PERSPECTIVA ESOTÉRICA SOBRE LA EPIDEMIA

De los escritos de

Alice Bailey-Maestro Tibetano (Djwhal Khul)

Es natural que la actual pandemia del coronavirus esté planteando muchas preguntas a los estudiantes de la Sabiduría Eterna y, por lo tanto, hemos compilado una selección de citas relevantes de los escritos de Alice Bailey sobre el tema.

 

En el libro Curación Esotérica hay mucho sobre el tema de las enfermedades del tracto respiratorio y de los pulmones, y el coronavirus encaja en esta categoría; sin embargo, no hemos incluido pasajes específicamente relacionados con la gripe y la tuberculosis, pero estos temas pueden ser investigados en línea.

 

Si bien el covid-19 comparte algunos de los mismos síntomas que la gripe, en este informe de comentarios de Tedros Adhanom Ghebreyesus, Director General de la Organización Mundial de la Salud, se hace una clara diferenciación entre ambos.

 

Nos centramos aquí en lo que se dice específicamente sobre las epidemias y luego dejamos que los estudiantes de la Sabiduría Eterna formulen sus propios pensamientos sobre la pandemia actual.


De los escritos de Alice Bailey

En el siguiente párrafo se hace un comentario general sobre la relación de las epidemias con la condición de la sustancia etérica del planeta:

 

Las enfermedades grupales y las de cualquier tipo de epidemias a través de las masas están fundadas en alguna condición de la sustancia etérica del planeta. Esas enfermedades que son generales, nacionales, raciales y planetarias, llegan al individuo por conducto del cuerpo etérico, y no son tan personales en sus implicaciones”. Curación Esotérica, p. 25 ed. inglesa

Hasta cierto punto, la Jerarquía Espiritual puede desempeñar un papel en el control de las epidemias, lo cual depende de varios factores tales como el karma y el libre albedrío de la humanidad:

 

 

Hay… un secreto… que se refiere a los siete rayos, cuando se expresan en el reino humano; el conocimiento de este secreto permite al Maestro controlar las epidemias y enfermedades ampliamente propagadas, pero esto ahora no les concierne. Incidentalmente, la relativa liberación de las plagas y epidemias que comúnmente siguen a la guerra, se ha debido parcialmente al empleo, por la Jerarquía, de este séptuple conocimiento, además del conocimiento científico de la humanidad”. Curación Esotérica, p. 598 ed. inglesa

Aunque no podemos saber hasta qué punto la Jerarquía Espiritual puede controlar la pandemia actual, en parte nos consuela saber que, hasta donde las leyes espirituales lo permitan, ellos colaboran con la humanidad. Sin embargo, los mismos miembros de la Jerarquía están aprendiendo los secretos de los procesos de la naturaleza, incluyendo el secreto al que se refiere el siguiente párrafo:

 

“…existen dos autoridades jerárquicas - el Mahachohán y Su Representante el cual pertenece al séptimo rayo-, poseedoras hoy de todo el secreto, siendo ayudadas por otros cinco Maestros, en la aplicación del conocimiento adquirido. Los cinco Maestros trabajan principalmente con la evolución dévica y, en este caso particular, con los devas curadores, que como saben, están vinculados con la forma. Estos siete Miembros de la Jerarquía son ayudados a su vez por uno de los Budas de Actividad y también por el representante del Espíritu de la Tierra. Aquí tenemos nuevamente dos, cinco y también siete, una diferente enunciación cuya suma da nueve, el número de la iniciación. Esta relación numérica lleva al hombre hasta el punto de la “iniciación en el reino de la Perfección; ya no conoce más el dolor o el sufrimiento y su mente se traslada de lo que está abajo a lo que está arriba”.


He mencionado este aspecto de la relación de la humanidad con el tema de la salud, a fin de mostrar cuán sutiles y esotéricas son las cuestiones que estamos tratando, y dar así al paciente individual un sentido de Proporción, en lo que concierne a sus dolencias corporales y hasta su muerte
”. Curación Esotérica, p. 598-9 ed. inglesa

 


Algunos curadores iniciados trabajan con las epidemias:


Ciertos curadores - unos pocos que aparecen de vez en cuando y han establecido relación con el espíritu de la Tierra, el Regente de todos los señores lunares. Empleando ciertas fórmulas y poseyendo cierta práctica, pueden invocar su ayuda y -en realidad- la demandan. No aconsejo a ningún estudiante interesado reflexionar demasiado sobre ello o tratar de establecer contacto ni invocar su ayuda. Sólo los iniciados de grado superior pueden manejar sin peligro este poderoso Elemental involutivo, y lo hacen cuando se trata de epidemias o catástrofes internacionales, tales como la guerra mundial, que involucró a millares de cuerpos. Un individuo que no estuviera altamente desarrollado y se esforzara por establecer contacto con ellos, probablemente sólo lograría estimular en tal grado a los señores lunares de su propio pequeño sistema, que su naturaleza inferior quedaría indebidamente energetizada -algunas veces hasta podría causarle le muerte”. Curación Esotérica, p. 646-7 ed. inglesa.

El poder del planeta para absorber las fuerzas negativas resultantes de la condición psicológica de la humanidad, a menudo se precipita en el corolario de las guerras.

El poder de absorción con que está dotado el planeta es, dentro de ciertas limitaciones, enorme; estas limitaciones, por ejemplo, promueven epidemias como corolario de la guerra. Tales epidemias tienen un grave efecto sobre la raza humana, después que ha terminado el ciclo de guerra y que la consiguiente epidemia desaparece. La humanidad, particularmente en Europa oriental, no se había recuperado completamente de las epidemias, incidentales a la primera parte de la guerra mundial, cuando estalló la segunda fase. Los efectos psicológicos aún continúan; las cicatrices y los resultados de la segunda fase de esa guerra mundial persistirán durante cincuenta años, aunque -debido al mayor conocimiento científico del hombre- el factor epidémico puede ser mantenido dentro de ciertos límites, en forma sorprendente. Esto, sin embargo, aún es incierto. Sólo el tiempo demostrará cuán exitosamente la humanidad neutralizará las penalidades que puede imponer una naturaleza ultrajada”. Curación Esotérica, p. 248-9 ed. inglesa.

La relación de las epidemias con el cuerpo etérico:

1. “La enfermedad, en su causa inmediata, puede ser atribuida al cuerpo etérico individual, cuando la dificultad es netamente local, o al cuerpo etérico planetario (en particular el cuerpo etérico del cuarto reino de la naturaleza) cuando están involucradas epidemias, o una condición como la guerra, que afecta a grandes masas humanas.

2. El cuerpo etérico no ha sido considerado hasta ahora como una realidad existente, desde el ángulo de la medicina ortodoxa, no obstante, hay una tendencia a poner el énfasis sobre la vitalidad, las cualidades vitales de los alimentos y los productos vitamínicos, a fin de provocar una reacción vital. Éste es el primer indicio de la necesidad incomprendida de acrecentar la potencia del cuerpo vital.

3. La condición del cuerpo etérico predispone al sujeto a las enfermedades o lo protege de ellas, haciendo que el hombre sea resistente al impacto de los factores deteriorantes o epidémicos o impidiendo lo antedicho, debido a la inherente debilidad etérica.

4. El cuerpo etérico es el mecanismo de la vida pránica vital, y “fundamenta” además el equipo externo y familiar del sistema nervioso que nutre y activa ‘todas las partes del organismo físico” y además subyace en él. La relación que existe entre los centros, los nadis y todo el sistema nervioso, constituye el campo de la nueva medicina e indica un nuevo y más amplio campo de investigación.

5. Las causas principales de toda enfermedad son dos:

a. En primer lugar residen en la estimulación o no, de los centros. Implica simplemente la superactividad o subactividad de algún centro en cualquier parte del cuerpo. Cuando la energía fluye en medida proporcionada a las demandas del cuerpo físico en cualquier etapa particular del desarrollo, se establece, en consecuencia, una relativa inmunidad a la enfermedad.


b. En segundo lugar, residen en los efectos kármicos de las tres enfermedades planetarias: cáncer, tuberculosis y sífilis. Algún día la medicina se dará cuenta de que detrás de las enfermedades (independientemente de los resultados que producen los accidentes y la guerra) se hallan estas tres principales tendencias en el cuerpo humano. Este enunciado es básico e importante
. Curación Esotérica, p. 274-5 ed. inglesa.


Relación entre el estado de conciencia en desarrollo de la humanidad y la enfermedad:

Sólo cuando el alma, consciente y en colaboración con la personalidad, construya el templo del cuerpo y luego lo mantenga totalmente iluminado, desaparecerán las enfermedades; esta construcción sin embargo es un proceso científico, y en las primeras etapas del discipulado (o sea el momento en que el alma comienza a aferrarse a su instrumento, la personalidad) conduce inevitablemente al conflicto, a una creciente tensión, y frecuentemente se agravan las enfermedades y la desarmonía.

Esta desarmonía y enfermedad conduce necesariamente a dificultades y sus consiguientes efectos indeseables, que serán superados, pero -durante este reajuste- mientras se registran y expresan, habrá mucha angustia física y sicológica y grandes dificultades, mayores y menores, que la humanidad parece haber heredado.


En la humanidad poco evolucionada, el conflicto (desde el ángulo de la conciencia) es prácticamente nulo, porque es menos susceptible a las enfermedades sutiles que emanan de los tres sistemas vinculadores, pero al mismo tiempo responde mayormente a las tres enfermedades naturales, a las infecciosas y contagiosas y a las grandes epidemias que azotan naciones y grandes zonas planetarias. A medida que la humanidad va evolucionando, las enfermedades se hacen más personales (si puedo expresarlo así) y no están tan definidamente relacionadas con el rebaño o la masa. Las enfermedades tienen su origen dentro de las personas mismas y aunque pueden estar relacionadas con las enfermedades de las masas, se fundamentan en causas individuales
”. Curación Esotérica, p. 192-3 ed. inglesa.


Muchas enfermedades son ambientales y epidémicas:

“…muchas enfermedades son ambientales y epidémicas; en la sintonización del individuo con corrientes tóxicas que emanan del odio mundial o de los complejos psicológicos que ya hemos tratado, y en las enfermedades (si así puedo denominarlas) indígenas en la materia que la humanidad ha elegido para construir su vehículo físico, aislándolo y separándolo de la sustancia general de la manifestación, creando así un tipo de materia consagrada a la tarea de formar la expresión externa de la realidad interna.

Esto constituye por lo tanto un aspecto excepcional y peculiar de la sustancia universal, perfeccionada hasta cierto punto en el último sistema solar, y lógicamente de un orden superior a aquel de la sustancia que vibra creadoramente al llamado de los tres reinos subhumanos de la naturaleza.


Al considerar esotéricamente las enfermedades debe aceptarse como proposición básica que toda enfermedad es el resultado del mal uso de las fuerzas, en una vida anterior o en la presente. Ello es fundamental
. Curación Esotérica, p. 111-2 ed. inglesa.


Las enfermedades pueden agruparse en cinco categorías principales, y una de ellas es la siguiente:

Enfermedades contagiosas (epidémicas o endémicas) de origen grupal, que conciernen al hombre como parte del karma grupal de su grupo, pero frecuentemente no tienen relación con su karma personal”. Psicología Esotérica II p. 547 ed. inglesa.

 

Efectos de la etapa de evolución de nuestro Logos Planetario:

El problema de la humanidad, en lo que respecta a la imperfección, es complicado, no sólo por el hecho de que las siete Energías vitalizadoras y animadoras están “contaminadas de imperfección”, sino porque el Señor del Mundo, desde el ángulo del Logos solar, por ejemplo, está lejos de ser perfecto, por tal razón nuestro planeta Tierra no es un planeta sagrado. Se dice que Sanat Kumara es el prisionero divino de este planeta, retenido aquí hasta que el “último y cansado peregrino haya vuelto al hogar”. Éste es Su pesado karma, aunque es la expresión de Su deseo y júbilo; “los cansados peregrinos” son los átomos (humanos o no) de Su cuerpo, los cuales están contaminados por las imperfecciones debidas a Sus imperfecciones; su completa “curación” señalará el momento de Su liberación”. Curación Esotérica, p. 298 ed. inglesa.

La siguiente estanza, la cuarta de siete, indica la cualidad de las energías descendientes y los matices que estas energías llevan y transmiten a todas las formas que son vitalizadas por la vida de nuestro Logos planetario:

El Señor de Cuarto Rayo:

IV. “El Gran Ser batalló y entró en el combate. Todo cuanto enfrentó, Le pareció algo contra el cual demostrar poder. Dentro del cuarto halló un campo de batalla y se preparó para luchar. Vio lo correcto y conoció lo erróneo, y vibró entre ambos, luchando primero contra uno y luego contra otro, pero sin percatarse, durante todo el tiempo, de ese punto medio donde la lucha es desconocida. Allí se hallan la armonía, el ocio, el descanso y el silencio apacible. Debilitó todas las formas que emplearon Su fuerza y poder. Sin embargo buscó siempre la belleza; indagó lo adorable y ansió la paz. Lo embargó la desesperación en Sus andanzas, y por ello, desesperanzado no pudo sobrevivir a la voluntad de vivir. Sin embargo la belleza siempre estuvo allí”.


Tenemos aquí un claro indicio de por qué la humanidad (el cuarto reino de la naturaleza) sucumbe tan rápida y fácilmente a la enfermedad. Los conflictos que la humanidad está librando constantemente, tanto en forma grupal como individual, conducen -hasta que se los comprenda y emplee como medios para triunfar y progresar- a una constante desvitalización.

Cuando ésta se produce, desaparece la resistencia a la enfermedad, entonces prácticamente tenemos todo tipo de mala salud y dolencias corpóreas. La difusión de energía produce una constante disminución de esta resistencia. Como resultado tenemos debilidad, la rápida y mala reacción a las enfermedades nativas en el planeta mismo, y la pronta adquisición de enfermedades infecciosas y contagiosas. Esta energía se halla detrás de lo que denominamos epidemias, y la gripe constituye una de las principales manifestaciones”. Curación Esotérica, p. 301 ed. inglesa.


Aunque no están específicamente unidas a las epidemias, las enfermedades de la preocupación y de la irritación que emanan del cuerpo astral, están implicadas en los casos de “gripe planetaria” y éstas también se deben tener en cuenta.


¿Por qué las dificultades del cuerpo astral son tan “peligrosas” y tan serias?

La preocupación y la irritabilidad son peligrosas porque:


1. Reducen la vitalidad del hombre a tal grado que llega a ser susceptible a la enfermedad. El azote de la gripe tiene sus raíces en el temor y la preocupación, y cuando el mundo logre liberarse de la “temible” condición actual, veremos desaparecer la enfermedad.

2. Son tan infecciosas desde el punto de vista astral, que hacen descender la presión atmosférica astral, haciendo que sea difícil a las personas, astralmente, respirar libremente.

3. El temor, la preocupación y la irritabilidad astrales están tan difundidos hoy que podrían considerarse epidémicos, en sentido planetario.

4. La irritabilidad (no hablo aquí de la preocupación) tiene efectos inflamatorios -y la inflamación es insoportable- y conduce a muchas dificultades. Es interesante observar que ciertas dolencias de los ojos se deben a esto.

5. La preocupación y la irritabilidad obstaculizan la verdadera Visión. Tapan la vista. El hombre, víctima de estas condiciones, sólo ve la causa de sus dolencias, estando tan absorbido en la propia conmiseración y consideración o por una condición negativa enfocada, que restringe su visión y obstaculiza a su grupo. Recuerden que existe tanto el egoísmo grupal como el individual.

He dado suficientes razones respecto a los efectos de la preocupación y la irritabilidad para demostrar la amplitud de la dificultad. De nada sirve en la actualidad hablar del remedio. Al que sufre de gripe (cuando la enfermedad se halla en su mayor virulencia) no se le dice “no tiene nada, no se preocupe”, “levántese y atienda sus cosas”. Tampoco de nada sirve decirle “no tema”, “deje de preocuparse, pues todo saldrá bien”. Lógicamente no lo creerá, y eso está bien, pues en realidad es así. Las cosas no están bien, y la humanidad y la vida planetaria tampoco lo están. Esto lo sabe la Jerarquía, la cual trabaja para aliviar las condiciones. Cuando el azote de la “gripe planetaria” termine (y el paciente no muera), entonces se realizará la investigación y el esfuerzo que evitará su repetición. En la actualidad todo lo que debe hacerse es mantener al paciente tranquilo y la fiebre baja. Tal es el trabajo del Nuevo Grupo de Servidores del Mundo y de los hombres inteligentes de buena voluntad, los cuales son legión”. Curación Esotérica, p. 69-71 ed. inglesa.


Para terminar en una tónica basada en el poder de la buena voluntad:

 

Por el desarrollo de la buena voluntad, la voluntad de las buenas intenciones y móviles, se logrará la curación de las enfermedades de la tráquea, los pulmones y la garganta, la estabilización de las células cerebrales, la cura de la demencia y las obsesiones y se obtendrá equilibrio y ritmo, lográndose la longevidad, pues la muerte debería ser el reconocimiento, por parte del alma, del trabajo realizado y el merecido pralaya, que sólo tendrá lugar posteriormente en prolongados y separados períodos y será determinado por la voluntad del hombre, quien cesará de respirar cuando haya terminado su trabajo, enviando entonces los átomos de su cuerpo al pralaya. Entonces el físico duerme, termina la manifestación, y el significado oculto de esto aún no ha sido comprendido”. Curación Esotérica, p. 108 ed. inglesa.

Extractos de un estudiante de la obra literaria de Alice Bailey-Maestro Tibetano

Publicada el 1 de Abril de 2020, en plena pandemia del covid-19

 

 

 

 

 

 

 


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