Los Rayos y las Iniciaciones

Tomo número 5 del Tratado sobre los Siete Rayos

Por el Maestro Tibetano Djwhal Khul

(Alice A. Bailey)

 


INDICE

PRIMERA PARTE 11

CATORCE REGLAS PARA LA INICIACIÓN GRUPAL

Pag.

OBSERVACIONES PRELIMINARES 13
PALABRAS DE INTRODUCCIÓN 21

Regla Uno El Devenir y la Función Grupales 32
Regla Dos Aceptado como Grupo 50
Regla Tres Dual es el Movimiento hacia delante 67
Regla Cuatro Evocación de la Voluntad 83
Regla Cinco El Todo Macrocósmico 101
Regla Seis El Grupo sigue adelante en la Vida 112
Regla Siete La Palabra Invocadora 119
Regla Ocho Los Siete, los Tres y el Uno 130
Regla Nueve El Iniciador Uno 146
Regla Diez O.M. el Sonido Creador 154
Regla Once El Cuarto Gran Ciclo de Realización 178
Regla Doce Servicio Grupal Iluminado-Salvador 191
Regla Trece El Misterio Oculto 208
Regla Catorce La Quíntuple Demanda 238


SEGUNDA PARTE 267

LOS RAYOS Y LAS INICIACIONES

OBSERVACIONES PRELIMINARES 269
PRIMERA SECCIÓN. EL ASPIRANTE Y LOS MISTERIOS DE LA INICIACIÓN 288

La Entrada a través de los dos Portales de la Iniciación 288
El Portal de la Iniciación 288
El Portal que da entrada al Camino de la Evolución Superior 295

La Entrada en el Ashrama 303
Los siete Grupos de Ashramas dentro de la Jerarquía 308
Los siete Senderos que enfrenta el Maestro 327
El Sendero del Servicio en la Tierra 328
El Sendero del Trabajo Magnético 331
El Sendero de entrenamiento para los Logos Planetarios 335

Ciertos Cambios Jerárquicos 338
El Sendero hacia Sirio 341
El Sendero de Rayo 346
El Sendero que recorre el Logos Mismo 348
El Sendero de la Filiación Absoluta 349

Párrafos Extraídos de Tratado sobre Fuego Cósmico 352
Análisis de la Tensión Mundial 353

La Vida Dual del Proceso Iniciático 356
La Vida Dual del Discípulo 359
La Existencia Dual del Maestro 361

La Ciencia del Antakarana 364
La Construcción del Antakarana 366
La Naturaleza del Antakarana 373
El Puente entre los Tres Aspectos de la Mente 377
El Puente como Agente de Alineamiento 388
La Técnica de la Construcción 391
En el Pasado 393
En el Presente 397
Seis Etapas del Proceso de Construcción 400
La Tarea Inmediata 409
Los Siete Métodos de Rayo 413

Delineamiento de la Contemplación Reflexiva 421
Significado del Proceso Iniciático 436
Fusión de la Conciencia del Maestro con la del Discípulo 446
Impresión de la Intención Jerárquica en la Mente del Discípulo 451

SECCIÓN SEGUNDA. EL ASPIRANTE Y LAS INICIACIONES MAYORES 457

La Relación de los Siete Rayos con las Iniciaciones 458

Los Rayos y las Cinco Iniciaciones que enfrenta la Humanidad 465
Primera Iniciación. El Nacimiento. Séptimo Rayo 465
Segunda Iniciación. El Bautismo. Sexto Rayo 473
Tercera Iniciación. La Transfiguración. Quinto Rayo 484
Cuarta Iniciación. La Renunciación. Cuarto Rayo 494

El Tipo particular de la Energía involucrada y su Efecto iniciático 497
El Efecto de la Energía de Armonía a través del Conflicto sobre la
Humanidad 501
El Factor del Rayo Amor Sabiduría cuando controla al Cuarto Rayo 504
El Efecto del Rayo de Armonía a través del Conflicto en el Mundo
Moderno de Naciones 509
Los resultados de la Actividad del Cuarto Rayo sobre el Discípulo
Individual 522
Resumen y Predicción 524

Los Rayos de Aspecto y las Iniciaciones Superiores 526
Quinta Iniciación. La Revelación. Primer Rayo 529
El Efecto que en la Actualidad Produce el Primer Rayo sobre la Humanidad 530

Sexta Iniciación. La Decisión. Tercer Rayo 536
Séptima Iniciación. La Resurrección. Segundo Rayo 537
Octava Iniciación. La Gran Transición. Cuarto, quinto, sexto, y
séptimo rayos 537

(Los cuatro rayos menores)
Novena Iniciación. La Negación. Primero, segundo y tercer rayos 537


(Los tres rayos mayores)

LAS SIETE Y LAS NUEVE INICIACIONES DE NUESTRA VIDA PLANETARIA 538

La Significación de las Iniciaciones 542
Primera Iniciación. El Nacimiento en Belén 544
Segunda Iniciación. El Bautismo en el Jordán 551
Tercera Iniciación. La Transfiguración 562
Cuarta Iniciación. La Gran Renunciación o Crucifixión 566
Quinta Iniciación. La Revelación 575

La Parte que Desempeña la Energía al Inducir a la Revelación 579
El Lugar que ocupa la Voluntad para Inducir a la Revelación 584

Sexta Iniciación. La Decisión 587
Séptima Iniciación. La Resurrección 596
Octava Iniciación. La Gran Transición 602
Novena Iniciación. La Negación 602

APÉNDICE 605
CINCO GRANDES ACONTECIMIENTOS ESPIRITUALES 607
ESTANZAS PARA DISCÍPULOS 624



 


Tercera Iniciación. La Transfiguración.

No necesito entrar en detalles simbólicos respecto a esta iniciación.

Todo el tema está adecuadamente tratado en el libro de A.A.B. De Belén al Calvario -que he aprobado y apoyado, porque presenta el tema de las cinco iniciaciones en forma apropiada para el cristiano occidental.

Quisiera recordar el hecho de que la tercera iniciación es, en realidad, la primera de las iniciaciones mayores, considerada así por la Fuente de donde emana nuestro Logos planetario, Sanat Kumara, y también por dos grandes centros planetarios, Shamballa y la Jerarquía. Me refiero a esa estupenda fuente de toda nuestra vida planetaria, el sol Sirio, y a la Logia de Seres divinos que trabajan para este Centro celestial.

 

Las primeras dos iniciaciones -consideradas simplemente las iniciaciones del umbral -son experiencias que han preparado el cuerpo del iniciado para la recepción del terrible voltaje de la tercera iniciación, que pasa a través del cuerpo del iniciado bajo la dirección del Logos planetario, ante el Cual permanece el iniciado por primera vez.

 

El Cetro de la Iniciación es empleado como agente trasferidor.

 

La segunda iniciación liberó al iniciado del nivel de conciencia astral, el plano astral -el plano del espejismo, de la ilusión y la distorsión. Esta fue una experiencia esencial, porque el iniciado (cuando permanece ante el Iniciador Uno por primera vez, en la tercera iniciación) debe ser liberado de cualquier "tirón" magnético o atractivo, que emane de la personalidad.

 

El mecanismo de la personalidad debe estar tan purificado y ser tan insensible a las atracciones materiales de los tres mundos, que de allí en adelante nada en el iniciado podrá contrarrestar la actividad iniciática divina.

 

Los apetitos físicos son subyugados y relegados a su correcto lugar; la naturaleza de deseos es controlada y purificada; la mente responde principalmente a ideas, intuiciones e impulsos que vienen del alma, comenzando su verdadera tarea como intérprete de la verdad divina y transmisor de la intención ashrámica.

 

Observarán, por lo tanto, que la tercera iniciación es un punto culminante, que inaugurará además un nuevo ciclo de actividad que conduce a la séptima Iniciación de la Resurrección. Quisiera llamar la atención sobre el hecho de que la tercera, quinta y séptima iniciaciones, están controladas por el quinto, primero y segundos rayos. Éstos, como podría esperarse, constituyen las energías emanantes trasmitidas por medio de la aplicación del Cetro de la Iniciación.

 

Tercera Iniciación. Quinto Rayo de la Ciencia. Esta energía afluyente produce su principal efecto sobre la mente o manas, el quinto principio, y permite al iniciado emplear la mente como su principal instrumento en el trabajo que debe realizar, antes de recibir la cuarta y la quinta iniciaciones.

 

Quinta Iniciación. Primer Rayo de Voluntad o Poder. En esta iniciación el discípulo valora por primera vez el significado de la voluntad y la emplea para relacionar el centro coronario con el de la base de la columna vertebral, completando así la integración comenzada en la tercera iniciación.

 

Séptima Iniciación. Segundo Rayo de Amor Sabiduría. Se halla activo como rayo planetario principal. La aplicación del Cetro de la Iniciación por el Iniciador (actuando esta vez desde el plano más elevado, el logoico), produce en forma misteriosa un efecto sobre la totalidad de la humanidad y -en menor grado- sobre los reinos afines. El efecto es similar al producido en el individuo en la quinta iniciación, en la cual el centro coronario y el centro en la base de la columna vertebral se pusieron en estrecha relación -mediante el empleo de la voluntad.

Los aspirantes y discípulos deben recordar que, después de la tercera iniciación, los efectos que puedan sufrir al recibir la iniciación no se limitan simplemente al iniciado individual, sino que a partir de allí y en todas las iniciaciones subsiguientes, se convierte en el transmisor de la energía que, a través de él, afluirá con acrecentada potencia en cada aplicación del Cetro.

 

Actúa principalmente como agente para trasmitir, aminorar y distribuir sin peligro la correspondiente energía a la masa. Cada vez que un discípulo lleva a cabo una iniciación y permanece ante el Iniciador, se convierte simplemente en instrumento por el cual el Logos planetario puede llegar a la humanidad y llevar a los hombres nueva vida y energía.

 

El trabajo previo realizado antes de la tercera iniciación y en ella, es puramente preparatorio para este tipo de servicio, requerido para un "transmisor de energía". Por esa razón es aplicado en la séptima iniciación, el rayo predominante de nuestro planeta, el segundo Rayo de Amor Sabiduría.

 

En nuestro planeta no existe ninguna energía de igual potencia, y ninguna expresión de la misma tiene una cualidad tan pura y constructiva como la cualidad a que el iniciado está sometido en la séptima iniciación. Esta séptima culminación iniciática marca otro punto culminante en la carrera del iniciado e indica su entrada en un ciclo de experiencia totalmente distinta.

 

Si se comparan estas instrucciones con el delineamiento dado en las páginas 282-3, observarán que en la tercera iniciación, el centro ajna (el centro entre las cejas) es el estimulado. Esto es de gran interés, porque en dicha iniciación el discípulo comienza consciente y creadoramente a dirigir las energías puestas a su disposición, y lo hace por intermedio del centro ajna, dirigido hacia toda la humanidad; ellas son:

 

1. La energía de su propia alma, de efecto puramente grupal, y aunque actúa por intermedio de su personalidad, es en forma consciente, dirigida externamente al mundo -después del proceso transformador obtenido cuando la energía recibida compenetra su triple mecanismo.

 

2. La energía del ashrama al cual pertenece. Tanto esta energía como la ya mencionada, constituyen lógicamente la energía del rayo de su alma y del ashrama que representa a ese rayo. El efecto producido -de acuerdo a su capacidad de absorción y dirección- acrecentará el desarrollo del Plan divino.

 

3. La energía de la Jerarquía Misma. La Jerarquía está controlada principalmente por la energía de segundo Rayo de Amor-Sabiduría, aunque el rayo dominante se modifica y enriquece por su fusión con los otros seis rayos. Al principio empleará esta energía en forma mayormente inconsciente y, en este punto, no registrará ninguna intención definida, lo cual se debe a la magnitud del gran depósito de energías; es receptor de las energías entrantes debido en gran parte a que es un miembro iniciado de la Jerarquía y también un canal puro para su transmisión.

 

4. La energía peculiar que le es trasmitida por Sanat Kumara en el momento de su iniciación, la cual es completamente distinta de la trasmitida en las iniciaciones anteriores. Proviene de Shamballa y es excepcionalmente (en sentido indefinible y en consecuencia incomprensible para ustedes) la energía del Logos-Planetario Mismo, que dirige energías extraplanetarias (en las iniciaciones que siguen a la tercera) desde el centro ajna, del cual se ha posesionado, al centro coronario del iniciado, y de allí inmediatamente a su centro ajna.

 

Esta energía luego es dirigida hacia afuera, a su campo destinado de servicio, siendo de cualidad tan elevada que el iniciado no posee un mecanismo capaz de captar su admisión y circulación a través de sus tres centros de la cabeza. No obstante, ella afluye a través de él y también hacia el mundo, a pesar de que es inconsciente de su presencia.

 

El ajna es "el centro de dirección"; está ubicado simbólicamente entre los dos ojos, significando la doble dirección de la energía de vida del iniciado -hacia afuera, al mundo de los hombres, y hacia arriba, a la Vida y Fuente divinas de todos los Seres. Allí donde se emprende conscientemente la dirección de la energía (existen algunas de las cuales el iniciado es constantemente consciente), el centro ajna es controlado y dominado por el espíritu del hombre, el cual mora internamente; este hombre espiritual basa todas sus actividades, relacionadas con estas energías entrantes, en el axioma: "la energía sigue al pensamiento".

 

Su vida mental se convierte, por lo tanto, en el campo de su mayor esfuerzo, porque sabe que la mente es el agente directriz, se esfuerza por concentrarse en sí mismo, a fin de poder controlar eventualmente y dirigir conscientemente todas las energías divinas entrantes.

 

Éste es, en realidad, el principal esfuerzo jerárquico y el trabajo al cual se consagran los Maestros y para el cual están en constante entrenamiento. A medida que prosigue el proceso evolutivo, existen en disponibilidad energías nuevas y superiores. Esto sucede particularmente ahora, pues Ellos se preparan para la reaparición de Cristo.

Hay tres palabras rectoras para el discípulo, cuando manipula su vida, medio ambiente y circunstancias, y son: Integración, Dirección, Ciencia.

 

Su tarea -al enfrentarla después de la tercera iniciación- es lograr una mayor integración personal, a fin de ser acrecentadamente una personalidad fusionada con el alma e integrarse con su medio ambiente para propósitos de servicio. A esto debe agregarse una tarea más sutil, su integración en el ashrama, para ser parte integrante del grupo de trabajadores del Maestro.

 

Mientras prosigue el trabajo de integración se esfuerza, todo el tiempo, por aprender a utilizar el centro ajna y trabajar con él conscientemente y con correcta comprensión, para absorber, transmutar y distribuir la energía, como su principal servicio ashrámico.

 

Su nota clave es correcta dirección, resultado de la correcta reacción a la intención jerárquica y a los mandatos de su propia alma. Descubre que ambas, integración y dirección, requieren comprensión del conocimiento oculto y científico. Entonces trabaja como científico y, por esta razón, las tres notas clave de su vida como iniciado -antes e inmediatamente después de la tercera iniciación- están condicionadas y dirigidas por la mente; entonces el plano mental se convierte en el campo de su principal esfuerzo como servidor.

 

Verán nuevamente que no presento ningún cuadro ilusorio del proceso iniciático, sino de arduo trabajo, constante esfuerzo y esforzada vida mental y espiritual. Tienen aquí mucho para considerar, y lo que he dado merece una sólida reflexión y meditación.

 

Mi sincera esperanza y deseo es que la enseñanza dada aquí pueda ser comprendida y valorizada por ustedes y que oportunamente comprenderán el proceso iniciático y participarán en él.

 

 


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