La Luz del Alma Libro cuarto

Por el Maestro Tibetano Djwhal Khul

(Alice A. Bailey)




LA LUZ DEL ALMA

Su ciencia y su efecto

Paráfrasis de Los Aforismos de la Yoga de Patanjali

Con comentarios de Alice Ann Bailey

Con gratitud, dedicado a Foster Bailey

 

 


 

 

DECLARACIÓN DE LOS EDITORES DE LA VERSIÓN INGLESA

Lo excepcional de este libro es que los Aforismos de la Yoga han sido vertidos al idioma inglés, de los aforismos originales en sánscrito y dictados telepáticamente por El Tibetano a la Sra. Alice A. Bailey. Los comentarios fueron escritos por ella y posteriormente sometidos a la revisión de El Tibetano para su aprobación.

 

"Antes de que el alma pueda ver, debe lograrse la armonía interna, y los ojos de la carne deben estar ciegos a toda ilusión.

"Antes de que el alma pueda oír, la imagen (el hombre) debe estar sorda a los rugidos y a los murmullos, a los bramidos de los elefantes y a los argentinos zumbidos de la dorada luciérnaga.

"Antes de que el alma pueda comprender y recordar, debe unirse a aquel que habla en silencio, así como la mente del alfarero se une primero a la forma que le dará a la arcilla.

"Entonces el alma oirá y recordará.

"Y entonces hablará la Voz del Silencio al oído interno".

La Voz del Silencio

 

CONSIDERACIONES PRELIMINARES


La Ciencia de Raja Yoga o "Ciencia Soberana del Alma", tal como la presenta su exponente principal Patanjali, con el tiempo hallará su más amplia demostración en Occidente, lo cual se debe a que, de acuerdo a la ley cíclica, la quinta raza raíz (en su quinta subraza) debe inevitablemente alcanzar su punto culminante. Tal punto, en la economía de la raza, está ejemplificado en el correcto empleo de la mente y su utilización por el alma, para lograr los objetivos grupales y el desarrollo de la conciencia grupal en el plano físico.

Hasta ahora, la mente ha sido deificada o prostituida para alcanzar fines materiales. Mediante la ciencia de Raja Yoga, la mente será conocida como el instrumento del alma y el medio por el cual el cerebro del aspirante se iluminará y adquirirá el conocimiento de los asuntos concernientes al reino del alma.

De acuerdo a la ley de evolución, la quinta raza raíz debe ocuparse íntimamente de la mente, por ser el quinto principio, y su correspondiente quinta subraza debe hacerlo más estrechamente que ninguna otra. Los estudiantes harían bien en tener presente las siguientes analogías:

 

1. La quinta raza raíz......................aria.

2. La quinta subraza......................anglosajona.

3. El quinto principio.....................mente o manas.

4. El quinto plano..........................el mental.

5. El quinto rayo............................conocimiento concreto.

(nota del gestor de la web: en algún libro del M.T. , se especifica que en la quinta subraza también están incluídos los países latinos. Además, se deduce que al igual que el termino aria se refiere a un tipo de mentalidad, de la misma forma habría que interpretar anglosajona... por cierto tipo de mentalidad)

Las diversas yogas han tenido su lugar en el desenvolvimiento del ser humano. En la primera raza, puramente física, denominada lemuriana, la yoga impuesta en esa época a la infantil humanidad fue Hatha Yoga, la yoga del cuerpo físico, que enseña el empleo y la manipulación consciente de los diversos órganos, músculos y partes de la estructura física. El problema de los adeptos de esa época, fue enseñar a los seres humanos (que eran poco más que animales) el propósito, significado y empleo de sus diversos órganos, para poder controlarlos conscientemente y comprender el significado simbólico de la figura humana. Por lo tanto, en esos primitivos días, los seres humanos llegaban al portal de la iniciación gracias a la práctica de Hatha Yoga. En aquel entonces, la tercera iniciación, cuyo resultado era la transfiguración de la personalidad, era la más elevada que el hombre podía alcanzar.

En la época atlante, el progreso de los hijos de los hombres se lograba mediante la imposición de dos yogas. Primero, la conocida con el nombre de Laya Yoga, la Yoga de los centros, que produjo la estabilización del cuerpo etérico y de los centros en el hombre, y el desarrollo de la naturaleza astral y síquica. Más tarde el Bhakti Yoga, resultado del desarrollo del cuerpo emocional o astral, fue incorporado al Laya Yoga, sentándose las bases de ese misticismo y devoción, que ha sido el incentivo fundamental de nuestra particular raza raíz aria. El objetivo, en esa época, era la cuarta iniciación. El tema de estas grandes iniciaciones está tratado con mayor extensión en el libro Iniciación Humana y Solar.

En la actual raza aria, la subyugación del cuerpo mental y el control de la mente se logran por la práctica de Raja Yoga y la meta para la humanidad en evolución, es la quinta iniciación, la del adepto.

Toda yoga ha ocupado su lugar y ha servido un propósito útil, y resultará evidente que cualquier retorno a las prácticas de Hatha Yoga, o esas que se ocupan específicamente del desarrollo de los centros, por medio de los distintos tipos de prácticas de meditación y ejercicios respiratorios, constituyen, desde cierto aspecto, un retroceso. Hallaremos que mediante las prácticas de Raja Yoga y asumiendo una posición que ejerza un control directriz (que descubrirá quien centre su conciencia en el alma), los otros tipos de yoga resultan innecesarios, por cuanto los resultados de la yoga superior incluyen automáticamente a las inferiores, aunque no a sus prácticas.

Cuándo las prácticas de yoga sean estudiadas, se evidenciará que recién ahora ha llegado el día de la oportunidad. Oriente nos ha preservado las reglas desde tiempo inmemorial. Uno que otro oriental (y unos pocos adeptos occidentales) se han valido de estas reglas y se han sometido a la disciplina de esta exigente ciencia. Así se ha conservado, para la raza, la continuidad de la doctrina secreta, la Sabiduría Eterna, y también se ha reunido el personal de la Jerarquía de nuestro planeta. En la época de Buda, gracias al estímulo que Éste produjo, tuvo lugar una gran reunión de Arhats, los cuales alcanzaron la liberación por el esfuerzo autoiniciado. Dicho período marcó, en nuestra época aria, la culminación para Oriente. Desde entonces la oleada de vida espiritual ha afluido constantemente hacia Occidente, y podemos esperar la correspondiente culminación que llegará a su cenit entre los años 1965 y 2025. Para tal fin los adeptos de Oriente y Occidente trabajan conjuntamente, pues acatan siempre la Ley.

Este venidero impulso, como en los tiempos de Buda, es de segundo rayo, el cual no tiene relación con ningún impulso de primer rayo, como el que trajo a H. P. Blavatsky. Los impulsos de primer rayo surgen en el primer cuarto de cada siglo y alcanzan su culminación, en el plano físico, en el último cuarto. El interés demostrado ahora por el Raja Yoga, interés que se irá demostrando cada vez más, y el estudio de esta ciencia y de las reglas que proporciona para el desenvolvimiento del hombre, indican la tendencia general de este creciente impulso de segundo rayo. Así llegará el día de la oportunidad.

Tres libros deberían estar en manos de todo estudiante: El Bhagavad Gita, El Nuevo Testamento y Los Aforismos de Yoga, porque contienen el cuadro completo del alma y su desenvolvimiento.

Los dieciocho capítulos del Gita describen el alma, Krishna, el segundo aspecto, en su verdadera naturaleza como Dios en manifestación, culminando en ese maravilloso capítulo donde Él se revela a Arjuna, el aspirante, como el alma de todas las cosas y el punto de gloria oculto tras el velo de toda forma.

En El Nuevo Testamento, donde se describe la vida de un Hijo de Dios en plena manifestación, cuando libre de todo velo, el alma en su verdadera naturaleza camina sobre la tierra. Al estudiar la vida de Cristo, nos damos cuenta de lo que significa desarrollar los poderes del alma, alcanzar la liberación y llegar a ser un Dios, en toda su gloria, caminando sobre la tierra.

Los Aforismos de Yoga contienen las leyes de ese devenir, y las reglas, métodos y medios que hacen al hombre, cuando se los sigue, "perfecto, como nuestro Padre en los cielos es perfecto".

Paulatinamente despliega ante nosotros un sistema graduado de desenvolvimiento, que lleva al hombre, desde la etapa del hombre bueno común, a través de las de aspirante, iniciado y maestro, hasta el excelso punto de evolución en que se halla ahora Cristo. Juan, el discípulo amado, dijo: "seremos igual a Él, pues le veremos tal como es", y cuando el alma se revela al hombre en el plano físico produce siempre una gran transformación. Cristo dijo: "Cosas más grandes que yo hago, haréis", prometiéndonos "el Reino, el poder y la gloria", siempre que nuestra aspiración y persistencia sean suficientes para conducirnos por el espinoso camino de la cruz y nos permita hollar ese sendero que conduce "al camino ascendente", hasta la cima del Monte de la Transfiguración.

¿Cómo se produce este gran cambio? ¿De qué manera el hombre, víctima de sus deseos y naturaleza inferior, se convierte en el hombre victorioso que triunfa sobre el mundo, la carne y el demonio? Esto sucede cuando el cerebro físico del hombre encarnado llega a ser consciente del yo, el alma; pero esta percepción consciente sólo es posible cuando el verdadero yo puede "reflejarse en la sustancia mental". El alma está inherentemente libre de los objetos y permanece siempre en estado de unidad aislada. Sin embargo, el hombre en encarnación, debe alcanzar, en la conciencia del cerebro físico, la comprensión de estos dos estados del ser. Debe liberarse conscientemente de todos los objetos del deseo y mantenerse, como un todo unificado, desapegado y liberado de todo velo y forma en los tres mundos. Cuando el estado consciente del ser, tal como lo conoce el hombre espiritual, sea también una condición de la conciencia del hombre en encarnación física, entonces se habrá alcanzado la meta. El hombre ya no es la víctima del mundo como cuando se ha identificado con el cuerpo físico. Camina libre "con faz resplandeciente" (Co.), y la luz de su rostro se proyecta sobre todo cuanto encuentra. Sus deseos ya no ponen la carne en actividad, por eso el cuerpo astral no lo subyuga ni lo vence.

 

 

Por medio del desapasionamiento y equilibrio de los pares de opuestos, se libera del temperamento, sentimientos, anhelos, deseos y reacciones emocionales, característicos de la vida del hombre común y alcanza el punto de paz. El demonio del orgullo, la personificación de la naturaleza mental mal empleada y las deformadas percepciones de la mente, han sido dominadas y queda liberado en los tres mundos. La naturaleza del alma, las cualidades y actividades inherentes a la naturaleza de amor del Hijo de Dios y la Sabiduría que se manifiesta cuando amor y actividad (segundo y tercer aspectos) se unen, caracterizan su vida en la tierra y puede decir como Cristo: "Consumado es".

La fecha del nacimiento de Patanjali es desconocida; existe mucha controversia sobre ello. La mayoría de los autores occidentales la fijan entre los años 820 y 300 a.C., aunque uno o dos la fijan d.C.; los hindúes, que se supone saben algo al respecto, fijan una fecha muy anterior, algunos hasta 10.000 años a.C. Patanjali recopiló las enseñanzas que, hasta la época de su advenimiento, habían sido trasmitidas oralmente durante muchos siglos. Fue el primero en transcribir la enseñanza para los estudiantes, por eso se lo considera fundador de la Escuela Raja Yoga. Sin embargo, el sistema se ha aplicado desde los principios de la raza Aria.

 

Los Aforismos de la Yoga son la enseñanza básica de la Escuela Trashimaláyica, a la cual pertenecen la mayoría de los Maestros de Sabiduría. Muchos estudiosos sostienen que los Esenios y otras Escuelas místicas de entrenamiento y pensamiento, íntimamente relacionadas con el fundador del cristianismo v con los cristianos primitivos, están basadas en el mismo sistema y que sus Instructores fueron preparados en la gran Escuela Trashimaláyica.

Los aforismos, tal como los presentamos, han sido dictados y parafraseados por el Tibetano; los comentarios han sido escritos por mí, pero sometidos a su revisión e indicaciones. Se observará que la traducción no es literal ni una definición exacta de cada uno de los términos sánscritos originales. Es un intento de verter al inglés, en forma clara y comprensible, el significado exacto, hasta donde es posible hacerlo en un idioma poco elástico e imaginativo. Al estudiante le será útil, cuando estudie estos aforismos, comparar la versión dada aquí con las distintas traducciones disponibles.


ALICE A. BAILEY
Nueva York, mayo de 1927.

 

 

 

ÍNDICE POR TEMAS

 

LIBRO I. El problema de la Unión.

a. Definición de las naturalezas superior e inferior.

b. Consideración de los obstáculos y su eliminación.

c. Resumen del sistema de Raja Yoga.

Tema: La versátil naturaleza síquica.

 

 

LIBRO II. Los Pasos Hacia La Unión.

a. Los cinco obstáculos y su eliminación.

b. Definición de los ocho métodos.

Tema: Los métodos de realización.

 

 

LIBRO III La Realización De La Unión y Sus Resultados.

a. La meditación y sus etapas.

b. Veintitrés resultados de la meditación.

Tema: Los poderes del Alma.

 

 

LIBRO IV. La Iluminación.

a. Conciencia y forma.

b. Unión o Unificación.

Tema: Unidad aislada.

 

BIBLIOGRAFÍA


de las traducciones y comentarios sobre


LOS AFORISMOS DE LA YOGA DE PATANJALI


consultados en la preparación de la presente obra

 

 

Los Aforismos de Yoga de Patanjali .......................... M. J. Dvivedi.

La Yoga-Darsana ....................................................... Ganganatha Jha.

Los Aforismos de Yoga de Patanjali ......................... Charles Johnston.

Los Aforismos de Yoga de Patanjali ......................... W. Q. Judge.

Los Aforismos de Yoga de Patanjali ......................... Rama Prasada.

Filosofía de la Yoga .................................................. Tookaram Tatya.

Compendio de la Filosofía Raja Yoga ...................Rajaram Tookaram.

Raja Yoga ............................................................Swami Vivekananda.

El Sistema de Yoga de Patanjali ................................ J. H. Woods.

 

 

 

LOS AFORISMOS DE LA YOGA DE PATANJALI

LIBRO CUARTO

LA ILUMINACIÓN


1. Los siddhis (o poderes) superiores e inferiores, se obtienen durante la encarnación; o por las drogas, las palabras de poder, el deseo intenso o la meditación.

2. La trasferencia de la conciencia, de un vehículo inferior a otro superior, es parte del gran proceso creador y evolutivo.

3. Las prácticas y métodos no son la verdadera causa de la trasferencia de la conciencia, sólo sirven para eliminar obstáculos, de manera similar a como el agricultor prepara la tierra para la siembra.


4. La conciencia del "yo soy" es responsable de la creación de los órganos mediante los cuales se disfruta del sentido de individualidad.


5. La conciencia es una, no obstante, produce las variadas formas de los muchos.


6. Entre las formas que la conciencia asume, sólo las que resultan de la meditación están libres de karma latente.


7. Las actividades del alma liberada están libres de los pares de opuestos. Las de otras personas son de tres tipos.


8. De estos tres tipos de karma emergen las formas necesarias para la fructificación de los efectos.


9. Existe idéntica relación entre la memoria y la causa productora de efectos, aún cuando estén separadas por la especie, el tiempo y el lugar.


10. Por ser eterno el deseo de vivir, las formas creadas por la mente carecen de principio conocido. 

 

 

11. Estas formas las crea y las mantiene unidas el deseo, la causa básica; la personalidad, el resultado efectivo, la vitalidad mental o voluntad de vivir, y el apoyo de la vida u objetivo exteriorizado; cuando éstos cesan de atraer, entonces las formas dejan igualmente de existir.


12. El pasado y el presente existen en realidad. La forma asumida dentro del concepto de tiempo presente, es el resultado de características desarrolladas, conteniendo latentes las simientes de la cualidad futura.


13. Las características estén latentes o en potencia, participan de la naturaleza de los tres gunas (o cualidades de la materia).


14. La manifestación de la forma objetiva se debe a la centralización de la causa que produce efectos (la unificación de las modificaciones de la sustancia mental o chitta).


15. Ambas, conciencia y forma, son distintas y están separadas; aunque las formas sean similares, la conciencia puede funcionar en diferentes niveles del ser.


16. Las numerosas modificaciones de la mente una, producen las diversas formas que, para subsistir, dependen de esos numerosos impulsos mentales.


17. Estas formas son conocidas o no, de acuerdo a las cualidades latentes en la conciencia perceptora.


18. El Señor de la mente, el perceptor, es siempre consciente de la constante actividad de la sustancia mental, causa productora de efectos.


19.Debido a que la mente puede ser vista o conocida, resulta evidente que no es la fuente de iluminación.


20.Tampoco la mente puede conocer dos objetos simultáneamente, ella y lo que está fuera de ella. 

 

 

21. Si el conocimiento de la mente (chitta) es postulado por otra mente lejana, se inferirá que, existe un número infinito de conocedores, y las consecutivas reacciones de la memoria tenderán a confundir grandemente.


22. Cuando la inteligencia espiritual, que permanece sola y libre de los objetos, se refleja en la sustancia mental, entonces se obtiene la percepción del yo.


23. Así la sustancia mental, reflejando al conocedor y lo conocible, deviene omnisciente.


24. La sustancia mental, reflejando como lo hace, una infinidad de impresiones de la mente, se convierte en instrumento del yo y actúa como agente unificador.


25. El estado de unidad aislada (absorbido en la verdadera naturaleza del yo) es la recompensa del hombre capaz de discriminar entre la sustancia mental y el yo, u hombre espiritual.


26. Entonces la mente tiende a la discriminación y al acrecentamiento de la iluminación, respecto a la verdadera naturaleza del yo uno.


27. Sin embargo, por la fuerza del hábito, la mente reflejará otras impresiones mentales y percibirá los objetos de percepción sensoria.


28. Estos reflejos tienen el carácter de obstáculos, y el método para vencerlos es el mismo.


29. El hombre que cultiva el desapego, hasta en su aspiración por iluminación y unidad aislada, oportunamente llega a ser consciente, mediante la práctica de la discriminación, de la influyente nube de conocimiento espiritual.


30. Cuando se alcanza esta etapa, se superan los obstáculos y el karma.


31. Cuando se han eliminado los obstáculos y purificado las envolturas, se dispone de todo el conocimiento, entonces nada le queda al hombre por hacer.


32.Las modificaciones de la sustancia mental (o cualidades de la materia), mediante la naturaleza inherente a los tres gunas, llegan a su fin, pues han cumplido ya su propósito.


33. El tiempo, secuencia de las modificaciones de la mente, también llega a su término, cediendo su lugar al Eterno Ahora.


34. El estado de "unidad aislada" es posible cuando las tres cualidades de la materia (los tres gunas o potencias de la naturaleza, A.A.B.) ya no aferran al yo. La conciencia espiritual pura se retrotrae en el Uno.

 

 

LOS AFORISMOS DE LA YOGA DE PATANJALI

LIBRO CUARTO

LA ILUMINACIÓN

a. Conciencia y forma

b. Unión o Unificación

Tema: unidad aislada

 

1. Los siddhis (o poderes) superiores e inferiores, se obtienen durante la encarnación; o por las drogas, las palabras de poder, el deseo intenso o la meditación.

Llegamos al Libro Cuarto, en el cual los poderes y los resultados obtenidos por la práctica del Raja Yoga llevan a la comprensión grupal y producen conciencia universal y no meramente autoconciencia. Cabe aquí hacer una advertencia sobre el empleo de la frase "conciencia cósmica" por falsa y engañosa, pues hasta el adepto más elevado (obsérvese cuidadosamente este término) sólo está dotado de conciencia solar y no entra en contacto con lo que está fuera de nuestro sistema solar. Los Logos planetarios (los siete Espíritus ante el Trono) y los Señores del Karma (las "cuatro ruedas" de Ezequiel), poseen una conciencia que abarca más allá de nuestro sistema solar. Las existencias menores podrán percibirla como una posibilidad, pero todavía no constituye parte de su experiencia.

Los poderes adquiridos son principalmente dos:


1. Poderes síquicos inferiores, o los siddhis inferiores.
2. Poderes espirituales, o los siddhis superiores.


Los poderes inferiores son el resultado de la armonía establecida entre la conciencia del alma animal en el hombre y el "ánima mundi" o alma del mundo, aspecto subjetivo de todas las formas en los tres mundos, de todos los cuerpos en los cuatro reinos de la naturaleza. Los poderes superiores son el resultado del desarrollo de la conciencia grupal, segundo aspecto de la divinidad.

No sólo incluyen los poderes inferiores, sino que ponen al hombre en armonía con las existencias y formas de vida en los reinos espirituales o, como diría el ocultista, en esos dos planos que están más allá de los tres mundos, y que abarcan toda la escala de la evolución del hombre, humana y superhumana.

La meta de todo verdadero aspirante es el desarrollo de estos poderes superiores, los cuales podemos describir con los términos: conocimiento directo, percepción intuitiva, percepción espiritual, visión pura, el logro de la sabiduría. Son diferentes de los poderes inferiores porque los anulan, los cuales están correctamente descritos en el Libro III, Af. 37, que dice:

 

"Estos poderes constituyen obstáculos para la comprensión espiritual superior, pero sirven como poderes mágicos en los mundos objetivos".

 

Los poderes superiores son incluyentes y se caracterizan por su exactitud e infalibilidad cuando se aplican debidamente. Su acción es tan instantánea como un destello de luz. Los poderes inferiores son falibles y están limitados en su acción porque el elemento tiempo está presente en su secuencia; forman parte de la gran ilusión y constituyen una limitación para el verdadero aspirante.

En el aforismo que estamos considerando se indican cinco métodos por los cuales se desarrollan los poderes síquicos, y es interesante observar que en esta descripción tenemos un ejemplo de que Los Aforismos de la Yoga aún pueden servir como manual de estudio y enseñanza para aspirantes tan avanzados como los Maestros de Sabiduría. Estos cinco métodos son susceptibles de aplicación en los cinco planos de la evolución humana, e incluyen los dos superiores en que actúan los iniciados en los Misterios.

 

1. Encarnación .......... Método del plano físico.

2. Drogas ................... Liberación de la conciencia astral.

3. Palabras de poder .... Creación por medio de la palabra, o método del plano mental.

 

4. Intenso deseo .......... Sublimación de la aspiración o método del plano búdico, la esfera de amor espiritual.

 

5. Meditación .............. Método del plano átmico, la esfera de la voluntad espiritual.

 

En esta enumeración se observará que, así como el deseo intenso de tipo espiritual es una sublimación del deseo astral o emocional, así también la meditación, tal como la practican los iniciados, es la sublimación de todos los procesos mentales. Por lo tanto, los dos últimos métodos, como resultado del desarrollo de los siddhis o poderes, son los únicos que practican los iniciados, siendo la síntesis y sublimación del conocimiento logrado en los planos astral y mental.

Se observará que (para el buscador de la verdad) la encarnación, el deseo intenso y la meditación, son los tres métodos permitidos y los únicos que deben practicarse; las drogas y las palabras de poder o encantamiento mántrico, son herramientas de la magia negra y conciernen a los poderes inferiores.

Podría formularse aquí la siguiente pregunta: ¿no es acaso verdad que las palabras de poder y el uso del incienso forman parte de las ceremonias de iniciación y, por lo tanto, son utilizados por los iniciados y los aspirantes?

Ciertamente es así, pero no en el sentido que se da aquí, es decir, con el propósito de desarrollar poderes síquicos.

Los Maestros y Sus discípulos emplean palabras de poder a fin de ponerse en contacto con existencias no humanas, para invocar la ayuda de los ángeles y manipular las fuerzas constructivas de la naturaleza; emplean hierbas e incienso con fines de purificación, para eliminar entidades indeseables y permitir a las que están en un peldaño superior de la escala de la evolución, a hacer sentir su presencia, lo cual es muy distinto a emplearlos para llegar a ser un síquico.

 

Es interesante notar aquí, que la primera causa productora del desenvolvimiento de los poderes del alma, superiores e inferiores, es la gran rueda del renacimiento.

Esto debe tenerse siempre en cuenta. No todos estamos en la etapa en que es posible el desenvolvimiento de los poderes del alma. El aspecto alma está todavía dormido para muchos, porque aún no han llegado a la plena experiencia y desarrollo de la naturaleza inferior. Los cuarenta años de deambular en el desierto con el Tabernáculo y la conquista de Canaán, precedieron al régimen de los reyes y a la construcción del Templo de Salomón.

 

Deben transcurrir vidas antes que el cuerpo o aspecto Madre esté tan perfeccionado que el Cristo-Niño pueda formarse dentro del receptáculo ya preparado.

También debe recordarse que la posesión de poderes síquicos inferiores es, en muchos casos, síntoma de un grado evolutivo muy inferior y de la íntima asociación de su poseedor con la naturaleza animal. Esto debe trascenderse, antes que los poderes superiores puedan florecer.

Es innecesario indicar que el empleo del alcohol o drogas, y también la práctica de la magia sexual, pueden liberar y liberan la conciencia astral, pero esto es simplemente astralismo puro, con el cual el verdadero estudiante de Raja Yoga no tiene nada que hacer, pues es parte del desenvolvimiento del sendero de la izquierda.

 

La obtención de los poderes del alma, por medio del intenso deseo (o ferviente aspiración) y por la meditación, fue tratada en los libros anteriores y no es necesario ampliarlo aquí.

 

2. La trasferencia de la conciencia, de un vehículo inferior a otro superior, es parte del gran proceso creador y evolutivo.

Ésta es una traducción muy libre, pero es una clara interpretación de la verdad que se debe captar. La evolución de la conciencia y el efecto de tal evolución sobre los vehículos, en los cuales la entidad consciente actúa, es la suma total de los procesos de la naturaleza, y desde el punto de vista de la unidad humana inteligente, tres palabras abarcan el proceso y el resultado. Estas palabras son:

transferencia, transmutación y transformación.

 

Una de las leyes básicas del desarrollo ocultista y del desenvolvimiento espiritual, está contenida en las palabras: "Así como el hombre piensa, así es él". Podría agregarse como explicación, la verdad oriental de que "la energía sigue al pensamiento".

 

A medida que el hombre cambia sus deseos, se cambia a sí mismo; a medida que traslada su conciencia de un objetivo a otro, se transforma a sí mismo; esto también es verdad en todos los reinos y en todos los estados, superiores o inferiores.

 

El efecto de la transferencia de nuestro modo de pensar consciente, de un objetivo inferior a uno superior, produce una afluencia de energía de una cualidad vibratoria equivalente a la del objetivo superior, trayendo una mutación en las vestiduras de la entidad pensante, que se transmutan y llevan a una condición donde se las adecua al pensamiento o deseo del hombre. Llevadas a su culminación, se produce una transformación, entonces resultan claras las palabras de San Pablo: "Sed trasformados por la renovación de vuestra mente"

 

Cambiando la línea de pensamiento cambiará mucho la naturaleza. Deseando lo que es puro y santo, verdadero y correcto, más el conocimiento de estas cosas, hará del antiguo vehículo uno nuevo, o un hombre nuevo, un "instrumento adecuado para ser utilizado".

 

Esta trasferencia, transmutación y eventual transformación, se logra por cualquiera de los dos métodos siguientes:


a.El método lento de vidas, experiencias y encarnaciones físicas se repite hasta que con el tiempo la fuerza impulsora del proceso evolutivo lleva al hombre, etapa tras etapa, hacia arriba en la escala de la evolución.


b.Un proceso más rápido, donde, mediante el sistema delineado por Patanjali y enseñado por todos los custodios de los misterios de la religión, el hombre por sí mismo, y de acuerdo a las reglas y leyes establecidas, llega por su propio esfuerzo a un estado de desenvolvimiento espiritual. Se observará que estos procesos llevan al hombre a la iniciación denominada Transfiguración.


3. Las prácticas y Métodos no son la verdadera causa de la transferencia de la conciencia, sólo sirven para eliminar obstáculos, de manera similar a como el agricultor prepara la tierra para la siembra.

Éste es uno de los aforismos más sencillos y claros, de manera que requiere poco comentario.

Las prácticas se refieren principalmente a:


1.Los métodos para eliminar obstáculos (Véase Libro I, Af. 29 al 39). Esto según se dijo anteriormente se efectúa por:

 


a.La constante dedicación a un principio.
b.La simpatía hacia todos los seres.
c.La regulación del prana o aliento de vida.
d.La estabilidad de la mente.
e.La meditación sobre la luz.
f.La purificación de la naturaleza inferior.
g.La comprensión del estado de sueño.
h.El camino de la devoción.


2.La manera de eliminar los obstáculos (Véase Libro II, Af. 2 al 33). Estas obstrucciones se eliminan por:


a.Una actitud mental opuesta.
b.La meditación.
c.El cultivo del correcto pensar.

 

Conciernen más específicamente a la preparación, durante la vida, para el verdadero entrenamiento en la práctica de la yoga, y cuando se la practica lleva la naturaleza inferior a tal condición que los métodos más drásticos pueden producir efectos rápidos.

Los métodos se refieren á los ocho sistemas de yoga o unión, enumerados de la manera siguiente:

Mandamientos, reglas, postura o actitud, correcto control de la fuerza vital, abstracción, atención, meditación y contemplación (Véase Libro II, Af. 29 al 54 Y Libro III, Af. 1 al 12).

Por lo tanto, como se verá, podemos relacionar las prácticas más específicamente, con esta etapa de la vida del aspirante que se encuentra en el sendero de probación, el sendero de purificación, mientras que los métodos se relacionan con las etapas finales de ese sendero y con el sendero del discipulado. Cuando se siguen las prácticas y los métodos, producen ciertos cambios en la forma que ocupa el hombre real o espiritual, pero no son la principal causa de la transferencia de su conciencia al aspecto alma, que la aleja del aspecto cuerpo. Este gran cambio es la resultante de ciertas causas extrañas a la naturaleza del cuerpo, tales como: o egoica está latente en esas formas y el impulso del proceso evolutivo que lleva la vida de Dios existente en todas las formas a una expresión más plena. Debe recordarse que así como la Vida una, en quien vivimos, nos movemos y tenemos nuestro ser, pasa a una realización superior, así las células y átomos de Su cuerpo están análogamente influidos, estimulados y desarrollados.

4. La conciencia del "yo soy" es responsable de la creación de los órganos mediante los cuales se disfruta del sentido de individualidad

Aquí tenemos la clave de la manifestación misma, la razón de todas las apariencias. Mientras la conciencia de cualquier entidad (solar, planetaria o humana) se dirija externamente hacia los objetos del deseo, hacia la existencia sensoria, la experiencia individual, la vida de percepción y el goce de los sentidos, se crearán vehículos u órganos, mediante los cuales el deseo pueda satisfacerse, la existencia materializada disfrutarse y los objetos percibirse. Ésta es la gran ilusión, que mantiene alucinada a la conciencia, y mientras el espejismo ejerza algún poder, la ley de renacimiento hará que la conciencia se manifieste en el plano de la materia. La voluntad de ser y el deseo de existir, es lo que lleva externamente hacia la luz al Cristo cósmico, que actúa en el plano material por medio del sistema solar, y al Cristo individual, que actúa por intermedio de la forma humana.

En las primeras etapas, la conciencia de "yo soy" crea formas inadecuadas de materia para la plena expresión de los poderes divinos. A medida que la evolución avanza, estas formas son cada vez más adecuadas, hasta que los "órganos" creados permiten al hombre espiritual disfrutar del sentido de individualidad. Una vez alcanzada esta etapa, llega la gran comprensión de la ilusión La conciencia despierta al hecho de que en la forma, en la percepción sensoria y en la tendencia a exteriorizarse, no hay gozo ni placer reales; entonces inicia un nuevo esfuerzo caracterizado por el retraimiento gradual de esa tendencia y la abstracción del espíritu de la forma.

 

 

5. La conciencia es una, no obstante, produce las variadas formas de los muchos.

Aquí Patanjali presenta la fórmula básica que sirve para explicar no sólo el propósito y la razón de la manifestación misma, sino que abarca, en una breve frase, el estado de ser de Dios, del hombre y del átomo. Tras todas las formas se halla la Vida una; dentro de cada átomo (solar, planetario, humano y elemental) se encuentra una existencia sensible; tras la naturaleza objetiva, suma total de todas las formas, en todos los reinos de la naturaleza, tenemos la realidad subjetiva, que esencialmente es un todo unificado o unidad, que produce los muchos diversificados.

Lo homogéneo es la causa de lo heterogéneo, la unidad produce diversidad, el Uno es responsable de los muchos. Esto lo podrá apreciar más inteligentemente el estudiante, si sigue la regla de oro que revela el misterio de la creación y si se estudia a sí mismo. El microcosmos revela la naturaleza del macrocosmos.

Descubrirá que el hombre real o espiritual, el pensador o la Vida una, en su diminuto sistema, es responsable de la creación de sus cuerpos, mental, emocional y físico, sus tres aspectos inferiores, la "sombra" de la Trinidad, así como su espíritu, alma y cuerpo, son reflejos de los tres aspectos divinos, Padre, Hijo y Espíritu Santo. Se dará cuenta que es responsable de la formación de todos los órganos de su cuerpo y de todas las células, de las cuales ellos están compuestos; a medida que profundice cada vez más su problema, llegará a percibir que su conciencia y vida se compenetran, siendo él por lo tanto responsable de incontables miríadas de diminutas vidas infinitesimales, y la causa de su agrupamiento en órganos y formas, y también la razón por la cual tales formas se mantienen en existencia. Gradualmente, surge de él una verdadera comprensión del significado de las palabras: "Hecho a imagen de Dios". Su "conciencia es una y, sin embargo, ha producido las variadas formas de los muchos", dentro de su pequeño cosmos; lo que es verdad respecto a él lo es también de su gran prototipo el Hombre celestial, el Logos planetario, e igualmente del prototipo de Su prototipo, el gran Hombre de los Cielos, el Logos solar, Dios manifestado por medio del sistema solar.

 

6. Entre las formas que la conciencia asume, sólo las que resultan de la meditación están libres de karma latente.

Las formas son el resultado del deseo. La correcta meditación es un proceso puramente mental, donde no tiene cabida el deseo. Las formas son el resultado de un impulso o tendencia hacia afuera. La meditación es el resultado de la tendencia introspectiva, de la capacidad de abstraer la conciencia de la forma y de la sustancia, y centrarla en sí misma.

La forma es el efecto producido por la naturaleza, amor o deseo, del ente consciente; la meditación es productora de efectos y tiene relación con la voluntad o aspecto vida del hombre espiritual.

El deseo produce efectos, y los órganos de la conciencia sensoria quedan inevitablemente regidos por la ley de causa y efecto, o de karma, que rige la relación de la conciencia-forma. Cuando el proceso de la meditación se extiende y practica correctamente, requiere que la conciencia del hombre espiritual se aparte de todas las formas en los tres mundos, y que él se separe de todas las percepciones y tendencias sensorias. Así en el momento de meditación pura, está libre de ese aspecto del karma que se refiere a la producción de efectos. Temporariamente, está tan abstraído, que su pensamiento, perfectamente concentrado, sin relación alguna con los tres mundos, no exterioriza vibraciones ni se relaciona con forma alguna y tampoco afecta a la sustancia. Cuando esta meditación concentrada se convierte en hábito y en actitud diaria normal de su vida, el hombre se libera de la ley de karma. Entonces se da cuenta de los efectos que todavía se han de eliminar, aprende a no crear nuevos ni iniciar acción alguna que pueda "crear órganos" en los tres mundos. Mora en el plano de la mente, persiste en la meditación, crea por un acto de la voluntad y no por su impotencia ante el deseo; es un "alma libre", un amo, un hombre liberado.

7. Las actividades del alma liberada están libres de los pares de opuestos. Las de otras personas son de tres tipos.

Este aforismo presenta la enseñanza en conexión con la ley del karma, en forma tan estrictamente oriental, que confunde considerablemente al estudiante occidental. Un análisis del significado de estas palabras, y el estudio del comentario del gran instructor Vyasa, podrán servir para dilucidar el significado. También debe tenerse en cuenta que en este Libro Cuarto son tratadas las excelsas etapas de conciencia alcanzadas por quienes han practicado los ocho métodos de Yoga y experimentado los efectos de la meditación, detallados en el Libro Tercero. El yogui es ahora un hombre liberado, emancipado de las condiciones de la forma y enfocado en su conciencia, fuera de los límites de los tres mundos del esfuerzo humano. Ha alcanzado la región del pensamiento puro y puede mantener su conciencia desligada y libre de deseo. En consecuencia, aunque formula ideas y puede practicar poderosas meditaciones y dirigir y controlar las "modificaciones del principio pensante", no crea condiciones que lo puedan retrotraer al vórtice de la existencia del plano inferior. Está libre del karma, nada origina, ni efecto alguno puede atarlo a la rueda del renacimiento. Vyasa, en su comentario, indica que el karma (o acción) es de cuatro tipos:


1.La actividad de tipo maligno, pernicioso y depravado. Se denomina negra. Esta acción es producto de la ignorancia más profunda, el materialismo más denso o la deliberada elección. Si es resultado de la ignorancia, el desarrollo del conocimiento trae, gradualmente, un estado de conciencia en el cual ya no se conocerá este tipo de karma. Cuando el materialismo denso produce lo que llamamos acción errónea, el desenvolvimiento gradual de la conciencia espiritual cambiará la oscuridad en luz, siendo el karma nuevamente anulado.

Sin embargo, cuando es resultado de deliberada elección o que se ha preferido la acción errónea, a pesar del conocimiento, y desafiando la voz de la naturaleza espiritual, este tipo de karma lleva a lo que el ocultista oriental llama "avitchi", o la octava esfera, sinónimo de la frase "alma perdida" del cristianismo.

 

Sin embargo, dichos casos son excesivamente raros y se relacionan con el sendero de la izquierda y la práctica de la magia negra. Aunque esta condición implica separación del principio más elevado (el espíritu puro, de sus dos expresiones, el alma y el cuerpo, o de los seis principios inferiores), no obstante, la vida misma permanece y, después de la destrucción del alma en "avitchi", se le ofrecerá un nuevo ciclo de devenir.

 


2.Esa actividad que no es totalmente buena ni mala, descrita como blanca-negra. Concierne a la actividad kármica del hombre común, regido por los pares de opuestos, y cuya experiencia de la vida se caracteriza por su oscilación entre lo bondadoso, inofensivo y resultado del amor, y lo malo, dañino y resultado del odio. Vyasa dice:


Lo blanco-negro es producido por medios externos, pues en ellos el vehículo de las acciones se desarrolla causando dolor a otros o actuando bondadosamente.

 

Por lo tanto, evidentemente, el progreso de la unidad humana y sus acciones, dependen de la actitud hacia los demás y del efecto producido en ellos. De esta manera también se produce el retorno a la conciencia grupal, y así se contrarresta o se genera el karma. También la oscilación del péndulo entre estos pares de opuestos se ajusta gradualmente hasta alcanzar el punto de equilibrio, y el hombre actúa correctamente, porque la ley del amor o del alma lo dirige desde arriba, y no porque el deseo bueno o malo lo atraiga en cualquier sentido.

 


3.El tipo de actividad denominado blanco. Es el tipo de pensamiento viviente y del trabajo practicado por el aspirante y el discípulo. Caracteriza la etapa del sendero que precede a la liberación. Vyasa la explica de la manera siguiente:

"Lo blanco es de quienes emplean los métodos de superación, estudio y meditación. Esto depende sólo de la mente y no de medios externos; por lo tanto, su práctica no daña a otros".

Se comprenderá, en consecuencia, que estos tres tipos de karma se relacionan directamente con:

 

a. El plano del materialismo ..................................... el plano físico.

b. El plano de los pares de opuestos ......................... el plano astral.

c. El plano del pensamiento enfocado ...................... el plano mental.

 

 

 

4. Aquellos cuyo karma es blanco, son los que por haber progresado en el equilibrio de los pares de opuestos, están ahora dedicados al proceso de su propia emancipación inteligente y consciente: de los tres mundos, haciéndolo por medio de:


a. El estudio o desarrollo mental, comprendiendo la ley de la evolución y la naturaleza de la conciencia y su relación, por un lado con la materia y por otro con el espíritu.


b. La meditación o control de la mente, creando así el mecanismo por el cual el alma controla los vehículos inferiores, haciendo posible la revelación del reino del alma.


c.La inofensividad. Ninguna palabra, pensamiento y acción causan daño a esas formas a través de las cuales se expresa la vida de Dios.


5.El último tipo de karma se describe como ni blanco ni negro. No se genera ningún karma, ni se producen efectos causados por el yogui, que podrían servir para retenerlo en el aspecto forma de la manifestación. Actuando, como lo hace, desde el punto de vista del desapego, sin desear nada para sí, su karma es nulo y sus actos no producen efectos sobre él.

 

 

8. De estos tres tipos de karma emergen las formas necesarias para la fructificación de los efectos.

Cada vida que viene a la manifestación física, tiene latentes esos gérmenes o simientes que deben fructificar y son la causa eficiente de la aparición de la forma. Estas simientes fueron sembradas y deben fructificar. Son las causas o skandas que producen los cuerpos en que se han de manifestar los efectos. Son los deseos, impulsos y obligaciones que retienen al hombre en la gran rueda, que siempre gira y lo lleva a la existencia del plano físico, para que, de acuerdo a la ley, fructifiquen todas esas simientes que podrá manipular en determinada vida. Son los gérmenes subjetivos que producen la forma donde fructifican, maduran y alcanzan su culminación.

Si las simientes kármicas son negras, el hombre será extremadamente egoísta, materialista e inclinado al sendero de la izquierda;

 

si blanco-negras, proporcionarán una forma adecuada para el cumplimiento de sus obligaciones, deudas, deberes e intereses y la satisfacción de sus deseos.

 

Cuando son blancas tienden a construir el último cuerpo que se destruye, el causal, el Templo de Salomón, el Karana Sarira del ocultista. Este cuerpo, en la liberación final, se destruye también, y nada separa entonces al hombre de su Padre en los Cielos ni lo retiene vinculado al plano material inferior.


9. Existe idéntica relación entre la memoria y la causa productora de efectos, aún cuando estén separadas por la especie, el tiempo y el lugar.

Una paráfrasis de este aforismo servirá para elucidarlo, y puede expresarse de la manera siguiente: No importan la raza, el continente pretérito o presente, donde haya pasado la vida, lo que dista esa vida ni cuántos miles de años hayan transcurrido, la memoria permanece en el alma o ego. A su debido tiempo, bajo adecuados ajustes, toda causa entonces iniciada, tiene inevitablemente que manifestarse en efectos, y estos efectos aparecerán en alguna vida. Nada puede impedirlo ni detenerlo. Charles Johnston lo expresa en su comentario, con las siguientes palabras:

"En forma análoga, el mismo poder selectivo que todo lo rige, un rayo del yo superior, reúne en diferentes nacimientos, épocas y lugares, las imágenes mentales concordantes que pueden ser agrupadas en la estructura de una sola vida o acontecimiento Mediante este agrupamiento se producen condiciones corporales visibles o circunstancias externas, mediante las cuales el alma aprende y se estrena.

Así como las imágenes mentales dinámicas del deseo maduran en las condiciones y circunstancias corporales, también los poderes más dinámicos de la aspiración, donde el alma llega hasta el Eterno, fructifican en un mundo más sutil, construyendo la vestidura del hombre espiritual".

10. Por ser eterno el deseo de vivir, las formas creadas por la mente carecen de principio conocido.

Otra frase que podemos emplear respecto a las palabras "deseo de vivir" es "voluntad de adquirir experiencia''. Inherente a las vidas animadoras autoconscientes de nuestro sistema (las existencias humanas y superhumanas) existe este deseo de ser, este anhelo de devenir, este impulso a ponerse en contacto con lo desconocido y distante. Por ser este anhelo cósmico y por depender del punto de vista evolutivo de esa gran Vida en quien vivimos, nos movemos y tenemos nuestro ser, y en cuyo cuerpo cada forma sólo es una célula o átomo, resulta imposible comprender su explicación. Lo único que el hombre puede hacer es construir el mecanismo, mediante el cual será posible tal comprensión, y desarrollar los poderes que le permitirán establecer contacto y estar en armonía con lo que reside fuera y dentro de él. Cuando es posible esto, llega a comprender que esos deseos que lo impelen y empujan a la acción, esos anhelos que lo obligan a iniciar variadas actividades, no sólo son algo personal y real, sino parte de la actividad del Todo, del cual él es una diminuta parte. Descubre que la corriente de imágenes mentales, impelidas por el deseo, que ocupan su atención y constituyen el poder motivador de su vida, son formuladas por él mismo, pero también forman parte de la corriente de imágenes mentales cósmicas que surgen de la Mente Universal, resultante de la actividad de ese Pensador cósmico que funciona como la Vida de nuestro sistema solar.

Así, la verdad y la enseñanza, formuladas en los tres libros anteriores, sobrepasan la esfera de lo personal y de lo individual y se amplían, extienden y generalizan. Para el ente humano, las imágenes mentales resultantes del deseo y de la actividad del pensamiento, no tienen comienzo conocido. Lo circundan por todos lados; la corriente de su actividad continuamente hace impacto sobre él, extrayendo la respuesta que atestigua la existencia del deseo que alberga en sí.

En consecuencia, debe iniciar dos nuevas actividades. Primero, transmutar y trascender los deseos y anhelos de percepción sensoria que posee y, segundo, emprender la tarea de aislarse y protegerse de la atracción e influencia de las grandes corrientes de imágenes mentales que existen eternamente. Sólo así podrá lograr 'la condición de unidad aislada", según se describe en el Libro III, Af. 50.

11. Estas formas las crea y las mantiene unidas el deseo, la causa básica; la personalidad, el resultado efectivo; la vitalidad mental o voluntad de vivir, y el apoyo de la vida u objetivo exteriorizado; cuando éstos cesan de atraer, entonces las formas dejan igualmente de existir.

Este aforismo expresa una ley de la naturaleza, y es tan claro que sólo necesita una ligera explicación. No obstante, será conveniente analizar someramente la enseñanza que contiene.

Aprendemos que cuatro factores contribuyen a la existencia de las imágenes mentales o formas que vienen a la existencia como consecuencia de la naturaleza de deseos:

 

1. La causa básica .......................................................................... el deseo.

2. El efecto o resultado .................................................................. la personalidad.

3. La voluntad de vivir ................................................................... la vitalidad mental.

4. La vida exteriorizada .................................................................. el objetivo.

 

Cuando la causa, el deseo, ha producido su efecto, la personalidad o aspecto forma del hombre, la forma persistirá mientras exista la voluntad de vivir. Esta forma se mantiene en manifestación debido a la vitalidad mental. Esto ha sido demostrado repetidas veces en los anales de la medicina, porque se ha comprobado que mientras persiste la determinación de vivir, así será la probable duración de la vida en el plano físico, pero desde el momento en que desaparece tal voluntad, o el interés del morador del cuerpo ya no está centrado en la manifestación de la personalidad, se produce la muerte y tiene lugar la desintegración de la imagen mental, el cuerpo.

Resulta interesante observar el significado oculto de las palabras: "el apoyo de la vida u objetivo exteriorizado", porque corrobora la enseñanza ocultista de que la corriente de la vida desciende de la causa originante y descubre su objetivo o manifestación final en el cuerpo vital o etérico, verdadera sustancia de todas las formas, constituyendo el apoyo o estructura del vehículo físico denso.

Estos cuatro factores pueden muy bien ser divididos en dos grupos o pares de opuestos, la causa y el efecto, la voluntad de ser y la verdadera forma u objeto.

Durante un prolongado período en el proceso evolutivo, la apariencia o existencia de la forma es lo único que interesa al morador interno, y la vida exteriorizada se convierte en el único centro de atracción.

Pero a medida que la rueda gira y se pasa de una experiencia a otra, se sacia y satisface la naturaleza de deseos, y paulatinamente llega a su fin la creación de imágenes mentales y sus efectos. En consecuencia, la forma deja de existir, y ya no se busca la manifestación objetiva, quedando el hombre liberado de maya o ilusión.

12. El pasado y el presente existen en realidad La forma asumida dentro del concepto de tiempo presente, es el resultado de características desarrolladas, conteniendo latentes las simientes de la cualidad futura.

Este aforismo presenta los tres aspectos del Eterno Ahora, y observamos que lo que somos hoy es producto del pasado y lo que seremos en el futuro depende de las simientes latentes u ocultas, o sembradas en la actual vida. Lo sembrado en el pasado existe, y nada puede impedir o detener que esas semillas fructifiquen. Tienen que dar fruto en la vida presente, o mantenerse ocultas hasta que un suelo más favorable y una condición más adecuada puedan hacerlas germinar, desarrollar, crecer y florecer a plena luz del día. No hay nada oculto o velado que no sea revelado, ni nada secreto que no llegue a conocerse. Sembrar nuevas semillas e iniciar actividades que han de fructificar en fecha posterior es, no obstante, algo diferente, que está totalmente bajo el control del hombre. Practicando el desapasionamiento y el desapego y controlando rígidamente la naturaleza de deseos, el hombre puede reorientarse, de modo que su atención no será atraída externamente por la corriente de imágenes mentales, sino retraída y centralizada fijamente en la Realidad.

Esto se intenta, primeramente, por el control del vehículo mental, la mente, y por la conquista de las modificaciones del principio pensante; luego prosigue la utilización de ese mecanismo y su aplicación en la correcta dirección a fin de alcanzar el conocimiento del reino del alma, en vez del reino de la materia. Así también se alcanza la liberación.

13. Las características estén latentes o en potencia, participan de la naturaleza de los tres gunas (o cualidades de la materia).

Las características son, en realidad, las cualidades, capacidades y facultades que el hombre manifiesta o puede manifestar (dadas las condiciones adecuadas). Son, como hemos visto, el resultado o los efectos de su experiencia pasada, acumulada durante todo el ciclo de vidas hasta la fecha. Los efectos de los contactos, desenvolvimientos y desarrollos que lo han regido, desde los albores de su individualidad hasta el ciclo actual de vida, han producido lo que es y lo que tiene en la actualidad. Debe tenerse en cuenta que estos factores que se resumen en el término general de "características", conciernen a la forma y a su respuesta a la vida espiritual inmanente.

Se producen con la misma rapidez con que el Morador Interno espiritual puede plasmar su impronta sobre la sustancia de esas formas, obligarlas a cumplir su voluntad, controlarlas y someterlas. La forma tiene ciertas actividades vibratorias propias, inherentes a su naturaleza. Identificándose con la forma y utilizándola, el Morador Interno desarrolla dos series de características. Una serie se manifiesta en el yo inferior, y concierne a la adaptabilidad de la forma, a la influencia interna y al medio ambiente externo. La otra concierne a las tendencias, impulsos y deseos que tienden a afectar, permanentemente, al cuerpo del yo superior o causal. De allí que estas características tengan, en ambos casos, que ver con el ritmo o gunas de la materia.

Podría decirse que todo cuanto somos es producto del pasado y se manifiesta como característica de la forma de la personalidad. Lo que seremos en la próxima encarnación lo determina la capacidad del verdadero hombre para ejercer influencia sobre ese yo personal, obligarlo a cumplir fines elevados y elevar su grado de vibración. Una cosa es el hombre cuando viene a la encarnación y otra cuando sale de ella, porque entonces es el producto del pasado, además de lo realizado en la vida presente; lo adquirido bajo el gran impulso evolutivo lo ha llevado inevitablemente a una condición sáttvica o rítmica armoniosa, y lo ha alejado de la condición tamásica de inercia, de inmovilidad. Esto se obtiene imponiendo las características de actividad, el guna intermedio, que predominantemente regula la actividad externa e impulsa al hombre hacia la experiencia sensoria.

14. La manifestación de la forma objetiva se debe a la centralización de la causa que produce efectos (la unificación de las modificaciones de la sustancia mental o chitta).

El impulso hacia la evolución, o apropiarse de una forma, es tan dominante y el resultado del pensamiento egoico está tan centralizado, que resulta inevitable la manifestación objetiva. La sustancia mental o chitta (en el gran proceso de apropiarse de una forma) está tan completamente unificada, y el deseo de experimentar por medio de contactos en el plano físico es tan dominante, que todas las modificaciones de la mente van dirigidas hacia el mismo objetivo.

Cuando la condición se invierte y el hombre en el plano físico efectúa su propia liberación, lo hace por el mismo método, o sea la centralización y unificación. Ciertas frases relacionadas con el simbolismo de la estrella de cinco puntas, en El Antiguo Comentario, aclaran esto:

"La sumersión es hacia abajo, hacia la materia. El punto desciende, precipítase a través de la esfera acuosa y penetra en lo inerte, inmóvil, oscuro, silencioso y remoto. El punto de fuego y de piedra se unen, alcanzándose la armonía y unión en el sendero descendente".

"El vuelo es hacia arriba, al espíritu. El punto asciende, elevando a los dos que están detrás, y los tres y los cuatro se extienden hasta aquello que está detrás del velo. El agua no consigue apagar el punto de fuego; de esta manera el fuego se une al fuego y se fusionan. Se logra armonía y unión en el arco ascendente. Así el Sol se desplazará hacia el norte".

15. Ambas, conciencia y forma, son distintas y están separadas; aunque las formas sean similares, la conciencia puede funcionar en diferentes niveles del ser.

Este aforismo no debe considerarse separado del posterior, el cual afirma que la Mente una o Vida una, es la potente causa de todas las mentes y vidas menores diferenciadas. Esto debe tenerse siempre en cuenta. En este aforismo van implícitas tres ideas principales.

Primero, que hay dos líneas principales de evolución; una concierne a la materia y la forma, la otra al alma, el aspecto conciencia, el pensador en manifestación. Cada uno de estos senderos de progreso difieren, cada uno sigue su curso. Como ya se ha observado, durante un prolongado periodo de tiempo, el alma se identifica con el aspecto forma y trata de seguir el "Sendero de la Muerte", porque en efecto, para el pensador ese es el sendero obscuro. Más tarde, por medio de un gran esfuerzo, cesa esta identificación; el alma se hace consciente de sí misma y de su propio sendero o dharma; entonces sigue el camino de la luz y de la vida. Sin embargo, debe tenerse siempre en cuenta entre ambos aspectos, que el propio sendero de cada uno es el de la derecha, y que los impulsos ocultos en el vehículo físico o en el cuerpo astral, no son en sí malos. Son malos, desde cierto ángulo, cuando se tergiversa su correcto empleo. La comprensión de esto condujo a exclamar al discípulo, según el Libro de Job: "He pervertido lo que era correcto". Las dos líneas de desenvolvimiento son separadas y distintas. Ésta es una de las cosas que el aspirante debe aprender.

Cuando el aspirante ha comprendido esto, trata de ayudar a la evolución de sus formas de dos maneras: primero, negándose a identificarse con ellas y, segundo, estimulándolas.

Aplicando la fuerza espiritual también se dará cuenta de la etapa de evolución en que se encuentran sus hermanos, y no criticará lo que para él constituirían acciones erróneas y para ellos es la actividad natural de la forma, durante el ciclo en que forma y alma están identificadas y se consideran una misma cosa.

La segunda línea principal de pensamiento, implicada en el aforismo 15, es más difícil de expresar. Proporciona color y veracidad a la controversia de muchos pensadores, de que las cosas existen y tienen forma y actividad sólo en la medida que la mente del pensador las formula. En otras palabras, mediante las modificaciones de nuestro principio pensante construimos nuestro propio mundo y creamos nuestro propio ambiente. La deducción, por lo tanto, es que (dada una sustancia básica espíritu-materia) la entretejemos en formas, por nuestros propios impulsos mentales. Otros perciben lo que nosotros vemos, porque algunas de las modificaciones de sus mentes son análogas a las nuestras y sus reacciones e impulsos, similares en cierto aspecto. Sin embargo, dos personas no ven un objeto exactamente de la misma manera. Las cosas o formas de materia existen realmente; han sido creadas o están en proceso de creación, y de ellas son responsables alguna mente o varias mentes. Entonces surge la cuestión de quién es responsable de las formas mentales que nos circundan. El comentario y la traducción de Dvivedi apoya más esta segunda línea de pensamiento que la paráfrasis de el Tibetano; sería de valor que la estudiáramos, porque cuando muchas mentes encaran un problema, permite apreciarlo en su magnitud, se evitan las superficialidades y vanas conclusiones y se hace posible el acercamiento a la verdad. El punto de vista sintético está más cerca de la verdad que el especializado. Dvivedi dice: "Aunque las cosas son similares, la causa de la mente y de las cosas es distinta debido a las diferencias de las mentes".

"Las consideraciones precedentes establecen, de manera indirecta, la existencia de cosas como objetos externos a la mente. Los Vijnanavadi Budas, al sostener que las cosas sólo son reflejos de nuestro principio pensante, pondrían objeciones a ese punto de vista. La objeción no resistiría al análisis, porque la existencia de cosas separadas del principio pensante es real. Aunque existe, ciertamente, la similitud completa entre objetos del mismo tipo, aún así, el modo en que los objetos afectan a la mente y en que es afectada por ellos, es enteramente distinta. En consecuencia, los objetos existen fuera del principio pensante. Aunque los objetos son similares, no se presentan a mentes diferentes bajo la misma luz, lo cual demuestra que están separados de la mente. También muchas veces oímos decir a algunas personas que han visto un mismo objeto como lo han visto otras. Esto probaría que a pesar de que el objeto es uno solo, los conocedores son muchos. Esta circunstancia demuestra la diferencia entre el objeto y la mente. Asimismo, el vidente y lo visto, o sea la mente y el objeto, o el instrumento de conocimiento y el objeto de conocimiento, no pueden ser uno y el mismo, porque entonces todo conocimiento característico sería una imposibilidad, lo cual es absurdo. La tentativa de solucionar esta dificultad, diciendo que el eterno Vasana de la forma de los objetos externos es la causa de nuestro conocimiento característico, es inútil, pues lo que se ha debilitado por sí mismo no puede convertirse en causa. Por lo tanto la existencia objetiva debe aceptarse como independientemente del sujeto. Tampoco cabe imaginar cómo una sola sustancia, prakriti, puede producir, en este caso, toda la multiplicidad de diferencias en nuestra experiencia, porque los tres gunas y sus diversas combinaciones, en diferentes grados, lo justifican suficientemente. En el caso de los yoguis adecuadamente iluminados, es natural que cuando el conocimiento ha producido en ellos el supremo Vairagya, no se preocupen de los gunas, los cuales también alcanzan un estado de equilibrio y no producen efecto".

La tercera línea de pensamiento se refiere más específicamente al aspecto comprensión, o a la percepción del pensador inmanente, por lo tanto tiene un valor práctico inmediato para el estudiante de Raje Yoga, la cual implica ciertas preguntas que se pueden formular de la manera siguiente:

1. ¿En qué nivel del ser o de comprensión (porque la idea es idéntica para el estudiante ocultista) actuó?

2. ¿Me identifico con la forma o con el alma?

3. ¿Qué sendero sigo, el superior del alma o el inferior de la materia?

4. ¿Me encuentro en un período de transición, donde mi comprensión se está transfiriendo de la conciencia inferior a la superior?

5. Aunque esté en el cuerpo, ¿es éste meramente un instrumento y estoy despierto en otro plano de percepción?

Éstas y otras preguntas similares son de profundo valor para el aspirante, si se las formula sinceramente y responde honestamente, como ante la presencia de Dios y del Maestro.


16. Las numerosas modificaciones de la mente una, producen las diversas formas que, para subsistir, dependen de esos numerosos impulsos mentales.

En estas palabras, todo el concepto pasa de la esfera particular al reino de lo universal. Nos pone frente a los impulsos cósmicos y solares y evidencia la insignificancia y pequeñez de nuestro problema individual. Toda forma en manifestación es el resultado del pensamiento de Dios; todo vehículo objetivo, por medio del cual fluyen los impulsos vitales del universo, es producido y mantenido en manifestación objetiva, por la constante afluencia de corrientes mentales que emanan de un solo y maravilloso pensador cósmico. Sus métodos misteriosos, su plan oculto y secreto, el gran propósito para el cual trabaja en este sistema solar, no son todavía evidentes para el hombre; sin embargo, cuando pueda pensar en términos más amplios, desarrollar el poder de visualizar el pasado como una totalidad y unificar su conocimiento acerca de la vida de Dios, expresándose en los reinos de la naturaleza, y cuando aumente su comprensión de la naturaleza de la conciencia, entonces le será evidente la voluntad de Dios basada en una actividad amorosa.

La clave del cómo y el por qué, reside en la comprensión del hombre de sus propias actividades mentales. La apreciación de la gran forma mental de Dios, el sistema solar y su mantenimiento, se desarrolla en el hombre a medida que comprende sus propias formas mentales y la manera de construir y crear su propio medio ambiente y colorar su propia vida. El hombre construye sus propios mundos por el poder de sus procesos mentales o por las modificaciones de ese fragmento del principio mental universal del cual se ha apropiado para uso particular.

Debe recordarse que el Logos solar, Dios, es la suma total de todos los estados de conciencia o percepción. El hombre (la humanidad en conjunto o la unidad individual) es parte de ese todo Las innumerables mentes, desde la del átomo (reconocido por la ciencia) hasta la mente de Dios mismo, pasando por todos los grados de pensadores y etapas de percepción, son responsables de todas las formas que se hallan en nuestro sistema. A medida que trabajamos, desde lo infinitamente pequeño a lo infinitamente grande, desde el microcosmos al macrocosmos, se evidencia un estado de conciencia en gradual expansión y un constante crecimiento de la percepción. En esta escala de desarrollo, tenemos tres tipos predominantes de formas, resultados de la mente:

1. La forma del átomo, el verdadero microcosmos.

2. La forma del hombre, el macrocosmos para todos los reinos subhumanos.

3. La forma de Dios, un sistema solar, el macrocosmos para el hombre y para todas las etapas superhumanas.

 

Todas estas formas y las formas intermedias, dependen de alguna vida, dotada de capacidad de pensar y también del impulso mental para modificar e influir la sustancia sensoria y construir con ella las formas.

 

17. Estas formas son conocidas o no, de acuerdo a las cualidades latentes en la conciencia perceptora.

Este aforismo ha sido traducido por Charles Johnston con las siguientes palabras: "Un objeto es percibido o no, según que la mente esté o no matizada por el color del objeto".

Vemos lo que somos y nos damos cuenta de ello debido a otras formas que se desarrollan en nosotros mismos. No vemos aspectos de la vida, porque todavía no hemos hecho contacto con lo divino y lo desconocemos en nosotros. El aspecto forma y sus limitaciones se desarrollan en nosotros, ocultando al alma de modo que sólo nos damos cuenta de la forma de nuestro hermano y no vemos su alma. En cuanto hacemos contacto con nuestra propia alma y vivimos en su luz, vemos el alma de nuestro hermano, nos damos cuenta de su luz, con lo cual cambia completamente nuestro acercamiento a él.

Aquí tenemos el indicio de nuestras limitaciones, aquí reside la promesa de nuestro éxito. La facultad latente, una vez desarrollada, nos revelará un mundo nuevo; los poderes ocultos del alma una vez que hayan sido plenamente expresados, nos harán conscientes de un nuevo mundo y nos revelarán un plan de vida y un reino del ser que, hasta ahora, nos fue negado, porque no lo hemos visto.

De ahí la necesidad de que todo investigador de los misterios de la existencia, aplique a su investigación todas las facultades; de ahí también la necesidad de que se lleve a cabo este proceso de desenvolvimiento del alma y se desarrollen las facultades potenciales si queremos comprender plenamente la verdad.

 

18. El Señor de la mente, el perceptor, es siempre consciente de la constante actividad de la sustancia mental, causa productora de efectos.

 

Tenemos en este aforismo una afirmación que constituye la clave para la práctica efectiva y sin peligro de la meditación.

Quien medita es el alma, el ego, y su trabajo es actividad positiva, no un estado o condición negativos. Gran parte del trabajo que se realiza como meditación es peligroso o inútil, porque quien trata de controlar es el hombre en el plano físico, cuyo esfuerzo está concentrado en lograr la quietud del cerebro. Trata de aquietar las células cerebrales y hacerlas negativas, pasivas y receptivas. Sin embargo, la verdadera meditación concierne al alma y a la mente; la receptividad del cerebro es la reacción automática a la condición superior.

 

Por consiguiente, en el Raja Yoga el contacto con el verdadero hombre, el ego, y el poder de "aquietar las modificaciones del principio pensante", deben preceder a toda actividad y respuesta del cerebro.

El Señor de la Mente está siempre despierto, pues se da cuenta de la tendencia de la mente a responder a las corrientes de fuerza, producidas por el pensamiento o el deseo.

En consecuencia, vigila toda emanación de fuerza que surge de él, y controla todo pensamiento e impulso, de modo que únicamente se originen corrientes de energía e impulsos alineados constantemente con el propósito que tiene ante sí, y se pueda llevar a cabo el plan grupal.

 

Nunca debe olvidarse que todos los egos trabajan en formación grupal, controlados directamente por esos pensadores que encarnan el divino pensamiento logoico. Por lo tanto, el trabajo que cada aspirante trata de realizar consiste en poner la conciencia del cerebro en línea con el pensamiento que le llega por conducto de su propia alma-conciencia, y en la consumación de esto el plan divino se va manifestando gradualmente en el plano físico.

 

A medida que cada hijo de Dios conduce esa sustancia mental activa, de la cual es responsable, a una condición capaz de responder al pensamiento divino, entonces el plan de las edades será llevado a su fin. Nadie debe desesperarse por su aparente incompetencia o pequeñez, porque a cada uno se nos ha confiado una parte del plan, y debemos desempeñarla; sin nuestra colaboración se produce demora y confusión. A veces, cuando una ínfima parte de un gran mecanismo no funciona correctamente, provoca grandes dificultades. Con frecuencia, son necesarios muchos ajustes antes de que toda la máquina pueda marchar y realizar su trabajo con buen resultado, y en el reino de la colaboración humana se pueden presentar situaciones análogas.

 

La sustancia mental constantemente activa puede responder a la vibración inferior que emana del triple hombre inferior, y a los más elevados impulsos que surgen del alma, como intermediaria entre espíritu y materia. El alma es siempre consciente de esta condición; el hombre en el plano físico está ciego a ella, o recién despierta a esta doble posibilidad.

 

La tarea del que aspira a la unión consiste en transferir gradualmente y poner acrecentadamente la sustancia mental bajo los impulsos superiores, alejándola de la vibración inferior, hasta convertir en una condición estable la respuesta a lo superior y que la actividad vibratoria del hombre inferior se desvanezca y desaparezca.

19. Debido a que la mente puede ser vista o conocida, resulta evidente que no es la fuente de iluminación.

Este aforismo y los dos siguientes nos dan un acercamiento típicamente oriental a un problema muy difícil, y este método de razonar no es fácil de ser captado par las mentes occidentales. En las seis escuelas de la filosofía hindú, todo el problema, relacionado con el origen de la creación y la naturaleza de la mente, es desmenuzado y discutido y tratado en forma tan completa, que prácticamente todas nuestras escuelas modernas se pueden considerar retoños o consecuencia lógica de las diversas conclusiones hindúes. La clave de la diversidad de opiniones sobre estos dos puntos quizás la encontremos en los seis tipos en que todos los seres humanos se clasifican, porque el séptimo sólo es la síntesis de todos ellos, siendo influyente y no excluyente.

En los aforismos de la yoga, la mente queda relegada a la posición de instrumento, de intermediario, de placa sensible, que registra lo que afluye a ella desde arriba o lo que la afecta desde abajo. Carece de personalidad propia; no tiene vida o luz que le pertenezca, excepto la inherente a toda sustancia y, por lo tanto, existente en los átomos que constituyen la sustancia mental. Estos últimos, hallándose en la misma línea evolutiva que el resto de la naturaleza inferior, acrecienta la oleada de fuerzas materiales que tratan de mantener prisionera al alma y constituyen la gran ilusión.

La mente, en consecuencia, puede ser conocida en dos sentidos: Primero, conocida, reconocida y vista por el pensador, el alma en su propio plano. Segundo, vista y conocida como vehículo del hombre en el plano físico. Durante largo tiempo, el hombre se ha convertido en aquello con lo cual se identifica, excluyendo al verdadero hombre espiritual, con el que es posible establecer contacto y a quien también se lo puede conocer y obedecer, una vez que la mente queda relegada al lugar que le corresponde como instrumento de conocimiento.

Una analogía del plano físico puede ayudarnos a comprender esto. El ojo es uno de nuestros principales órganos, por medio del cual adquirimos conocimiento, el medio por el cual vemos. Sin embargo, no cometemos el error de considerar al ojo como fuente de luz ni aquello que trae revelación. Lo conocemos como instrumento que responde a ciertas vibraciones de la luz, mediante lo cual transmite a nuestro cerebro, esa gran placa receptora del plano físico, cierta información acerca de este plano.

Para el alma, la mente actúa también como el ojo, o como una ventana mediante la cual llega información, pero en sí misma no es la fuente de luz ni de iluminación.

Resulta interesante observar aquí que cuando el cerebro y la mente se coordinaron (como ocurrió por primera vez en los días de Lemuria), simultáneamente se desarrolló el sentido de la vista A medida que la evolución avanza, tiene lugar una coordinación superior, pues el alma y la mente llegan a unificarse. Entonces el órgano de la visión sutil (el tercer ojo) empieza a actuar, y en vez de mente, cerebro y dos ojos, aparece otra triplicidad: alma, mente y tercer ojo. En consecuencia, el cerebro no es la fuente de iluminación, sino que llega a percibir la luz del alma y lo que ésta revela en su reino. Simultáneamente se desarrolla el tercer ojo, que revela a su poseedor los secretos de los reinos más sutiles de los tres mundos, de manera que el cerebro recibe iluminación, información y conocimiento desde dos direcciones: del alma, por conducto de la mente, y de los planos más sutiles de los tres mundos, por conducto del tercer ojo. Se ha de recordar aquí que el tercer ojo revela, principalmente, la luz que se encuentra en el corazón de todas las formas de manifestación divina.

20. Tampoco la mente puede conocer dos objetos simultáneamente, ella y lo que está fuera de ella.

Ninguna de las envolturas, por medio de las cuales el alma actúa, posee conocimiento de sí misma; son únicamente canales, a través de los cuales se obtiene conocimiento, y pasan las experiencias de la vida. La mente no se conoce a sí misma, porque ello supondría ser consciente de sí misma; por lo tanto, careciendo de conciencia individual no puede decir: "Esto soy yo, yo misma, y esto es externo a mí; en consecuencia el no-yo". Es simplemente otro sentido, por medio del cual obtenemos información y se nos revela un nuevo campo de conocimiento. No es más que un instrumento, como se dijo antes, capaz de una doble función: registrar contactos de una de las dos direcciones y transmitir tal conocimiento al cerebro desde el alma, o al alma desde el hombre inferior. Esto merece una reflexión: la tendencia de nuestro esfuerzo es llevar ese instrumento a una condición donde puede ser utilizado con el mayor provecho posible. Los tres últimos métodos de yoga tratan de lograrlo. Como ya se ha considerado anteriormente, no es necesario que lo ampliemos.


21. Si el conocimiento de la mente (chitta) es postulado por otra mente lejana, se inferirá que existe un número infinito de conocedores, y las consecutivas reacciones de la memoria tenderán a confundir grandemente.

Una de las explicaciones dadas respecto a las funciones de la mente se refiere a su capacidad de apartarse de sí misma y considerarse como algo separado, convirtiéndose así en confusas partes separadas, distanciadas unas de otras, que (cuando la idea es llevada a una conclusión lógica) conduce a una situación caótica. Todo esto proviene de la negativa de los pensadores ortodoxos, filósofos y mentalistas, a admitir la posible existencia de una entidad alejada y separada de la mente, que trata sólo de utilizarla como medio para adquirir conocimiento. El problema ha surgido, en gran parte, del hecho de que el pensador no puede ser conocido hasta que la mente se haya desarrollado; puede ser presentido y sentido por el místico y el devoto, pero no es posible su conocimiento (en el significado corriente del término) antes de que se desarrolle el instrumento del conocimiento, la mente. Aquí es donde el conocimiento oriental se introduce y aclara el trabajo tan maravillosamente realizado por la ciencia mental y la ciencia cristiana, que han hecho hincapié en la mente individual y en la universal, y nuestra deuda hacia ellos es grande. La naturaleza de la mente, su propósito, control, problemas y procesos son hoy temas de discusión general, lo cual no ocurría hace cien años. Pero, con todo ello, existe mucha confusión debido a nuestra tendencia moderna a deificar la mente y a considerarla único factor importante. La ciencia oriental viene en nuestra ayuda, y nos dice que detrás de la mente, está el pensador, detrás de la percepción, el perceptor, y detrás del objeto observado, el observador. Este pensador, perceptor y observador es el yo inmortal e imperecedero, el alma en contemplación.

22. Cuando la inteligencia espiritual, que permanece sola y libre de los objetos, se refleja en la sustancia mental, entonces se obtiene la percepción del yo.

Conocemos a la inteligencia espiritual, el hombre real, el Hijo de Dios, eterno en los Cielos, por muchos y variados nombres, según la escuela de pensamiento. La lista de sinónimos dada a continuación es de utilidad para el estudiante, porque le da una visión más amplia y una comprensión incluyente, revelándole el hecho de que los Hijos de Dios, revelados o no, se encuentran en todas partes.

 

La inteligencia espiritual ............... El Regente Interno .......... El Verbo hecho carne.

El alma .......................................... El segundo aspecto ......... El AUM.

La entidad autoconsciente ............. La segunda Persona ........ El Pensador.

El Cristo ........................................ Dios encarnado ................ El Observador, el Perceptor.

El Yo ............................................. El hijo de la mente .......... El Constructor de formas.

El Yo superior ............................... El Manasaputra divino .... La fuerza.

El Hijo de Dios ............................. El Agnishvattva .............. El Morador del cuerpo.


Éstos y otros muchos términos están diseminados en todas las Escrituras y literaturas del mundo. Sin embargo, en ningún otro libro como en el Bhagavad Gita se representa tan maravillosamente la naturaleza del alma, tanto macrocósmica (el Cristo cósmico) como microcósmica (el Cristo individual). Los tres libros: El Bhagavad Gita, El Nuevo Testamento y Los Aforismos de la Yoga, contienen un cuadro completo del alma y su desenvolvimiento.

23. Así la sustancia mental, reflejando al conocedor y lo conocible, deviene omnisciente.

Este aforismo es una especie de resumen; hace resaltar el hecho de que la mente, estando aquietada y pasiva durante la práctica de la concentración y la meditación, se convierte en el reflector "de lo que está arriba y de lo que está abajo". Es el transmisor del conocimiento del yo al cerebro físico del hombre en encarnación, y además el transmisor de todo lo que el yo conoce y percibe. Ve y conoce el campo de conocimiento. El Conocedor es también percibido y la "percepción de todos los objetos" llega a ser posible. Por lo tanto, es literalmente verdad que para el yogui nada hay oculto o desconocido. Obtiene información sobre todos los temas, porque posee un instrumento que puede utilizar para cerciorarse de lo que el alma sabe respecto al reino de Dios, el reino de la verdad espiritual. Puede entrar en comunicación con el alma e impartirle lo que el hombre conoce en encarnación física, de manera que el conocedor, el campo del conocimiento y el conocimiento mismo, entran en conjunción, siendo la mente el medio para ello.

Ésta es una gran etapa en el sendero de retorno; aunque a su debido tiempo la intuición reemplazará a la mente y la percepción espiritual directa tomará el lugar de la percepción mental, no obstante, esta etapa es avanzada e importante y abre la puerta para que la luz entre directamente. Nada debe ahora entorpecer el descenso de la fuerza y la sabiduría espiritual al cerebro, porque el entero triple hombre inferior ha sido purificado y dominado; los cuerpos físico, emocional y mental forman simplemente un canal para la luz divina y constituyen el vehículo por el cual la vida y el amor de Dios pueden manifestarse.

 

24. La sustancia mental, reflejando como lo hace, una infinidad de impresiones de la mente, se convierte en instrumento del yo y actúa como agente unificador.

Nada le queda por hacer al hombre espiritual en conexión con este yo inferior purificado, sino aprender a utilizar su instrumento, la mente, por medio de la cual los otros dos cuerpos son dirigidos, controlados y utilizados. Este instrumento ha sido descubierto, desarrollado y dominado, aplicando los ocho métodos de yoga, y ahora debe ser utilizado y aplicado en forma activa, de tres maneras:


1.Como vehículo para la vida del alma.
2.En servicio de la Jerarquía.
3.En colaboración con el plan de la evolución.


En el Libro I, Af. 41, hallamos estas palabras: "Aquel que ha controlado totalmente sus vrittis (modificaciones de la sustancia mental) llega a un estado de identificación y similitud con lo que ha conocido. El conocedor, el conocimiento y el campo del conocimiento se convierten en uno, así como el cristal toma los colores de lo que refleja." Esto nos da una idea de lo que ocurre al hombre que ha dominado su instrumento. Registra en su cerebro, por conducto de la mente, lo que es verdadero y real.

Llega a darse cuenta de la naturaleza del ideal, y dedica todo su poder en concretar tal ideal objetivamente; percibe la visión del reino de Dios, tal como será en el futuro, y entrega todo cuanto tiene y es, a fin de que tal visión sea percibida por todos; conoce el plan, porque le ha sido revelado en el "lugar secreto en el Monte de Dios", y colabora inteligentemente con el plan en el plano físico. Oye la Voz del Silencio y obedece sus mandatos, trabajando constantemente en la tarea de vivir espiritualmente en un mundo consagrado a cosas materiales.

Todo es posible para el hombre que ha aquietado la versátil naturaleza síquica y ha dominado la soberana ciencia de Raja Yoga. En la literatura oculta de los adeptos, las siguientes estrofas compendian el estado del hombre que ha realizado; es amo no sirviente; conquistador, no esclavo:

"El quinto ha penetrado en la paz, sin embargo deambula por nuestra esfera. Lo que es denso y oscuro brilla ahora con luz clara y pura, y el resplandor fluye de los siete lotos sagrados. Ilumina al mundo e irradia en los lugares más profundos con fuego divino".


"Lo que hasta ahora ha permanecido desasosegado, indómito como el océano, agitado como mar tormentoso, yace quieto y tranquilo. Límpidas las aguas de la vida inferior, aptas para aplacar a los sedientos que a tientas claman por saciar su sed".


"Lo que ha matado y velado lo Real durante muchos y prolongados eones, es muerto y, con su muerte, termina la vida separada. Se ve al Uno. Se oye la Voz: Se conoce lo Real y se percibe la Visión. El fuego de Dios surge hacia arriba y se convierte en llama".


"El lugar más oscuro recibe luz. Amanece en la tierra. La fuente del día vierte desde las alturas sus brillantes rayos sobre el infierno mismo, y todo es luz y vida".

 

Entonces el yogui liberado, se halla ante una alternativa. Enfrenta un problema espiritual cuya naturaleza está descrita en el fragmento extraído de un antiguo catecismo esotérico:

 

"¿Qué ves ¡oh! liberado? Veo muchos que sufren, lloran y claman ayuda, Maestro".


"¿Qué harás, ¡oh! hombre de paz? Volveré al lugar de donde he venido".


"¿De dónde vienes tú, Peregrino divino? De lo más profundo de la oscuridad, de allí ascenderé a la luz".


"¿A dónde vas tú, ¡oh! Viajero en el camino ascendente? Vuelvo a las profundidades de la oscuridad, lejos de la luz del día".


"¿Para qué das este paso, ¡oh! Hijo de Dios? Para levantar a los que tropiezan en la oscuridad e iluminar sus pasos en el sendero".


"¿Cuándo termina el servicio, ¡oh! Salvador de hombres? Lo ignoro; sólo sé que mientras alguien sufra, me quedaré y serviré".

 


25. El estado de unidad aislada (absorbido en la verdadera naturaleza del yo) es la recompensa del hombre capaz de discriminar entre la sustancia mental y el yo, u hombre espiritual

El estado de unidad aislada no debe ser considerada como una reacción separatista, sino resultado de un estado mental particular.

Toda práctica de meditación, todo momento de reflexión, todo ejercicio de afirmación, toda hora de recogimiento de nuestra propia y verdadera naturaleza, son medios que empleamos para apartar la mente de las reacciones y tendencias inferiores y adquirir el hábito de reconocer constantemente la propia naturaleza divina. Una vez lograda esa comprensión, no son ya necesarios tales ejercicios y entramos en posesión de nuestra herencia. El aislamiento, a que se hace referencia, es la separación del yo del campo del conocimiento, e implica la negativa del yo a buscar experiencia sensoria externa, manteniéndose firme en el estado espiritual del ser.

El hombre llega a ser consciente de sí mismo como conocedor; ya no se interesa principalmente en el campo del conocimiento, como en las primeras etapas de su desenvolvimiento; tampoco se ocupa del conocimiento mismo, como lo hizo durante la etapa de desenvolvimiento mental, ya sea como hombre evolucionado o como discípulo. Puede discernir entre los tres; en adelante ya no se identifica ni con el campo del conocimiento -la vida de los tres mundos por medio de sus tres vehículos y los cinco sentidos, además de la mente-, ni con el conocimiento obtenido, ni con la experiencia sufrida. Conoce al yo. Se identifica con el verdadero conocedor; así ve las cosas tal cual son, disociándose totalmente del mundo de la percepción sensoria.

Sin embargo, hace esto mientras actúa en la tierra como ser humano. Participa de la experiencia terrena; se sumerge en las actividades humanas; camina entre los hombres; come, duerme, trabaja y vive. No obstante, todo el tiempo "está en el mundo, pero no es del mundo", de él se puede decir lo que se dijo del Cristo:

"Quien siendo a imagen de Dios, no consideró usurpación ser igual a Dios". _
"Pero no creó reputación para sí, sino que asumió la forma de sirviente y fue hecho a semejanza de los hombres".
"Y reducido a la condición de hombre, se humilló y se hizo obediente hasta la muerte, hasta morir en la cruz". (Fil. 2: 6, 7 y 8)

Se ha unificado con el alma de todos; pero separado y aislado de todo lo que concierne a la forma o naturaleza material. Los tres aforismos siguientes deben ser considerados como uno, pues proporcionan una imagen del crecimiento gradual de la naturaleza espiritual del hombre que ha alcanzado el estado de desapego discriminador y, por el total desapasionamiento, sabe lo que significa la "unidad aislada".

26. Entonces la mente tiende a la discriminación y al acrecentamiento de la iluminación, respecto a la verdadera naturaleza del Yo uno.

27. Sin embargo, por la fuerza del hábito, la mente reflejará otras impresiones mentales y percibirá los objetos de percepción sensoria.

28. Estos reflejos tienen el carácter de obstáculos, y el método para vencerlos es el mismo.

Una vez establecida la correcta tendencia y ritmo, sólo es cuestión de una constante perseverancia, sentido común y resistencia. A no ser que se ejerza la máxima vigilancia, los antiguos hábitos mentales se reafirmarán muy fácilmente, y por lo tanto hasta la última iniciación el aspirante debe "vigilar y orar".

Las reglas que rigen el triunfo, las prácticas que traen el éxito, son las mismas tanto para el luchador experto avanzado y el iniciado, como para el neófito más humilde. En el Libro Segundo se exponen detalladamente los métodos por los cuales se pueden vencer y neutralizar los inconvenientes y obstáculos. Estos métodos y modos de vida disciplinada deben aplicarse inflexiblemente desde el momento de entrar en el sendero de probación, hasta experimentar la última gran iniciación, y el hombre liberado surge a la plena luz del día. Esto implica paciencia, capacidad de continuar después del fracaso, de perseverar, aunque el éxito esté aún muy lejano. Esto lo sabía bien el gran iniciado Pablo, de allí su recomendación a los discípulos que trató de ayudar: "Manteneos firmes... y habiendo hecho todo, manteneos firmes". Santiago nos da la misma idea cuando dice: "Mirad, consideramos felices a quienes resisten".

Seguir adelante cuando se ha llegado al agotamiento; dar otro paso, cuando toda la fuerza parece haberse perdido; mantenerse firme, cuando parece no haber más que derrota por delante; la decisión de resistir lo que venga, cuando la resistencia parece haber llegado a su límite, es lo que caracteriza a los discípulos de todos los grados. Para ellos es la clarinada de San Pablo:

"Manteneos firmes; ceñid vuestros lomos con la verdad y vestíos con la coraza de la justicia".
“Y calzad vuestros pies con la preparación del evangelio de la paz".
"Sobre todo, tomad el escudo de la fe, con el que podréis apagar todos los dardos de fuego de los malvados".
"Y tomad el yelmo de la salvación y la palabra del espíritu, que es la palabra de Dios". (Ef. 6: 14, 15, 16 y 17)

También resuena el igualmente claro mandato de Krishna a Arjuna:

“Habiendo considerado tu deber, no vaciles, porque nada hay mejor para un guerrero que pelear por una causa justa. Y tal batalla ha venido a ti por su propia cuenta; la misma puerta del cielo se abrirá; felices los guerreros... que encuentran lucha como ésta... Por consiguiente, levántate decidido a pelear. Siendo iguales para ti la buena y la mala fortuna, la ganancia y la pérdida, la victoria y la derrota, dispónte a combatir". (Gita, II: 31, 32, 37 y 38)

29. El hombre que cultiva el desapego, hasta en su aspiración por iluminación y unidad aislada, oportunamente llega a ser consciente, mediante la práctica de la discriminación, de la influyente nube de conocimiento espiritual.

Resulta difícil para el neófito ser impersonal, cuando se trata de su propio desenvolvimiento espiritual. Sin embargo, la misma ansiedad de su aspiración puede servir como obstáculo; una de las primeras cosas que debe aprender es seguir por el sendero, ajustándose a las reglas, haciendo las prácticas, empleando los medios y cumpliendo constantemente la ley, y al mismo tiempo ocuparse de la visión y del servicio y no de sí mismo. Es muy fácil ser víctima de elevados deseos y preocuparse tan intensamente de las reacciones y emociones, que las redes de la versátil naturaleza síquica vuelven rápidamente a atrapar al aspirante hombre inferior. Debe desprenderse de todo tipo de percepción sensoria superior e inferior.

La mayoría de las personas que pasan del sendero del sentimiento y del acercamiento devocional del corazón (línea mística) al del control intelectual -el acercamiento por medio de la cabeza, el método ocultista- se quejan de que ya en la meditación no experimentan los momentos de gozo y beatitud anteriores. El sistema les parece árido, frío y poco satisfactorio. Pero el gozo y la paz son impresiones de la naturaleza emocional y de ninguna manera afectan a la realidad. No tiene importancia, desde el punto de vista del alma, que su reflejo, el hombre encarnado, sea feliz o no, sienta beatitud o tristeza, esté contento o angustiado. Sólo una cosa es importante: establecer contacto con el alma. alcanzar la unión (consciente e inteligente) con el UNO. Esta unión puede efectuarse en la conciencia del plano físico Y manifestarse como sentimiento de paz y gozo. Pero debe manifestarse en creciente capacidad para servir a la raza y servirla más eficazmente. Los sentimientos del discípulo son de poca importancia, lo que vale es su comprensión y utilidad como canal para la fuerza espiritual; Se debe recordar que en el sendero no cuentan las virtudes ni los vicios (excepto en la medida que evadimos los pares de opuestos). Lo único que cuenta es lo que nos impele a seguir adelante en ese sendero que "brilla cada vez más hasta que el día sea con nosotros".

Cuando el hombre pueda apartar sus ojos de todo lo que concierne a lo físico, emocional y mental, y elevarlos y dirigirlos lejos de sí mismo, será consciente de "la influyente nube de conocimiento espiritual” o de la nube de cosas cognoscibles”, según ha sido traducido.

Esto, esotérica y simbólicamente, indica que ante el iniciado (avanzado como está) hay un progreso aún mayor y otro velo que penetrar. Ha llegado a la gran unificación, pues ha unificado alma y cuerpo. Se encuentra (con respecto a los tres mundos) en la etapa llamada "unidad aislada", pero es posible otra unión más, la del alma con el espíritu. El Maestro debe convertirse en Cristo; para ello debe alcanzar la nube de conocimiento espiritual, penetrarla y utilizarla. Resultará inútil tratar de considerar lo que está al otro lado del velo que oculta al Padre. Según El Nuevo Testamento, cuando el Padre se comunicó con Cristo, la voz procedió de una nube. (Véase Mt. 17).

30. Cuando se alcanza esta etapa, se superan los obstáculos y el karma.

Los dos versículos que acabamos de estudiar han llevado al aspirante de la etapa del adepto a la del Cristo.

Todo lo que ha entorpecido, ocultado o impedido la plena expresión de la Vida divina, ha sido superado, todas las barreras fueron derribadas y los obstáculos eliminados. La rueda de los renacimientos ha servido su finalidad, y la unidad espiritual, que entró en la forma, llevando consigo poderes potenciales y posibilidades latentes, los ha desarrollado en toda su plenitud, abriendo totalmente la flor del alma. La ley de causa y efecto, tal como actúa en los tres mundos, ya no rige al alma liberada; el karma individual se ha agotado; aunque puede estar aún sujeto al karma grupal (planetario o solar), nada tiene que agotar ni inicia nada que pueda servir para atarlo a los tres mundos con las cadenas del deseo. Su estado está resumido en el aforismo siguiente:

31. Cuando se han eliminado los obstáculos y purificado las envolturas, se dispone de todo el conocimiento, entonces nada le queda al hombre por hacer.

Se ha realizado el doble trabajo. Los obstáculos, resultantes de la ignorancia, de la ceguera, del medio ambiente y de la actividad, fueron eliminados. La tosquedad de las envolturas ha sido corregida y debido a ello, y mediante la aplicación de los métodos de yoga, todo conocimiento está disponible. El yogui se da cuenta ahora de su omnipresencia esencial y que su alma es una con todas las almas, por lo tanto forma parte de la unidad esencial, la vida omnipenetrante, del inmutable e ilimitado principio, la causa de toda manifestación. Es también omnisciente porque todo el conocimiento le pertenece y las avenidas del conocimiento están abiertas para él. Se ha liberado del campo del conocimiento, no obstante, puede actuar en él, utilizar los instrumentos del conocimiento y comprobar todo cuanto quiera conocer, pero él mismo está centrado en la conciencia del conocedor. Ni el espacio ni el tiempo lo pueden retener, ni la forma material puede aprisionarlo; llega para él la gran consumación, expresada por Patanjali en los tres aforismos finales.

 

32. Las modificaciones de la sustancia mental (o cualidades de la materia), mediante la naturaleza inherente a los tres gunas, llegan a su fin, pues han cumplido ya su propósito

33. El tiempo, secuencia de las modificaciones de la mente, también llega a su término, cediendo su lagar al Eterno Ahora.

34. El estado de "unidad aislada" es posible cuando las tres cualidades de la materia (los tres gunas o potencias de la naturaleza) ya no aferran al yo. La conciencia espiritual pura se retrotrae en el Uno.

 

 

 

 

 

 

 


ENLACES A OTRAS PÁGINAS



 


REVISTA NIVEL 2 NÚMERO 20 NOVIEMBRE DE 2019