Los Rayos y las Iniciaciones

Tomo número 5 del Tratado sobre los Siete Rayos

Por el Maestro Tibetano Djwhal Khul

(Alice A. Bailey)


INDICE

PRIMERA PARTE 11

CATORCE REGLAS PARA LA INICIACIÓN GRUPAL

Pag.

OBSERVACIONES PRELIMINARES 13
PALABRAS DE INTRODUCCIÓN 21

Regla Uno El Devenir y la Función Grupales 32
Regla Dos Aceptado como Grupo 50
Regla Tres Dual es el Movimiento hacia delante 67
Regla Cuatro Evocación de la Voluntad 83
Regla Cinco El Todo Macrocósmico 101
Regla Seis El Grupo sigue adelante en la Vida 112
Regla Siete La Palabra Invocadora 119
Regla Ocho Los Siete, los Tres y el Uno 130
Regla Nueve El Iniciador Uno 146
Regla Diez O.M. el Sonido Creador 154
Regla Once El Cuarto Gran Ciclo de Realización 178
Regla Doce Servicio Grupal Iluminado-Salvador 191
Regla Trece El Misterio Oculto 208
Regla Catorce La Quíntuple Demanda 238


SEGUNDA PARTE 267

LOS RAYOS Y LAS INICIACIONES

OBSERVACIONES PRELIMINARES 269
PRIMERA SECCIÓN. EL ASPIRANTE Y LOS MISTERIOS DE LA INICIACIÓN 288

La Entrada a través de los dos Portales de la Iniciación 288
El Portal de la Iniciación 288
El Portal que da entrada al Camino de la Evolución Superior 295

La Entrada en el Ashrama 303
Los siete Grupos de Ashramas dentro de la Jerarquía 308
Los siete Senderos que enfrenta el Maestro 327
El Sendero del Servicio en la Tierra 328
El Sendero del Trabajo Magnético 331
El Sendero de entrenamiento para los Logos Planetarios 335

Ciertos Cambios Jerárquicos 338
El Sendero hacia Sirio 341
El Sendero de Rayo 346
El Sendero que recorre el Logos Mismo 348
El Sendero de la Filiación Absoluta 349

Párrafos Extraídos de Tratado sobre Fuego Cósmico 352
Análisis de la Tensión Mundial 353

La Vida Dual del Proceso Iniciático 356
La Vida Dual del Discípulo 359
La Existencia Dual del Maestro 361

La Ciencia del Antakarana 364
La Construcción del Antakarana 366
La Naturaleza del Antakarana 373
El Puente entre los Tres Aspectos de la Mente 377
El Puente como Agente de Alineamiento 388
La Técnica de la Construcción 391
En el Pasado 393
En el Presente 397
Seis Etapas del Proceso de Construcción 400
La Tarea Inmediata 409
Los Siete Métodos de Rayo 413

Delineamiento de la Contemplación Reflexiva 421
Significado del Proceso Iniciático 436
Fusión de la Conciencia del Maestro con la del Discípulo 446
Impresión de la Intención Jerárquica en la Mente del Discípulo 451

SECCIÓN SEGUNDA. EL ASPIRANTE Y LAS INICIACIONES MAYORES 457

La Relación de los Siete Rayos con las Iniciaciones 458

Los Rayos y las Cinco Iniciaciones que enfrenta la Humanidad 465
Primera Iniciación. El Nacimiento. Séptimo Rayo 465
Segunda Iniciación. El Bautismo. Sexto Rayo 473
Tercera Iniciación. La Transfiguración. Quinto Rayo 484
Cuarta Iniciación. La Renunciación. Cuarto Rayo 494

El Tipo particular de la Energía involucrada y su Efecto iniciático 497
El Efecto de la Energía de Armonía a través del Conflicto sobre la
Humanidad 501
El Factor del Rayo Amor Sabiduría cuando controla al Cuarto Rayo 504
El Efecto del Rayo de Armonía a través del Conflicto en el Mundo
Moderno de Naciones 509
Los resultados de la Actividad del Cuarto Rayo sobre el Discípulo
Individual 522
Resumen y Predicción 524

Los Rayos de Aspecto y las Iniciaciones Superiores 526
Quinta Iniciación. La Revelación. Primer Rayo 529
El Efecto que en la Actualidad Produce el Primer Rayo sobre la Humanidad 530

Sexta Iniciación. La Decisión. Tercer Rayo 536
Séptima Iniciación. La Resurrección. Segundo Rayo 537
Octava Iniciación. La Gran Transición. Cuarto, quinto, sexto, y
séptimo rayos 537

(Los cuatro rayos menores)
Novena Iniciación. La Negación. Primero, segundo y tercer rayos 537


(Los tres rayos mayores)

LAS SIETE Y LAS NUEVE INICIACIONES DE NUESTRA VIDA PLANETARIA 538

La Significación de las Iniciaciones 542
Primera Iniciación. El Nacimiento en Belén 544
Segunda Iniciación. El Bautismo en el Jordán 551
Tercera Iniciación. La Transfiguración 562
Cuarta Iniciación. La Gran Renunciación o Crucifixión 566
Quinta Iniciación. La Revelación 575

La Parte que Desempeña la Energía al Inducir a la Revelación 579
El Lugar que ocupa la Voluntad para Inducir a la Revelación 584

Sexta Iniciación. La Decisión 587
Séptima Iniciación. La Resurrección 596
Octava Iniciación. La Gran Transición 602
Novena Iniciación. La Negación 602

APÉNDICE 605
CINCO GRANDES ACONTECIMIENTOS ESPIRITUALES 607
ESTANZAS PARA DISCÍPULOS 624



Segunda Iniciación. El Bautismo en el Jordán. Sexto Rayo.


La Energía del Idealismo y de la Devoción.

Durante el proceso iniciático, entre la primera iniciación del Nacimiento de Cristo y el comienzo del consciente desenvolvimiento de percepción y vida crísticas, la vida del iniciado ha tenido una pronunciada reorientación.

Ahora es capaz de adherirse en forma igualmente pronunciada y a menudo fanática, al programa de aspiración y dedicación al bien (tal como lo ve en esta etapa).

 

Está simbolizado en el relato sobre Jesús, donde a los doce años era tan consciente de que "debía ocuparse de los asuntos de su Padre", que desafió y causó angustia a Sus progenitores, asombró a quienes eran mayores que Él, por Su aplomo y conocimiento espirituales, lo cual contrarrestó yendo a Galilea y "subordinándose" a Sus progenitores.

 

Una actitud tan similar (sin tener la desarrollada e incluyente comprensión manifestada por Cristo) puede observarse en el discípulo durante e! período en que tiene lugar la nueva orientación; el discípulo está aprendiendo a disciplinar su naturaleza inferior y a lograr cierto dominio sobre sus tendencias físicas; de esta manera, libera energía física y ordena su vida.

 

Esto lleva mucho tiempo y puede abarcar un ciclo de muchas encarnaciones. Lucha constantemente contra su naturaleza inferior y las exigencias de su alma (según las interpreta, con cierta ignorancia), estando en constante oposición con la naturaleza animal y acrecentadamente en relación con la naturaleza emocional.

 

Sobre todo, se hace consciente de una relación secundaria, que involucra un problema muy difícil, agravando la lucha e intensificando su problema. Descubre que su naturaleza emocional, sus facultades psíquicas inferiores, su desenvolvimiento astral y la potencia del espejismo, están ahora en contra suyo.

 

La reorientación que hoy enfrenta debe lograrla principalmente en el plano astral, porque ése ha sido, durante incontables eones, el nivel de su principal polarización y fue dominado por la esfera de actividad y el estado de conciencia.

 

El cuerpo físico no es un principio; el cuerpo etérico, desde los días atlantes, ha sido el agente de su energía astral porque la naturaleza mental no está aún desarrollada y por lo tanto no puede controlar adecuadamente.

 

Descubre que vive en un caos de reacciones emocionales y de espejismos condicionantes. Comienza a comprender lentamente que para recibir la segunda iniciación debe demostrar control emocional; comprende también que debe poseer algún conocimiento de esas energías espirituales que disiparán el espejismo, más una comprensión de la técnica por la cual la iluminación proveniente de la mente -como agente transmisor de la luz del alma- puede disipar estos espejismos y, de esta manera, "purificar" la atmósfera", en un sentido técnico.

 

Podría acentuarse que ningún iniciado hasta ahora ha manifestado un control completo durante el período intermedio entre determinada iniciación y la siguiente; el período intermedio es considerado como "un ciclo de perfeccionamiento".

 

Lo que queda atrás y está subordinado a la comprensión superior va siendo dominado lentamente por las energías que se han de liberar en la conciencia del iniciado, en esa iniciación para la cual se está preparando. Este período intermedio es siempre de gran dificultad.

 

Las energías que van siendo registradas, activadas y finalmente empleadas, aumentan constantemente en número y potencia en cada iniciación; dichos impactos sobre los rayos del alma y de la personalidad del iniciado, los vehículos subsidiarios, por medio de los cuales trabaja en los tres mundos, y sus rayos condicionantes individuales, producen al principio tremendas dificultades, que el iniciado debe dominarlas y solucionar los problemas involucrados.

 

Así se convierte en un Maestro, y al avanzar el proceso, cada iniciación llega a ser (después de la tercera iniciación, la Transfiguración) menos ardua y penosa; por esta razón es acrecentadamente el amo de su propia situación individual. Sin embargo, está ocultamente implicado en las dificultades y en los problemas del grupo, y de ese conjunto de grupos que llamamos humanidad.

El proceso iniciático entre la primera y la segunda iniciación es, para una gran mayoría, el peor momento de aflicción, dificultad comprensión de los problemas y el esfuerzo constante por "absolverse a sí mismo" (como se dice esotéricamente), a lo cual el discípulo está sujeto en cualquier momento.

 

La frase que dice: el objetivo del iniciado es "absolverse así mismo" es quizás la más atrayente e iluminadora de todas las definiciones posibles, de la tarea a emprender.

 

La tormenta ocasionada por su naturaleza emocional, las oscuras nubes y nieblas en las cuales deambula constantemente, y que ha creado durante todos los ciclos de vida han de ser despejadas para que el iniciado pueda decir que el plano astral ya no existe para él, y todo lo que resta de ese antiguo y poderoso aspecto de su ser, es la aspiración, respuesta sensible a todas las formas de vida divina y una forma por la cual el aspecto inferior del amor divino, la buena voluntad, puede afluir sin impedimento.

 

Desde un punto de vista más amplio, esta lucha por purificar la atmósfera del mundo, la enfrentará la humanidad después de la primera iniciación, que hoy se halla muy cercana.

 

Por lo tanto verán por qué Cristo debe reaparecer en estos momentos, por qué Él preside la primera y segunda iniciaciones, y Su llegada indicará que la humanidad ha recibido la primera, lo cual confirmará y consolidará el trabajo realizado e inaugurará el ciclo y el período mundiales donde tendrá lugar la tarea de reorganizar la vida emocional y psíquica de la humanidad; este período liberará la energía de la buena voluntad y creará así, automáticamente, rectas relaciones humanas.

 

En lo que respecta a toda la humanidad, polarizada como lo está en la naturaleza emocional, el efecto de este sexto rayo es en extremo potente. Su energía ha estado actuando siempre sobre los hombres, desde que vino a la encarnación, y los últimos 150 años vieron que esa potencia llegó a ser extremadamente efectiva. Dos factores han destacado este efecto:

 

1. El sexto Rayo de Idealismo o Devoción, es el rayo que normalmente rige el plano astral, controlando sus fenómenos y matizando su espejismo.


2. La corriente de energía que viene a nuestra vida planetaria, desde la constelación de Piscis, ha condicionado durante dos mil años la experiencia humana y está particularmente adaptada para fusionarse con la energía de sexto rayo y complementarla, y producir la situación que justamente ahora rige los asuntos mundiales.

 

La actividad conjunta de esas dos grandes corrientes de energía cósmica, actuando sobre el tercer centro planetario, la Humanidad, y a través de él, ha creado esa excepcional condición en la cual "la raza de los hombres" puede permanecer ante el Iniciador planetario, el Cristo, y bajo el estímulo concentrado de la Jerarquía, recibir la apropiada iniciación.

 

Debemos recordar aquí que las masas pueden recibir y recibirán la primera iniciación, pero que un grupo muy grande de aspirantes (mucho más de lo que se cree) pasará por la experiencia de la segunda iniciación, la del Bautismo purificador.

 

Son esas personas que expresan las cualidades esenciales del reconocimiento ideológico, la adhesión consagrada a la verdad tal como la presienten, la reacción profunda a las disciplinas físicas (impuestas desde que participaron en la primera iniciación, en muchas vidas anteriores) y la creciente respuesta al aspecto aspiracional del cuerpo astral, aspiración que trata de establecer contacto con el principio mental y expresarlo. Este grupo particular de la familia humana, son iniciados regidos por el deseo-mente, así como los que reciben la primera iniciación son iniciados en los planos físico-etéricos.

La actividad de este sexto rayo ha traído a la luz del día las crecientes tendencias ideológicas del género humano. Estas ideologías mundiales (de las cuales existen muchas en la actualidad), son creadas por una triple reacción a las dos corrientes de energía ya mencionadas:

1. El desenvolvimiento del principio mental en la humanidad durante esta era aria, ha obligado al deseo adoptar la forma de grandes conceptos masivos, que en conjunto rige la tendencia de la masa hacia el desenvolvimiento mental.

2. La constante y creciente influencia del alma, actuando como levadura en el plano astral, ha sacado el deseo de su enfoque estrictamente autocentrado y lo ha llevado a una nueva y hasta ahora inexpresada conciencia emocional grupal; esto hace que la naturaleza emocional fusionada de los hombres se exprese masivamente en grandes ideologías, aunque egoístamente expresada e impulsada por excesos emocionales, indican nuevas y mejores metas. Estas metas asumirán contornos más claros y deseables cuando el aspirante mundial reciba la segunda iniciación.

3. La influencia generada por la energía de Shamballa, que por primera vez ha hecho contacto directo con la Humanidad, está produciendo un vórtice emocional donde los antiguos ideales e instituciones se están divorciando de los espejismos que hasta ahora los controlaban, permitiendo así emerger en la conciencia de la raza, nuevas y mejores ideologías.

 

Todos estos factores son responsables de la situación mundial actual; grandes ideologías, poderosas agrupaciones de trabajadores y pensadores, dedicados a cambiar el antiguo orden, y los esfuerzos masivos para poner fin a la separatividad, están simultáneamente presentes.

 

La esencial unidad etérica mundial (de la cual el teléfono, la radio y el avión son la expresión tangible) está llevando a vastos grupos humanos, de todas partes, a una actividad emocional unida, imponiendo así esas pruebas preliminares que preceden siempre a la iniciación, por cuyo medio pasan actualmente quienes son capaces de recibir la segunda iniciación.

 

No puedo extenderme aquí sobre las variadas ideologías que van apareciendo en el mundo de los hombres -impulsadas por la Jerarquía, precipitadas en la conciencia humana desde el plano mental por el nuevo grupo de servidores del mundo, complementadas por la energía de sexto rayo, por la predominante energía pisceana y por la energía organizadora del entrante séptimo rayo, a las cuales responden emocionalmente las masas humanas enfocadas en el plano astral.

Esta situación ideológica es clara para todos los observadores inteligentes, etapa necesaria y preliminar para la creación del nuevo orden mundial; proporciona un punto de crisis y el necesario punto de tensión que permitirá hoy a los aspirantes ya preparados, que suman miles, pasar la experiencia de la segunda iniciación y sufrir la purificación de la fluida naturaleza emocional en la Iniciación del Bautismo.

Por medio de esta experiencia, el aspirante regido por el deseo y la mente, estará en una condición positiva y espiritual para producir (en el plano astral) esos cambios, reordenamientos y reajustes fundamentales, que pondrá a ese nivel de conciencia planetaria en línea con el propósito divino inmediato: la manifestación del reino de Dios.

La actuación de la energía de sexto rayo, resultado del largo ciclo de energía pisceana, y el impacto de la energía acuariana entrante, traerá una enorme transformación en el "reino acuoso" del plano astral.

El agua ha sido siempre el símbolo de ese plano -fluido, tormentoso, que refleja todas las impresiones, fuente de nieblas y brumas y, sin embargo, esencial para la vida humana. La era pisceana, ahora en proceso de desaparecer, está también estrechamente relacionada con este plano y con el símbolo del agua; fijó en la conciencia humana la comprensión de que "los hombres, como los peces, están sumergidos en el mar de las emociones".

Acuario es conocido además por el símbolo del agua, pues es el "portador de agua". El sexto rayo reunirá todas estas energías en tiempo y espacio: energía de rayo, energía pisceana, energía acuariana y energía del plano astral mismo, lo cual también produce un vórtice de fuerza invocador de energía mental;

este factor controlador ha sumergido a la humanidad a un tumultuoso conocimiento de ideologías contradictorias, que ha precipitado un vórtice reflejado en la guerra mundial, siendo responsable de la crisis y del punto de tensión actuales. Este punto crítico de tensión permitirá a los grupos de aspirantes -que hayan pasado la primera iniciación- recibir la experiencia del Bautismo, palabra que se identifica también con el agua. Simultáneamente, grandes masas humanas recibirán la primera iniciación y "en la casa del pan" permanecerán ante el Iniciador.

Por lo tanto, el esperado Cristo iniciará en un futuro inmediato y en preparación para Su venida, dos grupos de aspirantes; este estrecho acercamiento a la humanidad, del Cristo y de la Jerarquía de Maestros, es el complemento de las energías iniciáticas que cristalizan las ideologías en la conciencia humana y fomenta -si puedo expresarlo así- la energía latente del reino de Dios.

En lo que se refiere al iniciado individual que debe recibir la iniciación del Bautismo, el efecto que produce la energía de sexto rayo sobre su naturaleza, es fácilmente observable debido a la extrema potencia del segundo aspecto de la personalidad en los tres mundos, o sea, su cuerpo o naturaleza astral.

 

En las primeras etapas del impacto de la energía de sexto rayo, sobre su naturaleza emocional, se genera un perfecto vórtice de fuerza, entonces sus reacciones emocionales se tornan violentas e impulsivas; sus espejismos se intensifican y ejercen control, y su aspiración asciende constantemente, pero al mismo tiempo se ve limitada y obstaculizada por la fuerza de su devoción a alguna ideología presentida.

 

Más tarde, bajo la influencia de un creciente contacto con el alma (en sí misma, el segundo aspecto de su divinidad esencial), su naturaleza emocional, de deseos y aspiraciones, se tranquiliza y va siendo cada vez más controlada por la mente; su alineamiento se convierte en astral-mental-alma.

 

Cuando se ha logrado este estado de conciencia y las "aguas" del cuerpo astral están tranquilas, y reflejan lo bello y lo verdadero, y cuando sus emociones se han purificado por el intenso autoesfuerzo, entonces el discípulo puede entrar en las aguas bautismales, es sometido a intensa experiencia purificadora que, hablando esotéricamente, le permite "salir para siempre de las aguas, sin estar en peligro de ahogarse o sumergirse"; puede ahora "andar sobre la superficie del mar y seguir sin peligro adelante hacia su meta".

 

El efecto de la actividad de sexto rayo sobre la naturaleza mental es, como podrán imaginarse, la tendencia ante todo -a la cristalización del pensamiento, la reacción a las ideologías aprisionantes y la mental y fanática adhesión a los ideales de la masa, sin comprender su relación con la necesidad del momento o sus asignados aspectos creadores. Más adelante, cuando el discípulo se prepara para la segunda iniciación, estas tendencias son trasformadas en devoción espiritual hacia el bienestar humano y en adhesión unilateral al Plan de la Jerarquía; entonces toda reacción emocional a la Jerarquía de Maestros se desvanece y el discípulo puede trabajar ahora sin ser obstaculizado por constantes disturbios astrales.

 

El efecto de la energía de sexto rayo sobre la personalidad integrada del discípulo, podría decirse que produce una condición, donde su naturaleza es definidamente astral-búdica; el esfuerzo emocional unilateral que realiza para orientarse hacia el alma, lo convierte gradualmente en "un punto de tensa aspiración, inconsciente de la crisis, firmemente arraigado en el amor que surge del alma".

 

Resumiré lo dicho sobre el efecto de la energía de sexto rayo:


1. La energía de sexto rayo trae dos grandes resultados:


a. Una comprensión embrionaria de la naturaleza de la voluntad, que determina la vida del iniciado.


b. Un conflicto pronunciado entre el yo inferior y el yo superior, lo cual revela al iniciado el antiguo conflicto entre la naturaleza emocional y la verdadera comprensión.

Esto produce una reorientación básica de la vida del iniciado y de toda la humanidad.

2. En relación con la humanidad, los efectos del sexto rayo son:


a. El desarrollo de la tendencia a purificar la atmósfera mundial, liberando así la energía de la buena voluntad.


b. El establecimiento de una condición donde la "raza de los hombres" pueda recibir la primera o la segunda iniciación.


c. El repentino y poderoso surgimiento de las ideologías mundiales.


d. La transformación básica en el plano astral, la cual está produciendo puntos de crisis y un punto de tensión.

3. En relación con el iniciado individual, el sexto rayo produce:


a. Una aguda situación donde se genera un vórtice de fuerza.


b. En este vórtice se intensifican todas las reacciones emocionales e ideológicas del aspirante.


c. Más tarde, cuando éstas se apaciguan, el alineamiento del iniciado se convierte en astral-mental-alma.


d. Tiene lugar, en conexión con su vehículo mental, la cristalización de todo pensamiento y la adhesión fanática al idealismo de la masa.


e. Tales tendencias se trasforman después en devoción espiritual hacia el bienestar humano.


f. La naturaleza y expresión de la personalidad se hace definitivamente astral-búdica.

Por lo tanto verán cuán inmediata e importante es la oportunidad que enfrenta la humanidad. Un sin número de hombres darán el primer paso hacia el desarrollo de la conciencia crística y pasarán así por la primera iniciación.

A menudo (podría muy bien decir generalmente) esto tiene lugar sin la comprensión consciente del cerebro físico.

 

Esta primera iniciación es, y siempre ha sido, una iniciación masiva, aunque sea individualmente registrada y anotada.

Millares de aspirantes en cada país (como resultado de un esfuerzo consciente por comprender) se hallarán ante el iniciador y recibirán la Iniciación del Bautismo.

El pan y el agua son los símbolos de estas dos primeras iniciaciones; ambas son esencialidades básicas para la vida en el sentido físico, y también espiritualmente fundamentales en sus implicaciones, y esto el iniciado lo sabe. Ambas iniciaciones son las únicas dos de importancia significativa en la actualidad, dada su proximidad relativa.

 

El retorno de Cristo trajo a la superficie estas tendencias espirituales subjetivas del género humano y ha hecho posible ambas iniciaciones; la actividad de séptimo Rayo de Orden y de sexto Rayo de Idealismo ha generado en la humanidad la tendencia a la magia blanca de las rectas relaciones humanas.

 

Han fomentado también la tendencia al control ideológico de la conciencia humana.

La desaparición de la era pisceana con su tipo de energía, y la entrada al poder de la era acuariana (con sus potentes energías purificadoras y su cualidad de síntesis y universalidad) harán posible el nuevo orden mundial. Por lo tanto, es evidente que la oportunidad que se le presenta a la humanidad nunca fue tan promisoria, y la relación y fusión conjunta de todas estas energías hacen que la manifestación de los Hijos de Dios y la aparición del reino de Dios, sea un acontecimiento inevitable en nuestra vida planetaria.

 

Poco podremos decir en relación con la humanidad cuando estudiemos las otras energías de rayo y sus efectos iniciáticos.

Sólo las dos primeras iniciaciones, que son complementadas por Cristo y están "bajo la aprobación supervisora de la Jerarquía espiritual", podrá recibir la humanidad.

 

La iniciación de la Transfiguración no es todavía para la masa humana.

Sin embargo, podemos estudiar los efectos de estos rayos en lo que concierne al discípulo individual, porque las posteriores iniciaciones -desde la tercera en adelante- son administradas por el Señor del Mundo desde Su lugar elevado en Shamballa; en el período mundial actual estas iniciaciones se administran y registran individualmente y se reciben conscientemente y en plena conciencia vigílica.

Por lo expuesto se darán cuenta que necesariamente tengo algo más que decir sobre las primeras tres iniciaciones y sobre los efectos que producen los rayos en el iniciado y en la humanidad, que sobre las iniciaciones superiores cuando entremos a considerarlas.

El efecto de los impactos de rayo en las tres primeras iniciaciones llegan por medio del alma y -durante este período- el iniciado es un aspirante esforzado, inspirado y estimulado por la Jerarquía, de la cual va siendo acrecentadamente consciente.

Después de la tercera iniciación, que como bien se sabe es en realidad la primer iniciación mayor, la energía de rayo es aplicada (si puedo emplea palabra tan inadecuada) por intermedio de la Tríada espiritual utilizando el antakarana.

Después de la cuarta iniciación, los efectos se sienten predominantemente en el grupo del iniciado y en su campo de servicio allí él constituye un punto de tensión y precipita grandes punto de crisis. Sus propios puntos de crisis y de tensión existen, pero misteriosamente, sólo en relación con la conciencia que tiene de grupo, en el cual desempeña una parte acrecentadamente potente.

Los grupos afectados por el progresivo proceso iniciático, al cual el discípulo está siendo sometido, son tres, y los efectos producidos diferencian y condicionan su servicio grupal, de acuerdo con la iniciación que está pasando; desde este ángulo debemos estudiar la iniciación, los efectos de rayo y los resultados producidos dentro de los tres grupos, y son:

 

1. El grupo en el cual el iniciado está trabajando en el plano físico y que es la exteriorización (existente en los planos mental y astral) de una fase del trabajo fomentado por el nuevo grupo de servidores del mundo. Los discípulos e iniciados en manifestación física son actualmente miembros de ese grupo, punto focal del esfuerzo actual que realiza la Jerarquía. Por intermedio de ese grupo afluye energía espiritual desde cinco de los ashramas, y son:

a. El ashrama del Maestro K.H., especialmente relacionado con el trabajo de educación.

 

 


b. El ashrama del Maestro D.K. (yo), especialmente relacionado con los aspirantes para la iniciación.

 

 

c. El ashrama del Maestro R., especialmente relacionado con la reorganización y reconstrucción de Europa, desde el punto de vista de la economía.


d. El ashrama del Maestro Morya, cuando trata de descubrir, influir y dirigir las actividades de los trabajadores en el campo político de todo el planeta.


e. El ashrama del Maestro Hilarión, cuando supervisa los descubrimientos (y su aplicación) en el movimiento científico del mundo actual.

 

Notarán, por lo tanto, el profundo y difundido interés de este campo de energía, donde la energía de rayo está ahora activa.

 

2. El grupo que puede considerarse a sí mismo conscientemente como el propio grupo del iniciado, en el sentido de que va influyendo lentamente a quienes lo circundan, reuniendo el personal y formando el núcleo del ashrama mediante el cual algún día servirá al mundo.

 

Quienes reciben la iniciación no crean necesariamente sus propios ashramas, aunque un gran número lo hace.

El trabajo de estos iniciados, que no forman un ashrama, es extremadamente misterioso, desde el punto de vista de la humanidad aspirante, y poco puedo decir sobre el tema.

 

Estos iniciados trabajan en conexión con los planes que emanan de Shamballa, de los cuales la humanidad nada puede saber; trabajan con los tres reinos subhumanos de la naturaleza, y cada uno tiene su propio grupo peculiar y específico de iniciados-trabajadores.

 

Si no lo hacen, son transferidos a ciertos grupos de trabajadores dedicados a actividades vinculadas con la evolución dévica o angélica, o en relación con la manifestación de energías sobre las que nada puedo divulgar. Trataremos sólo la expansión de conciencia y la experiencia de esos iniciados que permanecen -en sus actividades y metas- relacionados con la humanidad y con la Jerarquía. Aquí puede señalarse que:

a. El trabajo de la evolución dévica está regido por la energía de rayo del tercer Buda de Actividad.


b. El trabajo de la humanidad está influido por la energía de rayo del segundo Buda de Actividad, que personifica, en un sentido muy peculiar, la energía condicionante de la Jerarquía.


c. El trabajo con los reinos subhumanos de la naturaleza está regido por el estímulo de energía del primer Buda de Actividad.

 

Cada una de estas grandes Vidas energetizadoras trabaja por intermedio de ciertos Maestros e iniciados de la sexta iniciación; dichos Maestros trabajan plenamente conscientes en el plano átmico, el plano de la voluntad espiritual; desde ese nivel elevado actúan como agentes transmisores de la energía de uno de los tres Budas de Actividad.

 

Los tres Budas son los Agentes creadores del Logos planetario y los Manipuladores de la Ley de Evolución.

 

3. El grupo ashrámico del que forma parte el iniciado y dentro del cual su influencia o radiación espiritual, es acrecentadamente sentida.

 

La percepción del iniciado y su capacidad para trabajar conscientemente dentro de esta triplicidad de grupos, se convierte en el principal objetivo de todos sus esfuerzos, una vez que ha quedado atrás la tercera iniciación.

Su radiación magnética y la expresión de sus energías controladoras -previamente a esta etapa de desenvolvimiento- son las del alma, actuando por intermedio de la personalidad. Después de la tercera iniciación esta radiación y la energía expresada se hacen acrecentadamente monádicas y están sujetas a tres etapas:

1. La etapa en la cual el aspecto inferior de la Tríada espiritual (la mente abstracta) llega a ser poderosa como portadora de ideas, que son transformadas por el iniciado en ideales para servir a la humanidad.

 

2. La etapa en que la razón pura, más la voluntad espiritual, hacen de él un servidor efectivo del Plan y un transmisor, en forma progresiva, del Propósito subyacente en el Plan.

 

3. La etapa en que la energía monádica pura fluye a través de él, enfocando la voluntad al bien, tal como es registrada por la Jerarquía, y el sentido de universalidad (no como una vaga frase, sino como una potencia específica) en el plano físico.

 

Un cuidadoso estudio de esta serie de actividades en desarrollo y de expansión de conciencia indicará por qué y cómo nuestra vida planetaria es una inmensa síntesis de actividad ordenada.

 

Las energías de rayo, al emplear el mundo creado de la forma y el "mundo de formas amorfas" (es decir, los niveles etérico cósmicos de actividad), constituyen la aplicación de un gran proceso de actividad iniciática, que rige, controla y condiciona, cada expresión de la vida divina en todos los reinos de la naturaleza -subhumano, humano y superhumano.

 

El iniciado penetra en este mundo de energías activas en movimiento y en él debe desempeñar conscientemente su parte.

 

 

Como es bien sabido, actualmente el trabajo del aspirante consiste en llegar a ser un trabajador consciente, autocontrolado y espiritual, que emplea la energía dentro del "círculo no se pasa" de los tres mundos y -como frecuentemente he señalado- actúa primero, controlando su instrumento físico, demostrándolo en la primera iniciación y durante los procesos iniciáticos sucesivos; segundo, controlando su naturaleza emocional sensoria, demostrando ese control en la segunda iniciación; luego, en la tercera iniciación, debe llevar a la actividad visible el elemento mental, funcionando así en los tres mundos como personalidad fusionada con el alma, empleando la mente iluminada como factor fusionador y sintetizador.

 

Realizadas estas cosas, puede -también en plena conciencia- empezar a ser activo, como un "radiante punto de crisis y productor de la tensión necesaria".

 

Estos tres grupos constituyen esencialmente puntos de tensión planetaria y producen crisis en la vida de los individuos que han sido influidos, y también en la Jerarquía y en la vida planetaria. Así son creadas las condiciones que hacen posible la evolución.

Algún día la historia del proceso evolutivo será escrita por un iniciado de la gran Logia Blanca, desde el ángulo de sus puntos de crisis y los subsiguientes puntos de tensión.

Esto permite a las formas vivientes, sometidas a este impacto dual, introducirse en mayores zonas de conciencia. Cada reino de la naturaleza puede ser considerado un punto de tensión dentro de la esfera del Ser del Logos planetario, y cada uno -en tiempo y espacio- está en proceso de generar esos puntos de crisis que producirán un potente (y a menudo repentino) progreso en el Sendero de Evolución.

Actualmente la humanidad, en su situación actual, constituye un punto de crisis planetaria, generando un punto de tensión tal, que permitirá en breve avanzar en la dispensación de la cultura y civilización de la nueva era. El estudio del aspirante individual va paralelamente.

Estos pensamientos e ideas deberán tenerse en cuenta cuando estudiemos las restantes tres iniciaciones mayores que enfrenta la humanidad común.

 

 


Clickear en la imagen para ir a www.maestrotibetano.es

 


 

 

 

 

 


ENLACES A OTRAS PÁGINAS



 

 

REVISTA NIVEL 2 NÚMERO 22 ABRIL 2020

 

REVISTA NIVEL 2 NÚMERO 21 MARZO 2020


REVISTA NIVEL 2 NÚMERO 20 NOVIEMBRE DE 2019