijos de los hombres. Es aquí donde debe aplicarse el hacha a la raíz del árbol.

7. El deseo es apego a los objetos de placer.

De ninguna manera ésta es una traducción literal; pero da la idea básica con tanta claridad que es mejor traducir este aforismo tal como se ha hecho.

Los objetos que producen placer son todos apegos que el hombre adquiere, desde el estado salvaje de la infante humanidad, hasta los grados avanzados del discipulado; abarca el deseo por los objetos densos del plano físico, lo mismo que los apegos a esas cosas, ocupaciones y reacciones, proporcionadas por las actividades emocionales o intelectuales. Involucran toda la gama o campo de la experiencia sensoria, desde la reacción del salvaje al calor y a una buena comida, hasta el éxtasis del místico. Deseo es un término genérico que incluye la tendencia del espíritu a exteriorizarse en la vida de la forma. Podría significar el deleite del caníbal por lo que come, el amor del hombre por la familia, la apreciación de un bello cuadro por el artista, o la adoración al Cristo o a un Guru por el devoto. Deseo es todo tipo de apego, en grado mayor o menor, y el progreso del alma parece depender de un objeto a otro de los sentidos, hasta que llega el momento en que el hombre queda solo, y librado a sus propios recursos. Ya no tiene apegos y hasta el Guru parece haberlo abandonado. Le queda una única realidad, la realidad espiritual que es él mismo; entonces su deseo se dirige a lo interno, y no va hacia afuera, porque descubre el Reino de Dios interno. Abandona todo deseo. Establece contacto y continúa manifestándose y trabajando en los planos de la ilusión, pero lo hace desde el centro en que mora su Yo divino, la suma total de todos los deseos. Nada le atrae ya, ni lo lleva a los desvíos del placer o el dolor.

8. El odio es aversión a cualquier objeto de los sentidos.

Este aforismo es la antítesis del anterior. El verdadero yogui no siente ni aversión ni deseo. Está equilibrado entre estos pares de opuestos. El odio trae separación, mientras que el amor revela la unidad subyacente en todas las formas. El odio es la consecuencia de la concentración en la forma, y el olvido de lo que toda forma, en mayor o menor grado, revela. El odio es el sentimiento de repulsión y conduce al hombre a apartarse del objeto odiado; es lo contrario de la hermandad, por lo tanto es el quebrantamiento de una de las leyes básicas del sistema solar. El odio es la negación de la unidad, erige barreras y produce las causas que llevan a la cristalización, destrucción y muerte. Es energía empleada para rechazar, en vez de sintetizar; en consecuencia es contraria a la ley de evolución.

El odio es, en realidad, el resultado del sentido de lo personal y de la ignorancia, además del deseo mal aplicado; diría que casi es la culminación de los otros tres. El sentido de lo personal y la extrema ignorancia, unidas al deseo de ganancia personal, produjo en el corazón de Caín el odio a Abel, causa del primer asesinato o la destrucción de la forma de un hermano. Esto debería considerarse cuidadosamente, porque en todo corazón humano siempre existen el odio y la aversión en cierto grado. Únicamente cuando el odio sea superado totalmente por el amor o por el sentido de unidad, desaparecerán de la familia humana la muerte, el peligro y el temor.

9. El apego es intenso deseo por la existencia sensoria, inherente a toda forma; es la propia perpetuación, y es conocido hasta por los más sabios.

Este tipo de apego constituye la causa básica de toda manifestación, siendo inherente a la relación de los dos grandes opuestos, espíritu y materia; es el factor que rige la manifestación logoica, por tal razón hasta los más sabios están sujetos a él. También es la facultad de autorreproducción y autoperpetuación automáticas; por lo tanto debe recordarse que la superación de esta tendencia, aún llevada al más elevado nivel por el adepto, sólo es relativa. Mientras el Logos de nuestro sistema solar o el espíritu absoluto, encarne por intermedio de un sistema solar, esta tendencia estará presente en el espíritu planetario más elevado y en la existencia espiritual más elevada. Lo máximo que se puede alcanzar, al vencer el apego o matar el deseo, es el desarrollo del poder de equilibrar los pares de opuestos en cualquier plano, a fin de que nadie quede atrapado por las formas de ese plano ni pueda evadirlo. El estudiante común da un significado muy secundario a las palabras matar el apego y el deseo; lo interpreta en términos de su propio y reducido progreso. Son simplemente palabras que tratan de expresar en forma muy inadecuada, aunque simbólica, una actividad oculta. Únicamente pueden ser comprendidas en términos de la Ley de Atracción y Repulsión y mediante la comprensión del sistema de vibraciones ocultas.

La voluntad de vivir o de manifestarse, es parte del impulso de la Vida divina, por lo tanto es correcta. La voluntad de ser o de manifestarse en un plano específico, o por medio de un grupo específico de formas, es incorrecta cuando se ha trascendido esa esfera de manifestación; el mal aparece cuando cualquier conjunto peculiar de formas ha cumplido el propósito de proporcionar los medios para hacer contactos y adquirir experiencias y nada tiene que enseñar pues el mal sólo es la tendencia a volver a emplear las formas y prácticas que el Morador interno ha trascendido. Por esta razón los groseros pecados animales son considerados universalmente malos, pues por lo general se reconoce que el Morador en la forma del hombre ha superado el tercer reino, o reino animal.

Por lo tanto un adepto ha trascendido el apego a la forma en los tres planos (físico, astral y mental) y ha matado toda ansia por las formas de esos planos. Cuando la vida o espíritu se retira, la forma muere ocultamente. Cuando el pensamiento del ego o yo superior está ocupado en su propio plano, no hay energía saliente, dirigida a la materia de los tres mundos, de manera que no es posible la construcción de formas ni el apego a las mismas. Esto está de acuerdo con la verdad oculta de que "la energía sigue al pensamiento" y también con la enseñanza de que el cuerpo del principio crístico (el vehículo búdico) sólo se va coordinando a medida que se desvanecen los impulsos inferiores; concuerda además con el hecho de que el vehículo causal, el cuerpo del yo superior, en los niveles abstractos del plano mental, adquiere belleza, dimensión y actividad, con mayor rapidez durante las etapas del discipulado, de lo que fue posible en todo el ciclo de encarnaciones. La energía egoica no es estrictamente saliente, sino que, más literalmente, va dirigida al propio desarrollo. El apego a la forma, o la atracción de la forma por el espíritu, es el gran impulso involutivo. La repulsión de la forma y su consiguiente desintegración, es el gran impulso evolutivo.

10. Cuando estos cinco obstáculos son sutilmente conocidos, pueden ser superados mediante la actitud mental opuesta.

La expresión "sutilmente conocidos" podría reemplazarse por la siguiente: "cuando son conocidos por el hombre interno". La idea detrás de las palabras ha sido bien explicada por Dvivedi, en su comentario:

"Habiendo descrito la naturaleza de las 'distracciones', el autor indica el camino para suprimirlas. Son de dos tipos: sutiles y groseras. Las primeras permanecen adormecidas en forma de impresiones, mientras las segundas afectan concretamente a la mente. Las primeras pueden suprimirse totalmente, dominando todo cuanto las favorece, es decir, el principio pensante."

Éste es el primer trabajo de quien aspira a la yoga; debe comprender la naturaleza de los obstáculos, y luego dedicarse a vencerlos, haciéndolo desde el plano mental; tiene que adquirir el control del mecanismo pensante, luego aprenderá a utilizar ese mecanismo y, una vez logrado, contrarrestar los obstáculos por medio de corrientes contrarias. Los obstáculos son resultado de erróneos hábitos de pensar y del mal empleo del principio pensante. Cuando se los conoce sutilmente como simientes de las formas "productoras de obstáculos”, entonces pueden ser exterminados en su estado latente, mediante hábitos correctos de pensar, que traerá por resultado el establecimiento de los medios para la liberación.

La ignorancia, avidya, debe ser reemplazada por el verdadero conocimiento o vidya. Como es bien sabido, en esta cuarta raza, sobre este cuarto globo y en la cuarta ronda, los cuatro vidyas, las cuatro nobles verdades y los cuatro elementos básicos, constituyen la suma total de este conocimiento.

Los cuatro vidyas de la filosofía hinduísta pueden ser enumerados como:

1. Yajna vidya. La aplicación de rituales religiosos, para obtener ciertos resultados. Magia ceremonial, concierne al sonido, por consiguiente a akasha o éter del espacio. "Yajna" es la deidad invisible que impregna el espacio.

2. Maha vidya. El gran conocimiento mágico. Ha degenerado en culto tántrico. Trata del aspecto femenino o aspecto materia (madre), Es la base de la magia negra. La verdadera mahayoga, tiene que ver con la forma (segundo aspecto) y su adaptación al espíritu y sus necesidades.

3. Guhya vidya. La ciencia de los mántram. El conocimiento secreto de los mántram místicos. La potencia oculta del sonido, del Verbo.

4. Atma vidya. Verdadera sabiduría espiritual.

Las cuatro nobles verdades han sido expresadas en las palabras de Buda en los siguientes términos:

"Ahora el excelso Ser habla a sus hermanos:

Hermanos por la incomprensión y por no haber penetrado las Cuatro Verdades Arias, hemos deambulado tú y yo de acá para allá durante la extremadamente larga jornada (o renacimiento). ¿Cuáles son las Cuatro Verdades Arias?:

"La Verdad del Mal; la Verdad del Surgente Mal; la Verdad de la Cesación del Mal; la Verdad del Camino que conduce a la Cesación del Mal."

"Pero, hermanos, cuando estas Cuatro Verdades Arias sean comprendidas y penetradas, entonces será desarraigado el anhelo de existir y cortado el hilo que conduce al renacimiento, y entonces ya no se volverá más a la existencia".

"Así hablé el excelso Ser. Después que el Bienaventurado hubo hablado así, el Maestro añadió:

"Ciego a las Cuatro Verdades Arias acerca de las cosas,
Ciego para ver las cosas tal como realmente son,
Larga ha sido nuestra jornada a través de diversos nacimientos,
Ha desaparecido el cordón de la vida, cuando éstas han sido vistas,
No hay más devenir, cuando se ha cortado la raíz del Mal."

Los cuatro elementos están descritos en el siguiente extracto de La Doctrina Secreta, T. 1, pág. 159.

"Él huevo áureo estaba rodeado de siete elementos naturales, cuatro manifiestos (éter, fuego, aire, agua) y tres secretos."


11. Las actividades de los obstáculos deben cesar por el proceso de la meditación.

La "actitud mental opuesta", mencionada en el aforismo anterior, se refiere definidamente a las simientes o tendencias latentes, que subsisten en los cuerpos mental y de deseo. Esta actitud mental debe convertirse en activa meditación mental y pensamiento centralizado, si se quiere someter las actividades del cuerpo físico a un control similar. Gran parte de lo que hacemos es automático, consecuencia de viejos hábitos mentales y emocionales. Instintivamente, debido a antiguas prácticas y por sujeción a un mundo de formas tangibles, nuestras actividades del plano físico están regidas por estos cinco obstáculos, los cuales deben ser suprimidos y simultáneamente extirpadas las semillas latentes y las actividades externas. La constante oposición de la actitud mental, destruye a unos; la meditación que pone en actividad a los tres factores, el pensador, la mente y el cerebro físico, se ocupará de lo demás; esto no debe olvidarse, porque de otra manera la teoría no se convertirá en práctica inteligente. Como el Libro Tercero trata de este proceso de la meditación no es necesario ocuparnos aquí.

12. El karma tiene sus raíces en estos cinco obstáculos y debe fructificar en esta vida o en una posterior.

Mientras el hombre, en el plano físico, esté sujeto a los obstáculos o regido por ellos, iniciará esas actividades que producirán efectos inevitables y estará atado a la rueda de renacimientos y condenado a tomar forma. El estudiante debería observar cuidadosamente que estos cinco obstáculos son la causa de todas las actividades de la personalidad u hombre inferior. Todo lo que hace está basado en uno de ellos; toda acción del hombre común en los tres mundos es consecuencia de la ignorancia y de las identificaciones y reacciones erróneas.

A medida que los obstáculos son vencidos y la ignorancia (campo de cultivo de todos ellos) es reemplazada por la sabiduría divina, habrá cada vez menos efectos que neutralizar en el plano físico, y las cadenas que atan al hombre a la gran rueda de la manifestación física se cortarán una tras otra. Estas cadenas son triples, así como tres son los campos de la ignorancia y tres los grandes planos de la conciencia, constituyendo el campo de la evolución humana. Cuando el campo de la ignorancia se convierte en el campo de la experiencia consciente, cuando las cadenas se sienten como grilletes y limitaciones, el aspirante a discípulo ha dado un enorme paso adelante en el proceso de liberación. Cuando puede llevar la lucha hacia adentro, a lo que Ganganatha Jha llama "la vida inmanifestada" y nosotros frecuentemente denominamos "planos sutiles", ingresa en el Aula del Aprendizaje y corta los grilletes que kama (deseo) y el erróneo empleo de la mente han forjado con tanta sutileza. Luego ingresa en el Aula de la Sabiduría y aprende ciertos métodos esotéricos y ocultistas para apresurar el proceso de liberación.

13. Mientras existan las raíces (o samskaras), fructificarán como nacimiento, vida y experiencias, y su resultado será placer o dolor.

El trabajo principal del estudiante ocultista consiste en manipular fuerza y penetrar en el mundo donde las fuerzas se ponen activamente en movimiento, produciendo efectos fenoménicos; debe estudiar y comprender, práctica e inteligentemente, la acción de la Ley de Causa y Efecto, sin ocuparse de los efectos, concentrando su atención en las causas que los producen. En lo que a él respecta, llega a comprender que la causa primaria del fenómeno de su existencia objetiva en los tres mundos, es el ego, y que las causas secundarias son el conjunto de los impulsos egoicos fundamentales, que han desarrollado en él la capacidad de responder a los contactos sensorios en los tres planos. Estos impulsos han producido efectos, que (estando sujetos a la ley) deben manifestarse objetivamente en el plano físico. Por lo tanto, se le atribuye mucha importancia a la necesidad de establecer contacto egoico directo, por conducto del cordón o sutratma, pues sólo así podrá el aspirante determinar las causas que subyacen en las actuales manifestaciones de su vida, o empezar a ocuparse de las samskaras o simientes, de sus actividades futuras. Estas simientes son kama-manásicas (parcialmente emocionales y mentales), pues el deseo es potente en sus efectos, y lo produce el vehículo físico en sus dos aspectos:

a. Manas inferior o mente concreta, factor básico en la producción del cuerpo etérico.
b. Kama o deseo, principal factor para traer el vehículo físico denso a la existencia.

Ambos son responsables de la existencia manifestada.

Es bien sabido que al árbol de la vida se lo representa con las raíces hacia arriba y las hojas hacia abajo. En el diminuto árbol de la vida del ego rige la misma representación simbólica. Las raíces están en el plano mental, el crecimiento y la fructificación hacia la objetividad se observan en el plano físico. Por lo tanto, es necesario que el aspirante aplique el hacha a la raíz del árbol, es decir, que se ocupe de los pensamientos y deseos que construyen el cuerpo físico. Debe penetrar en el reino subjetivo si quiere ocuparse de aquello que lo mantendrá en la rueda de renacimientos. Cuando las simientes han sido extirpadas, la fructificación ya no es posible. Cuando la raíz ha sido separada de sus exteriorizaciones en cualquiera de los tres planos, la energía de la vida no puede afluir hacia abajo. Las tres palabras, nacimiento, vida y experiencia, compendian la existencia humana, su objetivo, método y meta, y de esto no nos ocuparemos. Este aforismo se ocupa de todo el tema del karma (o Ley de Causa y Efecto), y el tópico es muy vasto para extendernos aquí. Baste decir que, desde el punto de vista de los Aforismos de la Yoga, el karma es de tres tipos:

1. Karma latente. Simientes y causas que aún no se han desarrollado, están inactivas y deben crecer hasta fructificar en alguna parte de la actual vida o de las vidas subsiguientes.

2. Karma activo. Simientes y causas en proceso de fructificación; la vida actual está destinada a proporcionar el suelo necesario para su fructificación.

3. Karma nuevo. Simientes o causas que se producen en esta vida y que necesariamente deberán regir las circunstancias de una vida futura.

El principiante de la ciencia de la yoga puede empezar por ocuparse de su karma activo, interpretando que cada acontecimiento y circunstancia de la vida proporcionan las condiciones por las cuales puede agotar una serie de efectos específicos y esforzarse por vigilar sus pensamientos para no sembrar nueva semilla y ningún karma futuro pueda fructificar en alguna vida posterior.
Al neófito le resulta muy difícil trabajar con las simientes del karma latente, y es aquí donde su Maestro puede ayudarlo, manipulando las circunstancias y ocupándose de lo circundante en los tres mundos, para que este tipo de karma se agote más rápidamente y desaparezca.

14. Las simientes (o samskaras) traen placer o dolor, si sus causas originantes fueron el bien o el mal.

Se ha de observar que el bien es lo que tiene relación con el principio único con la realidad que mora en todas las formas, con el espíritu del hombre, cuando se revela por medio del alma, y con el Padre al manifestarse por medio del Hijo. El mal se relaciona con la forma, el vehículo y la materia; en realidad, concierne a la relación del Hijo con su cuerpo de manifestación. Si el Hijo de Dios (cósmico o humano) está limitado, aprisionado y cegado por su forma, esto constituye el poder que ejerce el mal sobre él. Si es consciente de su yo, sin estar atado por las formas y libre de la esclavitud de la materia, esto constituye el poder que ejerce el bien. La total liberación de la materia causa beatitud o placer –el gozo de la realización. El mal causa dolor, porque, en la medida que el Regente Interno esté limitado por su cuerpo de manifestación, así sufrirá.

15. El hombre iluminado considera que toda existencia (en los tres mundos) es dolor, debido a las actividades de los gunas. Estas actividades son tres, produciendo consecuencias, ansiedades e impresiones sublimadas.

Las tres "gunas" son las tres cualidades de la materia misma: sattva, raja y tamas, o ritmo, actividad e inercia, inherentes a todas las formas. El estudiante debe recordar que toda forma, en todos los planos, posee esta característica, y ello es aplicable lo mismo a la forma más elevada que a la más baja; la manifestación de estas cualidades es sólo de grado.

Para el hombre que está alcanzando la perfección, es cada vez más evidente que cada forma, a través de la cual el hombre espiritual divino se manifiesta, produce limitación y dificultad. El vehículo físico del adepto, aunque construido de sustancia predominantemente sáttvica, equilibrada y rítmica, lo confina al mundo del esfuerzo físico y limita los poderes del verdadero hombre. Hablando en forma general, puede decirse que:

1. El atributo inercia caracteriza al yo personal inferior y a las envolturas del triple hombre inferior.
2. El atributo actividad es la característica principal del alma y la cualidad que causa la intensa actividad y labor constante del hombre, al buscar experiencia y, más tarde, al tratar de servir.
3. El atributo ritmo o equilibrio, es la cualidad del espíritu o mónada, y también la tendencia a la perfección, causa de la evolución del hombre, en tiempo y espacio, y el factor que lleva la vida a través de todas las formas hasta la consumación. Sin embargo, debemos tener en cuenta que las tres son cualidades de la sustancia, por la cual el triple espíritu se manifiesta en este sistema solar. No se conoce aún la naturaleza del espíritu, por cuanto no podemos pensar más que en términos de forma, por trascendentales que estas formas sean. Únicamente las almas que han alcanzado la iniciación más elevada y pueden trasponer nuestro círculo infranqueable solar, conocen algo de la naturaleza esencial de lo que llamamos espíritu.

Volviendo a la manifestación práctica de los tres gunas, en los tres mundos (en relación con el hombre), se puede observar que:

1. El atributo de equilibrio o ritmo caracteriza al vehículo mental. Una vez que el cuerpo mental está organizado y el hombre es dirigido por su mente, su vida también se estabiliza y organiza, y la orientación de sus asuntos prosigue en forma equilibrada.

2. La cualidad de actividad o movilidad, caracteriza a la naturaleza emocional o astral; cuando ésta predomina, la vida es caótica, violenta, emocional y está sujeta a todo capricho y sentimiento. Es principalmente la cualidad de la vida de deseo.
3. La cualidad de inercia domina al cuerpo físico; el objetivo del ego es quebrar esta inercia e impulsar a su vehículo inferior a la actividad, lo cual traerá los fines deseados. De allí que en las primeras etapas del esfuerzo sea necesario emplear el guna de movilidad y la plena actuación de la naturaleza emocional o de deseos.

El dolor es el producto de las actividades de la forma, pues dolor es el resultado de la diferencia inherente entre los pares de opuestos, espíritu y materia. Ambos factores se mantienen esencialmente “en paz" hasta que entran en conjunción y se resisten mutuamente produciendo fricción y sufrimiento, cuando se unen en tiempo y espacio.

Patanjali señala que este dolor es abarcante, pues comprende el pasado, el presente y el futuro.

1. Consecuencias. El dolor es producto de la actividad del pasado y del agotamiento del karma cuando se manifiesta al corregir los equívocos y pagar el precio de los errores cometidos. El cumplimiento de obligaciones y deudas pasadas es siempre un proceso doloroso. Ciertas ocurrencias del pasado hacen necesarias la actual condición heredada, el medio ambiente, el tipo de cuerpo y de forma, el vehículo y las relaciones grupales, siendo doloroso para el alma confinada en ello.

2. Ansiedades. Conciernen al presente y a veces se convierten en aprensiones. Si se analiza este término se observará que no sólo abarca el temor al sufrimiento, sino al fracaso del cuerpo espiritual al prestar servicio. Estos temores producen también dolor y malestar y van paralelos al despertar del hombre real que descubre su herencia.

3. Impresiones sublimadas. Se relacionan con el futuro y conciernen a las premoniciones de muerte, sufrimiento, necesidad, que dominan a tantos hijos de los hombres. Es el temor a lo desconocido y a lo que puede ocurrirnos, a nosotros o a otros, y a su vez produce dolor.

16. El dolor puede ser evitado antes de producirse.

Las palabras en sánscrito de este aforismo encierran una doble idea. Se infiere, en primer lugar, que ciertos tipos de "malestar" (según algunas traducciones) pueden evitarse por un correcto reajuste de las energías del hombre, de manera que por un cambio en la actitud mental no son posibles las reacciones dolorosas, y por la transmutación de sus deseos desaparecen los antiguos "dolores”. En segundo lugar se infiere que la vida será vivida en el presente, de manera de no iniciar causas que tengan efectos dolorosos. Esta doble inferencia hará que el yogui adopte en su vida una disciplina dual, que involucra la firme determinación de practicar el desapego y constante disciplina de la naturaleza inferior. Esto traerá por resultado una actividad mental de tal naturaleza que las antiguas tendencias, anhelos y deseos, ya no atraerán, ni se emprenderá actividad alguna que produzca karma o resultados posteriores.

El karma del pasado puede ser agotado únicamente ahora, y ese tipo de karma que trae dolor, tristezas y malestar, debe seguir su curso. El karma actual o esa precipitación de efectos que el ego tiene intención de agotar en el presente cielo de vida, debe desempeñar igualmente su parte en la emancipación del alma. Sin embargo, el hombre espiritual puede regir en tal forma al hombre inferior, que los acontecimientos del karma (o los efectos que se manifiestan en el mundo físico objetivo) no causen angustia ni dolor, pues serán vistos y enfrentados por el yogui carente de apegos. Tampoco le permitirá iniciar esas causas que produzcan dolor.

17. La ilusión de que el Perceptor y lo percibido son una y la misma cosa, es la causa (de los efectos que producen dolor) que debe evitarse.

Este aforismo nos lleva nuevamente a la gran dualidad básica de la manifestación, la unión espíritu materia. Su interacción causa todas las modificaciones o actividades en los diversos planos que producen la forma, siendo también la causa de las limitaciones que la conciencia pura se ha impuesto a sí misma. En un breve comentario como éste es imposible dilucidar plenamente este tópico. Lo único que puede hacerse es tratar el tema en lo que afecta al hombre, pudiendo resumirse de la manera siguiente: todo dolor y tristeza son ocasionados por el hombre espiritual cuando se identifica con las formas objetivas en los tres mundos y con el reino fenoménico, donde dichas formas desarrollan sus actividades. Cuando él es capaz de desprenderse del reino de los sentidos y reconocer "que él no es lo que se ve, se toca y se oye", entonces puede liberarse de todas las limitaciones de la forma y permanecer separado como perceptor y actor divino. Utilizará las formas como quiera a fin de alcanzar ciertos fines específicos, pero no caerá en el engaño de considerarlas como si fueran él mismo. El estudiante haría bien en aprender a ser consciente de que, en los tres mundos (que conciernen únicamente al aspirante en esta etapa), él es el factor más elevado de las tan conocidas triplicidades:

Preceptor .............................. Percepción .................... Lo percibido.
Pensador ............................... Pensamiento ................. Formas mentales.
Conocedor ............................ Conocimiento ............... El campo del conocimiento.
Vidente ................................ Vista ............................. Lo visto.
Observador .......................... Observación .................. Lo observado.
Espectador ........................... Visión ............................ El espectáculo.

y otras muy conocidas.

El gran objetivo de Raja Yoga es liberar al pensador de las modificaciones del principio pensante, a fin de no sumergirse ya en el gran mundo de ilusiones mentales ni identificarse con lo puramente fenoménico. Se mantiene libre y desapegado, y utiliza el mundo de los sentidos como campo para desarrollar sus actividades inteligentes y no como campo de experimentación y esfuerzo, donde adquirir experiencia.
Debe recordar que los medios de percepción son los seis sentidos: oído, tacto, vista, gusto, olfato y mente, y han de ser trascendidos y reconocidos por lo que son. Los medios de percepción revelan el gran maya o mundo de ilusión, compuesto de formas de todo tipo, construidas de sustancia que debe ser estudiada en su constitución atómica y molecular y sus elementos básicos que dan a tal sustancia sus diferenciaciones y cualidades específicas. Para fines de estudio, debería recordarse que es necesario investigar la naturaleza de los siguientes factores existentes en el polo opuesto del espíritu, denominado materia:

1. Los átomos.
2. La materia molecular.
3. Los elementos.
4. Los tres gunas o cualidades.
5. Los tattvas, o diferenciaciones de la fuerza, en sus siete tipos.

Mediante la comprensión de la naturaleza y las diferenciaciones de la materia se llega a comprender el mundo de la forma, que durante tanto tiempo ha mantenido prisionero al espíritu. Esto lo indica Pantajali en el siguiente aforismo.

18. Lo que se percibe tiene tres cualidades: sattva, raja y tamas (ritmo, movimiento e inercia), y está compuesto de elementos y órganos sensorios. Su empleo produce experiencia y eventualmente liberación.

Éste es uno de los aforismos más importantes del libro, porque en pocas y concisas palabras resume la naturaleza de la sustancia, así como su constitución, finalidad y razón de ser.

Cada una de las frases merece una extensa consideración, pues las palabras: "cualidades", "elementos", "sentidos", "evolución" y "liberación" expresan la totalidad de los factores involucrados en el crecimiento del hombre, y son los que más conciernen a la unidad humana, y abarca su trayectoria desde el momento en que encarnó por primera vez, en el transcurso del largo ciclo de vidas, hasta que pasa por los diversos portales de la iniciación a la vida mayor del cosmos.

Lo primero que caracteriza al hombre es la inercia, siendo de índole tan pesada y densa que se requieren muchos y violentos contactos para darse cuenta de lo que lo rodea y que valorará mas tarde inteligentemente. Los grandes elementos tierra, agua, fuego y aire, desempeñan su parte en la construcción de sus formas y se incorporan en su ser. Los diversos órganos de los sentidos entran en actividad paulatinamente; primero, los cinco sentidos; luego, una vez que la segunda cualidad de rajas o actividad se establece firmemente, empieza a desarrollarse también el sexto sentido. La mente. Más tarde comienza a percibir todo lo que circunda en el mundo fenoménico, las mismas cualidades y elementos que existen en sí mismo y acrecientan rápidamente su conocimiento. De allí pasa a establecer la diferencia entre él como Perceptor, y lo que percibe como sus formas y el mundo en que éstas existen. El sexto sentido acrecienta su predominio, pero con el tiempo es controlado por el verdadero hombre, quien pasa al estado sáttvico, donde se armoniza consigo mismo y, en consecuencia, con todo cuanto lo rodea. Su manifestación es rítmica y a tono con la gran totalidad. Contempla el espectáculo y procura que las formas, por medio de las cuales actúa en el mundo fenoménico, estén debidamente controladas, y que todas sus actividades se desarrollen en armonía con el gran plan.

Cuando esto ha tenido lugar, forma parte del todo, sin embargo está libre y liberado del control que ejerce el mundo de la forma, de los elementos y de los sentidos, y los utiliza sin ser utilizado por ellos.

19. La división de los gunas (o cualidades de la materia) son cuatro: lo específico, lo no específico, lo insinuado y lo intocable.

Es interesante observar que los gunas o cualidades (suma total de los atributos o aspectos de la sustancia de nuestro sistema solar) son cuatro. En la siguiente séptuple clasificación tenemos la analogía de los septenarios existentes en nuestro universo manifestado. Los tres aspectos mayores de la sustancia mental son:

1. Sustancia sáttvica ..................... ritmo, equilibrio, armonía.
2. Sustancia rajásica ..................... movilidad, actividad.
3. Sustancia tamásica ................... inercia, estabilidad.

Los tres se dividen en:
1. Lo específico ..................... los elementos manifestados, forma.
2. Lo no específico ................ los sentidos, las reacciones de la fuerza, los tanmatras.
3. Lo insinuado ...................... la sustancia primaria, los tattvas, la materia atómica.
4. Lo intocable ....................... la gran Existencia, la suma total de todos ellos.

Este aforismo tiene por objeto abarcar los tecnicismos del aspecto forma de la manifestación, ya se refiera a la manifestación de un átomo humano o de una deidad solar; indica simplemente la triplicidad natural de la sustancia, la naturaleza septenaria de la misma y sus diversas mutaciones. Expresa la naturaleza de ese aspecto de la vida divina que los hindúes denominan Brahma y los cristianos Espíritu Santo. Es el tercer aspecto de Trimurti o Trinidad, el aspecto materia inteligente activa, con la cual se ha de construir el cuerpo de Vishnu o del Cristo Cósmico, a fin de que Shiva, el Padre o Espíritu, tenga un medio de revelación. Por lo tanto, será de valor indicar la naturaleza de las cuatro divisiones de los tres gunas, después de dar también los sinónimos

Los tres gunas:

1. Las cualidades de la materia.
2. Los aspectos de la sustancia pensante, o de la mente universal.
3. Los atributos de la fuerza-materia.
4. Las tres potestades.

Estas triplicidades deben ser estudiadas cuidadosamente, pues por su intermedio será posible obtener los diversos grados de conciencia. Esto se refiere a las grandes formas ilusorias, con las que se identifica el Hombre Real (con el consiguiente dolor y sufrimiento) durante el transcurso del largo ciclo de manifestación, del cual debe liberarse con el tiempo. Involucra una idea aún más amplia, el aprisionamiento de la vida de un Logos solar en la forma de un sistema solar, su desarrollo evolutivo por medio de dicha forma, y la perfección y liberación eventuales de esa vida al terminar el gran cielo solar. El ciclo menor del hombre está contenido en el mayor, y sus realizaciones y la naturaleza de su liberación sólo son relativas al todo mayor.

1. Clasificación específica de los gunas.

Esta clasificación específica o detallada de los gunas consta de diez y seis partes, que se refieren principalmente a la reacción del hombre al mundo objetivo tangible:

a. Los cinco elementos: éter, aire, fuego, agua y tierra, efectos directamente involucrados en un sonido o palabra subjetiva o no específica.

b. Los cinco órganos de los sentidos: oído, piel, ojo, lengua y nariz. Los órganos físicos o canales, por medio de los cuales se hace posible la identificación con el mundo tangible.

c. Los cinco órganos de acción: voz, manos, pies, órganos de excreción y órganos genitales.

d. La mente, el sexto sentido; el órgano que sintetiza a los otros órganos sensorios y oportunamente los suplantará.

Estos diez y seis medios de percepción y actividad en el mundo fenoménico, constituyen los canales para el verdadero hombre pensante; ponen de manifiesto su activa realidad, siendo la suma total de los hechos físicos que conciernen a todo Hijo de Dios encarnado. Similarmente, en su significado cósmico, constituyen la totalidad de los hechos que demuestran la realidad de una encarnación cósmica. "El Verbo se hace carne", tanto en sentido individual como cósmico.

2. Clasificación no específica de los gunas.

Consta de seis partes, y concierne a lo que está detrás de lo específico; se refiere a lo subjetivo e intangible y al despliegue de la fuerza productora de formas específicas.

En los libros hindúes se los denomina técnicamente tanmatras. Tienen que ver con la conciencia más que con la forma; son las "modificaciones especiales" de budi o conciencia (Ganganatha Jha):

a. El elemento que nos hace oír o lo que la oreja produce; el oír rudimentario.
b. El elemento que nos hace tocar, o lo que el mecanismo del tacto, la piel, etc., produce; el tacto rudimentario.
c. El elemento que nos hace ver, o lo que el ojo produce.
d. El elemento que nos hace gustar, o lo que el mecanismo del gusto produce.
e. El elemento que nos hace oler, o lo que el mecanismo del olfato produce.

Detrás de estos cinco elementos se halla el sexto tanmatra o modificación del principio conciencia, el denominado "sentido de la personalidad", la conciencia "yo soy yo", el principio ahamkara, el cual produce el sentido de la realidad personal y de que cada uno de nosotros es una unidad separada de conciencia. Constituye la base de la "gran herejía de la separatividad" y la causa de que el hombre real o espiritual, sea atraído por la gran ilusión, que obliga al hombre, durante largos eones, a identificarse con las cosas de los sentidos, llevándolo con el tiempo a la etapa donde busca la liberación.

3. Lo insinuado.

Detrás de las diez y seis divisiones específicas y de las seis no específicas, subyace la causa de todas ellas; los libros hindúes la llaman budi o razón pura; el intelecto, separado de la mente inferior, algunas veces denominado intuición, cuya naturaleza es amor-sabiduría. Es la vida o principio crístico que, en el proceso de encarnar o de tomar una forma, tal como la conocemos, se manifiesta como lo específico y lo no específico. Para la mayoría sólo está "insinuado". Se supone que está ahí. El trabajo de Raja Yoga consiste en llevar a su pleno conocimiento esta vaga suposición, para que la teoría se transforme en realidad, y lo que está latente, y creemos existe, sea reconocido y conocido por lo que es.

4. Lo intocable.

Llegamos finalmente a la cuarta clasificación de los gunas o aspectos, aquello "en quien vivimos, nos movemos y tenemos nuestro ser", el Dios intocable o desconocido. Es la gran forma de existencia en la que nuestras pequeñas formas existen; la suma total de sustancia pensante, de la cual nuestras pequeñas mentes son parte; la total manifestación de Dios por medio del Cristo cósmico, de quien cada pequeño hijo de Dios forma parte. La mente del hombre no puede concebir todavía este algo intocable y desconocido.

20. El vidente es conocimiento puro (gnosis). Aunque puro, observa la idea presentada, valiéndose de la mente.

Ya se ha hecho referencia a la excelente traducción de este aforismo dada por Johnston, que dice: "El vidente es visión pura. Aunque pura, observa a través de la vestidura de la mente". Ganganatha Jha proyecta mayor luz al expresar: "El espectador es sensibilidad absoluta y, aunque pura, todavía contempla ideas intelectualizadas". La idea sugerida es que el hombre verdadero, el espectador, perceptor o pensador, es la suma total de todas las percepciones, ya sean percibidas por medio de los sentidos o de la mente inferior; es en sí mismo conocimiento, clara visión o verdadera percepción. Todo cuanto existe en los tres mundos existe por él y para él; es la causa de su existencia, y cuando ya no lo busca ni se esfuerza por visualizarlo, deja de existir para él. Este aforismo es uno de los versículos clave del libro, y proporciona la llave para la ciencia de la yoga. Su formulación oculta ciertas ideas que abarcan la totalidad de esta ciencia; los estudiantes deberían prestarle mucha atención. Si se enuncia como una afirmación produce un efecto mántrico, y si el aspirante lo emplea constantemente, le demostrará, con el tiempo, la verdad de la afirmación de que: "como el hombre piensa, así es él".

"Yo soy el conocimiento puro, contemplo las ideas presentadas valiéndome de la mente".

Tenemos en esta afirmación:

1. El vidente o quien contempla y considera (desde su punto de vista divino) este mundo de efectos, este gran maya de ilusión.

2. La idea presentada. La idea que imparte es que todo tipo de forma que pasa ante el espectador en el gran panorama de la vida en los tres mundos, es "una idea-presentada", por lo tanto, son pensamientos corporificados y deben ser considerados como tales. La tarea del ocultista consiste en trabajar con la fuerza subyacente en todas las formas y no tanto con la forma, que es sólo el efecto de alguna causa. Este método de trabajo puede desarrollarse únicamente de manera gradual. El espectador observa sucesivamente, en su medio ambiente inmediato y en su propio y pequeño mundo, las formas, y su significado verdadero y las diversas formas del proceso mundial, hasta que le es revelado el mundo de las causas, y el mundo de los efectos asume una posición secundaria.

Primeramente percibe las formas en los tres mundos. Gradualmente se da cuenta de aquello que las causa y del tipo de fuerza que las ha traído a la existencia. Más tarde descubre la idea que ellas corporifican, y al seguir progresivamente su trayectoria, hacia adelante o hacia atrás, hasta su fuente de origen, entra en contacto con las grandes vidas, causa de la manifestación. Así sale de la esfera de la objetividad, de los mundos mental, emocional y físico, y entra en el reino del alma o causa subjetiva de esta triple manifestación. Éste es el mundo de las ideas y, por lo tanto, del conocimiento puro, de la razón pura y de la mente divina. Más tarde, en una etapa muy avanzada, se pone en contacto con esa Vida una que sintetiza las muchas vidas, con el Propósito uno que fusiona las muchas ideas en un sólo plan homogéneo.

3. La mente. Instrumento que emplea el vidente, a fin de percibir las ideas presentadas o formas mentales. Para mayor claridad, se debe tener en cuenta que las ideas presentadas se dividen en cinco grupos de formas mentales:
a. Las formas objetivas tangibles del mundo físico del diario vivir, con las cuales se ha identificado el vidente, durante largo tiempo, en las épocas primitivas y salvajes de la existencia humana.
b. Los estados de ánimo, sentimientos y deseos, que adquieren forma en el mundo astral, el mundo de las emociones.
c. Las formas mentales, en su infinidad de variaciones, que colman el mundo mental.

Por medio de las "ideas presentada” el vidente llega a conocer el no-yo.
d. Las formas mentales que el hombre crea cuando ha aprendido a controlar su instrumento mental y puede discriminar entre el mundo ilusorio de las ideas presentadas, y esas realidades que constituyen el mundo del espíritu.

Por medio de este proceso el hombre llega a conocerse a sí mismo. Durante toda la gran experiencia de conocer el no-yo y conocerse a sí mismo, emplea la mente como medio de investigación, explicación e interpretación, pues los sentidos y todos sus canales de contacto envían constantemente información y reacciones a la mente, mediante el instrumento inferior del cerebro. Habiendo alcanzado esta etapa, el vidente puede entonces emplear la mente en sentido inverso. En vez de dirigir su atención al no-yo o al mundo ilusorio de efectos y estudiar su propia naturaleza inferior, puede ahora, gracias al control mental logrado, alcanzar la quinta etapa:
e. Las ideas presentadas por el mundo de la vida espiritual, el reino del conocimiento espiritual, y en sentido más real el reino de Dios.

Por este medio, el vidente llega a conocer a Dios tal cual es y a comprender la naturaleza del espíritu. La mente cumple entonces tres propósitos:

a. El vidente contempla a través de ella el reino de las causas, el espiritual.
b. Por su intermedio puede interpretar el mundo de las causas en términos del intelecto.
c. Empleándola correctamente, el vidente puede trasmitir al cerebro físico del yo personal inferior (reflejo del hombre verdadero en el mundo de los efectos) lo que el alma ve y conoce. Entonces se forma y entra en actividad efectiva el siguiente triángulo: el vidente u hombre espiritual, la mente, que construye su medio de investigación o la ventana a través de la cual observa (ya sea el, mundo de los efectos, a sí mismo o el mundo de las causas), y el cerebro, la placa receptora, en la cual el vidente puede plasmar su "conocimiento puro", empleando la mente como intérprete y agente transmisor.

21. Todo lo que es, existe para bien del alma.

El hombre, en su vanidad, no debe considerar el significado de este aforismo como que todo lo creado existe para él. Su sentido es mucho más amplio. El alma a que se refiere es la del Ser supremo, de la cual el alma del hombre es parte infinitesimal. El minúsculo mundo del hombre, su pequeño medio ambiente y de contacto, existe en virtud de la experiencia que le proporciona y de la liberación final que produce; es la causa de su manifestación y el resultado de su propio poder mental. Pero a su alrededor y compenetrándolo existe un algo más grande, de lo cual él forma parte, y todo el vasto universo planetario y solar existe para bien de la Vida más vasta, de cuyo cuerpo él no es más que un átomo. El entero mundo de las formas es producto de la actividad mental de alguna vida; el entero universo de la materia es el campo de experiencia de alguna existencia.


22. Para el hombre que ha alcanzado la yoga (o unión), ya no existe el universo objetivo. No obstante, sigue existiendo para quienes aún no se han liberado.

Este aforismo encierra el germen de toda la ciencia mental. Su premisa está fundada en la comprensión de que todo cuanto observamos son modificaciones de la sustancia mental y de que el pensador crea su propio mundo, ya sea un Dios o un hombre. Cuando el individuo, por medio de la ciencia de la Yoga (ciencia que se ocupa de "suprimir las actividades del principio pensante", o el control de la mente) ejerce pleno poder sobre la mente y la sustancia mental o materia pensante, queda liberado del control de esas formas que mantienen a la mayoría de los hombres cautivos en los tres mundos.

Entonces se aleja de la gran ilusión; ya no lo sujetan los cuerpos que hasta ese momento lo habían retenido; las grandes corrientes de ideas, de pensamientos y de deseos que se originan mediante las "modificaciones del principio pensante", de los hombres aprisionados en los tres mundos, no lo atraen ni lo afectan; las miríadas de formas mentales, resultantes de estas corrientes en los mundos mental, astral y físico, ya no lo apartan de las realidades o del verdadero mundo subjetivo de las causas y de las emanaciones de fuerza. Ya no se deja engañar; es capaz de discernir entre lo real y lo irreal, lo verdadero y lo falso, la vida del espíritu y el mundo fenoménico. Entonces está sujeto a las corrientes de pensamiento y al mundo de ideas que provienen de grandes entidades y vidas espirituales; de manera que el gran plan del Arquitecto del Universo puede desplegarse ante él. Se libera y emancipa, quedando sujeto únicamente a las nuevas condiciones de vida de quienes han alcanzado la gran unificación. Las leyes de los tres mundos no son reemplazadas sino trascendidas, porque lo mayor siempre incluye lo menor. Aunque, para fines de servicio, el hombre puede elegir limitarse a sí mismo a la aparente vida tridimensional, sin embargo penetra a voluntad en un mundo de dimensiones superiores, siempre que sea necesario para la expansión del reino de Dios.

El objetivo de la ciencia de la yoga consiste en revelar al hombre cómo lograr esta liberación y obtenerla por sí mismo. Por eso la tendencia de la enseñanza impartida por Patanjali, hasta este punto, ha sido indicar el lugar que ocupa el hombre en el esquema; señalar la causa básica de su inquietud y anhelo por realizar determinada actividad; demostrar la razón de la existencia del gran mundo de los efectos e intentar que el aspirante investigue el mundo de las causas y así demostrar la necesidad de un mayor desenvolvimiento y la naturaleza de los obstáculos, para ese desenvolvimiento, que hará exclamar al hombre: "Si esto es así ¿por qué medios se puede efectuar esta unión con lo real y desvanecer la gran ilusión?". Este Libro Segundo presenta los ocho grandes métodos de la yoga, proporcionándonos un delineamiento claro y conciso de los pasos precisos a dar para la regulación requerida de la vida física, síquica y mental.

23. La asociación del alma con la mente y con todo cuanto la mente percibe, produce la comprensión de la naturaleza de lo percibido y también la del Perceptor.

Este aforismo llama la atención del estudiante sobre la primordial cualidad que debe desarrollar: la discriminación. Por lo tanto el significado es bien claro. Los pares de opuestos, espíritu y materia, purusha y prakriti, se asocian íntimamente, y tal unión debe ser reconocida por el alma, la conciencia perceptora. Mediante el proceso de fusionar las dualidades, el alma, el pensador, llega a comprender su propia naturaleza, la naturaleza espiritual y la naturaleza del mundo fenoménico que él percibe, hace contacto y utiliza. El órgano de percepción es la mente y los cinco sentidos, y desde el punto de vista del alma constituyen un sólo instrumento. Durante largo tiempo y en el transcurso de muchas encarnaciones, el alma o pensador, se identifica con este órgano de percepción y, al emplearlo en las primeras etapas, también se identifica con lo que percibe. Considera al cuerpo fenoménico, el cuerpo físico que utiliza, como si fuera él mismo; así como lo indica la expresión estoy cansado" o "tengo hambre". Se identifica con su cuerpo de sentimiento o deseo, al decir: "estoy disgustado" o "necesito dinero", y también con su vehículo mental, cuando considera: "pienso esto o aquello". De estas identificaciones surgen las diferencias teológicas y las diversidades doctrinarias y sectarias, aparecidas en todas partes. En esta quinta raza raíz, especialmente en la quinta subraza, tal identificación alcanza su apoteosis. Es la era del yo personal, no la del yo espiritual. Esta comprensión de la naturaleza inferior es parte del gran proceso evolutivo; pero debe ir seguida de la comprensión del polo opuesto, el Yo espiritual. Esto lo lleva a cabo el alma que empieza a practicar la discriminación, al principio teórica e intelectualmente (de allí el gran valor de la actual época de crítica, discusiones y polémicas, pues forma parte del proceso discriminador planetario) y más tarde experimentalmente. Esta discriminación lleva, con el tiempo, a tres cosas:

1. A la comprensión de la diferencia entre espíritu y materia.
2. A la comprensión de la naturaleza del alma, producto de esta unión que es el hijo, producto de la unión del padre-espíritu y la madre-materia.
3. Al desarrollo, por el cual el alma empieza a identificarse con el aspecto espiritual y no con el mundo fenoménico de las formas. Esta última etapa es grandemente ayudada y acelerada por la práctica de Raja Yoga, de allí la determinación de la Jerarquía de proporcionar esta ciencia al Occidente para su espíritu discriminador y de crítica. Debe tenerse en cuenta que en este proceso unificador el alma pasa por grandes etapas, y que la palabra yoga abarca el desenvolvimiento evolutivo de la mónada humana.

Dichas etapas son:

1. La unión del alma con la forma, y su identificación con el aspecto materia.
2. La unión del hombre pensador (o reflejo autoconciente en los tres mundos) con el hombre espiritual, en su propio plano.
3. La unión del hombre espiritual o pensador divino, con su Padre en el Cielo, la Mónada o aspecto espíritu. La primer etapa abarca el período desde la primera encarnación hasta la entrada en el sendero de probación; la segunda etapa abarca el período del sendero de probación hasta la tercera iniciación, en el sendero del discipulado; la tercera, abarca las etapas finales del sendero de iniciación

24. La causa de esta asociación es ignorancia o avidya, y esto debe ser superado.

La ignorancia de la naturaleza real del alma y el impulso de descubrir su propia naturaleza y poderes, es la causa de que se identifique con los órganos de percepción y con lo que éstos perciben o llevan a la conciencia del alma. Cuando, por esta ignorancia y sus consecuencias, el alma no encuentra lo que busca, viene la etapa en que la búsqueda asume una forma distinta y el alma misma busca la realidad. Esto puede ser expresado como:

Identificación con el mundo fenoménico y empleo de los órganos externos de percepción; abarca el período en que el verdadero hombre está en lo que se denomina Aula de la Ignorancia. La Saciedad, inquietud y búsqueda del conocimiento del yo o alma, caracterizan el período dedicado al Aula del Aprendizaje. La Realización, expansión de conciencia e identificación con el hombre espiritual, abarcan el período transcurrido en el Aula de Sabiduría. Los términos vida humana, vida mística y vida esotérica, son aplicables a estas tres etapas.

25. Cuando la ignorancia llega a su término, debido a la no asociación con las cosas percibidas, se obtiene la gran liberación.

Durante el proceso de encarnación, el vidente o alma, está sumergido en la gran ilusión o maya, y es prisionero de sus propias formas y creaciones mentales. y también de las de los tres mundos. Se considera a sí mismo como parte del mundo fenoménico. Cuando por medio de la experiencia y discriminación es capaz de discernir entre sí mismo y dichas formas, puede proseguir el proceso de liberación y, oportunamente, culminar en la gran renunciación, la cual, de una vez por todas, libera al hombre de los tres mundos.

Este proceso es progresivo y no puede llevarse a cabo de una sola vez. Abarca dos etapas:

1. La de probación o, expresado en términos cristianos, el sendero de purificación.
2. La del discipulado que tiene también dos partes:

a. El discipulado en sí, o el entrenamiento y la disciplina constante a que el alma, dirigida por su Guru o Maestro, somete al yo personal inferior.
b. La iniciación, o las expansiones progresivas de conciencia por las cuales pasa el discípulo, guiado por el Maestro.

Ciertas palabras describen este proceso dual:

1. Aspiración.
2. Disciplina.
3. Purificación.
4. La práctica de los métodos de yoga o unión.
5. Iniciación.
6. Comprensión.
7. Unión.

26. El estado de esclavitud se supera manteniendo una perfecta discriminación.

Aquí serán de valor unas palabras acerca de la discriminación, pues es el primer gran método para lograr la liberación o emancipación de los tres mundos. Debido a que tiene su fundamento en la comprensión de la dualidad esencial de la naturaleza, y a qué se la considera como resultado de la unión de los dos polos del Todo Absoluto, espíritu y materia, al principio la discriminación es una actitud mental que debe cultivarse asiduamente. Se acepta la premisa de la dualidad como base lógica para el trabajo posterior, y la teoría se comprueba en forma práctica al realizarse el esfuerzo para comprobar la verdad, entonces el aspirante asume definidamente la posición del polo superior (la del espíritu manifestándose como alma o regente interno) y procura discriminar en los acontecimientos diarios entre la forma y la vida, el alma y el cuerpo, la entera manifestación inferior (el hombre físico, astral y mental) y el verdadero yo, causa de la manifestación inferior. Además procura cultivar durante los asuntos de la vida diaria, la conciencia de lo real y el rechazo de lo irreal, y aplica esta actitud a todas sus relaciones y asuntos. Se habitúa, mediante la práctica persistente e ininterrumpida, a discernir entre el yo y el no-yo, a ocuparse de las cosas del espíritu y no del gran maya o mundo de formas. Al principio, este discernimiento es teórico, luego intelectual, pero más tarde asume mayor realidad y penetra en los acontecimientos del mundo emocional y físico. Finalmente, el mantenimiento de este método hace que el aspirante penetre en una dimensión totalmente nueva, y que se identifique con una vida y un mundo del ser no asociado a los tres mundos de la actividad humana.
Cuando esto sucede se familiariza con el medio ambiente, y no sólo conoce la forma sino también la realidad subjetiva, que produce o causa la existencia de las formas.

Luego pasa a cultivar la siguiente gran cualidad: el desapasionamiento o ausencia de deseos. El hombre es capaz de distinguir entre lo real y lo verdadero, entre la sustancia y la vida que la anima, no obstante desea o quiere ir hacia la existencia de la forma. Este deseo también debe ser superado para alcanzar la liberación la emancipación o la libertad perfectas. En uno de los antiguos comentarios de los archivos de la Logia de Maestros, se encuentran las siguientes palabras:

"No basta conocer el camino ni sentir la fuerza que extrae la vida de las formas de maya. Debe tener lugar un momento grandioso y portentoso donde el chela rompe, por un acto y palabra de poder, el sutratma ilusorio que lo liga a la forma.

Así como la araña recoge en sí misma el hilo por el cual se aventura por regiones desconocidas, también el chela se retrae en sí mismo, retirándose de todas las formas, en los tres reinos del ser, que hasta ahora lo han seducido".

Lo que antecede merece detenida consideración, y puede vincularse con la idea contenida en la siguiente frase esotérica: "Antes que el hombre pueda hollar el sendero debe convertirse en el sendero mismo".

27. El conocimiento (o iluminación) alcanzado es séptuple y se obtiene progresivamente.

La enseñanza hinduísta sostiene que los estados de mente conciencia son siete. El sexto sentido y su utilización producen siete modos de pensar o, para exponerlo más técnicamente, siete modificaciones del principio pensante y son:

1. Deseo de conocimiento. Es lo que impulsa al hijo pródigo, el alma, a los tres mundos de ilusión, o (retrotrayendo aún más la metáfora) impulsa a la mónada o espíritu, a la encarnación. Tal deseo básico es la causa de toda experiencia.

2. Deseo de liberarse. El resultado de la experiencia y de las investigaciones, que el alma realiza en sus múltiples cielos de vida, es el origen del intenso gran anhelo por una condición diferente, de un gran deseo deliberación y de verse libre de la rueda de renacimientos.

3. Deseo de felicidad. Cualidad básica en todos los seres humanos, aunque se manifiesta de manera muy diversa. Se funda en la facultad inherente de discriminación y en la profundamente arraigada capacidad de contrastar el hogar del Padre con la presente condición del hijo pródigo. Esta inherente capacidad de "bienaventuranza" o felicidad, trae esa inquietud y ese anhelo de cambiar, que reside detrás del impulso evolutivo mismo. Es la causa de la actividad y del progreso. El descontento por la condición presente está basado en el vago recuerdo de una época de satisfacción y bienaventuranza, la cual debe recuperarse antes de conocer la paz.

4. Deseo de cumplir con el propio deber. Las tres primeras modificaciones del principio pensante llevan, con el tiempo, a la humanidad evolucionante al estado en que el móvil de la vida es simplemente el cumplimiento del propio dharma. El ansia de conocimiento, de libertad y de felicidad ha llevado al individuo al estado de total descontento. Nada le produce verdadero gozo ni paz. Se ha agotado en la búsqueda del gozo para sí. Ahora empieza a ampliar su horizonte y a buscar (en el grupo o medio ambiente) dónde puede hallar lo que busca. Se le despierta el sentido de responsabilidad hacia los demás y comienza a buscar la felicidad en el cumplimiento de sus obligaciones con los que de él dependen, su familia, amigos y todos aquellos con quienes entra en contacto. Esta nueva tendencia es el principio de la vida de servicio, que lo lleva, con el tiempo, a la plena comprensión del significado de la conciencia grupal. H.P.B. ha dicho que el sentido de responsabilidad es el primer indicio del despertar del ego o principio crístico.

5. Dolor. Cuanto mayor es el refinamiento del vehículo humano, más grande será la respuesta del sistema nervioso a los pares de opuestos, dolor y placer. A medida que el hombre progresa y asciende en la escala de evolución, en la familia humana, se acrecienta grandemente su capacidad de comprender el dolor o el gozo, convirtiéndose en una tremenda verdad, en el caso del aspirante y del discípulo. El sentido de los valores llega a ser tan- agudo y su vehículo físico tan sensible, que sufre más que el hombre común, lo cual sirve para impelirlo a continuar su búsqueda más activamente. Responde con mayor rapidez a los contactos externos, y su capacidad para soportar el dolor físico y emocional aumenta notablemente. Esto se evidencia en la quinta raza, particularmente en la quinta subraza, por el acrecentamiento de los suicidios. La capacidad de sufrir de la raza, se debe al desenvolvimiento y refinamiento del vehículo físico y a la evolución del cuerpo sensorio, o astral.

6. Temor. A medida que se desarrolla el cuerpo mental y se producen con más rapidez las modificaciones en el principio pensante, empieza a manifestarse el temor y sus consecuencias. No es ese temor instintivo de los animales y de las razas salvajes, fundado en la reacción del cuerpo físico a las condiciones del plano físico, sino los temores de la mente, basados en la memoria, la imaginación, la premonición y el poder de visualizar, los cuales son difíciles de vencer, y sólo el ego o alma puede dominarlos.

7. Dudas. Es una de las modificaciones más interesantes, porque concierne a las causas más que a los efectos. Puede describirse al hombre que duda, como que duda de sí mismo, como árbitro de su destino; duda de la naturaleza y reacciones de sus semejantes; duda de que Dios es la primera causa, como lo testimonian las controversias acerca de las religiones y sus exponentes; duda de la naturaleza misma, lo cual lo impele a la constante investigación científica y, por último, duda de la mente misma. Cuando empieza a dudar de la capacidad de la mente para explicar, interpretar y comprender, ya ha agotado prácticamente casi todos sus recursos en los tres mundos.

La tendencia de estos siete estados mentales, resultantes de la experiencia del hombre sobre la Rueda de la Vida, lo lleva al punto donde se da cuenta que los procesos de vivir, sentir y pensar en el plano físico, nada puede proporcionarle ni tampoco satisfacerlo. Llega a la etapa a que se refiere San Pablo, cuando dice: "Considero todo perdido para poder así ganar al Cristo."

Un instructor hindú ha descrito las siete etapas de la iluminación de la manera siguiente:

1. La etapa en que el discípulo se da cuenta que ha recorrido toda la gama de la experiencia de la vida en los tres mundos, y puede decir: "Conozco todo lo que debía conocer. Nada queda por saber". Se le revela el lugar que ocupa en la escala evolutiva y sabe lo que tiene que hacer. Esto se refiere a la primera modificación del principio pensante, el deseo de conocimiento.

2. La etapa en que se libera de toda limitación estricta y puede decir: "Me he desprendido de todas las ligadura. Esta etapa es prolongada, pero trae como resultado la liberación y se refiere a la segunda de las modificaciones ya tratadas.

3. La etapa en que la conciencia trasciende totalmente la personalidad inferior y se convierte en verdadera conciencia espiritual, centrada en el hombre real, el ego o alma, atrayendo la conciencia de la naturaleza crística que es amor, paz y verdad. Ahora puede decir: "He alcanzado mi meta. Nada me atrae ya en los tres mundos". Ya ha satisfecho su deseo de lograr la felicidad. Ha trascendido la tercera modificación.

4. La etapa en que el discípulo puede decir con toda veracidad: "He cumplido con mi dharma y con mis obligaciones". Así ha agotado su karma y cumplido con la ley, convirtiéndose en Maestro y esgrimidor de la ley. Esta etapa se refiere a la cuarta modificación.

5. La etapa donde se alcanza pleno control de la mente y el vidente puede decir: "Mi mente está en reposo". Sólo cuando se conoce el pleno reposo, entonces se puede reconocer la verdadera contemplación y el samadhi más elevado. El dolor, la quinta modificación, se desvanece en la gloria de la iluminación recibida. Los pares de opuestos ya no luchan.

6. La etapa en que el discípulo se da cuenta que la materia o la forma no tienen poder alguno sobre él. Entonces puede decir: "Los gunas o cualidades de la materia, en los tres mundos, ya no me atraen ni reciben respuesta de mi parte". Por lo tanto el temor ha sido eliminado, porque nada hay en el discípulo que atraiga el mal, la muerte o el dolor. Así se supera la, sexta modificación, que es reemplazada por la comprensión de la verdadera naturaleza de la divinidad y la total beatitud.

7. La séptima y final etapa es la plena y propia realización. Entonces el iniciado puede decir con total conocimiento consciente: "Yo Soy Ese Yo Soy", y se conoce a sí mismo como uno con el Omni-yo Ya no lo domina la duda. Aparece en el vidente la luz del día o total iluminación, inundando todo su ser.

Éstas son las siete etapas del sendero, las siete estaciones de la cruz, como dice el cristiano, las siete grandes iniciaciones y los siete caminos hacia la bienaventuranza. Ahora el "sendero de los justos brilla cada vez más hasta el día perfecto".


LOS OCHO MÉTODOS


28. Cuando los métodos de la yoga han sido practicados con constancia y se ha vencido la impureza, tiene lugar el esclarecimiento, que conduce a la plena iluminación.

Llegamos ahora a la parte práctica en la cual se da instrucción sobre el método a seguir para alcanzar la yoga, la plena unión o unificación. El trabajo puede considerarse dual.
1. La práctica de los métodos correctos, por los cuales se logra la unión.
2. La disciplina del triple hombre inferior, a fin de desarraigar toda impureza de los tres cuerpos.

La persistente aplicación a este trabajo dual produce los resultados correspondientes, dependiendo cada uno de su causa:

1. La discriminación se hace posible. La práctica de los métodos lleva al aspirante a la comprensión científica de la diferencia existente entre el yo y el no-yo y entre espíritu y materia. Este conocimiento ya no es teórico, ni lo que el hombre aspira, pues se convierte en una realidad en la experiencia del discípulo, en la cual basa todas las actividades subsiguientes.

2. El discernimiento tiene lugar. A medida que avanza el proceso de purificación, las envolturas o cuerpos que velan la realidad se sutilizan y ya no actúan como densos velos que le ocultan al alma el mundo donde normalmente ella actúa. El aspirante se da cuenta de una parte de sí mismo, hasta entonces oculta y desconocida. Se acerca al corazón del misterio de sí mismo; se aproxima al "Ángel de la Presencia", al que sólo puede ver realmente en el momento de la iniciación. Percibe un nuevo factor y un nuevo mundo, y trata de apropiarse de ello durante la experiencia consciente en el plano físico.

Se verá que las dos causas de la revelación, la práctica de los ocho métodos de la yoga y la purificación de la vida en los tres mundos, tienen que ver con el hombre desde el punto de vista de los tres mundos y producen (en su cerebro físico) el poder de discriminar entre lo real y lo irreal y discernir sobre las cosas del espíritu. Producen también ciertos cambios en las condiciones existentes dentro de la cabeza, reorganizan los aires vitales, actuando directamente sobre la glándula pineal y el cuerpo pituitario. Cuando

1. la práctica,
2. la purificación,
3. la discriminación y
4. el discernimiento,

forman parte de la vida del hombre en el plano físico, entonces el hombre espiritual, el ego o pensador, en su propio plano, desempeña su parte en el proceso liberador, y las dos etapas finales son llevadas a cabo en forma descendente. Este séxtuple proceso es la analogía, en el sendero del discipulado, del proceso de individualización, por el cual el hombre-animal, el cuaternario inferior (físico, etérico, astral y mental inferior) recibió esa doble expresión del espíritu, atma-budi, voluntad y amor espirituales, que lo completaron y convirtieron en el hombre verdadero. Las dos etapas de desarrollo inducidas por el ego, en el aspirante purificado y decidido, son

1. Esclarecimiento. La luz de la cabeza, que al principio es sólo una chispa, se convierte en una llama que ilumina todas las cosas, siendo nutrida constantemente desde arriba. Esto es progresivo (véase el aforismo anterior) y depende de la práctica persistente, de la meditación y del servicio activo.

2. Iluminación. El descenso, de la energía ígnea acrecentado gradualmente, intensifica constantemente la "luz de la cabeza" o el resplandor en el cerebro, alrededor de la glándula pineal. Esto, respecto al pequeño sistema del triple hombre en manifestación física, es lo que el sol físico para el sistema solar. La luz se convierte con el tiempo en un resplandor de gloria y el hombre se trasforma en un "hijo de la luz" o en un "sol de rectitud". Tales fueron Buda el Cristo y todos los grandes Seres que han alcanzado la meta.

29. Los ocho métodos de yoga son: los mandamientos o yama, las reglas o nijama, la postura o asana, correcto control de la fuerza vital o pranayama, abstracción o pratyahara atención o dharana, meditación o dhyana y contemplación o samadhi.

Se observará que estos métodos o prácticas son aparentemente simples, pero se tendrá muy en cuenta que no se refieren a algo que debe realizarse en cualquier plano, en determinado cuerpo, sino a la actividad y práctica simultánea de estos métodos en los tres cuerpos a la vez; de modo que el entero triple hombre inferior practica los métodos cuando se refieren a los vehículos físico, astral y mental. Esto frecuentemente se olvida. Por lo tanto al estudiar los diversos métodos de yoga o unión, debemos considerar que se aplican al hombre físico, luego al hombre emocional y después al hombre mental. Por ejemplo, el yogui debe comprender el significado de la respiración correcta o de la postura, pues se relacionan con el triple hombre inferior, alineado y coordinado, teniendo presente que sólo cuando el hombre inferior constituye un instrumento coherente y rítmico, el ego puede esclarecerlo e iluminarlo. La práctica de ejercicios de respiración, por ejemplo, con frecuencia ha conducido al aspirante a concentrarse en el mecanismo físico de respiración, excluyendo la práctica análoga del control rítmico de la vida emocional.

Antes de entrar a considerar cada método de yoga, será útil enumerarlos detenidamente, dando los sinónimos que sean factibles.

Primer Método

Los Mandamientos. Yama. Autocontrol o clemencia. Restricción. Abstención de actos erróneos. Éstos son cinco y se refieren a la relación del discípulo con sus semejantes y con el mundo externo.

Segundo Método

Las Reglas. Nijama o correcta observancia. Éstas son también cinco y se las denomina con frecuencia "observancias religiosas”, porque se refieren a la vida interna del discípulo y a ese vínculo, el sutratma o eslabón que lo relaciona con Dios o Padre en el Cielo. Ambos, los cinco Mandamientos y las cinco Reglas, son la analogía hindú de los diez Mandamientos de la Biblia y abarcan la vida diaria del aspirante, según afecten a quienes lo rodean y a sus propias reacciones internas.

Tercer Método

Postura. Asana. Correcto aplomo. Correcta actitud. Posición. Este tercer método concierne a la actitud física del discípulo durante la meditación, a la actitud emocional que adopta en el medio ambiente o grupo, y a la actitud mental respecto a las ideas, corrientes de pensamiento y conceptos abstractos. Finalmente, la práctica de este método coordina y perfecciona al triple hombre inferior, de modo que las tres envolturas lleguen a formar un canal perfecto para la expresión o manifestación de la vida del espíritu.

Cuarto Método

Correcto control de la fuerza vital. Pranayama. Supresión del aliento. Regulación del aliento. Esto se refiere al control, a la regulación y supresión de los aires vitales, al aliento y a las fuerzas o shaktis del cuerpo. En realidad conduce a la organización del cuerpo vital o etérico, de modo que las corrientes o fuerzas de vida, que emanan del ego u hombre espiritual, en su propio plano, sean trasmitidas correctamente al hombre físico, en manifestación objetiva.

Quinto Método

Abstracción. Pratyahara. Restricción. Unión. Retraimiento de los sentidos. Con este método, nos ubicamos detrás de los cuerpos físico y etérico, en el cuerpo emocional, asiento de los deseos, de la percepción sensoria y del sentimiento. Aquí se puede observar el método ordenado que se sigue al practicar la yoga o unión. La atención se dirige a las vidas interna y externa del plano tísico; se cultiva la correcta actitud hacia la triple manifestación de la vida; se organiza y controla el cuerpo etérico y se reorienta el cuerpo astral, porque la naturaleza de deseos es subyugada y el hombre real va retirándose gradualmente de los contactos de los sentidos. Los dos métodos siguientes se relacionan con el cuerpo mental, y el último con el hombre real o pensador.
Sexto Método

Atención. Dharana. Concentración. Fijación de la mente. Con este método se controla el instrumento del pensador, el hombre real. El sexto sentido es coordinado, comprendido, enfocado y utilizado.

Séptimo Método

Meditación Dhyana. La capacidad del pensador para emplear la mente como desee y trasmitir al cerebro pensamientos elevados, ideas abstractas y conceptos idealistas. Este método concierne a la mente superior y a la inferior.
Octavo Método

Contemplación. Samadhi. Se refiere al ego u hombre real y concierne al reino del alma. El hombre espiritual contempla, estudia y medita sobre el mundo de las causas y las "cosas de Dios". Luego utiliza su instrumento controlado, la mente (controlada por la práctica' de la concentración y la meditación) transmite al cerebro físico, por conducto del sutratma o hilo, que atraviesa las tres envolturas y lleva al cerebro, lo que el alma sabe, ve y entiende. Esto produce plena iluminación.


PRIMER MÉTODO. LOS MANDAMIENTOS


30. lnofensividad, veracidad, no hurtar, continencia, no ser avaro, constituyen yama, o los cinco mandamientos.

Estos cinco mandamientos son sencillos y claros; no obstante, si se practican, harán que el hombre perfeccione sus relaciones con los demás, con los superhombres y con los reinos subhumanos.

El primer mandamiento, inofensividad, resume en realidad a los demás. Estos mandamientos son muy completos y abarcan la triple naturaleza. Al estudiar estos métodos veremos su relación con determinada parte de la triple manifestación inferior del ego.

I. Naturaleza Física

1. Inofensividad. Comprende los actos físicos del hombre, respecto a todas las formas de la manifestación divina, y concierne específicamente a su naturaleza fuerza, o la energía que él expresa por medio de sus actividades en el plano físico. No daña ni perjudica a nadie.

2. Veracidad. Concierne principalmente al uso de la palabra y de los órganos del sonido, y se refiere a "la verdad” en lo más profundo, de modo que sea posible su exteriorización. Este tema es muy amplio y se refiere a la formulación de las creencias del hombre respecto a Dios, a sus semejantes, a las cosas y a las formas, por medio de la lengua y la voz. Esto lo trata "Luz en el Sendero" en el aforismo: "Antes de que la voz pueda hablar en presencia del Maestro, debe haber perdido el poder de herir".

3. Contenerse de hurtar. El discípulo es justo y preciso en todas sus cosas y no se apropia de lo que no le pertenece. Este amplio concepto abarca algo más que el mero hecho de apropiarse físicamente de las posesiones de otro.

II. Naturaleza Astral

4. Continencia. Es ausencia total de deseos, y rige la exteriorización de las tendencias hacia lo que no es el yo, cuya expresión en el plano físico es la relación entre los sexos. Sin embargo, se debe recordar que el estudiante esotérico considera esta expresión como la forma que adopta el impulso exteriorizado, lo cual vincula íntimamente al hombre con el reino animal. Todo impulso que concierne a las formas y al hombre real y tiende a vincularlo a una forma y al plano físico, es considerado como un tipo de incontinencia. Existe una incontinencia en el plano físico que el discípulo debe haber trascendido hace mucho tiempo. También hay muchas tendencias hacia la búsqueda del placer con la consiguiente satisfacción de la naturaleza del deseo y esto, el verdadero aspirante, también lo considera como incontinencia.

III. Naturaleza Mental

5. No ser avaro concierne al pecado de la codicia, que textualmente significa hurtar en el plano mental. El pecado de la avaricia puede conducir a diversos pecados en el plano físico, y es muy poderoso. Concierne a la fuerza mental, siendo un término genérico que abarca los fuertes anhelos, cuyo origen no está sólo en el cuerpo emocional o kámico (deseo), sino también en el cuerpo mental. Este mandamiento está comprendido en lo que San. Pablo dice: "He aprendido a estar contento en cualquier estado en que me encuentre". Se debe alcanzar ese estado para poder aquietar la mente, de tal manera que puedan entrar las cosas del alma.


31. Yama constituye el deber universal, sin tener en cuenta raza, lugar, tiempo o emergencia.

Este aforismo pone en claro la universalidad de ciertos requisitos, y el estudio de estos cinco mandamientos, que forman la base de lo que el budista llama "recta conducta", demostrará que forman la base de toda verdadera ley y que su infringimiento constituye ilegalidad. La palabra traducida por "deber" u "obligación"
podría muy bien expresarse por la comprensiva palabra dharma, en lo que a los demás respecta. Dharma significa textualmente, el adecuado cumplimiento de las propias obligaciones (o karma) en el lugar y medio ambiente que el destino le depara. Deben observarse ciertos factores que rigen la conducta, sin permitir laxitud alguna a este respecto, no importa cual sea su nacionalidad, localidad, edad o la emergencia que pueda surgir. Estas cinco leyes inmutables rigen la conducta humana, y cuando todos los hijos de los hombres las cumplan, se comprenderá el pleno significado de la expresión: "paz a todos los seres".

SEGUNDO METODO. LAS REGLAS


32. Purificación interna y externa, gozo, ardiente aspiración, lectura espiritual y devoción a Ishvara, constituyen nijama (o las cinco reglas).

Como se dijo anteriormente, las cinco reglas rigen la vida del ser inferior personal y constituyen los fundamentos del carácter. El verdadera guru o instructor no le consiente al aspirante las prácticas de yoga, tan interesantes para el pensador o aspirante occidental, a quien le atraen por su aparente sencillez y por la valiosa recompensa, tal como el desarrollo psíquico, hasta que yama o nijama sean los factores que rigen la vida diaria del discípulo. Deben observarse primero los mandamientos y las reglas; una vez que la conducta externa del aspirante hacia sus semejantes, y la disciplina de la vida interna estén de acuerdo con tales requisitos, entonces, pero no antes, pueden proseguir sin peligro con las formas y rituales de la yoga práctica.

La falta de cumplimiento de este requisito es la causa de muchas dificultades entre los estudiantes occidentales de yoga. No hay fundamento mejor para la práctica del ocultismo oriental, que la sujeción estricta a los requisitos formulados por el Maestro en El Sermón de la Montaña. El cristiano autodisciplinado, dedicado a una vida pura y al servicio altruista, puede emprender la práctica de la yoga con menos peligro que su mundano y egoísta, aunque intelectual, hermano. No correrá los mismos riesgos que su hermano sin preparación.

Las palabras: purificación interna y externa se refieren a las tres envolturas que velan al yo, debiendo interpretarse en doble sentido. Cada envoltura tiene su forma densa y tangible, que debe mantenerse limpia; en un sentido los cuerpos mental y astral se pueden mantener limpios de impurezas, que provienen de su medio ambiente, de la misma manera que el físico debe mantenerse limpio de impurezas similares. También se ha de mantener limpia la materia más sutil de esos cuerpos. Esto constituye la base del estudio de la pureza magnética, que da lugar en Oriente a tantas observaciones inexplicables para el occidental. Por. ejemplo, la sombra de un extraño proyectada sobre el alimento, produce condiciones de impureza; esto se debe a la creencia de que ciertas emanaciones de fuerza producen condiciones impuras. Aunque los métodos de contrarrestar tales condiciones tienen visos de ritual, de letra muerta, sin embargo, la idea detrás de la observancia es siempre verdad. Se sabe tan poco acerca de las emanaciones de fuerza del ser humano o de las que actúan sobre el mecanismo. humano, que lo que podríamos llamar "purificación científica" está todavía en su infancia.

Gozo produce esas condiciones en que la mente está en reposo; ,se basa en el reconocimiento de las leyes que rigen la vida, principalmente la ley del karma. Origina ese estado mental en que todas las condiciones se consideran correctas y justas, bajo las cuales el aspirante puede resolver mejor sus problemas y alcanzar la meta específica en cualquier vida. Esto no implica el acomodo definitivo, ni la pasividad que trae inercia, sino el reconocimiento del acervo que se posee y el aprovechamiento de las oportunidades disponibles, convirtiéndolas en trasfondo y base de todo futuro progreso. Si esto se lleva a cabo debidamente, las restantes tres reglas se cumplirán más fácilmente.

Ardiente aspiración. Este tema será tratado más plenamente en el Libro Tercero, el siguiente; pero es conveniente hacer resaltar aquí que este anhelo de "avanzar" hacia el ideal o de esforzarse por alcanzar el objetivo, debe ser tan profundo en el aspirante a la yoga, que ninguna dificultad lo hará retroceder. Únicamente cuando esta cualidad ha sido desarrollada y probada y cuando ningún problema, confusión ni el factor tiempo pueden entorpecer, se permite al aspirante ser discípulo de un Maestro. Ardiente esfuerzo, constante y persistente anhelo e inquebrantable lealtad al ideal presentido, son la condición "sine qua non" del discipulado. Estas características deben existir en los tres cuerpos, y conducen a la constante disciplina del vehículo físico, a la firme orientación de la naturaleza emocional y a una actitud mental que permite al hombre "considerar perdidas todas las cosas", si quiere alcanzar su meta.

Lectura espiritual. Concierne al desenvolvimiento del sentido de las realidades subjetivas. Se fomenta mediante el estudio, según se lo entiende en sentido físico, y por el esfuerzo de llegar a comprender los pensamientos expresados en palabras. Se desarrolla mediante el detenido escrutinio de las causas subyacentes en todos los deseos, aspiraciones y sentimientos, relacionándose así con el plano astral o de deseo. Se refiere a la lectura de símbolos o formas geométricas que animan una idea o pensamiento, lo cual concierne al plano mental. Esto se tratará más adelante en el Libro Tercero.

Devoción a Ishvara. Brevemente puede decirse que constituye la actitud del triple yo inferior, demostrada como servicio al ego, el regente interno, Dios o Cristo interno. Esta devoción será triple en su manifestación y llevará al yo personal inferior a una vida de obediencia al Maestro en el corazón, y con el tiempo guiará al aspirante al grupo de algún adepto o instructor espiritual, llevándolo también al devocional servicio a Ishvara, el Yo divino, que mora en el corazón de todos los hombre y subyace en todas las formas de la manifestación divina.


33. Cuando se tienen pensamientos contrarios a la yoga, deben cultivarse los opuestos.

La traducción de Johnston da la misma idea en bellas palabras, y expone el método con claridad, y dice:

"Cuando las transgresiones obstruyen, el peso de la imaginación debe ponerse en el platillo opuesto".

La ciencia de equilibrar los pares de opuestos está contenida en estas dos traducciones; una no es completa sin la otra. A menudo resulta difícil traducir los antiguos términos sánscritos en una sola palabra o frase, pues en ese lenguaje una palabra representa toda una idea y requiere varias frases para dar el verdadero significado en los limitados idiomas occidentales.

En este aforismo están comprendidos ciertos conceptos básicos, los cuales, para mayor claridad, podemos expresarlos:

1. Como el hombre piensa así es él. Lo que se manifiesta en objetividad física es siempre un pensamiento; según sea el pensamiento o idea, así será la forma o el propósito en la vida.

2. Los pensamientos son de dos clases: los que tienden a construir formas, limitar y expresarse en el plano físico, y los que tienden a alejarse de los tres planos inferiores y por lo tanto del aspecto forma tal como lo conocemos en los tres mundos, conduciendo a la unión (yoga o unificación) con el alma o aspecto crístico.

3. Cuando se descubre que los pensamientos habitualmente cultivados producen reacciones y resultados astrales y físicos, significa que son contrarios a la yoga, pues entorpecen el proceso unificador.

4. Deben cultivarse pensamientos contrarios a los anteriores, y pueden determinarse fácilmente porque son los opuestos directos de los pensamientos inhibidores.

5. El cultivar pensamientos que tienden a la yoga y llevan al hombre al conocimiento de su yo real, y la consiguiente unión con ese yo, involucra un triple proceso:

a. Se debe determinar y considerar el nuevo concepto mental formulado definidamente y considerado contrario a la antigua corriente de pensamiento.
b. Le sigue el empleo de la imaginación a fin de llevar el pensamiento a la manifestación. Esto lleva al aspecto deseo, y por lo tanto afecta al cuerpo astral o emocional.
c. Luego viene la visualización definida del efecto de lo que se ha pensado e imaginado, y la forma en que se manifestará en el plano físico.

Se hallará que esto genera energía, lo cual significa que el cuerpo etérico se vitaliza o energetiza, gracias a las nuevas corrientes de pensamientos, teniendo lugar ciertas transformaciones y reorganizaciones que, oportunamente, cambiarán totalmente las actividades del hombre en el plano físico. El constante cultivo de todo esto llega a trasformar al entero triple hombre inferior y, eventualmente, pone de manifiesto la verdad de la frase cristiana: "sólo Cristo es visto y oído". únicamente el hombre real o espiritual puede expresarse por medio de un instrumento físico, así como Cristo se expresó por medio de Jesús, su instrumento y discípulo.

34. Los pensamientos contrarios a la yoga son: ofensividad, falsedad, hurto, incontinencia y avaricia, ya sean cometidos personalmente, obligando a otros a cometerlos o aprobarlos, o surgidos de la avaricia, la ira o el engaño (ignorancia), y pueden ser veniales, capitales o mortales. Dan siempre por resultado, excesivo dolor e ignorancia. Por esta razón deben cultivarse los pensamientos opuestos.

Se observará que los cinco mandamientos se refieren específicamente a estos pensamientos contrarios ala yoga o unión, y que el cumplimiento de los mandamientos traerá:

a. lnofensividad, en vez de ofensividad.
b. Verdad, en vez de falsedad.
c. No hurtar, en vez de hurtar.
d. Autocontrol, en vez de incontinencia.
e. Conformidad, en vez de avaricia o codicia.

Al aspirante no le queda excusa alguna al inculcarle la verdad de que la transgresión de los mandamientos produce igualmente efectos, tanto si la violación es leve como si es grave. "Un pensamiento contrario" debe producir efecto; este efecto es dual: dolor, e ignorancia o engaño. Existen tres palabras que el estudiante esotérico asocia siempre con los tres mundos:

1. Maya o ilusión, referida al mundo dé las formas, donde el verdadero yo se halla durante la encarnación, y con las cuales ignorantemente se identifica durante largos eones.

2. Engaño, el proceso de identificación errónea, donde el yo se engaña a sí mismo y dice: "Yo soy la forma".

3. Ignorancia o avidya, el resultado de esta errónea identificación y al mismo tiempo su causa.

El yo está revestido por la forma; es engañado en el mundo de la ilusión. Sin embargo, cada vez que a sabiendas tiene pensamientos contrarios a la yoga, el yo se sumerge aún más en el mundo ilusorio y hace que el velo de la ignorancia sea más tupido. Cada vez que el peso de la imaginación se inclina hacia la naturaleza real del yo y se aleja del mundo del no-yo, la ilusión disminuye, se desvanece el engaño y el conocimiento reemplaza gradualmente a la ignorancia.


35. Frente a quien ha perfeccionado la inofensividad, cesa toda enemistad.

Este aforismo pone de manifiesto la actuación de una gran ley. En el Libro Cuarto, Af. 17, Patanjali dice que la percepción de una característica, de una cualidad y de una forma objetiva, depende de que el perceptor posea características, cualidades y capacidades objetivas similares. Esta similitud es la base de la percepción. Se señala la misma verdad en la primera Epístola de San Juan, en las palabras: "Seremos semejantes a Él, porque lo veremos como Él es". Sólo puede establecerse contacto con lo que ya está presente en la conciencia del perceptor. Por lo tanto, si en el perceptor hay enemistad y odio, es porque residen en él las simientes de la enemistad y el odio. Cuando están ausentes, no existe más que unidad y armonía. Éste es el primer paso hacia el amor universal, esfuerzo práctico del aspirante para llegar a ser uno con todos los seres. Empieza consigo mismo y procura desarraigar de su propia naturaleza todas las semillas de la ofensividad. Se ocupa así de la causa que produce la enemistad hacia él y los demás. El resultado natural es que disfruta de paz, y los demás están en paz con él. En su presencia, hasta las bestias salvajes se sienten impotentes, en virtud del estado mental del aspirante a yogui.


36. Quien se perfecciona en ser veraz, observa inmediatamente la eficacia de sus palabras y actos.

Esta cuestión de la verdad es uno de los grandes problemas que el aspirante debe resolver; quien intente decir únicamente lo que es estrictamente exacto, enfrentará dificultades bien definidas. La verdad es muy relativa mientras prosigue la evolución y su manifestación progresiva. Podría definirse como la manifestación, en el plano físico, de esa medida de realidad divina que permite expresar la etapa de evolución y el medio empleado. Por lo tanto, la verdad involucra la habilidad del perceptor o aspirante, para ver correctamente la medida de divinidad que encierra una forma (tangible, objetiva o verbal). Implica, por lo tanto, la capacidad de penetrar hasta lo subjetivo y establecer contacto con lo que toda forma encubre, y también la habilidad del aspirante para construir una forma (tangible, objetiva o verbal) que exprese la verdad tal cual es. Éstas son, en realidad, las dos primeras etapas del gran proceso creador,

1. correcta percepción,
2. exacta construcción,

que llevan a la consumación, de la que trata el aforismo en consideración, o sea la efectividad de las palabras y los actos para expresar la realidad o la verdad tal cual es. Este aforismo es la clave del trabajo del mago y la base de la gran ciencia de los mántram o palabras de poder, que constituyen el equipo de todo adepto.

Mediante la comprensión de

a. la ley de vibración,
b. la ciencia del sonido,
c. la finalidad de la evolución,
d. la etapa cíclica actual,
e. la naturaleza de la forma,
f. la manipulación de la sustancia atómica,

el adepto, no sólo ve la verdad en todas las cosas, sino que comprende cómo hacer visible la verdad, ayudando así al proceso evolutivo y "proyectando imágenes sobre la pantalla del tiempo".

Esto lo hace por medio de ciertas palabras y acciones. En el aspirante, el desarrollo de esta capacidad se realiza gracias al constante esfuerzo por llenar los siguientes requisitos:

1. Estricta atención a todas las formas verbales que emplea.
2. Empleo inteligente del silencio, como factor de servicio.
3. Estudio constante de las causas subyacentes en cada acto, a fin de comprender la razón de la efectividad, o no efectividad de la acción.
4. Esfuerzo constante para ver la realidad en todas las formas. Esto implica, textualmente, el estudio de la ley de causa y efecto o karma; el objetivo de la ley kármica es poner los polos opuestos, espíritu y materia, en concordancia con los requisitos del espíritu, a fin de que la materia y la forma puedan expresar perfectamente la naturaleza del espíritu.

37. Cuando la abstención de hurtar es perfecta, el yogui puede tener cuanto desea.

Aquí tenemos la clave de la gran ley de oferta y demanda. Cuando el aspirante ha aprendido a no desear nada para el yo separado, se le pueden confiar las riquezas del Universo; cuando nada exige para la naturaleza inferior ni reclama para el triple hombre físico, entonces le llega todo lo que desea, sin pedirlo ni reclamarlo. En algunas traducciones se expresa esto mismo, diciendo: "todas las joyas son suyas".

Debe recordarse que no hurtar se refiere no sólo a abstenerse de sustraer cosas tangibles y físicas, sino a no hurtar en los planos emocional y mental. El aspirante no sustrae nada ni reclama beneficios emocionales (tales como amor y favoritismo, antipatía u odio) ni los absorbe cuando no le pertenecen; repudia todo beneficio intelectual; no reclama una reputación injustificada; no asume el deber, el favor o la popularidad de otro; se adhiere estrictamente a lo que le pertenece. El mandato oriental es: "que cada uno atienda su propio dharma" y cumpla su parte. "Ocúpate de tus cosas” es la forma occidental de enseñar la misma verdad y trasmitir el mandato de que no hemos de hurtar a otros la oportunidad de obrar correctamente, de estar a la altura de la responsabilidad y de cumplir con el deber. Ésta es la verdadera abstención de hurtar que hace al hombre cumplir perfectamente con sus propias obligaciones, cargar con sus responsabilidades y desempeñar sus deberes, lo cual evitará apropiarse de lo que pertenece a su hermano, en los tres mundos del esfuerzo humano.

38. Cuando se practica la continencia, se adquiere energía.

La incontinencia se considera como disipación de la vitalidad o virilidad de la naturaleza animal. El poder de crear en el plano físico y de perpetuar la especie, es la acción más elevada de que el hombre es capaz. La disipación de los poderes vitales y la incontinencia en la vida libertina, es el gran pecado contra el cuerpo físico. Indica que no se reconoce ni aprecia el acto procreador; acusa incapacidad de resistir los deseos y placeres inferiores y la pérdida del propio control. Los resultados hoy se manifiestan en la familia humana en la poca salud, en los hospitales colmados y en los hombres, mujeres y niños enfermizos, débiles y anémicos, que vemos por todas partes. Esto significa poca conservación de la energía, y las mismas palabras "disipación" y "hombres disipados" contienen una lección.

Lo primero que el discípulo debe hacer es aprender la verdadera naturaleza de la creación y conservar su energía. No se impone el celibato, pero sí el autocontrol. Durante un ciclo relativamente corto de vida, donde el estudiante se prepara para hollar el sendero, posiblemente habrá una vida, o quizás varias, en que tendrá que abstenerse de procrear, a fin de dominarse y demostrar que ha subyugado completamente su naturaleza sexual inferior. El correcto empleo del principio del sexo, de acuerdo a la ley vigente en el país, caracteriza al verdadero aspirante.

Aparte de la consideración de este tema, en relación con la conservación de energía, hay otro punto de vista, desde el cual el aspirante encara el problema, y es la transmutación del principio vital (tal como se manifiesta a través del organismo físico) en su expresión dinámica, cuando lo hace por medio del órgano del sonido o de creación, es decir mediante la palabra, o sea el trabajo del verdadero mago. Existe, como bien saben todos los estudiantes esotéricos, una íntima relación entre los órganos de la procreación y el tercer centro mayor, el laríngeo. Esto se manifiesta fisiológicamente en el cambio producido en la voz, en el período de la adolescencia. Mediante la verdadera conservación de la energía y la continencia, el yogui se convierte en un creador, en el plano mental, mediante la palabra y el sonido; así la energía que pudo ser disipada en la actividad del centro inferior se concentra y trasmuta en el gran trabajo creador del mago. Esto se lleva a cabo por la continencia, el vivir puro y el pensar limpio, en vez de las perversiones de la verdad esotérica, como la magia sexual y las monstruosas perversiones sexuales practicadas por ciertas escuelas seudo ocultistas. Éstas últimas están en el sendero negro, y no conducen al portal de la iniciación


39. Cuando la abstención de la avaricia es perfecta se llega a la comprensión de la ley de renacimiento.

Este aforismo imparte en forma inequívoca la gran enseñanza de que el espíritu encarna por el deseo de adoptar determinada forma. Cuando no existe deseo, los tres mundos no pueden retener al yogui. El deseo, los diversos anhelos por las cosas, las experiencias o el ansia de vivir en la forma, constituyen la fragua donde forjamos nuestras cadenas.

Cuando se cultiva y está presente la conformidad, se rompen gradualmente tales cadenas y ya no se forjan otras; a medida que nos desligamos del mundo de la ilusión, se aclara nuestra visión y paulatinamente se nos hacen aparentes y comprensibles las leyes del ser y de la existencia. Esto explica el cómo y el por qué de la vida. La razón de la existencia y, el método del plano físico ya no constituye un problema, y el yogui comprende la razón de por qué ha existido el pasado y cuáles son sus características; entiende la razón del presente ciclo de vida y experiencia, aplica cada día prácticamente la ley, y sabe muy bien qué debe hacer para el futuro. De esta manera se libera a sí mismo, nada desea de los tres mundos y se reorienta hacia el mundo del ser espiritual.

En estas cualidades tenemos el cumplimiento de los cinco mandamientos.

40. La purificación interna y externa produce aversión a la forma, tanto a la propia como a las demás formas.

La paráfrasis del Af. 40 no coincide con la traducción técnica de las palabras sánscritas, debido a que las palabras empleadas han sido mal interpretadas. Literalmente la traducción es: "La purificación interna y externa produce odio contra el propio cuerpo y el rechazo de todo intercambio con otros cuerpos". La tendencia de los estudiantes de Occidente a interpretar literalmente, exige una traducción más libre. El estudiante oriental, más versado en la presentación simbólica de la verdad, no es tan propenso a equivocarse en este sentido. Al considerar este aforismo debe tenerse presente que la pureza es una cualidad del espíritu. La purificación es necesariamente de varios tipos y se relaciona con los cuatro vehículos (los cuerpos físico, etérico, emocional y mental) mediante los cuales el hombre se pone en contacto con los tres mundos de su actividad. Podemos, por lo tanto, diferenciarlos así:

a. Pureza externa ........... vehículo físico ........ cuerpo denso.
b. Pureza magnética ....... vehículo etérico ...... pureza interna.
c. Pureza síquica ............ vehículo astral ....... pureza emocional.
d. Pureza mental ............ vehículo mental ...... pureza de la mente concreta.

Debe tenerse cuidadosamente en cuenta que esta pureza concierne a la sustancia, de la cual está compuesto cada uno de los vehículos, lográndose de tres maneras:

1. Por la eliminación de la sustancia impura, o los átomos y moléculas que limitan la libre expresión del espíritu y lo confinan en la forma, y no le permiten ingresar ni egresar libremente.
2. Por la asimilación de los átomos y moléculas que tienden a proporcionar una forma, mediante la cual el espíritu pueda actuar adecuadamente.
3. Por la protección de la forma purificada contra la contaminación y deterioración.

En el sendero de purificación o de probación comienza el proceso eliminatorio; en el sendero del discipulado se aprenden las reglas del proceso constructivo o asimilativo, y en el sendero de iniciación (después de la segunda iniciación) se inicia el trabajo protector.

En Occidente son bien conocidas y generalmente practicadas las reglas de purificación externa, de sanidad y de higiene. Oriente conoce mejor las reglas de purificación magnética; una vez que ambos sistemas se sinteticen y reconozcan mutuamente, la envoltura física, en su doble naturaleza, alcanzará, con el tiempo, un alto grado de refinamiento.

Sin embargo, en el actual ciclo, el interés de la Jerarquía está centrado en gran parte, en el problema de la pureza síquica, razón por la cual en la actualidad se desarrolla la tendencia a la enseñanza esotérica. Ésta se aleja de lo que comúnmente se entiende por desarrollo psíquico y, sin hacer hincapié sobre los poderes síquicos inferiores, trata de entrenar al aspirante en las leyes de la vida espiritual. Esto produce la comprensión de la naturaleza de la psiquis o alma, y el control de la naturaleza síquica inferior. El gran "empuje" del esfuerzo jerárquico, correspondiente a este siglo 1926-2026, será hecho en esa dirección, conjuntamente con la difusión de las leyes del pensamiento. De ahí la necesidad de promulgar las enseñanzas dadas en los aforismos de la yoga, que proporcionan las reglas para el control de la mente, pero al mismo tiempo tratan extensamente de la naturaleza de los poderes síquicos y el desenvolvimiento de la conciencia síquica.

El Libro Tercero trata de tales poderes; podría decirse brevemente que todo el tema de los aforismos consiste en desarrollar el control de la mente, con el propósito de establecer contacto con el alma y obtener el consiguiente control de los poderes síquicos inferiores, y su desenvolvimiento debe ir paralelo al de los poderes superiores. Debe hacerse hincapié sobre esto. Aversión a la forma o "ausencia de deseo" (término genérico, que abarca esta condición de la mente) es el gran impulso que, con el tiempo, lleva a liberarse completamente de la forma.

Esto no significa que la forma, o tomar una forma, es malo en sí. Tanto las formas como el proceso de encarnación, son correctos y adecuados en su lugar; pero para el hombre que ya no tiene necesidad de experimentar en los tres mundos y ha aprendido las lecciones necesarias en la escuela de la vida, la forma y el renacimiento son malos, y debe relegarlos a una posición fuera de la vida del ego. Es verdad que el hombre liberado puede decidir limitarse a sí mismo en una forma, para fines específicos de servicio, pero lo hace por un acto de voluntad y autoabnegación; no se siente impelido a ello por el deseo, sino por el amor a la humanidad y el anhelo de permanecer con sus hermanos, hasta que el último de los hijos de Dios haya llegado al portal de la liberación.

41. Por la purificación llega también la quietud del espíritu, la concentración, el dominio de los órganos y la capacidad de ver al yo.

Debe recordarse que tanto los mandamientos como las reglas (yama y nyama) tienen que ver con el cuádruple yo inferior, el cual funciona en los tres mundos, y se lo denomina frecuentemente cuaternario inferior. Hemos visto en el aforismo precedente, que la purificación requerida es cuádruple y concierne a los cuatro vehículos. Los resultados de tal pureza son también cuádruples, y corresponden igualmente a las cuatro envolturas. Estos resultados son, de acuerdo a los vehículos:


1. El dominio de los órganos ........................... el cuerpo físico.
2. La quietud del espíritu ................................ el vehículo emocional.
3. La concentración ......................................... la mente inferior o cuerpo mental.
4. La capacidad de ver al yo ........................... el resultado sintético de la triple condición
de las envolturas mencionadas.

El "dominio de los órganos" concierne especialmente a los sentidos; es el resultado de la pureza magnética o del refinamiento del cuerpo etérico. A este respecto los estudiantes deben tener presente que el cuerpo físico no es un principio, sino que se construye exactamente de acuerdo al cuerpo etérico, el vehículo magnético en el plano físico, y atrae (según su naturaleza y elementos constituyentes) a los átomos y partículas de sustancia con los cuales es construido el físico denso. Una vez refinadas las percepciones sensorias y sintonizada con exactitud la condición vibratoria del cuerpo vital, los órganos sensorios quedan totalmente dominados y controlados por el hombre real y, con el tiempo, lo pondrán en contacto con los dos subplanos más elevados del plano físico y no con el astral inferior como ocurre ahora. El orden correcto de este control de los órganos de percepción física o de los cinco sentidos es:

1. Correcta percepción intelectual del ideal, en el plano mental.

2. Deseo puro, libre del amor a la forma, en el plano emocional o astral.

3. Uso y desenvolvimiento correcto de los cinco centros en la columna vertebral (base de la columna, sacro, plexo solar, cardíaco y laríngeo), cada uno de los cuales se halla en el cuerpo etérico y está vinculado a uno de los cinco sentidos.

4. La consiguiente correcta reacción de los órganos de los sentidos a las demandas del hombre verdadero o espiritual.

En conexión con el cuerpo astral, la purificación da por resultado la tranquilidad de espíritu o la "suave quietud" del vehículo, a fin de reflejar adecuadamente el principio crístico o la naturaleza búdica. Se debe tener muy en cuenta la relación del astral o principio kámico (que utiliza el vehículo medio del triple hombre inferior) con el principio búdico (que utiliza el vehículo medio de la tríada espiritual o atma-budi-manas). El aquietamiento de las emociones y el control de la naturaleza de deseos preceden siempre a la reorientación de lo inferior. Antes que el hombre desee las cosas del espíritu debe cesar de desear las cosas del mundo y de la carne, lo cual trae un período de gran dificultad en la vida del neófito; el proceso está simbolizado en la palabra “conversión", empleada en los círculos ortodoxos cristianos; significa "darse vuelta", con el consiguiente trastorno temporario, pero que eventualmente traerá quietud.

En el cuerpo mental el efecto de la purificación es el desarrollo de la capacidad de concentrarse o enfocarse en una sola dirección. La mente no va de un lado a otro, queda controlada, pasiva y receptiva a las impresiones superiores. Esto es tratado extensamente en el Libro Tercero, por eso no nos ocuparemos aquí.

Cuando los tres resultados de la purificación se hacen sentir en la vida del aspirante, está próximo a cierta culminación, que es la repentina percepción de la naturaleza del alma. El aspirante alcanza la visión de la realidad que es él mismo, y descubre la verdad de las palabras de Cristo: "Los puros de corazón verán a Dios". Contempla el alma, y desde entonces su deseo va dirigido siempre a la realidad, alejándose de lo irreal y del mundo de la ilusión.

42. El gozo trae por resultado la bienaventuranza.

Poco puede decirse respecto a este aforismo, salvo indicar que todo sufrimiento, desagrado e infelicidad, se deben a la rebelión Desde el punto de vista del ocultista, la rebeldía sólo trae mayores dificultades, y la resistencia sólo sirve para nutrir el mal, cualquiera sea. El hombre que ha aprendido a aceptar su sino, no malgasta el tiempo en vanas lamentaciones y puede dedicar toda su energía en cumplir perfectamente su dharma o trabajo obligatorio. En vez de quejarse y oscurecer las cuestiones de la vida con la preocupación, la duda y la desesperación, despeja su camino mediante la sana comprensión de la vida, tal como es, y la directa apreciación de lo que puede hacer de ella. Así no malgasta fuerza, tiempo ni pierde oportunidad, y avanza constantemente hacia la meta.


43. Por la ardiente aspiración y la eliminación de toda impureza, se perfeccionan los poderes del cuerpo y de los sentidos.

Aunque las dos causas del proceso de perfeccionamiento son: aspiración y purificación, sin embargo, ambas constituyen realmente una sola y son los dos aspectos de la disciplina del sendero de probación. El Antiguo Comentario, que constituye la base esotérica de las enseñanzas internas del raja yoga, contiene algunas frases valiosas porque imparten un concepto correcto:

"A medida que el aliento de fuego asciende a través del sistema y a medida que el elemento ígneo hace sentir su presencia, se ve desaparecer lo que obstaculiza y se ilumina lo que estaba oscuro."

"El fuego asciende y consume las barreras; el aliento se expande y las limitaciones desaparecen. Los siete, hasta entonces pasivos, vuelven a la vida. Los diez portales, cerrados y sellados, parcialmente entornados, se abren de par en par".

"Los cinco métodos de contacto se precipitan a la actividad. Se vencen los obstáculos y las barreras ya no obstaculizan. El que se ha purificado se convierte en el gran receptor y el Uno es conocido".

Estas palabras se refieren a la purificación por el fuego y el aire, purificación impuesta en el sendero de la yoga. La purificación por agua tiene lugar en las últimas etapas de la vida del hombre muy evolucionado, antes de hollar el sendero del discipulado, y es sugerida en las palabras tan frecuentemente empleadas "aguas del infortunio". Ahora se somete a la prueba ígnea y toda la naturaleza inferior pasa a través del fuego. Éste es el primer significado y el que más concierne al aspirante. Surge desde su corazón cuando clama por fuego, expresado en las palabras:

"Busco el Camino; ansío saber. Veo visiones, y fugaces impresiones profundas. Detrás del Portal, al otro lado, está lo que llamo hogar, porque el círculo casi ha sido hollado en su totalidad y el fin se aproxima al principio".

"Busco el Camino. Mis pies han hollado todos los caminos. El Camino de Fuego me llama con irresistible atracción. Nada en mí busca el camino de la paz; nada en mí ansía la tierra".

"Que el fuego ruja; que las llamas devoren; que se queme toda la escoria; que se me permita trasponer ese Portal, y hollar el Camino del Fuego"

El aliento de Dios se siente como brisa purificadora y es también la respuesta del alma a la aspiración del discípulo. El alma "inspira" al hombre inferior.

El significado secundario se refiere, lógicamente, en forma directa, a la actividad del kundalini o fuego serpentina, en la base de la columna vertebral, cuando responde a la vibración del alma (sentida en la cabeza, en la región de la glándula pineal, y denominada: "la luz en la cabeza"). El fuego kundalini asciende, quema todas las obstrucciones del canal etérico en la columna vertebral y vitaliza o electrifica los cinco centros de la columna y los dos de la cabeza, Los aires vitales, dentro de los ventrículos de la cabeza, son puestos también en actividad y producen un efecto purificador, o más bien eliminador. El estudiante aún nada tiene que ver con ellos, excepto procurar, dentro de lo posible, que la aspiración de su corazón sea de carácter "ígneo" y que prosiga, como es de desear, la constante purificación de su naturaleza física, emocional y mental. Cuando esto sucede la respuesta del alma es efectiva y tiene lugar, sin peligro y normalmente, de acuerdo a la ley, las consiguientes reacciones en los centros etéricos.

Los tres versículos citados se refieren a:

a. Los siete centros, hasta entonces pasivos,

b. Los diez portales cerrados, los diez orificios del cuerpo físico.

c. Los cinco sentidos, mediante los cuales se establece contacto con el plano físico, abarcando con estos términos todas las actividades entrantes y salientes en el plano físico.

Cuando estas actividades son dirigidas por el alma o regidor interno, se efectúa la unión con el alma y la consiguiente identificación con Aquel en Quien vivimos, nos movemos y tenemos nuestro ser.

44. La lectura espiritual trae como resultado el contacto con el alma o el divino Uno.

Este aforismo quizás podría traducirse más literalmente si se dijera: “La lectura de símbolos produce contacto con el alma”. El símbolo es una forma de determinado tipo, que vela u oculta un pensamiento, una idea o una verdad; en consecuencia, se puede establecer como axioma general, que cualquier tipo de forma es un símbolo o el velo objetivo de un pensamiento. Esto aplicado a toda forma, se refiere igualmente a la forma humana, que está destinada a ser el símbolo (hecho a imagen) de Dios; constituye la forma objetiva que vela un pensamiento, idea o verdad divinos, la manifestación tangible de un concepto divino; la meta de la evolución es llevar a la perfección esta forma simbólica objetiva. Cuando el hombre conoce esto, deja de identificarse con el símbolo, su naturaleza inferior; empieza a actuar conscientemente como el divino Yo subjetivo interno, utilizando al hombre inferior para velar y ocultar su forma, trabajar diariamente sobre esa forma, a fin de moldearla y forjarla en un instrumento adecuado de expresión. Esta idea también se lleva a cabo en la vida diaria, en la actitud del hombre hacia todas las formas (en los tres reinos de la naturaleza) con las cuales se pone en contacto. Trata de ver debajo de la superficie y llegar a la idea divina.

Ésta es la cuarta regla y concierne a la actitud interna que el hombre adopta hacia el universo objetivo. Podría decirse que las reglas tienen que ver con la actitud del hombre hacia:
1. Su propia naturaleza inferior ................................. purificación interna y externa.
2. Su karma o sino en la vida .................................... conformidad.
3. Su alma o ego ........................................................ ardiente aspiración.
4. Su medio ambiente y contacto en el plano físico ... lectura espiritual.
5. La Existencia una, Dios ......................................... devoción a Ishvara.

Así esta serie de reglas abarca la "correcta actitud" hacia todas las cosas.

45. Por la devoción a Ishvara se alcanza la meta de la meditación o samadhi.

La meta de la meditación es lograr la capacidad de ponerse en contacto con el divino yo interno y, por medio de este contacto, llegar a la comprensión de la unidad de ese yo con todos los yoes y con el Omni-yo, no sólo teóricamente sino como una realidad en la naturaleza. Esto se produce cuando se alcanza el estado llamado samadhi, en el cual la conciencia del pensador se transfiere de la conciencia del cerebro inferior a la del hombre espiritual o alma, en su propio plano. Las etapas de esta transferencia pueden ser descritas como:

1. Transferencia de la conciencia del cuerpo, la conciencia saliente instintiva del hombre físico, a la cabeza. Esto requiere retirar conscientemente la conciencia en un punto dentro del cerebro, en la cercanía de la glándula pineal, y centrarla consciente y definidamente allí.

2. Transferencia de la conciencia de la cabeza o cerebro, a la mente o cuerpo mental. En esta transferencia el cerebro permanece agudamente alerta, y el retiro de la ciencia se efectúa conscientemente por medio del cuerpo etérico, utilizando el brahmarandra, o abertura en la cima de la cabeza. En ningún momento el hombre está en trance, inconsciente o dormido. Emprende este proceso de abstracción o retiro y lo efectúa activamente.

3. Transferencia de la conciencia del cuerpo mental al cuerpo del ego, el alma, alojada en el cuerpo causal o loto egoico. Entonces se produce una condición en que el cerebro, el cuerpo mental y el cuerpo egoico, forman una unidad coherente, pasiva, alerta, positiva y firme.

4. Así se puede entrar en el estado de samadhi o contemplación espiritual, donde el alma observa su propio mundo, percibe la visión de las cosas tal cual son, se pone en contacto con la realidad y "conoce a Dios".

Luego viene la etapa en que el hombre espiritual trasmite al cerebro, por conducto de la mente, lo que ha visualizado, visto, hecho contacto y conocido; de esta manera el conocimiento forma parte del contenido del cerebro y queda disponible para ser utilizado en el plano físico.

Ésta es la meta del proceso de la meditación, y los resultados, en sus muchas Variaciones, son el tema del Libro Tercero, y se producen de acuerdo a los ocho métodos de la yoga, tratados en el Libro Segundo. únicamente la devoción a Ishvara o verdadero amor a Dios, con las cualidades asociadas de servicio, amor al semejante y la paciente constancia en obrar. bien, llevarán al hombre por este difícil sendero de disciplina, purificación y arduo trabajo.
MÉTODO TERCERO. LA POSTURA

46. La postura adoptada debe ser estable y cómoda.

Este aforismo ha conducido a los estudiantes occidentales a grandes dificultades, pues lo interpretan en sentido completamente físico. Es verdad que tiene un significado físico, pero si lo tomamos en relación con la triple naturaleza inferior, puede decirse que se refiere a una posición de constante inmovilidad del cuerpo físico, durante la meditación una condición firme e indesviable del cuerpo astral o emocional al pasar por la existencia mundana y una mente inalterable y sin fluctuaciones totalmente controlada. De estas tres, podría decirse que la postura física tiene menos importancia. La mejor es aquella en que el aspirante puede olvidar con más rapidez que posee un cuerpo físico. Hablando en forma general podría establecerse que una posición erecta en una silla confortable, manteniendo derecha la columna, los pies cruzados en forma natural, las manos unidas sobre el regazo, los ojos cerrados y la cabeza ligeramente inclinada, es la mejor postura para el aspirante occidental. En Oriente hay una ciencia de las posturas, más de ochenta y cuatro posiciones distintas, algunas de las cuales son muy complicadas y dolorosas. Esta ciencia es una rama del Hatha Yoga y no debiera ser seguida por la quinta raza raíz; es el remanente de esa yoga, necesaria y suficiente para los hombres de la raza raíz lemuriana, quienes tenían que aprender a controlar el cuerpo físico. Bhakti Yoga, o yoga de la devoción, fue la yoga de los atlantes o cuarta raza raíz, con algo del Hatha Yoga. En nuestra quinta raza raíz, la aria, Hatha Yoga debería caer totalmente en desuso, en lo que concierne al discípulo, el cual debiera ocuparse del Raja Yoga y Bhakti Yoga –el cual debería ser un devoto mental.

El discípulo de la época lemuriana aprendió a controlar su cuerpo físico y dedicarlo al servicio de Ishvara, por la práctica del Hatha Yoga, aspirando al control emocional.

El discípulo de la época atlante aprendió a controlar el cuerpo emocional y dedicarlo al servicio a Ishvara, mediante la práctica del Bhakti Yoga, aspirando a obtener control mental.

El discípulo de esta época aria debe aprender a controlar el cuerpo mental y dedicarlo al servicio a Ishvara, mediante la práctica de Raja Yoga, aspirando a conocer al morador interno, el alma. Así, en la actual raza raíz, todo el hombre inferior, la personalidad, queda subyugado y tiene lugar la “Trasfiguración" de la humanidad.


47. La estabilidad y la comodidad de la postura se deben lograr mediante un ligero y persistente esfuerzo y la concentración de la mente en lo infinito.

Este aforismo abarca los dos aspectos que presentan dificultades en la meditación: la comodidad del cuerpo y el control de la mente. Es digno observar que el esfuerzo para alcanzar el olvido del cuerpo físico, mediante la correcta postura, se realiza con la práctica persistente, regular, más bien que forzando violentamente el cuerpo a adoptar posturas incómodas y actitudes no acostumbradas. Cuando logra esto y la mente puede estar ensimismada en las cosas del alma, entonces la estabilidad y la comodidad caracterizan al hombre en el plano físico; se olvida del vehículo físico y puede concentrar la mente, la cual está tan enfocada en una sola dirección, que es imposible pensar en el cuerpo.


48. Cuando se ha realizado esto, los pares de opuestos ya no limitan.

Los pares de opuestos conciernen al cuerpo de deseos. Es significativo que el aforismo precedente sólo trata de la mente y del cuerpo físico. Según este aforismo la naturaleza emocional, expresándose por medio del deseo, no se siente influida por ninguna fuerza atrayente. El cuerpo astral se hace pasivo y negativo y no responde a ninguna atracción del mundo de la ilusión.

Existe un gran misterio respecto al cuerpo astral del hombre y a la luz astral; la naturaleza de este misterio, hasta ahora es conocida únicamente por los iniciados avanzados. La luz astral es proyectada objetivamente por dos factores, y el cuerpo astral del hombre responde a estos dos tipos de energía. Esencialmente parecerían carecer de carácter o forma, pero su manifestación depende de "lo que está arriba y de lo que está abajo". La naturaleza de deseos del hombre, por ejemplo, parece responder a la atracción del gran mundo de la ilusión, el maya de los sentidos, o a la voz del ego que utiliza el cuerpo mental. Las vibraciones llegan al cuerpo astral desde el plano físico y desde el mundo mental, y según sea la naturaleza del individuo y el punto de la evolución alcanzado, así será la respuesta al llamado de lo superior o de lo inferior.

El cuerpo astral está atento a las impresiones egoicas, o es atraído por el millón de voces de la tierra. Al parecer no tiene voz ni carácter propios. Esto ha sido representado en el Bhagavad Gita cuando Arjuna está entre las dos fuerzas opuestas del bien y del mal, y busca la correcta actitud hacia ambos. El plano astral es el campo de batalla del alma, el lugar de la victoria o de la derrota; es el kurukshetra, en el cual se hace la gran elección.

En estos aforismos, concernientes a la postura, está latente la misma idea. Se hace hincapié en los planos físico y mental y, si están debidamente ajustados y se consigue aplomo en el plano físico y enfoque en una sola dirección en el mental, los pares de opuestos ya no limitan. Así se llega al punto de equilibrio, y el hombre se libera. Los platillos en la balanza de la vida del hombre están equilibrados y por lo tanto se halla libre.


MÉTODO CUARTO. PRANAYAMA

49. Cuando se ha adoptado la correcta postura (asana), le sigue el correcto control del prana y la adecuada inhalación y exhalación del aliento.

Tenemos aquí otro aforismo que ha dado lugar a muchos malentendidos y ha causado gran daño. Prevalecen varias enseñanzas sobre el control del prana, lo cual ha inducido a muchos a practicar ejercicios respiratorios, y a prácticas cuyo éxito depende de la suspensión del proceso de la respiración. Esto proviene en gran parte porque la mente occidental considera que prana y aliento son términos sinónimos, y de ninguna manera es así. Vivekananda lo señala al comentar este aforismo, y dice:

"Cuando se ha dominado la postura, entonces debe interrumpirse y controlarse el movimiento, obteniéndose el pranayama, el control de las fuerzas vitales del cuerpo. Prana no es aliento, aunque comúnmente se lo traduzca así. Es la suma total de la energía cósmica energía que está en cada cuerpo, cuya manifestación más evidente es el movimiento de los pulmones, causado por el prana al inhalar el aliento, y es lo que tratamos de controlar en el pranayama. Empezamos por controlar el aliento, como el medio más fácil de regular el prana".

Prana es la suma total de la energía del cuerpo (esto se aplica similarmente al cuerpo solar y al planetario), en consecuencia, concierne a la energía que entra en el cuerpo etérico y a su salida por medio del cuerpo físico, simbolizada en el cuerpo físico por la necesaria inhalación y exhalación del aliento. Gran parte del verdadero sentido de este aforismo se ha perdido por el hecho de hacer resaltar demasiado el acto físico de respirar.

Cuando se estudia pranayama deben tenerse en cuenta ciertas cosas. Primero, que una de las funciones principales del cuerpo etérico es actuar como estimulador y vitalizador del cuerpo físico denso. Parecería que el cuerpo físico denso no tuviera una vida independiente, sino que simplemente actuara dirigido y motivado por el cuerpo etérico, que constituye el cuerpo vital o de fuerza, e interpenetrara cada parte del vehículo denso, siendo el fundamento y la verdadera sustancia del cuerpo físico. Según sea la naturaleza que anima al cuerpo etérico, la actividad de esa fuerza en el cuerpo etérico, el dinamismo o lentitud de las partes más importantes del cuerpo etérico (los centros de la columna vertebral), así será la correspondiente actividad del cuerpo físico. En forma similar y simbólica, según sea la plenitud del aparato respiratorio y su capacidad para oxigenar y purificar la sangre, así será la salud o plenitud del cuerpo físico denso.

Además debe tenerse en cuenta que la clave para la exacta respuesta de lo inferior a lo superior, reside en el ritmo y en la capacidad del cuerpo físico para responder o vibrar, en forma rítmica, al unísono con el cuerpo etérico. El estudiante ha descubierto que esto se logra fácilmente con la respiración pareja y constante, y que la mayoría de los ejercicios de respiración, cuando se les da preeminencia, excluyendo los tres métodos de yoga ya impartidos (los Mandamientos, las Reglas y la Postura), tienen un efecto definido sobre los centros etéricos y pueden acarrear resultados desastrosos. Es sumamente necesario que los estudiantes practiquen los métodos de la yoga en el orden dado por Patanjali, y que procuren completar el proceso purificador, la disciplina de la vida interna y externa y la centralización de la mente en una sola dirección, antes de intentar la regulación del vehículo etérico por medio de la respiración y el despertar de los centros.

El trabajo que se realiza por medio del pranayama podría decirse que es:

1. La oxigenación de la sangre, a fin de purificar la corriente sanguínea y obtener la consiguiente salud física.
2. Llevar el cuerpo físico a una vibración sincrónica con la del cuerpo etérico. Esto da como resultado la completa subyugación del cuerpo físico denso y lo correlaciona con el etérico. Ambas partes del vehículo físico constituyen una unidad.
3. La transmisión de energía, vía el cuerpo etérico, a todas partes del cuerpo físico denso. Esta energía puede provenir de varias fuentes:

a. Del aura planetaria. En este caso es prana planetario, que concierne principalmente al bazo y a la salud del cuerpo físico.
b. Del mundo astral, por conducto del cuerpo astral. Esta fuerza será puramente kámica o de deseo, y afectará principalmente a los centros ubicados abajo del diafragma.
c. De la mente universal o fuerza manásica, la cual constituye mayormente fuerza mental, e irá al centro laríngeo.
d. Del ego mismo, estimulando principalmente los centros coronario y cardíaco.

La mayoría de las personas reciben la fuerza de los planos físico y astral exclusivamente, pero los discípulos también reciben fuerza de los niveles mental y egoico,

50. El correcto control del prana (o de las corrientes de vida) es externo, interno o inmóvil; está sujeto a lugar, tiempo y número, siendo también prolongado o breve.

Este aforismo es muy difícil de entender y deliberadamente se ha oscurecido su significado, debido a los peligros incidentales al control de las fuerzas corporales. Las ideas y enseñanzas que encierra se dividen en tres partes:

I. El control externo, interno o inmóvil de las corrientes de vida del cuerpo (denso y etérico). Esto concierne:

a. Al aparato respiratorio y al empleo del aliento.
b. A los aires vitales y su irradiación.
c. A los centros y su despertar.
d. Al fuego Kundalini y a su correcta progresión ascendente por la columna vertebral.

II. Al significado astrológico y la relación del individuo con su grupo, planetario o de otra índole. A esto se refieren las palabras: "lugar, tiempo y número".

III. Al proceso de iluminación y a la respuesta del hombre físico a las impresiones superiores por medio del cerebro. Tal capacidad de responder a la voz del ego y de llegar a ser pasivo y receptivo, debe preceder a los cuatro últimos métodos de la yoga, los cuales no conciernen muy de cerca al plano físico denso o a los niveles etéricos de la conciencia.

Por lo tanto, será evidente que gran parte de la enseñanza contenida en este aforismo sólo puede impartirla el Instructor al alumno, directamente y sin peligro, después de un debido estudio de las condiciones corporales de éste. No es posible ni conveniente dar en este libro, destinado al público, las reglas, prácticas y métodos que permiten al discípulo entrenado sincronizar instantáneamente el vehículo físico denso con el cuerpo etérico, y aumentar la densidad de su aura e irradiarla, a fin de producir ciertos efectos magnéticos en su medio ambiente y despertar los centros que le permitirán desplegar ciertos poderes síquicos Los métodos para despertar el fuego kundalini y combinarlo con la fuerza egoica descendente, también deben ser enseñados directamente por un idóneo en esta ciencia. Es extremadamente peligroso despertar prematuramente el fuego, con la consiguiente destrucción de ciertas estructuras protectoras del cuerpo etérico, y la desintegración de las barreras entre este mundo y el astral, antes de estar el alumno debidamente equilibrado entre los pares de opuestos. El desarrollo prematuro de los poderes síquicos inferiores, antes de que despierte la naturaleza superior, encierra una amenaza; puede producir en el cerebro algún tipo de insanía leve o grave. No obstante se darán algunas explicaciones que permitirán al verdadero estudiante esotérico obtener esa información que, si se la aplica correctamente, actuará como clave para tina mayor información. Tal ha sido siempre el método oculista. Por lo tanto trataremos brevemente estos tres puntos:

I. El control externo del prana o corriente de vida, concierne a esos ejercicios respiratorios y prácticas rítmicas, que llevan a los órganos físicos, que tienen afinidad con los centros etéricos a una condición adecuada. El mago blanco u ocultista, nunca se ocupa específicamente de los órganos físicos. El mago negro sí. Estos órganos son: el cerebro, los pulmones, el corazón, el bazo y los órganos genitales.

El mago negro utiliza definidamente estas partes del cuerpo físico para generar un tipo de fuerza, mezcla de fuerza etérica y de energía física densa, que le permite realizar cierto tipo de trabajo mágico y también producir efectos en los cuerpos físicos de animales y hombres. Este conocimiento es la base del "vuduismo" (la magia de los negros de las Antillas) y de todas esas –prácticas que causan el agotamiento y muerte de quienes se interponen en el camino del mago negro o de los que considera enemigos. Con éstas nada tiene que hacer el aspirante a los misterios de la Hermandad de la Gran Logia Blanca. Produce la fusión de las dos partes del cuerpo físico denso, la sincronización del ritmo de ambos cuerpos y la consiguiente unificación de todo el hombre inferior, poniendo la atención en el aliento y ritmo etéricos. Esto inevitablemente produce el "control externo de las corrientes de vida".

El control interno de las corrientes de la vida se produce de tres maneras:

1. Por la comprensión intelectual de la naturaleza del cuerpo etérico, y de las leyes de su vida.

2. Por el estudio de los tipos de energía y su mecanismo, el sistema de centros que existe en el cuerpo etérico.

3. Por ciertos desenvolvimientos y conocimientos que llegan al aspirante cuando está preparado (después de haber practicado los anteriores métodos de yoga), y lo capacitan para captar determinados tipos de fuerzas, energías o "shaktis", utilizándolos correctamente por medio de sus propios centros, para producir efectos que pueden ser descritos como iluminadores, purificadores, magnéticos, dinámicos, síquicos y mágicos.

El control inmóvil de las corrientes de la vida es consecuencia del adecuado desenvolvimiento de los otros dos, el externo y el interno, y debe lograrse antes de que pueda practicarse el quinto método de yoga, de retiro o abstracción. Esto simplemente significa sincronización perfectamente equilibrada y unificación completa de las dos partes del cuerpo físico, de manera que no haya ningún impedimento para las fuerzas que entran o salen. Una vez logrado el control inmóvil, el yogui puede retirarse a voluntad del cuerpo físico o atraer a dicho cuerpo y manipular a voluntad cualquiera de las siete grandes fuerzas planetarias.

Debe tenerse en cuenta que aquí se trata de condiciones ideales; ningún aspirante puede alcanzar este método de yoga sin trabajar simultáneamente con los otros métodos. Será de utilidad estudiar el paralelismo en la naturaleza.

II. El significado astrológico se insinúa también en las tres palabras: lugar, tiempo y número, en las que puede reconocerse las triplicidades universales, y observarse que el correcto control de las corrientes de la vida se relacionan con el karma, la oportunidad y la forma. Hay ciertas palabras que, cuando se las comprende correctamente, dan la clave de todo el ocultismo práctico y convierten al yogui en amo de la vida, éstas son:

sonido ................... número ................... color ............. forma
palabra .................. vida ........................ luz ................ cuerpo,
y se considera que están sujetas a la idea-espacio y al elemento-tiempo. Debe tenerse en cuenta respecto a esto que "espacio es la primera entidad" (La Doctrina Secreta, T. II,) y que la manifestación cíclica es la ley de la vida.

Una vez reconocido esto, la entidad, expresándose cíclicamente, hará sentir su presencia por medio de la diferenciación, el color o la cualidad de la forma que la oculta, y por la forma misma. Estos factores constituyen la suma total de la expresión de cualquier entidad, Dios u hombre; la aparición de cualquier hombre en expresión exotérica, en el plano físico, depende de la entrada y salida rítmica o cíclica, de la energía de la Gran Vida en la cual vive, se mueve y tiene su ser. Esto es la base de la ciencia de la astrología o relación del planeta o planetas, con el ser humano, y de la relación de los mismos con las estrellas y los diversos signos zodiacales.

Es esencial poseer algún conocimiento al respecto, para controlar debidamente las corrientes de la vida, a fin de que el discípulo pueda utilizar las "temporadas y estaciones" en que el progreso pueda acelerarse.

III. El proceso de iluminar al hombre inferior es posible mediante el correcto control del prana, y este "proceso iluminador" es una ciencia exacta, para la cual los cuatro métodos de yoga han preparado el camino. Los fuegos del cuerpo están así ordenados en forma exacta, la condición "inmóvil" se puede alcanzar en cierta medida, los aires vitales de la cabeza están "en paz" y el entero hombre inferior se halla a la expectativa de cualquiera de los dos procesos:

a. El retiro del hombre verdadero o espiritual, a fin de actuar en algún plano más elevado, o
b. el descenso a la conciencia del cerebro inferior, de la luz, la iluminación y el conocimiento, procedentes de los planos del ego.

51. Hay una cuarta etapa que trasciende a las que conciernen a las faces interna y externa.

Hemos visto la forma en que el control de las corrientes de la vida puede estar externa e internamente activo y equilibrado. Este triple proceso lleva al entero hombre personal inferior, primeramente, a una condición donde responde rítmicamente al factor motivador interno (en este caso, el ego y hombre espiritual en su propio plano) y luego a la total pasividad o quietud. A esta condición de espera receptiva (si podemos denominarla así) le sigue otra, una forma de actividad superior, la cual literalmente es la imposición de un nuevo ritmo de vibración sobre la inferior; la emisión de una nueva nota que emana del hombre espiritual interno Y produce ciertos efectos definidos en las tres envolturas que constituyen el no-yo y ocultan la divinidad, el hombre. Estos cambios son tratados en los dos aforismos siguientes.

El estudiante común frecuentemente se dedica a preparar las envolturas para que en esta cuarta etapa sea posible conseguir:

1. La coordinación consciente de las envolturas o cuerpos.
2. Su debido alineamiento.
3. La regulación del ritmo de las envolturas, de manera que se sincronicen entre sí y con el ritmo de la impresión egoica.
4. La unificación de las envolturas en un todo coherente, a fin de que el hombre llegue a ser literalmente "el tres en uno y el uno en tres
5. La pasividad o la actitud de receptividad positiva a la inspiración y al descenso de vida y energía egoicas.

Podrá ser de ayuda al estudiante comprender que el correcto control del prana implica el reconocimiento de que la energía es la suma total de la existencia y de la manifestación, y que los tres cuerpos inferiores son cuerpos de energía, constituyendo cada uno el vehículo para un tipo superior de energía, siendo también transmisores de energía. Las energías del hombre inferior constituyen las energías del tercer aspecto, el aspecto Espíritu Santo o Brahma. La energía del hombre espiritual constituye la energía del segundo aspecto, la fuerza crística o búdica. La finalidad de la evolución en la familia humana es llevar esta fuerza crística o principio búdico, a su plena manifestación en el plano físico, mediante la utilización de la triple envoltura inferior. Esta triple envoltura es el Santo Grial, el cáliz que recibe y contiene la Vida de Dios. Una vez que el hombre inferior responde adecuadamente por la atención prestada a los cuatro métodos de yoga ya considerados, comienzan a manifestarse en él dos resultados, y está preparado para utilizar los otros cuatro métodos restantes que lo reorientarán y llevarán, con el tiempo, a la liberación.

52. A través de esto, lo que oscurece la luz va desapareciendo gradualmente.

El primer resultado es el desgaste gradual o la atenuación de las formas materiales que ocultan la realidad, lo cual no significa la disipación de las formas, sino el constante refinamiento y transmutación de la materia con que esas formas están construidas, de manera que llegan a clarificarse y purificarse a tal punto que la "Luz de Dios", que hasta entonces habían ocultado, resplandece en toda su belleza en los tres mundos. Se puede demostrar que esto es literalmente verdad en el plano físico, pues mediante el trabajo de purificación y control de las corrientes de vida, la luz de la cabeza se hace tan evidente, que pueden verla quienes poseen la visión supranormal, como radiaciones que se extienden alrededor de la cabeza, formando el nimbo tan conocido en las imágenes de los santos. El nimbo es un hecho natural y no un mero símbolo. Es el resultado del trabajo de Raja Yoga y la demostración física de la vida y la luz del hombre espiritual. Vivekananda dice, hablando técnicamente (y es bueno que los estudiantes esotéricos de Occidente dominen la técnica y terminología de esta ciencia del alma, custodiada por Oriente durante mucho tiempo): "Chitta o sustancia mental, por su propia naturaleza, posee todo el conocimiento. Está compuesta de partículas sáttvicas, pero envuelta con partículas rajásicas y tamásicas, envoltura que es eliminada mediante el pranayama".

53. Y la mente está preparada para la meditación concentrada.

La edición de Johnston da una traducción muy interesante de este aforismo. Dice: "De allí viene el poder de la mente para mantenerse firme en la luz". La idea es que, una vez lograda la condición de pasividad y hecha posible la cuarta etapa de impresión supranormal, los restantes métodos de yoga, tales como abstracción, atención, meditación y contemplación, se pueden emprender adecuadamente. Entonces es posible controlar y utilizar la mente y emprender sin peligro el proceso de trasmitir el conocimiento, la luz y la sabiduría del yo o alma.. al cerebro por intermedio de la mente.


MÉTODO QUINTO. ABSTRACCIÓN


54. Abstracción o pratyahara, es la subyugación de los sentidos por el principio pensante, y su abstracción de lo que hasta ahora ha sido su objetivo.

Este aforismo compendia el trabajo realizado para lograr el control de la naturaleza síquica, y proporciona el resultado alcanzado, cuando el pensador, por medio de la mente, el principio pensante, domina los sentidos de tal manera, que éstos ya no tienen expresión independiente propia.

Antes de que la intención, la meditación y la contemplación (los tres últimos métodos de yoga) puedan emprenderse adecuadamente, no sólo debe haberse logrado una correcta conducta externa, alcanzado la pureza interna, cultivado la correcta actitud hacia todas las cosas y, en consecuencia, controlado las corrientes de vida, sino que se habrá obtenido la capacidad de subyugar las tendencias exteriorizadas de los cinco sentidos. De manera que al aspirante se le enseña el correcto retiro o abstracción de la conciencia, que se dirige al mundo de los fenómenos, y debe aprender a centrarla en la gran estación central de la cabeza, desde donde la energía puede ser distribuida conscientemente cuando participa de la gran tarea, y desde allí puede establecer contacto con el reino del alma y recibir mensajes e impresiones emanadas de ese reino. Ésta es una etapa definida de realización y no simplemente una forma simbólica de expresar un centralizado interés.

Las diversas avenidas de percepción sensoria son llevadas a una condición pasiva. La conciencia del hombre real ya no irrumpe externamente por sus cinco avenidas de contacto. Los cinco sentidos son dominados por el sexto, la mente, y toda la conciencia y la facultad preventiva del aspirante se sintetizan en la cabeza y se dirigen hacia adentro y arriba. Así queda subyugada la naturaleza síquica y el plano mental se convierte en el campo de actividad del hombre. Este proceso de retiro o abstracción avanza por etapas:

1. El retiro de la conciencia física o percepción, por medio del oído, el tacto, la vista, el gusto y el olfato. Estos medios de percepción quedan momentáneamente dormidos, la percepción del hombre es puramente mental y la conciencia del cerebro es lo único activo en el plano físico.

2. El retiro de la conciencia en la región de la glándula pineal, para que el punto de comprensión del hombre se centralice en la región situada entre el medio de la frente y la glándula pineal.

3. La siguiente etapa consiste en enfocar la conciencia en el centro coronario, el loto de mil pétalos o sahasara, retirando intencionalmente la conciencia de la cabeza. Esto se puede hacer en plena conciencia vigílica una vez aprendidas ciertas reglas y efectuado cierto trabajo. Es evidente que esto no puede divulgarse aquí. La mayoría de las personas deben dominar las dos primeras etapas y aprender a controlar las avenidas de percepción, los cinco sentidos.

4. La abstracción de la conciencia llevándola al cuerpo astral, para liberarla del plano físico.

5. El retiro aún más interno, en el cuerpo mental o mente, para que ni el físico ni el astral limiten o confinen al hombre.

Una vez realizado lo anterior llega a ser posible la verdadera meditación y contemplación.

Dvivedi, en su comentario sobre este aforismo, dice: "La abstracción consiste en asimilar totalmente los sentidos a la mente, o ser controlados por su intermedio. Deben alejarse de sus objetivos, fijarlos en la mente y ser asimilados por ella, de manera que al evitar la transformación del principio pensante, el sentido también lo seguirá y será controlado inmediatamente. No sólo sucederá esto, sino que siempre estarán dispuestos a contribuir colectivamente al logro de una meditación absorbente sobre determinada cosa y en cualquier momento".

El resultado de la correcta abstracción o retiro, puede, en consecuencia, describirse brevemente:

1. La síntesis de los sentidos por el sexto sentido, la mente.
2. El alineamiento del triple hombre inferior, de manera que los tres cuerpos actúan como unidad coordinada.
3. La liberación del hombre de las limitaciones de los cuerpos.
4. La consiguiente capacidad del alma o ego, para impresionar e iluminar al cerebro, por medio de la mente.

55. Como resultado de estos métodos se obtiene la total subyugación de los órganos sensorios.

En el Libro Primero se dieron instrucciones generales acerca del objetivo de Raja Yoga, y de los obstáculos que presenta su práctica, conjuntamente con sus beneficios. El Libro Segundo, que acabamos de estudiar, trata específicamente de los obstáculos, e indica el método de corregirlos, para luego ocuparse de los ocho métodos de yoga, de los cuales se han explicado y considerado cinco. Estos cinco métodos, si se aplican debidamente, llevan al hombre a la etapa en que es controlada su naturaleza síquica inferior y dominados los cinco sentidos, de manera que puede emprender la subyugación del sexto sentido, la mente.

Los métodos por los cuales se controla la mente y el aspirante se convierte en el amo del hombre inferior, son tratados en el Libro Tercero. Se explican los tres métodos de yoga restantes y se dan en detalle los resultados de la yoga. Los estudiantes hallarán útil observar el método graduado y exacto delineado en este maravilloso tratado. Es de valor también observar su brevedad y sin embargo su concisa y completa naturaleza. Es el libro de texto de una ciencia exacta que, en pocas páginas, reúne las reglas necesarias para obtener el completo control de la mente en la raza raíz aria, lo cual será la contribución de esa raza al proceso evolutivo.

 

 

 

 

 

 

 


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REVISTA NIVEL 2 NÚMERO 20 NOVIEMBRE DE 2019